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Cómo evitar el daño capilar por contaminación

La vida en la ciudad deteriora la salud del cabello debido a que la contaminación lo maltrata y le hace perder su brillo y sedosidad. Por ello, nada como mantener adecuada higiene, alimentación y cepillado para frenar el daño y lucir saludable melena en todo momento.

El estado del cabello es reflejo del cuidado que brindamos hacia nuestra persona, ya que su crecimiento saludable depende de buenos hábitos, como descanso adecuado, dieta balanceada e higiene. Por ello, no es raro que con atención y tiempo nuestra melena sea luminosa, resistente y suave al tacto, ideal para lucir un peinado que enmarque el rostro y hable de nuestra forma de ser y pensar. 

Sin embargo, estas medidas son esenciales en las ciudades, ya que las partículas contaminantes del aire se pueden acumular en el cabello y generar notables daños en su capa protectora, la cual está formada por minúsculas escamas o cutículas. El maltrato a estas diminutas estructuras se traduce en cabello quebradizo, opaco, difícil de peinar, con las puntas abiertas (orzuela) e incluso con decoloración poco agradable. 

Para evitar este efecto negativo, resulta indispensable practicar medidas de higiene que consisten básicamente en el lavado regular del cabello, uso de acondicionadores y aseo de peines y cepillos. Todos estos pasos tienen sus particularidades, así que acompáñanos a saber más de ellos. 

Melena quebradiza o grasa, ¡no más!

Antes que nada se recomienda consultar a un estilista o dermatólogo para saber cuál de los diferentes tipos de cabello tenemos, sobre todo para conocer sus características y necesidades particulares, o bien, se sugiere observar con atención su apariencia luego de tres días sin lavarlo, algo que puede hacerse durante un fin de semana en donde no se presenten compromisos. 

Si al término de este período se aprecian aproximadamente 2 cm de grasa en la raíz, se tienen cabello graso; cuando no alcanza 1 cm es normal, y si no brilla y el aspecto general no es radiante, se le denomina cabello seco

El cabello normal es fuerte y suave al tacto; siempre luce saludable, con brillo y volumen, por lo que puede exponerse sin mayor problema a la secadora, Sol, permanentes o tintes, aunque esto no significa en absoluto que se deba descuidar su limpieza diaria con shampoo y acondicionador

En cambio, el cabello seco es áspero al tacto, quebradizo, tiene tono apagado, se abre en las puntas y es poroso; en ocasiones suele presentar raíces grasas (en este caso también se conoce como mixto), lo cual se debe a que el sebo que segrega el cuero cabelludo para proteger y humectar es demasiado espeso y no se distribuye, por tanto, requiere de tratamientos de limpieza suaves, así como de acondicionadores y cremas nutritivas. 

Por su parte, el cabello graso es causado por sobreproducción de las glándulas sebáceas del cuero cabelludo debido a factores como contaminación, mala alimentación o alteraciones hormonales. Para su higiene requiere productos más fuertes que en los casos anteriores, pues debe removerse el exceso de grasa que impide la respiración adecuada de la piel. 

Una vez que conoces tu tipo de cabello es fácil elegir los tratamientos más convenientes para lograr su adecuada higiene sin que shampoo y acondicionador resulten demasiado agresivos o suaves en el combate contra los efectos de la contaminación. 

Nada como un buen baño para evitar el daño capilar por contaminación

Mucho se discute acerca de si es conveniente o no lavar el cabello todos los días, pues hay quienes afirman que sólo la higiene diaria garantiza la eliminación de suciedad, grasa excesiva y células muertas, en tanto que otros aseguran que la melena puede maltratarse; lo cierto es que no hay nada definitivo y en cada caso pueden existir características particulares que definirán cada cuándo se debe efectuar esta limpieza a profundidad. 

Por un lado, hay que decir que la limpieza diaria es recomendable para quienes tienen cabello normal o graso; en todos estos casos se debe recurrir a un shampoo suave o de uso frecuente, ya que garantiza que no se retirará completamente el sebo del cabello, recurso natural que ayuda al mantenimiento capilar. 

Mención aparte merece el cabello seco, máxime si es rizado, delgado o teñido, ya que si da señales de daño severo (melena quebradiza, rasposa, con decoloración y orzuela) se recomienda que la higiene se efectúe cada tercer día, además de que se deberán aplicar tratamientos nutritivos y fortificantes. Por otro lado, cabe decir que las cabelleras cuya producción de sebo es más que abundante corren el riesgo de acumular demasiada humedad con el baño diario, por lo que es mejor que la limpieza se realice sólo 2 a 3 veces por semana con productos especiales recomendados por un dermatólogo. 

