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Acantosis nigricans, riesgo de infarto que se ve en la piel

Acantosis nigricans, riesgo de infarto que se ve en la piel

María Elena Moura

La aparición de manchas obscuras y aterciopeladas en cuello, axilas y manos se relaciona con obesidad, diabetes y problemas circulatorios, por lo que detectarlas a tiempo puede ayudar a salvar vidas.

Muchos especialistas coinciden en que el diagnóstico temprano de enfermedades circulatorias, desórdenes hormonales y enfermedades crónicas (que sólo se controlan, evolucionan lentamente y permanecen de por vida) es de vital importancia para que el tratamiento sea más eficaz, y de ahí la gran cantidad de esfuerzos encaminados a encontrar aquellas señales que avisen del estado en que se encuentran las estructuras internas del organismo y cuán óptimo es su funcionamiento.

En años recientes ha cobrado particular importancia la detección de la acantosis nigricans, un padecimiento en el que la piel de las áreas flexibles y pliegues del cuerpo (cuello, axilas, codos, rodillas, manos e ingles, principalmente) se vuelve oscura, gruesa y de apariencia verrugosa y aterciopelada; en sí, es un problema que sólo genera incomodidad estética al individuo, pero su origen se vincula con desórdenes internos responsables de enfermedades circulatorias que, en etapas avanzadas, generan el taponamiento o ruptura de arterias, lo que se traduce en infartos en corazón y cerebro.

Tal afirmación puede resultar asombrosa, por lo que le ofrecemos información a detalle para que valore esta situación y la considere para prevenir complicaciones mayores.

¿Problema a la vista?

La acantosis nigricans puede aparecer por factores genéticos (heredados de padres a hijos), sobre todo en personas de raza negra o antepasados pertenecientes a este grupo racial, pero los dermatólogos coinciden en que la aparición de estas marcas no se debe, en la mayoría de los casos, a problemas que incidan directamente en la piel, sino que son el reflejo de desequilibrios internos generados por enfermedades o el consumo de medicamentos.

Así, cabe señalar que algunos fármacos pueden estimular a las células cutáneas y generar su obscurecimiento y la formación de capas de piel más gruesas de lo normal. En concreto, hablamos de anticonceptivos, debido a que elevan los niveles de estrógenos en el organismo, y hormona del crecimiento que se utiliza en el tratamiento de enfermedades que ocasionan problemas de desarrollo, como los síndromes de Turner (padecimiento genético que afecta a las niñas y ocasiona enanismo) y de Prader-Willy (produce obesidad extrema, falta de fuerza muscular y retraso mental). En estos casos es posible controlar o reducir los problemas en la epidermis cuando el médico hace un ajuste a la dosis utilizada.

Sin embargo, la atención de la comunidad médica se encuentra más enfocada a los casos en que la acantosis nigricans puede revelar el inicio de problemas circulatorios vinculados con el síndrome metabólico o de resistencia a la insulina, que es “la raíz” de donde se desprenden problemas como diabetes (elevación de los niveles de glucosa que genera daño a riñones, vista y terminales nerviosas), aterosclerosis (acumulación de grasa en venas y arterias) e hipertensión (presión arterial elevada), que en conjunto son responsables de que muchas personas vean disminuida su calidad de vida y de gran cantidad de los decesos que se registran cada año.

Para aclarar lo anterior debemos mencionar que, a diferencia de quien padece diabetes en etapas avanzadas, la persona con síndrome X, o metabólico, no tiene escasez de insulina (hormona generada por el páncreas que ayuda a que las células del cuerpo tomen la glucosa que circula en la sangre y la utilicen como alimento, además de que ayuda a estabilizar los niveles de grasa), pero debido a poca actividad física, obesidad y dieta rica en grasas y carbohidratos, los niveles de azúcar se elevan constantemente y el organismo trata de regularlos de alguna forma.

Así, el páncreas se dedica a producir más insulina, que por la premura es de menor calidad que la que genera de manera ordinaria y menos eficaz para cumplir su objetivo. Debido a esto, se van creando cúmulos de grasa en las paredes de venas y arterias (aterosclerosis), hay cierta elevación en la presión sanguínea y, cuando hay predisposición genética, como ocurre en la mayoría de los mexicanos, el páncreas se agota paulatinamente por el sobreesfuerzo hasta que suspende casi por completo su actividad.

