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Diabetes bajo control, sinónimo de sexualidad plena

Miércoles 01 de marzo del 2017, 05:30 pm, última actualización

La presencia de altos niveles de glucosa en sangre debido a baja producción de insulina, propios de la diabetes, es el factor desencadenante de lesiones paulatinas en terminaciones nerviosas y en la capa de células que cubre el interior de los vasos sanguíneos, llamada endotelio. Esta situación es, a su vez, el origen de severos daños en riñones, ojos y corazón, afectando también la vida sexual de quienes padecen diabetes.

Sexualidad del paciente con diabetes

Aunque los problemas son más evidentes en hombres que en mujeres, el Dr. Melchor Alpízar Salazar, especialista en Endocrinología, señala que la falta de control de la diabetes puede generar dificultades notables para tener relaciones íntimas satisfactorias tanto en ellos como en ellas, al grado de repercutir negativamente en la estabilidad de la pareja.

El también excoordinador del Programa para la Vigilancia, Prevención y Control de la Diabetes Mellitus en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), menciona que se necesita dar más importancia a este aspecto que afecta a gran número de personas, ya que a través de su experiencia ha descubierto que "los pacientes que inician tratamiento y hasta los que tienen tiempo con su terapia no mencionan las dificultades con su sexualidad, por vergüenza o ignorancia, incluso en aquellas ocasiones en que las disfunciones de este tipo son el principal problema que acusa su enfermedad. Tratan de externarlo con medias palabras, sobre todo en el caso de los hombres, quienes creen que la dificultad de erección pone en entredicho su masculinidad".

Sin embargo, los pacientes con diabetes deben considerar que callar este hecho no soluciona el problema, y en cambio les hace perder tiempo valioso para orientar el tratamiento hacia una mejora en su vida sexual y, como consecuencia, en su relación de pareja, familiar y social.

Problemas en el varón

De acuerdo a varias estadísticas, 30% de los casos de disfunción eréctil en México tienen su causa en enfermedades crónicas (aquellas que una vez contraídas se padecen de por vida), entre las que destaca la diabetes. Además, cifras mundiales muestran que 80% de los hombres que llevan entre 5 y 10 años con altos niveles de glucosa en sangre tienen problema para vivir su sexualidad con plenitud.

Para comprender por qué ocurre este problema, el Dr. Alpízar explica que en situaciones normales la erección se debe a que, durante la excitación, el cuerpo cavernoso o músculo del pene tiene la capacidad de permitir el paso de mayor cantidad de sangre y de almacenarla para aumentar de volumen; de manera contraria, un paciente con diabetes que no controla su enfermedad sufre lesiones en sus vasos sanguíneos, los cuales no pueden expandirse (incluso pueden contraerse) impidiendo lograr una erección o mantenerla durante varios minutos.

No existen datos concretos y fidedignos que documenten cuántos varones mexicanos presentan este problema, pero baste decir que 60% de los hombres con diabetes en Estados Unidos padecen disfunción eréctil. "Es un tema muy oscuro -confiesa el Dr. Melchor Alpízar-, y como médico puedo comentar que las esposas de mis pacientes se acercan para decirme que con su marido no se sienten felices ni satisfechas sexualmente, de modo que tienen problemas personales o comienzan a relacionarse con otra persona. La mujer requiere 5, 10 o más minutos de estimulación después de la penetración para lograr un orgasmo, mientras su pareja lo consigue en 3 minutos o menos".

Además, el endocrinólogo expone que este problema no sólo se debe a omisión del paciente, sino a que muchos médicos no incluyen preguntas sobre la vida sexual de quienes padecen diabetes al formar su historial clínico. "El paciente no va a referir el problema en primera instancia, ni siquiera cuando una de las manifestaciones iniciales derivadas del incremento de su glucosa en sangre, antes que tener mucha sed y hambre, bajar de peso o sentir cansancio, es la dificultad para mantener una erección; pueden evitar hablar del tema por pena, pero también por desconocimiento: creen que es por causas psicológicas cuando en realidad es por deficiencias en su circulación".

Por ello, explica que la comunidad médica debe ser más sensible en cuanto a integrar la sexualidad del paciente con diabetes dentro de su tratamiento, tanto para ayudar al varón a entender que estos problemas son derivados de su padecimiento y no por "falta de hombría", como para hacerle ver que cualquier dificultad en su vida íntima puede ser atendida con éxito. Además, es importante que estimule el diálogo con la pareja para lograr entendimiento y ahorrar discusiones.

¿Y ellas?

La disfunción eréctil es un hecho que no pasa desapercibido en la relación de pareja, por lo que se menciona con mayor frecuencia dentro de los trastornos derivados de la falta de control de la diabetes; sin embargo, esto no significa que las féminas se encuentren libres de padecer en este sentido.

A decir del Dr. Alpízar Salazar, el daño a terminales nerviosas y vasos sanguíneos en las pacientes "se traducen en disminución del deseo sexual, sobre todo cuando llevan mucho tiempo sin tratamiento; es frecuente que nos mencionen que no experimentan placer, que son anorgásmicas o que sienten molestias durante la penetración, ya que la lubricación vaginal disminuye y se presentan contracciones dolorosas que les lleva a rechazar el contacto con su pareja".

