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Disfunción eréctil, afecta la autoestima de la mujer

Jueves 02 de marzo del 2017, 09:13 am, última actualización

Aunque pocos piensen en ello, la mujer refuerza su seguridad cuando su pareja no presenta dificultades en la erección cada vez que se requiere para un encuentro sexual. En cambio, al haber fallas constantes rondarán por su mente los “fantasmas” que podrían resquebrajar la relación y llevarla a su desenlace.

Disfunción eréctil, Diabetes, Colesterol

Aproximadamente 6 millones de mexicanos padecen disfunción eréctil, siendo la franja de edad más recurrente entre 40 y 70 años. La cifra por sí misma no parece alarmante, pero lo es el hecho de que sólo 10% de los afectados buscan ayuda médica para solucionar el problema. Es más común que se recurra a remedios o productos milagro —que no medicamentos— que se anuncian en televisión, prensa o internet sin respaldo científico y que no ayudarán de ninguna forma.

La disfunción eréctil se define como la incapacidad que tiene el hombre para lograr y/o mantener la erección del pene para tener un coito (penetración) satisfactorio. No obstante, para ser reconocida como problema la falla debe ser persistente, es decir, ocurrir con frecuencia o cada vez que se tiene un encuentro íntimo con la pareja.

“Cuando el hombre nota que empieza a tener problemas de erección no acude de inmediato a buscar solución médica —advierte el Dr. Miguel Ángel Barreto Fernández— y asiste a consulta aproximadamente seis meses después de las primeras manifestaciones de disfunción, debido a que en un principio niega tener problemas; además, teme mostrarse débil, reconocer que su imagen de hombre se resquebraja”.

A decir del sexólogo y terapeuta de pareja, para el hombre el pene en erección simboliza poder por el tamaño, dominio por el número de mujeres con las que es capaz de tener relaciones sexuales, de forma que el miembro viril y su efectividad le dan estatus en un mundo en el que rige la competencia. “Cuando el miembro falla se ‘rompe’ la imagen de poder”, agrega el especialista.

No una, sino varias causas

Orgánicamente, el principal motivo por el que se presenta disfunción eréctil es que la sangre no llega de forma adecuada al pene para mantenerse rígido ante un estimulo erótico; algunos padecimientos que pueden favorecer la presencia de disfunción eréctil son diabetes, hipertensión, elevación de grasas en sangre (colesterol y triglicéridos), además de ciertos factores en el estilo de vida, como tabaquismo, alcoholismo, drogadicción, poca actividad física y malos hábitos alimenticios.

Otra causa es que haya descenso en la generación de hormonas, sobre todo testosterona, responsable del apetito sexual y de la producción de espermatozoides, entre otras funciones, hecho que es común por el avance de la edad.

Ahora bien, la Ciencia reconoce también factores psicológicos como responsables de que la erección no se produzca. Así, para realizar el diagnóstico el médico pregunta al paciente sobre estrés constante, angustia y/o nerviosismo. “El asunto se complica cuando las fallas en la erección empiezan a hacerse más frecuentes, pues ello le genera preocupación al afectado, quien está más pendiente de la situación de su pene (qué tan erecto se encuentra) que del placer mismo de la relación sexual, y eso lo desconecta del momento vivido con su pareja; este problema se identifica como monitorización o autocalificación”, acota Barreto Fernández.

Es importante dejar claro que cuando empieza a haber manifestaciones de disfunción eréctil, ambos miembros de la pareja lo viven de manera distinta; él no reconoce y niega constantemente su insuficiencia, y justifica su falta de erección al argumentar cansancio o estrés laboral, mientras ella trata de entender la situación y aceptarla.

Pero, en la medida en que las fallas se hacen más frecuentes, el hombre culpa a su pareja de lo que le pasa (“ella me presiona en todos los aspectos”). El Dr. Barreto refiere que a partir de ese momento la situación en ella toma un giro determinante, “pues se asume como la causante de la falta de erección de su pareja, se responsabiliza de haber perdido su habilidad erótica, de que ha disminuido su atractivo físico y ya no es capaz de excitarlo; se ve al espejo y ve que hay sobrepeso; piensa en su edad y en que los músculos de la vagina no son tan firmes como lo fueron en otro tiempo, y remata pensando en que él está dejando de quererla. La mujer toma la medida de recurrir a métodos para ser más atractiva y excitante, pero no resultan, lo cual la lleva a pensar que su compañero lo engaña con otra mujer o bien aparece el fantasma de la homosexualidad”.

