Centro de Dermatología / Prevención

Manténgase alerta ante el cáncer de piel

Se acerca la temporada vacacional y con ella el deseo de exponerse al Sol para lucir atractivo bronceado. No obstante, esto incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de piel, por lo que debemos tomar precauciones y mantenernos atentos a cualquier cambio en la epidermis.

Quienes cuentan con historial de exposición solar frecuente y quemaduras ocasionadas por los rayos del Sol tienen mayor riesgo de presentar afecciones malignas en la piel, lo que se agrava en forma importante debido al agrandamiento del agujero en la capa de ozono.

En este contexto, cabe destacar que existen dos patrones de exposición solar: la aguda, intensa e intermitente, que se presenta generalmente durante los periodos vacacionales, y la crónica y acumulativa, en donde el daño se provoca por exposiciones cotidianas que se suman lentamente sobre la epidermis, refiere el Dr. José Cerón Espinosa, director del Centro Dermatológico Yucatán Fernando Latapí, ubicado en Mérida, Yucatán (sureste de México).

Distintos tipos

De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI, por sus siglas en inglés), el cáncer en la piel se clasifica de la siguiente manera:

Signos de alerta

La detección oportuna del cáncer en la piel es fundamental para evitar que se propague a otras zonas del organismo y prevenir complicaciones mayores; de ahí la importancia de tener presentes los factores de riesgo:

Cuidados

“El cáncer de la piel es prevenible, está a la vista y la mayoría de las veces es curable, por lo que las medidas preventivas o la consulta médica en caso de sospecha no se pueden postergar”, advierte el Dr. Cerón Espinosa.

En este sentido, el especialista indica que es importante utilizar un protector solar. Si éste no es a prueba de agua, se debe aplicar 20 ó 30 minutos antes de la exposición, en cantidad similar a una cucharada sopera para cada región: cara, orejas, cuello, brazos y espalda; además, es recomendable utilizarlo a partir de los seis meses de edad, tomando en cuenta que los bebés no deben asolearse por más de 10 minutos.

“El grado mínimo de protección aceptable es 15 y lo ideal es 30, a fin de impedir el contacto con todo el espectro de la luz; de esta manera la piel se resguardará de los efectos de los rayos ultravioleta. Igualmente, es importante que los niños no sean expuestos al Sol entre las 11:00 y las 16:00 horas, ya que las radiaciones son más dañinas y en países como México, cercanos al Ecuador”, recomienda el experto.

Por otra parte, el Dr. Cerón Espinosa aclara que cualquier tipo de bronceado causa daño en la piel, de manera que lo mejor es evitarlo aun en forma artificial. En este sentido, es necesario considerar que el envejecimiento prematuro de la piel o fotoenvejecimiento es causado por la exposición a las radiaciones ultravioleta y se detecta cuando se comparan las zonas de la epidermis expuestas (cara, cuello, brazos) y aquellas que casi no lo están.

“La piel adquiere tono irregular, se oscurece, engrosa y puede verse más seca; asimismo, aparecen en ella pequeñas manchas color café que pueden medir de milímetros a centímetros y no causan molestias; se les conoce como lentigos solares”, añade el dermatólogo.

Si bien la luz solar nos aporta beneficios, como producción de vitamina D y mejoramiento en el estado de ánimo, considera que la exposición inadecuada o excesiva causa problemas de salud importantes, los cuales disminuirán tu calidad de vida y bienestar de tus seres queridos.

Explórate

La Academia Estadounidense de Dermatología recomienda revisar la piel del cuerpo al menos una vez al mes, pues ello permitirá identificar cualquier cambio anormal en lunares, manchas, marcas de nacimiento y pecas. Para ello es necesario seguir algunos pasos:

  • Quítate la ropa, ponte frente al espejo y observa la parte frontal y trasera del cuerpo; levanta los brazos y revisa tus costados (izquierdo y derecho).
  • Dobla tus codos y mira cuidadosamente las uñas de tus dedos, antebrazos (incluida la parte inferior) y brazos.
  • Examina las zonas trasera, frontal y laterales de tus piernas; también revisa tus glúteos y regiones próximas al área genital.
  • Sientate y agáchate para examinar de cerca tus pies, incluidas uñas, plantas y espacios entre los dedos.
  • Observa tu cara, cuello, orejas y cuero cabelludo; puedes usar peine o secadora para remover el cabello y tener mejor vista.
  • Si descubres algún cambio, notifícalo de inmediato a tu médico.