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Cremas hidratantes, delicado escudo protector

Existen numerosas fórmulas corporales y faciales en el mercado para nutrir, reafirmar y evitar la resequedad de la piel. Por ello, es importante conocerlas, ya que de esto dependerá la elección del producto más adecuado para tus necesidades. Sigue leyendo si quieres conocer cuál es la mejor crema hidratante para ti.

¡Conoce tu piel!

La piel, tejido que recubre nuestro cuerpo, es el órgano más extenso con el que contamos, pues en el adulto ocupa superficie de aproximadamente 2 m² y tiene 2 mm de espesor.

Las funciones de la piel incluyen actuar como sensor registrando presión, dolor y temperatura (la cual también regula). Asimismo, es la barrera de protección contra bacterias, virus y otras amenazas, además de reflejo de la salud, dado que es afectada por fatiga, mala nutrición o estrés, explica el Dr. Nicholas Perricone, miembro del Consejo de Dermatología de Estados Unidos.

La piel también "respira", al ser un tejido permeable que permite a las células abastecerse de oxígeno, agua y minerales directamente del exterior a través de los poros, minúsculos orificios por donde se elimina la transpiración.

Cada día, toxinas, partículas de polvo y bacterias se acumulan en la epidermis, causando en ocasiones poros obstruidos, por lo cual es importante limpiarla cuidadosamente con productos que no sean demasiado fuertes o agresivos, ya que pueden perturbar su equilibrio y provocar envejecimiento prematuro.

Manto ácido, protector de la piel

Por otra parte, el aspecto de la piel se debe al grado de hidratación que otorga una fina emulsión, formada por una mezcla de sudor y sebo, que se conoce como manto ácido (pH). La piel puede restaurar naturalmente esta sustancia química, cuyo grado de acidez es de aproximadamente 4.85 en hombres y 5 en mujeres.

Otras funciones del manto ácido son evitar el crecimiento de bacterias u hongos y proteger contra factores externos como la contaminación ambiental. Puede verse alterando por contacto con jabones de tocador, perfumes, detergentes o cosméticos de uso diario, así como por contaminación y estrés, entre otros agentes, dejando a la epidermis expuesta.

Existen tres capas del manto ácido que participan en la hidratación de la piel, el Dr. Perricone las describe así:

Elige la crema hidratante ideal para ti

Existen áreas en el cuerpo más grasas que otras; esta variación es normal y ocurre porque la distribución de glándulas sebáceas (responsables de proteger la epidermis) es distinta en cada zona. Así, rostro, cuello, pecho y espalda tienen entre 400 y 800 estructuras de dicho tipo por cm2, contra 80 a 100 en demás porciones, de manera que los cosméticos son específicos para la superficie a la que están destinados, a fin de equilibrar esta desigualdad.

Por ello, si quieres saber cómo elegir la crema corporal idónea es esencial conocer la diferencia entre hidratante y humectante:

Otro aspecto importante que hay que considerar es la falsa creencia de que las pieles grasas o mixtas no necesitan la aplicación de cremas. Ya que es necesario que todas las zonas sensibles sean hidratadas:

Asimismo, existen cremas corporales que no sólo hidratan, sino que también tienen acción reafirmante y propiedades de aromaterapia para que su utilización sea en auténtico placer emocional, además de perfumar delicadamente.

Sin olvidar que casi todas cuentan con las vitaminas referidas, que han mostrado efectos antienvejecimiento y de luminosidad a la epidermis. También están disponibles productos para spas con efectivas y sofisticadas fórmulas (elaboradas con sales o elementos marinos o termales).

Por último, debemos considerar que una de las mejores maneras de proteger nuestro "escudo" natural consiste en llevar alimentación balanceada, ingesta de líquidos (por lo menos 8 vasos de agua al día) y horas de sueño necesarias.

Si vamos a recorrer tiendas para adquirir la crema de moda, debemos hacer lo mismo con los pasillos de frutas, verduras, pescados y carnes blancas, ya que comer proteínas de alta calidad son parte de la respuesta a cómo hacer que la piel luzca más joven y resplandeciente.