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Cremas reafirmantes

Miércoles 12 de febrero del 2014, 05:07 pm, última actualización.

Las cremas contra la flacidez o reafirmantes son aquellas que tonifican, alisan y refuerzan las fibras elásticas que se encuentran en la piel, a la vez que ayudan a regenerar los tejidos o células que han perdido su fuerza natural. Para lograr este objetivo incluyen proteínas, vitaminas y nutrientes cuya eficacia en la prevención y mejoramiento de la salud cutánea se ha comprobado.

Cremas reafirmantes

A fin de comprender cómo actúan estas fórmulas y de qué manera aprovechar sus beneficios, debemos conocer un poco más la estructura y funcionamiento de este órgano que nos protege de las agresiones ambientales, nos ayuda a regular la temperatura corporal y recibe estímulos del exterior (sentido del tacto).

Cuando observamos la piel transversalmente a través del microscopio encontramos que la conforman tres capas:

  • Hipodermis o tejido subcutáneo. Es la zona más profunda y está constituida, fundamentalmente, por células que contienen grasa.
  • Dermis. Región intermedia que aloja a numerosos vasos sanguíneos, folículos pilosos (donde se produce el vello), glándulas sebáceas y sudoríparas, así como fibras de colágeno y elastina, proteínas que brindan resistencia y flexibilidad respectivamente, por lo que también se llaman estructurales.
  • Epidermis. Parte superficial que contiene melanina (responsable del color de la piel) y queratina, generada por células especiales (queratinocitos) con el fin de crear una capa resistente a la agresión de los rayos solares, químicos e incluso golpes; es el estrato córneo, el que vemos a simple vista.

Durante las primeras tres décadas de vida la epidermis se renueva prácticamente cada 3 o 4 semanas, de modo que la piel luce brillante y tersa; además, las fibras de elastina y colágeno localizadas en la dermis se encuentran fuertes e intactas, por lo que su firmeza es notable. Esto es mucho más notable en el rostro, que luce sin líneas de expresión a menos de que la persona sea de tez clara (al tener menos pigmento se encuentra más desprotegido) o se sobreexponga al Sol y contaminación.

El envejecimiento de la piel comienza aproximadamente a los 30 años, debido a que disminuye la velocidad de regeneración de las células y a que las proteínas estructurales comienzan a debilitarse; sin embargo, es a partir de la siguiente década que la flacidez se vuelve más notoria, pues además de que los procesos de restauración se entorpecen, los poros se agrandan, la pigmentación general se torna pálida y aparecen manchas oscuras por factores ambientales, depósitos de grasa, apariencia áspera, así como arrugas profundas.

Existen otros factores que maltratan a las estructuras cutáneas y aceleran su deterioro y pérdida de firmeza, como dieta pobre en nutrientes, estrés, subir y bajar de peso continuamente, embarazo, consumo de tabaco y alcohol, exposición a sustancias químicas, desvelarse, cambios hormonales derivados del climaterio o menopausia y algunas enfermedades, como infecciones causadas por hongos, anemia (mala distribución de oxígeno en todo el organismo por deficiencias en glóbulos rojos) o padecimientos autoinmunes, es decir, aquellos en donde el sistema de defensas del organismo ataca a sus propios tejidos, entre ellos los de la piel (lupus y síndrome de Sjögren, entre ellos).

Cabe mencionar que aunque la flacidez resulta más notable en el rostro debido a la presencia de arrugas, líneas de expresión y "patas de gallo" (en el hombre la afeitada acentúa este problema en tanto que en la mujer el uso de maquillaje), lo cierto es que los tejidos de otras partes del cuerpo, concretamente senos, abdomen, glúteos, muslos y parte interna de los brazos sufren envejecimiento por igual, sólo que lo manifiestan a través de pérdida de tres factores: elasticidad, suavidad y humedad. Todo esto nos permite comprender que el cuidado de la piel depende de la conjunción de varios factores, entre ellos la aplicación de productos nutritivos e hidratantes.

Al servicio de la piel

Se reconoce que los problemas cutáneos pueden heredarse y que la falta de firmeza es más común cuando hay sobrepeso, pero también hay consenso en que para mantener una apariencia lozana es más importante contar con hábitos saludables, constancia y buena voluntad para emprender tratamientos que mejoren la salud de este tejido.

Darse una ducha diaria con agua tibia o fría tonifica y da firmeza a la piel, sobre todo cuando inmediatamente después se aplica crema reafirmante que suaviza y mejora su apariencia a la vez que ayuda a reforzar las fibras estructurales, gracias a que contiene agentes activos como:

Colágeno. Es el elemento más importante en estos productos; restaura los depósitos de esta sustancia que se encuentran en la dermis y favorece la regeneración celular. Las cremas cuya fórmula indica que contienen colágeno soluble son más efectivas porque éste se absorbe mejor.

