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Microinfartos cerebrales: pequeños, pero muy peligrosos

Microinfartos cerebrales: pequeños, pero muy peligrosos

Juan Fernando González G.

Son silenciosos y normalmente miden menos de 20 milímetros, pero deben abordarse con la misma seriedad que un accidente cerebro vascular (falta de suministro de sangre en una zona del cerebro), ya que ocasionan múltiples defunciones o pérdida de la calidad de vida.

Un accidente cerebrovascular (también llamado ictus) es una enfermedad que se relaciona con la falta de oxigenación en las arterías del cerebro, lo que provoca que haya serios desequilibrios en varias de las funciones del organismo: parálisis corporal, trastornos del habla o pérdida de lucidez mental, entre otros.

Este tipo de padecimientos ocurren, en su mayoría, cuando hay una placa de grasa (ateroma) que impide el paso de la sangre hacia la zona cerebral, ocasionando la muerte de parte del tejido neuronal (infarto), o bien, cuando un trombo que proviene de otro lado del organismo, sobre todo del corazón, se aloja en la cabeza e interrumpe el suministro de oxígeno.

Empero, existen algunos infartos en pequeña escala o microinfartos que deben considerarse tan trascendentales como un ictus, a pesar de que ocurren en alguno de los vasos pequeños del cerebro (llamados arterias intracerebrales).

En efecto, los microinfartos son poco conocidos, pero se cree que pueden representar hasta el 50% de la totalidad de infartos cerebrales que se diagnostican cada año, de acuerdo con estimaciones de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

“Este tipo de alteraciones pasan frecuentemente inadvertidas por la propia persona que los sufre, ya que no hay síntoma alguno. Salen a la luz más tarde, casi siempre por casualidad, una vez que el paciente se somete a un estudio cerebral por otro motivo. Es por ello que los médicos los catalogamos como microinfartos cerebrales silentes”, explica el Dr. Ignacio Casado, vocal del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN.

Voz autorizada

El Dr. Francisco Olivares de la Torre, responsable de la Clínica de Enfermedad Vascular Cerebral de la Unidad de Neurología y Neurofisiología del Centro Médico Nacional La Raza, perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y localizada en el Distrito Federal, explica a saludymedicinas.com.mx que un microinfarto cerebral será considerado como tal si su tamaño es menor a 20 milímetros. Sin embargo, dice el especialista, aunque parezca pequeño no debe subestimarse su peligrosidad.

La mayoría de las veces este tipo de obstrucciones son asintomáticas (no hay señales claras de su aparición), porque es común que aparezcan en las estructuras profundas del cerebro; no obstante, advierte el médico egresado de la Universidad Autónoma de Hidalgo, es posible que el infarto se manifieste abiertamente en una estructura como la cápsula interna (área en donde se concentran las fibras nerviosas) o en el tallo cerebral, sin importar que su tamaño sea de menos de 20 milímetros.

Es importante citar que hay grupos poblacionales que están en mayor peligro de padecer este tipo de eventos. Nos referimos a quienes sufren diabetes (alta concentración de azúcar en la sangre debido a la incapacidad del organismo para aprovecharla), hipertensión (presión arterial elevada) o experimentan trastornos en el metabolismo del colesterol o de los triglicéridos (dislipidemias).

También se encuentran en riesgo quienes han sido diagnosticados con una enfermedad inmunológica, “como lupus (cuando el sistema inmunológico daña por error a células y tejidos sanos) o síndrome de anticuerpos antifosfolípidos (enfermedad en que ciertos anticuerpos atacan al organismo y alteran el flujo sanguíneo), toda vez que estas enfermedades condicionan que haya vasculitis, es decir, inflamación de las arterias cerebrales, lo que a su vez puede ocasionar microinfartos”, advierte el Dr. Olivares de la Torre.

Así las cosas, es sumamente importante estar alertas ante cualquier cambio en nuestra capacidad cognoscitiva, ya que es un hecho que el daño que causan los microinfartos es acumulable y se puede traducir en diversas alteraciones de nuestras funciones mentales superiores: pérdida de memoria, dificultad para aprender nuevas habilidades o incapacidad para realizar dos actividades simultáneamente, por ejemplo. Esto, añade el Dr. Olivares de la Torre, sería el preámbulo de lo que se conoce como demencia de tipo vascular (pérdida de capacidades mentales debido a la muerte de redes neuronales).

Atacar las causas

La prevención es un factor determinante para impedir el desarrollo y la peligrosidad de los microinfartos. Es por ello que el paciente debe saber lo importante que es mantener bajo control la tensión arterial, diabetes y obesidad, aunque de este trío de condiciones quizá la más riesgosa sea la primera, ya que diversos estudios señalan que es más fácil que provoque un infarto cerebral que uno cardiaco.

Abunda el Dr. Olivares de la Torre, quien también es catedrático y miembro de la Academia Mexicana de Neurología: “Cada quien sabe lo que tiene que hacer, sobre todo si un individuo sabe que vive con un mal crónico como los que hemos descrito. Por nuestra parte, es deseable que el personal médico de primer contacto esté atento a las manifestaciones neurológicas de sus pacientes, ya que los efectos de los microinfartos en nuestra salud son irreversibles”.

Si se detecta a tiempo alguna alteración, “entonces hay tiempo de actuar y tratar de influir para que el paciente tome el control de su enfermedad de base. De esta manera, podremos impedir que se sigan produciendo microinfartos y ofrecerle una mejor calidad de vida al enfermo”, concluye el especialista.

 

SyM
Última actualización: 04-2012

 

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