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Hiperinsulinismo, señal de problemas en páncreas

Viernes 16 de diciembre del 2016, 10:53 am, última actualización

La insulina es hormona indispensable para que las células absorban el azúcar o glucosa que necesitan; sin embargo, enfermedades pueden provocar aumento de insulina en sangre y, en consecuencia, desencadenar diversos trastornos, ¡identifica causas y síntomas de hiperinsulinismo!

Por qué es mala la insulina alta

Historia de la insulina

La insulina y su función en el organismo fueron descubiertas a principios de la década de 1920 por el canadiense Frederick Grant Banting y el británico John James Richard Macleod, científicos de la Universidad de Toronto (Canadá). Investigaron a perros a los que se les había extirpado el páncreas y como consecuencia presentaban altos niveles de glucosa en sangre, fatiga y necesidad de orinar a menudo, es decir, padecían diabetes provocada intencionalmente para investigar algún tratamiento para controlarla.

Eventualmente obtuvieron un extracto de células del páncreas (células beta, ubicadas en los islotes de Langerhans), que era propiamente la insulina y sirvió para que los caninos mejoraran notablemente los síntomas de diabetes. Esta misma sustancia fue aplicada con éxito en seres humanos, por ello estos investigadores recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1923.

Desde entonces numerosas investigaciones detallan la estrecha relación entre insulina y glucosa, y describen cómo el equilibrio que guardan ambos compuestos es delicado y puede romperse por distintas causas.

Ejemplo de ello es la hiperinsulinemia o hiperinsulinismo, es decir, el aumento de insulina en sangre, que puede ser indicador de problemas que afectan al páncreas o al organismo en general. La causa más común es el síndrome metabólico o de resistencia a la insulina, al cual muchos especialistas describen como prediabetes que ponen en riesgo de sufrir infartos (muerte de tejido en corazón y cerebro por falta de suministro de sangre), entre otros problemas.

¿Por qué es mala la insulina alta?

La función de la insulina es actuar como una "llave" que abre la "cerradura" que hay en la superficie de las células que forman parte de músculos, hígado y tejido adiposo (que almacenan grasa), permitiendo que ingresen a ellas la glucosa y otros nutrientes indispensables.

Así, cuando ingerimos alimentos con azúcares, como fruta o chocolate, éstos son procesados por el sistema digestivo para integrarse a la circulación. A continuación, el páncreas inicia la producción de insulina para mantener los niveles de glucosa en sangre dentro del rango ideal para el organismo (70 a 110 mg/dl) para que las células tomen el alimento que requieren.

Sin embargo, cuando se padece síndrome metabólico, la insulina (o "llave") funciona adecuadamente, pero la pared celular ("cerradura") se encuentra "oxidada" por lo que la glucosa tarda mucho en entrar y se acumula en sangre. Esto ocasiona que el organismo incrementa la producción de insulina, a fin de que los niveles de azúcar en sangre se mantengan aceptables.

Las consecuencias del hiperinsulinismo a largo plazo incluyen:

  • Diabetes debido al agotamiento de las células del páncreas.
  • El exceso de glucosa en sangre actúa como arenilla y lastimará las arterias, así como vasos capilares de la retina y riñones.
  • Aterosclerosis, ya que la grasa se adhiere a las vías sanguíneas. Esta enfermedad favorece el riesgo de sufrir infartos.

Problemas asociados al hiperinsulinismo

El hiperinsulinismo también se relaciona a los siguientes problemas:

  • Acantosis nigricans. El exceso de insulina estimula a las células de la piel, sobre todo las que cubren áreas flexibles y pliegues del cuerpo (cuello, axilas, codos, rodillas, manos e ingles), haciendo que se vuelva oscura, gruesa, verrugosa y aterciopelada. No es un problema grave, pero genera incomodidad estética al paciente y revela sus problemas para asimilar la glucosa.
  • Síndrome de ovarios poliquísticos o de Stein-Leventhal. Los ovarios aumentan de tamaño y contienen varias bolsas llenas de líquido (quistes). Asimismo, se elevan los niveles de hormonas masculinas (andrógenos) al punto de producir características viriles en algunos casos. El hiperinsulinismo también puede alterar al órgano reproductor femenino, detener la generación de óvulos e incrementar el riesgo de aborto. Este problema deberá tratarse con hormonas, medicamentos y controlando los niveles de glucosa e insulina en sangre.
  • Enfermedad de Alzheimer. Estudio realizado en la Universidad de Washington, en Seattle, Estados Unidos (dado a conocer en agosto de 2005 por la publicación estadounidense Archives of Neurology) reveló que niveles altos de insulina podrían generar inflamación en tejidos neuronales y contribuir al desarrollo de Alzheimer, padecimiento responsable de cambios de conducta, pérdida de memoria y alteraciones del lenguaje, debido a la formación de cúmulos anormales de proteínas (depósitos de amiloide) y marañas de fibras que surgen por la degeneración de las neuronas.

¡Cuidado con el síndrome metabólico!

El síndrome metabólico, la más común de las causas de hiperinsulinismo, es un padecimiento frecuente debido a hábitos nocivos como falta de ejercicio, fumar así como dieta rica en grasas, harinas refinadas y azúcar procesada. Cabe destacar que esta enfermedad no genera síntomas evidentes, más que el sobrepeso, por ello muchas personas no saben que la padecen.

