Cómo evitar la resequedad de las manos por falta de humedad - SyM
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Manos resecas

Miércoles 05 de abril del 2017, 12:01 pm, última actualización

Las manos son, por excelencia, las extremidades encargadas de efectuar labores de todo tipo desde el inicio hasta el final del día, por tanto, su cuidado debe convertirse en hábito cotidiano para evitar la resequedad y mantenerlas saludables. ¿Sabes cómo?

Manos resecas, Causas resequedad de las manos
Manos resecas

Alteración en la piel de las manos

Su capacidad de asir y presionar objetos, así como de detectar estímulos a través del tacto, las hace particularmente útiles para cualquier tipo de actividad que realicemos.

Debido a esto son también una de las regiones corporales que más se someten a factores tan variados como cambios climáticos, contaminación, contacto con sustancias irritantes, consumo de tabaco y mala alimentación, los cuales son sumamente agresivos y, con el paso de los años, pueden generar aspecto maltratado en las células de la piel.

El factor más importante para que esto ocurra es la alteración en el manto hidrolipídico, barrera formada por agua y grasa que generan glándulas especializadas ubicadas en la piel. Esta capa ayuda a conservar la humedad, además de que brinda protección a las células contra infecciones y agentes ambientales, por tanto, si se debilita existe el riesgo de que la epidermis sufra daño.

Causas de resequedad de manos

A fin de evitar o contrarrestar este problema de estética y salud con medidas concretas y bien dirigidas, los especialistas en Dermatología y arreglo personal han identificado los factores que dañan la piel de las manos y las han clasificado en dos grandes grupos:

Agentes externos

  • Frío. Este factor disminuye la actividad de las glándulas que secretan grasa o lípidos (sebáceas) y sudor (sudoríparas), de modo que el manto hidrolipídico se produce de manera deficiente; por ello, la piel sufre más durante la temporada invernal o en regiones con bajas temperaturas.
  • Falta de humedad. Clima seco, calefacción y aire acondicionado evaporan el agua presente en la superficie de la piel y en las capas de células más externas, dando lugar a deshidratación y resequedad cutáneas.
  • Radiaciones ultravioleta (UV). A través de distintos estudios se ha demostrado que estas emisiones solares producen deshidratación y aceleran el envejecimiento de la piel.
  • Detergentes y solventes. Dado que éstos son empleados en labores de limpieza y están formulados para eliminar grasa, pueden dañar el manto hidrolipídico; incluso, su uso frecuente puede causar descamación de la piel.
  • Jabón. Lavar muy a menudo las manos o usar productos muy agresivos genera problemas similares a los ocasionados por los detergentes, aunque de menor gravedad.
  • Contaminación. El humo altera la composición del manto hidrolipídico y maltrata la piel debido a la acción de sustancias conocidas como radicales libres, responsables del envejecimiento celular.
  • Humedad excesiva. Impide la formación del manto hidrolipídico, sobre todo si el agua está muy caliente.

Agentes internos

  • Disfunción sebácea. La falta de producción de las glándulas sebáceas debido a factores genéticos, nerviosismo o mala alimentación, se traduce en una epidermis más sensible y vulnerable a factores externos, por ello luce reseca y con pequeñas arrugas. Los médicos diagnostican esta disfunción cuando observan que la generación de grasa es deficiente en otras regiones del cuerpo (como espalda y rostro) durante todo el año.
  • Disfunción sudorípara. Si la producción de sudor es mayor o menor que la de grasa, el manto hidrolipídico no se forma de manera adecuada, por tanto, la piel carece de la protección que naturalmente tendría. Esto puede deberse a alteraciones en el estado de ánimo, consumo inadecuado de agua y, en menor proporción, a características hereditarias (hay personas cuya piel posee más o menos número de glándulas productoras de sudor).
  • Nerviosismo. Estados de estrés y ansiedad generan hiperhidrosis (excesiva sudoración de las palmas de las manos); como resultado, la formación del manto hidrolipídico ocurre en forma deficiente.
  • Alteraciones hormonales. Son comunes en mujeres, sobre todo durante la etapa premenstrual, al aproximarse la menopausia y cuando hay falta de ovulación; en conjunto, estos factores son responsables de hiperhidrosis.
  • Medicamentos. Aquellos destinados a disminuir el apetito o a estimular la emisión de orina (diuréticos) provocan, a la larga, deshidratación cutánea.
  • Tabaquismo y contaminación. Fumar o vivir cerca de regiones industriales favorece el ingreso de radicales libres al organismo, mismos que llegan a la piel a través de la sangre y aceleran el envejecimiento celular.
  • Alimentación deficiente. Desnutrición y falta de agua en la dieta dañan la salud de la piel cuando ésta carece de los nutrientes necesarios para regenerarse y, por tanto, luce opaca, reseca y con pequeñas arrugas.

Diversas soluciones

Aunque un solo factor suele ser la causa predominante de un problema de resequedad en manos, en la mayoría de casos intervienen dos o más motivos; por ejemplo, una persona con mucho trabajo puede pasar por periodos de estrés intenso en los que fuma demasiado, se alimenta deficientemente por falta de tiempo y suda mucho, en tanto otra puede realizar labores de mantenimiento en el hogar, al aire libre y bajo el Sol, a la vez que utiliza detergente o solventes.