Elastina. Permite mantener o recuperar la elasticidad y resistencia natural de la piel; ofrece buenos resultados y es excelente complemento del colágeno. Deben preferirse las fórmulas que contengan elastina soluble, de fácil absorción.

Retinol. Interviene en la prevención de arrugas superficiales de la piel y ofrece buenos resultados en el desvanecimiento de manchas debido a que actúa como exfoliante, es decir, elimina células muertas y estimula el crecimiento de otras nuevas.

Vitamina A. Previene la formación de arrugas y contrarresta los efectos dañinos del Sol.

Complejo B. Este grupo de vitaminas regenera y humecta los tejidos, fortalece a los vasos sanguíneos de los que depende la nutrición cutánea y actúa como protector del colágeno.

Vitamina C. Una forma particular de este nutriente, el "ester-C", penetra con facilidad en la piel y ofrece máxima protección contra quemaduras de Sol, aspereza, manchas, falta de luminosidad, contaminación y radicales libres (sustancias que intervienen en el envejecimiento celular).

Vitamina E. Es potente antioxidante (elimina radicales libres) que protege al colágeno; sin embargo, hay personas sensibles a esta sustancia, por lo que antes de utilizar productos con este ingrediente se debe aplicar pequeña porción en la parte interna del antebrazo para cerciorarse de que no ocasiona reacciones alérgicas.

Alfa hidroxiácidos (AHA). Son derivados de azúcares naturales de frutas (ácidos cítrico y málico), leche (láctico) o caña (glicólico), los cuales ayudan a la regeneración general de la piel porque retiran las células muertas de la superficie (exfoliadores) y obligan a la regeneración de los tejidos. Algunas personas pueden tener reacción alérgica o sufrir sensibilidad al exponerse al Sol, por lo que bien vale tomar las mismas precauciones que con la vitamina E.

Beta hidroxiácidos (BHA). Familia de sustancias exfoliantes de gran utilidad para la piel envejecida y con flacidez.

Ácido hialurónico. Excelente humectante que brinda suavidad y firmeza a la vez; también protege de las agresiones ambientales.

Liposomas. Hidratan y crean una película protectora que protege del Sol, viento, lluvia y contaminación, por lo que previenen flacidez y formación de arrugas y líneas de expresión.

Coenzima Q10 o ubicuinona. Fomenta la nutrición de la piel, la protege de las agresiones externas y retarda el envejecimiento.

Glicerina. Sustancia que mantiene la piel hidratada y ayuda a los tejidos a conservarse firmes.

Centella asiática. Extracto vegetal que mejora la circulación en los vasos sanguíneos más pequeños (capilares) y ayuda a nutrir la piel, por lo que impide su deterioro.

Hedera helix. Se obtiene de un tipo de hiedra que limpia a profundidad y que al combinarse con centella asiática elimina depósitos de grasa que se forman en la piel a partir de los 30 años.

Sábila (Aloe vera). Planta cuya pulpa hidrata, suaviza, expulsa bacterias y elimina depósitos de grasa que tapan los poros; se ha observado que regenera a las células y previene el envejecimiento.

Té verde. Popular ingrediente natural de acción antioxidante que protege de la contaminación y ayuda a la regeneración de las células de la piel.

Algas. Aportan nutrientes como yodo, calcio, magnesio, complejo B y vitamina E; además de actuar como antioxidantes mejoran la circulación sanguínea y aceleran el proceso de renovación celular.

Ginkgo biloba. Además de ser utilizado por su eficacia para eliminar radicales libres, ayuda a extraer grasa.

Ginseng. Contribuye a reparar la piel envejecida por acción del Sol, contaminantes y estrés; su aplicación mejora el estado de la piel y le devuelve elasticidad.

Carnosina. Protege contra los efectos nocivos del humo del tabaco y contaminación ambiental.

Jalea real. Elimina las impurezas, retarda el proceso de envejecimiento de la piel y mejora la hidratación y elasticidad de los tejidos.

Cítricos. Toronja, lima, naranja, mandarina y limón ayudan a controlar los niveles de grasa en la piel, limpian, refrescan y poseen antioxidantes que detienen el deterioro de los tejidos.

Por lo general se recomienda que las cremas reafirmantes con fórmulas ligeras se utilicen 1 o 2 años antes de llegar a la tercera década de vida para que actúen de manera preventiva y, conforme avance la edad, se utilicen productos con más nutrientes o mayor número de aplicaciones (3 o 4 al día, de acuerdo con los requerimientos de cada piel y la opinión del dermatólogo). El tratamiento debe intensificarse ante determinadas circunstancias, tales como embarazo y dietas adelgazantes, pues son los momentos en que la flaccidez y otros problemas como estrías hacen su aparición.

