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Desodorantes: aliados de la higiene personal

El lavado frecuente con agua y jabón ayuda a controlar el olor del sudor, aunque a veces se requiere algo más. ¿Sabes cómo actúan los desodorantes para acabar con los malos olores corporales? ¡Sigue leyendo!

Sistema de enfriamiento personal

Para mantener equilibrada la temperatura corporal (37° C) y eliminar parte de las toxinas que produce nuestro organismo necesitamos la transpiración, proceso natural e indispensable que depende de dos tipos de glándulas sudoríparas:

Desde tiempos prehispánicos los hábitos de higiene personal se han considerado muy importantes, por ejemplo, se sabe que los aztecas se bañaban hasta tres veces al día y recurrían a hierbas aromáticas para prevenir y eliminar olores corporales desagradables (se pensaba que éstos ofendían al entorno).

Así ha sido a lo largo de la historia, pues el ser humano ha buscado constantemente nuevas sustancias que le proporcionen aroma agradable, como las contenidas en desodorantes, productos que neutralizan y/o acaban con el mal olor.

¿Desodorantes o antitranspirantes?

En la actualidad la mayoría de desodorantes contienen agentes antibacterianos y fungicidas (impiden el crecimiento de hongos) que al actuar sobre los microorganismos causantes de la degradación del sudor, neutralizan aromas desagradables; el triclosán, por ejemplo, es de los ingredientes activos más utilizados en estos productos.

Por otro lado, los antitranspirantes cumplen con dos funciones: eliminar las bacterias que producen el olor corporal y evitar que la transpiración llegue a la superficie de la piel, lo que establece la diferencia con los desodorantes.

Cuando aplicas antitranspirante en la axila, sus principios activos (por lo general, sales de aluminio) se disuelven en la transpiración o humedad sobre la superficie de la piel, y forman un gel que crea pequeño "tapón" cerca de la parte superior de la glándula sudorípara; de esta forma, reduce en gran medida la cantidad de transpiración que segrega el cuerpo.

Adicionalmente, los antitranspirantes contienen componentes con propiedades suavizantes e hidratantes, como propilenglicol y triglicérido de ácido caprílico.

Para todos gustos y necesidades

Las diversas fórmulas que encontramos en el mercado satisfacen todo tipo de necesidades, pues se sabe que generalmente el nivel de sudoración en hombres es mayor que en mujeres, por lo que a ellos se les recomienda preferentemente el uso de antitranspirantes, los cuales son de acción prolongada.

Además, si se toma en cuenta que el ser humano suda cuando hace ejercicio debido a que el movimiento produce excesivo calor, estos productos resultan ideales para caballeros, quienes dedican más tiempo al deporte.

Asimismo, pueden encontrarse desodorantes y antitranspirantes para zonas específicas, como axilas, cuerpo, pies, higiene íntima y cabello, en forma de spray, polvo, barra, gel, crema, solución y roll-on.

En cuanto a presentaciones, el consumidor tiene a su disposición gran variedad de estos productos, por lo que conviene revisar con detalle la etiqueta a fin de identificar su característica principal y lo que ésta significa:

De manera que en función de lo que esperes de tu desodorante o antitranspirante, será el producto que elijas para acompañarte cada día.

La importancia del olor corporal

El olor corporal es determinante en las relaciones humanas, de ahí la creciente demanda en el consumo de desodorantes, pues la mayoría de personas se esfuerzan por oler bien no sólo para gustarse a sí mismas sino, sobre todo, a los demás.

Sin embargo, los aromas corporales desempeñan significativo papel en la comunicación sexual, ya que pueden proporcionar impulso para iniciar el coito, incluso, hay quien se ha atrevido a afirmar que los desodorantes y fragancias se inventaron con el fin de evitar que se despertara este deseo entre desconocidos.

Por otra parte, debe tomarse en cuenta que aunque las personas usen desodorantes en todo el cuerpo, los olores individuales nunca se desvanecen totalmente, motivo por el que una misma fragancia huele distinto en cada persona.

Finalmente, conviene destacar que los desodorantes son especialmente indispensables para el ser humano a partir de la adolescencia, etapa en la que se presentan cambios hormonales que intensifican la secreción de las glándulas sudoríparas.

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