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Talcos

Jueves 13 de febrero del 2014, 03:39 pm, última actualización.

El talco (filosilicato de magnesio) es un mineral conocido desde tiempos remotos debido a su abundancia y a que puede reducirse fácilmente hasta formar un polvo muy fino, de sensación “jabonosa” o “grasosa” al tacto, que tiene la capacidad de crear delgada capa que cubre a la piel sin formar grumos y que la protege de elementos dañinos.

Talcos

En la naturaleza encontramos este elemento en forma de piedras ligeras, flexibles y absorbentes, conocidas como esteatita o saponita, las cuales están constituidas por delgadas láminas de color blanco que en algunas ocasiones tienen ligera coloración verde, rosa, gris o amarilla, dependiendo de su lugar de origen.

Actualmente llamamos talco a todo polvo corporal que se aplica sobre la epidermis para evitar exceso de humedad, proporcionar una fragancia e incluso combatir algunos padecimientos; sin embargo, se debe aclarar que no en todos estos productos para el aseo personal se emplea una base mineral, ya que en ocasiones ésta se sustituye por almidón de maíz, materia prima con textura y propiedades muy similares.

Higiene corporal

En el mercado es fácil encontrar talcos de muy diversos tipos, aromas y funciones que sirven para satisfacer las necesidades de personas de cualquier edad, lo cual se debe no sólo a la capacidad absorbente y protectora del talco, sino que, además, este mineral o alguno de sus sustitutos tienen la capacidad de mezclarse con sustancias cosméticas o medicinales capaces de ser reducidas a polvo, sin que se vean alteradas sus propiedades.

Algunas de las formulaciones más exitosas de los talcos son aquellas que se destinan para la higiene personal, ya que además de proteger a la piel, perfumarla y refrescarla, ofrecen acción desodorante principalmente en las axilas y pies.

Ello es posible tanto por las cualidades secantes del mineral como por su acertada combinación con otras sustancias que combaten directamente a las bacterias (responsables del mal olor al descomponer el sudor y grasa de la piel), tales como triclosán, cloruro de benzalconio o caléndula, así como otras que repelen o absorben la humedad, entre ellas bicarbonato de sodio y óxido de zinc.

Asimismo, los polvos corporales tienen especial importancia para la mujer, debido a que su textura brinda propiedades lubricantes, es decir, evitan pequeñas irritaciones ocasionadas por el constante roce de la piel con las prendas de vestir. Igualmente, son excelente recurso para la epidermis que sufre exceso de grasa, gracias a su poder absorbente.

Por otra parte, los talcos son también de gran utilidad para los deportistas, ya que sirven para erradicar el mal olor en los pies debido a sudor excesivo, acumulación de células muertas, presencia de bacterias y nula ventilación del zapato tenis. De este modo, contribuye a prevenir la aparición de infecciones generadas por hongos, también conocidas como tiñas o “pie de atleta”.

Al respecto, cabe hacer la recomendación de no aplicar estos productos en caso de que generen irritación o cuando la piel esté lesionada, es decir, enrojecida, presente ronchas o granitos, descamación, grietas o pequeñas cortaduras, ya que pueden generarse molestias y daños notables en la epidermis.

Cuidado del bebé

El talco también es muy empleado para mantener la piel del bebé libre de humedad, fresca y con delicada fragancia, hecho que contribuye notablemente a evitar las molestas rozaduras o dermatitis de la zona del pañal, padecimiento generado por la acumulación de elementos como humedad, materia fecal, microorganismos y residuos de jabón o detergente, los cuales lastiman a la epidermis del infante y le ocasionan hinchazón, dolor, coloración rojiza y sensibilidad excesiva.

