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Sábila, gran amiga de la piel

La sábila o aloe vera es un vegetal de merecida fama por sus cualidades medicinales y estéticas, ya que humecta y desinflama la piel, posee propiedades cicatrizantes y alivia quemaduras, entre otras aplicaciones. ¿Deseas saber más? ¡Acompáñanos!

Dicen que el famoso y polémico Cristóbal Colón afirmaba sin lugar a dudas que "hay cuatro vegetales indispensables para el hombre: trigo, uva, aceituna y sábila. El primero alimenta, el segundo eleva su espíritu, el tercero brinda armonía y el cuarto lo cura". Aunque el célebre navegante italiano al servicio de la corona española es indiscutiblemente más conocido por su destreza en la mar que por los conocimientos de herbolaria que pudo tener, su observación no fue hecha al azar.

Y es que, desde antaño, egipcios, árabes, griegos, romanos e hindúes sabían que la sábila (Aloe vera) contribuye a la regeneración y humectación de la piel, mejora la apariencia del cabello, reduce el daño en estómago y vías digestivas por consumo de alimentos irritantes y sirve como suave laxante.

Debido a ello y más, esta cactácea originaria de las regiones cálidas y secas de África oriental ha sido muy difundida y bien recibida por los pueblos de todas las latitudes, de modo que incluso se le menciona en relatos folclóricos de Japón, Filipinas y Hawai. Los españoles también la han apreciado ampliamente desde hace siglos, por lo que no fue extraño que hace poco más de 500 años la trasladaran con ellos a sus colonias en América y, por tanto, a México.

Inigualable composición

La sábila pertenece al género de los áloes, vegetales que miden entre 2 y 3 m de alto, si bien algunos ejemplares pueden alcanzar la notable talla de seis; todas ellas son plantas que poseen hojas grandes y carnosas dispuestas en torno a un tallo central, las cuales cuentan con una espina muy fuerte en su extremo y varias más pequeñas en sus lados.

El aloe vera cuenta con dos derivados que son de mucha utilidad para el ser humano; ambos se obtienen luego de realizar un corte longitudinal en sus hojas, y se distinguen por su ubicación y color. Por un lado encontramos la aloína, sustancia viscosa y amarillenta, localizada unos 2 ó 3 mm bajo la dura cáscara y responsable de que la sábila tenga propiedades laxantes.

Asimismo, la mayor parte de la hoja contiene una pulpa transparente de textura gelatinosa, acíbar, que se obtiene al eliminar las espinas y la cáscara, o al raspar el centro carnoso con una espátula de madera o metal. En términos generales, la sábila está formada principalmente por agua (6% a 10%) y resina (40% a 80%), pero también por importante cantidad de nutrientes (aproximadamente 70) con valiosa acción terapéutica:

Aminoácidos. El ser humano requiere 22 de estas sustancias para fabricar piel, músculos y otros tejidos; la mayoría de ellas son producidas por nuestro propio organismo, pero ocho de ellas (aminoácidos esenciales) debemos obtenerlas de los alimentos. La sábila posee 20 de estos importantes elementos, siete de ellos esenciales.

 

Amplia variedad

Las industrias farmacéutica y cosmetológica han aprovechado las amistosas virtudes de la sábila y la han convertido en un ingrediente activo insustituible en importante cantidad de productos que nutren, protegen y embellecen la apariencia de las distintas áreas del cuerpo:

Como puedes observar, los beneficios de la sábila en la salud de la piel y organismo son innumerables, de modo que considera el uso de estos productos, y ten en cuenta que rara vez generan alergia. Empero, suspende el uso de la sábila si llegas a observar reacciones adversas, como enrojecimiento de la piel, hinchazón y surgimiento de ronchas o granitos, y consulta a tu médico familiar.