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Insuficiencia renal por diabetes, fatal desenlace

Martes 07 de octubre del 2014, 01:15 pm, última actualización.

Quien padece diabetes no debe interrumpir ni postergar su tratamiento, pues de esta manera asegurará que su organismo no sufrirá las graves consecuencias de esta enfermedad, como daño renal, cuyas repercusiones pueden ser mortales.

Insuficiencia renal por diabetes, fatal desenlace

El panorama general de la diabetes en México es grave, ya que es una enfermedad que presenta un ascenso continuo en cuanto a la mortalidad y morbilidad (cantidad de personas que enferman en determinado tiempo), lo cual ha hecho que se considere un problema de salud pública que afecta aproximadamente a 6 millones de personas. Lamentablemente, las expectativas no son nada halagadoras, pues se piensa que las cifras seguirán creciendo.

La historia muestra que el estudio de la diabetes surge en México en 1962, año en el que el célebre Dr. Salvador Zubirán Anchondo, quien fue director-fundador del Instituto Nacional de la Nutrición (que hoy lleva su nombre), realizó dos trabajos de investigación, el primero en una comunidad rural, en Yucatán, y otro entre los residentes de la unidad habitacional Independencia, en la Ciudad de México, que sirvieron para calcular que la prevalencia (proporción de personas que sufren una enfermedad con respecto al total de la población en estudio) en la etapa adulta era de 2%.

Aunque hoy pueda parecer que el estudio practicado por el Dr. Zubirán carece de fundamento científico, hay que considerar que en esa época los criterios diagnósticos de la enfermedad no estaban unificados. Además, el grupo de investigadores que participó en aquel intento decidió que antes de hacer la medición de glucosa en sangre se midiera si el azúcar estaba presente en la orina, y que sólo aquellos que dieran positivo en esta prueba participarían en la otra. Fue un método de selección muy riguroso, y por ello es probable que se haya subestimado la prevalencia real de diabetes.

Seguramente nadie imaginaba en aquel tiempo el panorama actual, pues fue en la primera parte del decenio 1990-2000 cuando la diabetes irrumpió como una de las 10 primeras causas de mortalidad, y para 1997 se ubicaba ya en tercer lugar (tan sólo detrás de las enfermedades cardiacas y los tumores malignos o cáncer), posición que ha mantenido hasta el año 2001, según consigna la Dirección General de Estadística e Informática de la Secretaría de Salud. Asimismo, cada año, desde 1998, se reportan 250 mil nuevos casos.

En busca de los motivos

Según el Dr. Joel Rodríguez Saldaña, presidente médico de la Asociación Mexicana de Diabetes en la Ciudad de México A. C., hoy se sabe que la incidencia de diabetes en México, en la población que se encuentra entre 20 y 60 años de edad, es de 10%, lo cual se traduce en 4 millones de personas debido a que el porcentaje de la población mexicana en este rango de vida es 40%.

Sin embargo, a esta cifra hay que agregarle un millón 200 mil casos, es decir, 20% de 6 millones de personas mayores de 60 años conviven con la enfermedad. Finalmente, se debe tomar en cuenta la prevalencia entre la población menor de 20 años, que se calcula en menos de 5% si atendemos la diabetes tipo 2 (que se presenta cuando el páncreas continúa produciendo insulina, pero el organismo desarrolla resistencia a sus efectos); en el caso de niños con diabetes 1 (en la que la producción de insulina es escasa o nula), se calcula que hay entre 120 y 150 mil.

El Dr. Rodríguez Saldaña, quien es coautor del libro Control total de la diabetes y coordinador en México del Programa Manejo de la Diabetes por Etapas desde 1994, señala que "se ha demostrado que en la diabetes intervienen factores hereditarios y ambientales, pero el crecimiento que ha tenido no se le puede atribuir a la genética, porque para ello tendría que haber ocurrido un cambio tremendo en la composición de la población mexicana, como el que se ha dado en otros países que han experimentado guerras y hambrunas. En México, a pesar de todo, la situación social ha sido estable.