Los beneficios son más notables gracias a la aplicación diaria y constante del producto, pero sobre todo cuando se realiza mediante suave masaje en sentido circular para favorecer su penetración; esto es muy importante debido a que colágeno y elastina son compuestos cuyas moléculas son de gran tamaño, y la aplicación superficial no les ayuda a llegar hasta la dermis.

De ahí la importancia de subrayar que se prefieran cremas en cuya etiqueta se lea que contienen ambas proteínas de tipo soluble, pues en estos casos las moléculas se encuentran "recortadas" y es más fácil que penetren las capas profundas.

Otra aclaración que bien vale la pena señalar es respecto a la piel del rostro, que por ser más delgada y tener mayor necesidad de humectación requiere fórmulas especiales para luchar contra la flacidez. A menos que el producto indique su efectividad tanto para la tez como para el resto del cuerpo, deben buscarse fórmulas específicas que, aunque en esencia posean los mismos ingredientes, cambian su proporción para controlar y disimular las líneas de expresión.

Asimismo, es importante tomar en cuenta los siguientes aspectos para obtener los máximos beneficios de las cremas reafirmantes:

  • Consulte a un dermatólogo o especialista en belleza para saber cuál es el producto y dosis que se ajusten a sus necesidades.
  • Los compuestos naturales o sintéticos de la fórmula pueden perder sus propiedades cuando se exponen a luz y calor intensos (más de 35º centígrados); mantenga la crema en un lugar fresco, lejos de la luz del Sol, y no la almacene en el interior del automóvil, donde la temperatura puede alcanzar 50º C.
  • Conserve los recipientes herméticamente cerrados cuando no los use.
  • Antes de aplicar reafirmantes que han estado guardados y sin uso por largo tiempo, asegúrese de que no despidan mal olor o que no hayan cambiado de color; ambos casos muestran que la fórmula se ha alterado o que algunos microorganismos se han desarrollado.
  • No agregue agua u otros líquidos, ya que además de alterar la fórmula puede introducir bacterias que ocasionen una infección.
  • Cuando un producto le genere irritación, a pesar de haberlo utilizado anteriormente sin ningún problema, suspenda su uso y acuda al dermatólogo.

Tratamiento global

Las cremas reafirmantes no son capaces de erradicar o controlar completamente, por sí solas, la flacidez, de modo que deben adoptarse medidas conjuntas para mejorar la salud de la piel, de las cuales damos cuenta a continuación:

Ejercicio. La falta de actividad física es causa fundamental del aspecto "blando" por pérdida de tonicidad y elasticidad. Conviene contar con una rutina deportiva fija o al menos caminar media hora diaria.

Gimnasia facial. Se trata de sencillos ejercicios que ayudan a mantener el rostro sin flacidez, ya que mantienen los músculos activos, irrigados y tonificados. Una explicación más detallada aparece en el artículo Gimnasia facial: adiós arrugas que aparece en el recuadro "Artículos Relacionados", a la derecha de la pantalla.

Masaje. Se ha observado que este recurso ayuda a mejorar la circulación en zonas propensas a flacidez (muslos, abdomen, glúteos) y, por tanto, previene y ayuda a revertir el problema.

Alimentación. Es muy importante considerar que así como las cremas nutren "por fuera", nuestros alimentos lo hacen "por dentro". Consumir frutas, verduras y cereales en forma abundante proporciona antioxidantes y nutrientes que mejoran el estado de la piel, en tanto que incluir carne, legumbres y otras fuentes de proteínas favorece el tono (firmeza y fuerza) en músculos y piel. También es importante tomar agua en cantidad suficiente (2 litros diarios).

Control de peso. Cambios bruscos de peso y dietas rápidas o extremas se contraindican en cuanto a la salud de la piel, pues deterioran su colágeno y elastina.

Estrés. Esta es una de las principales causas por las que la piel luce deteriorada, pues la tensión debilita al sistema inmunológico y lo vuelve propenso a infecciones y a la acción de radicales libres. Ejercicio, meditación y técnicas de relajación pueden ayudar.

Clima. Bien vale proteger a la piel de todo el cuerpo de la acción nociva de aire, contaminación y, sobre todo, del Sol. Si su piel es flácida, trate de permanecer en la sombra en lo que logra su recuperación, y no se exponga a viento y lluvia. Un buen hábito en cualquier circunstancia consiste en aplicar filtro solar con factor de protección 15 (o mayor) cuando salga por más de dos horas a la intemperie.

Limpieza facial. En beneficio particular de su rostro, evite dormir con maquillaje y procure higiene adecuada del cutis dos veces al día: al despertar y antes de acostarse. Asimismo, es de gran ayuda el uso de cremas hidratantes desde la adolescencia.

CONSULTE A SU DERMATÓLOGO.

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SyM

 

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