Centro de Dermatología / Prevención

Si eres de piel blanca... ¡Huye del sol!

Lejos de broncearse, la piel blanca sufre quemaduras, envejecimiento prematuro y, en el peor de los casos, cáncer si se expone al sol sin la debida protección, ya que es demasiado delicada y sensible a la radiación ultravioleta (UV). No te arriesgues y aprende a cuidarla con una serie de saludables consejos.

Piel: órgano protector

Como una barrera frente al mundo exterior, la piel nos defiende de agresiones ambientales, radiación UV y microorganismos; además regula la temperatura corporal, permite sentir numerosas sensaciones y juega papel clave en la comunicación con los demás, entre muchas otras funciones.

El bronceado es, precisamente, la respuesta natural de este extenso órgano al recibir la radiación ultravioleta, es decir, cuando enrojece o adquiere tono dorado o café, es señal de que está combatiendo los rayos solares para proteger y evitar el daño a sus células. Por tanto, los expertos niegan que exista un "bronceado saludable", mucho menos tratándose de piel clara. 

Fototipos determinan tendencia al bronceado

Para definir la tendencia de la piel (determinada de forma genética) a la quemadura y al bronceado tras una exposición a la radiación UV se han establecido 6 fototipos.

En esta clasificación, los fototipos 1 y 2 representan pieles que nunca se broncean y siempre se queman, por ende, presentan elevado riesgo de sufrir melanoma (el tipo más serio de cáncer de piel):

Cuidados para la piel blanca de la A la Z

En las personas con piel muy blanca el sistema para fabricar melanina (sustancia natural que producen células cutáneas llamadas melanocitos y que sirve para proteger de los rayos ultravioleta emitidos por el sol) es más lento de lo normal o simplemente "defectuoso". Esto significa que su mecanismo de defensa —es decir, el bronceado— es nulo, y en su lugar aparecen quemaduras.

Si a ello agregamos que la piel tiene "memoria", las lesiones derivadas de la exposición al sol aparentemente leves van sumándose hasta convertirse, luego de varios años, en serio problema para la salud.

Afortunadamente, puedes prevenir el daño a la delicada epidermis con las siguientes medidas: 

Una exposición solar sin protección no es el único factor que puede dañar la piel blanca al producir quemaduras; tabaco, contaminación ambiental, sedentarismo y una mala alimentación también son sus enemigos. Así que los cuidados para la piel blanca incluyen, además de colocarle un "escudo" contra el sol, evitar el cigarro, hacer ejercicio y llevar dieta equilibrada para cuidar su salud.