Afortunadamente, existe el diagnóstico temprano que cualquier persona puede hacer en su hogar midiendo su circunferencia abdominal. Cuando ésta es mayor a 80 cm en mujeres o 90 cm en hombres, se debe acudir con el médico familiar o nutriólogo para tratamiento. Por lo general consiste en:

  • Tener adecuado control de peso.
  • Vigilar niveles de presión arterial, azúcar y grasa.
  • Practicar actividad física regular.
  • Seguir una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales, carnes blancas y pescado.

Gracias a este tratamiento para síndrome metabólico es posible disminuir los niveles de glucosa en sangre y, por ende, los de insulina, eliminando así el riesgo de sufrir sus consecuencias. Asimismo, se reducirá de manera importante la posibilidad de desarrollar diabetes o padecer infartos.

Más amenazas para el páncreas

Además del síndrome metabólico existen otras causas de hiperinsulinismo que generan síntomas muy diferentes, ya que en estos padecimientos la insulina actúa correctamente. Sin embargo, como la hormona circula en abundancia por la sangre, el azúcar se absorbe y baja su concentración con rapidez, ocasionando una hipoglicemia (concentración de glucosa menor a 70 mg/dl).

Cuando este problema es leve suele causar ansiedad y hambre, pero en casos más graves o de mayor duración se presentan síntomas de hipoglucemia que pueden desencadenar estado de coma (notable disminución de los signos vitales) y muerte:

  • Dolor de cabeza.
  • Sudoración.
  • Temblores.
  • Alteración del pulso cardiaco.
  • Visión borrosa.
  • Confusión y mareo.
  • Cambios de humor.
  • Convulsiones.
  • Pérdida del conocimiento.

Los insulinomas o tumores en el páncreas son otra de las principales causas del aumento de insulina en sangre. Suelen ser malignos (sólo 5 a 10% de los casos son tejidos de tipo canceroso) y puede presentarse aislado o diseminado en pequeños conglomerados.

El diagnóstico de insulinoma se realiza mediante estudios de sangre, resonancia magnética (emplea ondas magnéticas para crear una imagen del interior del abdomen), tomografía (sistema de rayos X que permite obtener imágenes "en rebanadas"), ecografía o ultrasonido (utiliza ondas sonoras) y biopsia (introducción de una aguja fina en el páncreas para extraer células que serán estudiadas para determinar si son benignas o malignas).

Una vez que se confirma el diagnóstico, el tratamiento de insulinoma es más indicado es cirugía. Los tumores solitarios son fáciles de retirar, pero los que son múltiples usualmente necesitan una extirpación parcial de páncreas (pancreatectomía parcial). Se debe dejar por lo menos 15% de la glándula para evitar desórdenes orgánicos.

En caso de que la intervención ponga en peligro la vida del paciente, se administran medicamentos (diazóxido u octreotida) para disminuir la secreción de insulina y evitar hipoglucemia. Se administran junto con un diurético (estimula la emisión de orina), a fin de evitar la excesiva retención de líquidos. La expectativa de vida para estos pacientes suele ser buena, salvo en los casos en que el tumor es maligno y se ha diseminado (metástasis) a otros órganos.

Otra causa de alteración del equilibrio entre insulina y glucosa es el hiperinsulinismo congénito. Se presenta en niños y puede ocasionar estado de aturdimiento, confusión, falta de atención y conducta irracional (neuroglucopenia), ya que el sistema nervioso no cuenta con nutrientes necesarios para funcionar adecuadamente. También puede ser motivo de daños neuronales y retraso en el desarrollo de habilidades, pues el cerebro todavía se encuentra en etapa de maduración.

Su origen es una mutación genética (alteración en los cromosomas) que se transmite de padres a hijos, aunque los progenitores no manifiesten la enfermedad. Se estima que su incidencia es de 1 caso por cada 25 mil a 50 mil nacimientos y es causa de hipoglucemia más recurrente en la infancia.

Los síntomas de hiperinsulinismo congénito son los mismos que los de la hipoglucemia, sólo que se manifiestan desde los primeros meses de vida. El diagnóstico se efectúa con pruebas de sangre para conocer los niveles de azúcar y con estudios moleculares para detectar alteraciones genéticas.

El tratamiento de hiperinsulinismo congénito debe ser oportuno y agresivo para prevenir el daño cerebral severo e irreversible. La primera medida es administrar medicamentos que disminuyan la producción de insulina y, cuando no hay resultado favorable, se debe extirpar parte del páncreas.

Finalmente, la insuficiencia renal (los riñones son incapaces de filtrar la sangre adecuadamente) es otra condición que puede generar hiperinsulinemia. Cuando este problema está en etapa avanzada, el exceso de insulina no se elimina por la orina y, por consecuencia, baja la concentración de azúcar.

En estos casos no hay problemas en el funcionamiento del páncreas y la erradicación del padecimiento se efectuará mediante hemodiálisis, un procedimiento médico que se efectúa para retirar elementos tóxicos de la sangre. Su realización debe correr a cargo de un especialista (hematólogo) para que el resultado sea óptimo y no ponga en riesgo la vida del paciente.

SyM - Sofía Montoya

 

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