La visión de ambas partes

Por tradición, culturas machistas como la mexicana han preservado un mito que alude a la manera de percibir la sexualidad por parte de ambos miembros de la pareja: el hombre cree que es él quien hace que la mujer tenga un orgasmo. “La realidad es que ella libera el orgasmo cuando quiere o cuando puede; él es apenas el vehículo o medio para lograrlo”, aclara el sexólogo.

“Si bien cuando la relación de pareja se vuelve conflictiva, la lucha de poder aparece como un mecanismo generador de ansiedad y miedo, y cuando se toma como rehén a la sexualidad y el placer las cosas empeoran. Es así que al haber disfunción eréctil la mujer desborda lo que acumula de otros problemas (económicos y familiares, entre otros) y arremete contra su pareja con agresiones impactantes como ‘poco hombre’, ‘no me sirves’, ‘para eso me gustabas…’, y mucho más”.

El efecto de lo anterior es que la imagen como hombre se rompe, ya que siente que es responsable del placer de ella y ha fallado, lo cual le lleva a pensar en que lo abandonará o buscará a otra persona que resuelva sus faltas. “El hombre cae en depresión, se encierra en su sentimiento, no lo comparte con nadie, y empieza a dudar incluso de su vida fuera de la pareja, es decir, de su desempeño como profesionista, entre otras cosas” declara el entrevistado.

“Ahora bien —agrega el Dr. Barreto Fernández—, no busca en primera instancia al especialista (urólogo o sexólogo), sino al médico general, quien no siempre está capacitado para realizar un diagnóstico certero ni conoce a fondo las soluciones médicas.

Dado que comúnmente la disfunción eréctil es un problema multifactorial, del que son parte conflictos emocionales y orgánicos, debe tratarse de esa manera. Por ejemplo, un enfermo de diabetes empieza a sufrir fallas en la rigidez del pene, se angustia y ello complica la situación. Es así que lo indicado es que el paciente aprenda a controlar los niveles de glucosa en sangre y al mismo tiempo trabaje en el nerviosismo que le puede causar el encuentro sexual.

Finalmente, el terapeuta sexual enfatiza en que la mejor manera de resolver el problema de la disfunción eréctil es en pareja. “Es muy importante escuchar cómo viven el problema cada uno de los participantes en la relación, es información que se complementa y en base a ella se establecerán las medidas que lo resolverán”.

Una opción muy común en nuestros días es acudir a medicamentos que mejoran la circulación sanguínea en el aparato reproductor masculino y que permiten erecciones que facilitan el coito. Por fortuna, la industria farmacéutica ofrece una gama de productos que garantizan buenos resultados, sin embargo hay que saber administrarlo y cuál es su mecanismo de acción. Las pastillas (tadalafil, vardenafil y sildenafil, principalmente) son las de mayor uso y tienen alentadores resultados, pero tienen un tiempo de acción y además los efectos esperados se consiguen al haber estímulo erótico en el que participa la pareja; no se trata de productos mágicos que con el simple hecho de ingerirlo se obtendrá una erección, lo cual muchos pacientes, y algunos médicos, asumen”.

Así, cuando la mujer conoce lo que es disfunción eréctil y que su pareja la sufre, asume una posición distinta. “A partir de que se involucra para ayudar a su pareja y conoce el mecanismo de acción de la pastilla, sabe que no compite contra el fármaco, y que no habrá erección de manera automática, sino que se necesita de su participación en el juego erótico para que el pene alcance la firmeza necesaria para el coito.

“Asimismo, le queda claro que la pastilla ayuda en la erección, pero no resolverá todos los problemas que como pareja se acarrean, como la mala comunicación. Entonces, la mujer alentará su autoestima y volverá a sentirse atraída, deseada, amada, renovará su seguridad porque excita a su hombre gracias a sus habilidades eróticas; desechará el pensamiento de que hay terceras personas, y se asume cuidada, protegida y satisfecha”.

SyM - Raúl Serrano

 

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