Centro de Dermatología / Prevención

Labios protegidos del Sol

La piel de los labios es muy delicada y vulnerable a daño por factores ambientales, de modo que en primavera y verano sufre deshidratación y aspecto descuidado por exposición excesiva al Sol. Para prevenir molestias o remediar problemas, sigue estas recomendaciones.

Nuestros labios pueden ser cálida, sugerente y fascinante excusa para iniciar una conversación romántica o el medio para emitir un mensaje de sensualidad a otra persona, pero en caso de labios maltratados seguramente se convertirán, sin desearlo, en factor que dé la impresión de una personalidad descuidada.

Lo cierto es que se trata de una parte de nuestro cuerpo tan delicada que tiene gran propensión a padecer deshidratación, irritación e incluso a presentar arrugas, ya que carece de glándulas productoras de sudor, grasa, queratina (sustancia que da firmeza y resistencia a la epidermis) y otros elementos que contrarresten los embates de Sol, humedad, viento, frío y calor. Así, hablamos de un tejido que, a diferencia de otras zonas de la piel, se encuentra indefenso y puede adquirir infecciones con relativa facilidad.

El Sol agobia a los labios

Es común que la exposición al “astro rey” reseque y endurezca los labios, principalmente al inferior, y que se origine descamación o desprendimiento de la parte superficial de la piel, la cual luce poco estética.

Por ello, en época de calor es particularmente necesario darles protección para que la acción de las radiaciones no les deshidrate y arrugue; tampoco es conveniente fiarse en días o momentos en que el Sol se oculta tras las nubes, pues aunque “desaparece” en apariencia, sus emisiones llegan hasta la superficie terrestre.

Hay distintas formas de proteger los labios, y la primera de ellas es disminuir la exposición directa a los rayos solares; si no es posible evitarlos durante las horas en que puede haber más riesgo de sufrir daño (entre las 11:00 y las 16:00), se deberá recurrir a sombrillas, gorras u otros implementos.

Ahora también contamos con un aliado muy valioso en los protectores labiales con factor de protección solar, que ayudan a resguardar la piel y son resistentes a la humedad. Si visitas la playa o consideras que hay demasiadas radiaciones, y no cuentas con uno de estos productos, es posible utilizar filtro solar directamente sobre la superficie de la boca; en todo caso, la aplicación del producto elegido deberá repetirse cada dos horas.

Finalmente, si después de un día de mucho Sol los labios aparecen hinchados e inflamados, deberás aplicar alguna crema humectante o un poco de aceite de oliva, cuantas veces sea necesario, hasta que el tejido recupere su textura inicial.

Sol y viento, mala combinación

La acción de ambos factores sobre la membrana que recubre los labios puede ser devastadora, llegando a quemarla y agrietarla. En estos casos es ideal contar con un protector labial que además de contener sustancias hidratantes sea rico en vitaminas C y E; esto será suficiente como medida preventiva y además ayudará a realzar la belleza y salud del rostro en conjunto.

Si ya hay ligero daño, esta medida bastará para resarcir la situación, pero si ya se muestran lesiones importantes, como grietas profundas y sangrantes, se tendrán que aplicar productos con agentes cicatrizantes, analgésicos y antiinflamatorios que ayuden a curar las heridas y disminuyan el dolor.

En todo caso, si ya existe alguna lesión, grande o pequeña, se prevendrá a toda costa el empeoramiento de la situación al evitar por completo tocar la región con dedos, dientes o lengua; es muy común que al sufrir descamación pellizquemos y mordamos la piel que sobresale a causa de la deshidratación, y aunque sabemos que muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta, debe considerarse que lo único que se conseguirá es facilitar el surgimiento de infecciones.

No confundir

Hay ocasiones en que la piel de los labios luce lastimada aunque se tengan los cuidados convenientes en cuanto a las emisiones solares; en estos casos es muy probable que sea una reacción alérgica ocasionada por agentes como lápices labiales, alimentos, bebidas y pasta de dientes. Para acabar con este problema se eliminará el uso del responsable de la reacción y, bajo prescripción médica, podrá utilizarse una pomada con agentes activos (corticosteroides) que interrumpirán la descamación.

Asimismo, existen ocasiones en que la exposición excesiva al Sol hace surgir manchas rojizas (hemangiomas), las cuales pueden derivar en la formación de tejido canceroso; estas lesiones requerirán la atención inmediata de un dermatólogo, y no deben considerarse un problema pasajero o que se aliviarán con humectantes o protección solar.

Finalmente, recomendamos que estas medidas se refuercen con una hidratación “por dentro”, es decir, que se consuma la cantidad de agua necesaria para nuestro organismo (6 a 8 vasos al día) para de esta manera prevenir la pérdida del vital líquido, además de que en la dieta se deberán incluir alimentos ricos en vitaminas A y E: melón, zanahoria, mango, espinaca, jitomate, hígado, pescado, yema de huevo, mantequilla y queso, así como aguacate, brócoli, ciruela, espinaca, espárrago, manzana, mora, plátano, jitomate, germen de trigo y polen.