Ya sea como tratamiento o prevención de manos resecas, expertos recomiendan seguir varias medidas para mejorar la salud y buen estado de la piel:

  • Seguir una rutina de higiene: es indispensable contar con jabón suave, creado especialmente para las manos, ya sea neutro o enriquecido con agentes humectantes como miel, glicerina, lanolina y vitaminas. Hay que evitar productos agresivos.
  • Proteger la epidermis con crema: puedes elegir alguna que contenga principios hidratantes y nutritivos; aplícala desde la punta de los dedos hasta los antebrazos mediante suave masaje que permita la absorción de los ingredientes activos y estimule la circulación de la sangre. De paso, la crema ayudará a reafirmar tejidos y mejorar la apariencia de la piel, ya que algunos productos incluyen compuestos que eliminan a los radicales libres (antioxidantes) o combaten la flacidez, por ejemplo, colágeno y elastina (proteínas que dan su estructura y fortaleza a la piel).
  • Practicar el tratamiento por la noche: la aplicación de crema hidratante y nutritiva debe ocurrir justo antes de acostarse, para que las manos no se ensucien y queden libres de impurezas. El agua que se utilice para el aseo debe estar tibia. Además, si duermes con guantes de algodón, ayudarás a que la piel de la región se torne lisa y suave.

Si a pesar de estas indicaciones continúan la aspereza y aspecto descuidado, puedes recurrir a mascarillas con arcilla, aceites, plantas medicinales, frutas y otros agentes que permiten exfoliar (eliminar células muertas), fortalecer y nutrir la piel.

Incluso, puedes preparar un remedio casero para las manos resecas usando el jugo de medio limón, una cucharada de azúcar y otra de glicerina; frota tus manos con esta mezcla durante 5 minutos y luego enjuágalas con agua tibia. Se sugiere realizar este procedimiento dos veces a la semana, pero deberás suspenderlo en caso de presentarse enrojecimiento o alguna lesión.

Prevenir resequedad de las manos, Piel de las manos saludable

Nutrientes para la piel de las manos

Mención aparte merece el cuidado de la dieta, ya que de ello depende que la piel de las manos y del cuerpo en general se mantenga saludable. En este sentido, los nutrientes que se aconsejan son:

  • Azufre. Ayuda a regular el funcionamiento de las glándulas sebáceas y abunda en huevo, leche y sus derivados, cereales integrales y levadura de cerveza.
  • Complejo B. Interviene en el buen estado de la piel y en los procesos de renovación celular. Se encuentra en gran variedad de alimentos: frutos secos, hortalizas de hoja verde, cereales, levadura de cerveza, carne, vísceras, pescados, mariscos, huevos y lácteos.
  • Grasas insaturadas. Favorecen el funcionamiento de las glándulas sebáceas sin consecuencias negativas en el sistema circulatorio. Se incluyen en aguacate, frutos secos, aceite de oliva y pescados.
  • Hierro. Favorece la transportación de oxígeno en la piel; se encuentra en vísceras, carne, pescados y huevo, así como cereales, legumbres y vegetales de hoja verde.
  • Proteínas. Son constituyentes básicos de la piel; provienen de la adecuada ingesta de carne, pescados, huevo, lácteos, legumbres, cereales y frutos secos.
  • Selenio. Este mineral con acción antioxidante se encuentra en carne, pescados, mariscos, cereales, huevos, frutas y verduras.
  • Vitamina A. Potente antioxidante que abunda en hígado, leche y sus derivados, huevo, hortalizas de hoja verde y frutas de color rojo, anaranjado y amarillo: zanahoria, jitomate, melón, durazno, papaya y calabaza de castilla.
  • Vitamina C. Es antioxidante y se utiliza en la producción de colágeno, proteína que mantiene a la piel tersa y sin arrugas. La mejor forma de incorporarla es a través de frutas y verduras frescas como naranja, limón, toronja, mandarina, guayaba, kiwi, melón, fresas, zarzamoras, pimiento, brócoli, col y tomate verde.
  • Vitamina E. También neutraliza la acción dañina de los radicales libres; se encuentra en aceites vegetales, frutos secos, germen de trigo, cereales integrales y vegetales de hoja verde.
  • Zinc. Forma parte de nuestra epidermis y está presente en mariscos, pescados, carnes, vísceras, huevos, cereales integrales y legumbres.

Cuando estas medidas sean insuficientes para mejorar el estado de tus manos, acude al médico (dermatólogo) para saber si el problema se debe a alguna enfermedad, deficiencia hormonal o problema hereditario que no se haya diagnosticado y que requiera de otras atenciones.

Útiles tips para cuidar las manos y prevenir su resequedad

  • Usar guantes cada vez que se realice alguna actividad doméstica; de tela para los trabajos en seco y de látex si se trata de alguna tarea con agua (lavar platos, alguna prenda o regar el jardín).
  • Proteger las manos con guantes de piel al manejar automóvil, sobre todo en temporada invernal.
  • Reducir el consumo de tabaco para que, a su vez, disminuya la cantidad de radicales libres.
  • Beber al menos 2 litros de agua al día (8 vasos medianos).
  • Utilizar filtro solar en las manos para detener el efecto de los rayos UV, especialmente en días soleados o en vacaciones.
  • Preferir cremas que contengan elastina, colágeno y vitaminas A, C y E; deberán aplicarse en regiones como nudillos o palmas, principalmente, pues están casi desprovistas de glándulas sebáceas y sudoríparas.
  • Controlar el estrés y ansiedad mediante técnicas de relajación para evitar la sudoración excesiva.

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