Cómo usar shampoo para un lavado regular del cabello

Antes de mojar la melena se debe cepillar varias veces a fin de que se desenrede y se distribuya adecuadamente el sebo del cabello, de la raíz a la punta; de esta manera la acción del shampoo no será agresiva. 

Se recomienda el uso de agua tibia, ya que una temperatura mayor puede estimular la generación de grasa excesiva, pero si es fría se resta eficacia a la eliminación de suciedad y sustancias nocivas. 

La aplicación del shampoo en el cuero cabelludo se debe realizar con la yema de los dedos dando masaje en forma circular para activar la irrigación sanguínea y eliminar la suciedad; la limpieza no debe hacerse con las uñas ni ser muy fuerte, a fin de no irritarlo ni lastimarlo. 

Es importante leer las instrucciones del producto; algunos shampoos recomiendan que se deje actuar durante algunos minutos antes de removerlo. 

Para enjuagar la melena se debe utilizar abundante agua, también tibia, proveniente de la regadera. No sumergir la cabeza directamente en la tina con agua muy caliente, ya que esto puede quemar y dañar al cuero cabelludo. Sólo en caso de que el cabello estuviese muy sucio o graso se reaplicará shampoo. 

Enseguida hay que aplicar acondicionador, producto recomendado sobre todo para cabello seco y normal. En melenas grasas se debe emplear con discreción, dando preferencia a las puntas y evitándolo en la raíz. 

Después de enjuagar perfectamente, el secado se hará con cuidado, ejerciendo presión con una toalla y nunca restregándola. Si se emplea secadora eléctrica, debe colocarse a una distancia prudente del cabello (30 cm) y a temperatura regular; en el caso de cabellos ondulados o rizados debe utilizarse con difusor. 

Como recomendaciones al usar shampoo queda mencionar que se suspenderá la aplicación de todo aquel producto que provoque irritación; también se evitarán los artículos que inmediatamente después del lavado dejen el cabello demasiado seco, pues resultan muy agresivos y no nutren adecuadamente. 

Consejos para evitar efectos de la contaminación en el cabello

Si bien la base de una melena saludable y libre de los efectos de la contaminación se encuentra en el adecuado uso de shampoo y acondicionador, existen otras técnicas para garantizar su salud, como el cepillado regular, mantener adecuada alimentación y garantizar descanso. 

El cepillado de cabello es práctica sumamente efectiva para protegerlo del desgaste al que se ve sometido diariamente; por las mañanas, ayuda a lubricar la melena con la grasa segregada por la raíz, a la vez que activa la circulación del cuero cabelludo; en las noches, permite eliminar el polvo y residuos de fijadores o gel. 

Cuando la cabellera es fuerte y sana, lo indicado es que el cepillado tenga una duración de 5 a 10 minutos; asimismo, entre más abundante sea el cabello, mayor será la firmeza de las cerdas, mismas que se aconseja sean de origen natural o de nylon con las puntas redondeadas, para que den masaje a la piel y estimulen la irrigación sanguínea local. 

En caso de que la melena sea delicada, fina y escasa, puede recurrirse a cepillos creados para niños, los cuales son suaves y especiales para dar trato delicado. También puede utilizarse un peine de dientes separados para retirar polvo y suciedad, procurando pasarlo por el cabello en forma superficial, sin dar tirones ni arañar la piel. 

Cabe recordar que el cepillado de cabello debe realizarse siempre de la raíz hacia la punta, ya que de esta manera no se daña la cutícula y, sobre todo, porque sólo así se eliminan polvo y células muertas. Además, los accesorios empleados deben estar siempre limpios, de modo que cuando menos una vez a la semana deben ser lavados con un poco de shampoo y agua caliente para evitar la acumulación de cabellos que puedan alojar bacterias dañinas. 

Otros consejos para evitar efectos de la contaminación en el cabello incluyen: 

Cualquier duda sobre cómo evitar el daño capilar por contaminación, elección de shampoo y acondicionador, o sobre el cepillado y dieta adecuada, puede ser solucionado por especialistas en belleza y dermatólogos; ¡no dudes en consultarlos para mimar adecuadamente a tu cabello!