Sin embargo, varios especialistas llaman la atención sobre el mal uso que puede hacerse de este producto, ya que el desconocimiento hace que los padres exageren en su aplicación y generen molestias en el niño, incluso asfixia, por inhalar cantidades abundantes de este polvo. Lo más indicado para evitar percances es que los padres hablen con el pediatra para conocer el buen uso del producto, aunque es un hecho que el especialista sugerirá:

  • No agitar el envase antes de aplicar talco, a fin de evitar que el polvo salga disperso, forme una nube y genere ahogamiento.
  • Evitar aplicar el talco directamente en la piel del infante. Es mejor que el adulto coloque primero un poco de polvo en su mano y luego lo frote con suavidad sobre la piel del pequeño.
  • Recordar que el polvo corporal debe emplearse sólo en la parte inferior del cuerpo del niño, concretamente de la cintura del pequeño hacia abajo.
  • Es muy importante mantener el envase fuera del alcance del bebé e impedir que el pequeño juegue con el talco mientras se le cambia el pañal.
  • Al concluir la aplicación, la persona debe sacudirse las manos lejos del rostro del bebé.

Una norma básica para el buen uso del talco consiste en que, después del baño diario o del cambio de pañal, se seque perfectamente la piel del pequeño, sobre todo en los pliegues que se forman en las piernas, para que el polvo no se mezcle con gotas de agua y genere irritación. Asimismo, se recomienda revisar la fecha de caducidad impresa en la etiqueta para garantizar la calidad del producto y eliminar los envases viejos que se tengan en casa. También se sugiere dejar de emplear este polvo corporal cuando la piel del niño luzca irritada, enrojecida o con granitos, ya que puede empeorar su estado.

Por último, cabe mencionar que en la actualidad se ofrece en el mercado el talco líquido, innovador producto similar a una loción que se esparce por la piel, hidratándola y suavizándola, que luego de unos segundos se transforma en ligero polvo que absorbe el exceso de humedad. Ayuda a evitar irritaciones, especialmente en los pequeños pliegues de la piel, y no hay peligro de que sea inhalado.

Antimicóticos

Una de las enfermedades más comunes de la piel es la infección ocasionada por hongos en los pies, la cual suele aparecer por descuido en la higiene personal, frecuentar albercas, clubes o baños públicos, así como por exceso de humedad que no puede eliminarse debido al uso de calzado cerrado o de plástico.

Los síntomas característicos de este padecimiento son ardor, comezón, mal olor, sudoración excesiva y descamación local; para combatirlos se recurre a un tratamiento encaminado a eliminar a los microorganismos invasores, que incluye el uso de pomadas o soluciones de aplicación directa, dos veces al día durante 2 a 4 semanas, y de talcos especialmente formulados, los cuales se deben emplear directamente sobre la piel y en el interior de los zapatos. En casos severos pueden emplearse tabletas de administración oral.

Estos polvos poseen la doble función de permitir el control del exceso de humedad a la vez que cuentan con compuestos antimicóticos, es decir, aquellos que impiden la movilización y reproducción de los microorganismos invasores, tales como clotrimazol, ketoconazol o miconazol.

Para que el tratamiento sea efectivo se deben combinar ambos medicamentos, ya que los hongos pueden ser muy resistentes y difíciles de erradicar; de hecho, si la atención no es continua se corre el riesgo de que los agentes infecciosos no mueran en su totalidad y se vuelva a presentar el padecimiento con igual o mayor intensidad.

Así, además de la aplicación puntual de los medicamentos, los especialistas en cuidados de la piel (dermatólogos) recomiendan llevar a cabo las siguientes medidas:

  • Mantener los pies limpios y secos, especialmente entre los dedos.
  • Usar calcetines de algodón en vez de los fabricados con fibras sintéticas, ya que absorben mejor la humedad.
  • Ventilar los pies el mayor tiempo posible y cambiar de calcetines dos veces al día.
  • Utilizar más de tres pares de zapatos en la semana, a fin de que el calzado pueda ventilarse.
  • Emplear una toalla especial para los pies y no utilizarla para secar otra zona corporal, ni compartirla.

Si los síntomas permanecen luego de dos semanas de tratamiento continuo, se debe visitar nuevamente al médico (dermatólogo), ya que puede tratarse de una infección más agresiva que requerirá de medidas terapéuticas más específicas y agresivas.

Sólo queda recordar que el uso de cualquier talco deberá suspenderse en caso de que se presenten enrojecimiento, irritación e inflamación en la piel (dermatitis), y que se debe acudir al dermatólogo a la brevedad para evaluar el problema y la posible alergia a uno de los ingredientes de la fórmula.

Consulte a su médico.

SyM

 

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