Todos estos factores son los responsables, a largo plazo, de la ruptura u obstrucción (trombosis o embolia) de los vasos que nutren al corazón o cerebro, con lo que se genera la muerte parcial de sus tejidos (infarto) y, en muchos casos, la incapacidad o fallecimiento del paciente. Esto sin olvidar que la diabetes también puede generar atrofia a riñones, retina y terminales nerviosas (neuropatía).

Regresando un poco en esta cadena de hechos, cabe señalar que el exceso de insulina que caracteriza al síndrome metabólico, y que es anterior a situaciones de riesgo mayor, estimula a las células de la piel y genera acantosis nigricans. Entonces, la aparición de estas lesiones puede ser un síntoma temprano que informa de la evolución de problemas graves, sobre todo cuando se acompaña de otros factores:

  • Historia familiar. Dada su naturaleza genética, tener antecedentes de infarto, diabetes e hipertensión, incrementa el riesgo de padecer alguno de estos padecimientos.
  • Obesidad abdominal. Se establece cuando la medida de la circunferencia de la cintura es mayor a 102 centímetros en hombres y 88 centímetros en mujeres.
  • Presión sanguínea elevada (de 130/85 o más alta).
  • Niveles de glucosa en ayunas por arriba de 110 miligramos por decilitro (mg/dl).
  • Niveles elevados de triglicéridos, es decir, superiores a 150 mg/dl.
  • Bajo nivel de colesterol “bueno” (HDL); se consideran cifras por debajo 40 mg/dl en hombres y 50 mg/dl en mujeres.

También cabe indicar que la acantosis nigricans se presenta en algunas personas con cáncer en algún órgano partícipe en los procesos digestivo y urinario, región genital y ganglios linfáticos (linfomas), que pertenecen al sistema de defensas. Asimismo, hay lesiones muy parecidas a las de este padecimiento que, por sí mismas, pueden ser de tipo tumoral.

A la segura

Por todo lo anterior es evidente que la aparición de segmentos de piel obscura y gruesa en axilas, ingle, cuello, articulaciones u otras regiones del cuerpo debe ser reportada a la brevedad con un dermatólogo, a fin de someterse a revisión, diferenciarlas de otros problemas y efectuar estudios que permitan esclarecer cuál es su origen.

Aunque para la identificación del acantosis nigricans es suficiente una entrevista y la observación directa de las lesiones, hay que subrayar la necesidad de realizar otros estudios complementarios, como exámenes de sangre, radiografías y biopsia (toma de una muestra de tejido para estudiarla en el laboratorio), a fin de determinar la posibilidad de síndrome metabólico, diabetes o cáncer y, en dado caso, emprender el tratamiento indicado para cada padecimiento.

En caso de padecer resistencia a la insulina o diabetes, las medidas generales consistirán en:

  • Cambios en la dieta. Se reducirá el consumo de grasas, azúcar, sal y carnes rojas (res, cerdo, cordero), a la vez que se incrementa la ingesta de frutas, verduras y fibra.
  • Erradicación de tabaco y alcohol.
  • Práctica periódica de ejercicio.
  • Monitoreo de constante de presión sanguínea, niveles de grasa y glucosa
  • Toma de medicamentos o aplicación de insulina (sólo en diabetes).

Para el cáncer se recomienda:

  • Modificar hábitos de alimentación. Se prefieren cereales integrales, frutas, verduras y carne blanca (pollo, pescado), a la vez que se disminuye el consumo de grasas y carnes rojas.
  • De acuerdo con el avance del problema, se recurre al uso de medicamentos (quimioterapia), la aplicación de radiación (radioterapia) o la remoción de tejidos afectados mediante cirugía.

Como puede apreciarse, el diagnóstico de este tipo de manifestaciones en la piel es un factor que puede salvarle la vida, pues permite anticiparse a problemas muy graves y potencialmente mortales. No lo tome a la ligera, y acuda con un dermatólogo si presenta este tipo de lesiones, ya que rara vez son ocasionadas por resequedad, envejecimiento o la acción del Sol.

 

SyM
Última actualización: 04-2012

 

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