Asegura el endocrinólogo que a pesar de la intolerancia que se llega a experimentar respecto a la actividad sexual, el hecho pasa desapercibido y se encuentra subdiagnosticado. "El hombre no puede ocultar su problema, pero ellas sí: pueden disimular. Muchas mujeres con diabetes fingen que tienen orgasmos y que disfrutan para que su pareja no se sienta mal, cuando en realidad lo que llegan a experimentar es repugnancia".

También hay que considerar que altos niveles de azúcar en sangre hacen a la fémina más propensa a infecciones vaginales, ya que hay disminución en las defensas del organismo, además de que la glucosa es buena fuente de alimento para el crecimiento de gérmenes oportunistas, como el hongo Candida albicans. Así, es común que se presenten irritación vaginal, sensación de ardor al orinar y secreción vaginal amarillenta y de aroma desagradable, lo que da otro motivo para evitar la actividad sexual.

Finalmente, el endocrinólogo considera que la mujer no da tanta importancia a la sexualidad como lo hace el varón, pero que no por ello debe dejar de mencionar a su especialista las dificultades que se le presenten en su vida de pareja y que merecen ser atendidas. También aquí cabe destacar la importancia de enriquecer el diálogo con la pareja para llegar a acuerdos y manifestar inquietudes.

No sólo un problema orgánico

Un elemento que afecta tanto a hombres como a mujeres y que incide en su desempeño sexual se deriva de la dificultad que se presenta para aceptar la enfermedad. Así como muchas personas se resisten a someterse a análisis para saber si sufren diabetes, quienes ya han sido diagnosticados niegan que son víctimas del padecimiento, y aún cuando estén en tratamiento experimentan angustia, ansiedad e inseguridad que repercute en sus relaciones.

"Este es un mecanismo de defensa -explica el especialista-, ya que hablamos de un conjunto de síntomas que se controlan, pero que no se curan, y que requieren cuidados. Por eso mismo no es raro que el paciente se sienta enfermo e incapaz de llevar una vida sexual plena".

Así como los problemas económicos, familiares o en el trabajo pueden afectar las relaciones íntimas, "la presión psicológica en los pacientes con glucosa alta es causa de disfunción y disminución de la libido (energía y deseo sexual); a su vez, la falta de adecuado desempeño como pareja genera mayor tensión emocional, por lo que se acentúan las dificultades, creando un círculo vicioso que casi siempre desemboca en evitar el coito".

Nuevamente se pone de manifiesto que el paciente y el endocrinólogo tienen que mantener una relación más abierta para despejar dudas o temores, así como para tener confianza en el tratamiento, el cual mejorará la salud del endotelio y terminaciones nerviosas, repercutiendo de manera favorable en sus relaciones.

Sin fórmulas mágicas

Como último punto, el Dr. Melchor Alpízar Salazar destaca que actualmente se encuentran en boga la venta de medicamentos dirigidos al público masculino, los cuales ayudan a tener erecciones y, de alguna forma, han mostrado con su gran volumen de ventas que los problemas de disfunción eréctil son más comunes de lo que se piensa.

Sin embargo, destaca que estos productos no son efectivos en personas cuya diabetes se encuentra fuera de control. "Si el paciente sigue sin regular su glucosa o con hipertensión arterial, estos medicamentos no van a tener resultado alguno; al contrario, son peligrosos y se encuentran contraindicados en quienes presentan lesiones en su sistema circulatorio, ya que se corre el gran riesgo de sufrir paro cardiaco".

De ser necesaria la prescripción de estos medicamentos en una persona con diabetes, aclara, es indispensable que su enfermedad esté bien controlada, es decir, "que sus niveles de azúcar sean normales, tenga presión arterial estable y lleve una dieta adecuada; así, tal vez, no requerirá medicamentos para lograr una erección normal, porque está generando salud a sus órganos, al endotelio de sus vías sanguíneas".

Por ello, explica que todos los varones con problemas de disfunción eréctil deben acudir al especialista (urólogo) para encontrar el origen de su problema. "Necesitamos que el hombre tenga más educación y menos temor ante esto; las dificultades en la vida sexual tienen solución, y si se diagnostica que la causa son elevados niveles de glucosa, tiene la oportunidad de someterse a tratamiento adecuado antes de que aparezcan otros síntomas más evidentes, como pérdida de peso u orinar con frecuencia".

El Dr. Alpízar Salazar concluye: "Un paciente que se somete a tratamiento médico para control de la diabetes mejora notablemente su desempeño sexual, se siente feliz y completo porque ya no sufre cuando se encuentra con su pareja a solas, elimina ansiedad, depresión y angustia. Por eso es importante el diagnóstico, la aceptación de la enfermedad y el diálogo abierto con el especialista y con su pareja".

SyM - Rafael Mejía

 

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