"La percepción que se tiene del problema a nivel mundial es que el padecimiento ha crecido en todo el planeta debido al sedentarismo (falta de ejercicio y permanecer mucho tiempo sentado) y los cambios de alimentación en la población vulnerable, es decir, gente que tiene condiciones propicias y antecedentes familiares de diabetes, pero esto no se debe confundir con la expresión genética de una enfermedad, pues este concepto es un asunto de miles de años y la evolución de la diabetes en México es un fenómeno que tiene 50 años".

La enfermedad, señala el especialista, forma parte de los padecimientos crónicos, muchos de los cuales aparecen en la edad adulta y permanecen con el paciente durante el resto de su vida. Por eso, explica Rodríguez Saldaña, esta y otras complicaciones médicas se empezaron a conocer y estudiar cuando se incrementó la esperanza de vida en México, lo que ocurrió a partir de 1930.

Agrega: "En 1910 la esperanza de vida promedio de un mexicano era 29 años, la misma que tenía un ciudadano romano en el año que nació Jesucristo, lo que significa que había terrible rezago en las condiciones de salud que existían en el país. Sin embargo, esto se modificó, ya que de 1930 a 1950 la esperanza de vida creció un año por cada año calendario; la gente ya no se moría de diarrea o infecciones del aparato respiratorio, el lugar de estos padecimientos lo tomaron enfermedades como la diabetes".

Diabetes y enfermedades que le acompañan

Vivir con diabetes no representa, en principio, que el enfermo sea incapaz de realizar cualquier actividad, pero se debe comprender que las repercusiones que se generan debido al incumplimiento del tratamiento pueden ser fatales. Así, los especialistas señalan que la primera consecuencia es la muerte anticipada.

Según los datos provenientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y la Secretaría de Salud de México, no se registran defunciones de pacientes con diabetes menores de 15 años, lo que indica que la enfermedad en niños es poco frecuente; sin embargo, a partir de que este rango de edad se rebasa el índice de mortalidad aumenta, y en la población entre 45 y 64 años es la segunda causa de muerte, lo cual significa que una persona que fallece a los 45 años, por ejemplo, deja de vivir aproximadamente 25, pues la esperanza de vida actualmente para una persona sana es siete décadas.

Asimismo, señala el Dr. Rodríguez Saldaña, la diabetes determina la aparición de problemas cardiovasculares y enfermedad cerebral vascular (en ambas es determinante la grasa que se acumula y obstruye los vasos sanguíneos). Además, se corre el riesgo de sufrir retinopatía diabética, padecimiento en el que la acumulación de glucosa debilita los vasos sanguíneos de la retina (parte del ojo sensible a la luz) y es causa frecuente de ceguera.

El especialista explica que otra complicación frecuente es la neuropatía diabética, término que significa lesión de los nervios y la cual afecta primordialmente a las extremidades inferiores. Los síntomas que describen los pacientes son sensación de quemazón, hormigueo, picazón y, en ocasiones, una combinación de todos ellos. Dicha condición puede empeorar si hay falta de control en los niveles de glucosa en sangre, lo que produce disminución de la sensibilidad en los pies y, en casos más severos, ausencia total de dolor. Por estas razones, los pies de un enfermo de diabetes corren alto riesgo de desarrollar ampollas, grietas o úlceras que en ocasiones generan infecciones, mismas que a la postre pueden derivar en amputación.

Insuficiencia renal, protagonista indeseable

Como se ha visto, una persona enferma de diabetes que no recibe los cuidados adecuados y no sigue tratamiento puede reducir su calidad de vida en forma importante, llegando incluso a padecer problemas de insuficiencia renal crónica (IRC), alteración que para muchos médicos especialistas supera las molestias de, por ejemplo, algunos tipos de cáncer e incluso sida.

Conviene por ello establecer la importancia que tienen los riñones, sus funciones y la manera como se ve afectada la salud de quien tiene problemas de IRC. El Dr. Rodríguez Saldaña lo explica así: "Los riñones tienen muchas funciones, una de ellas es eliminar sustancias tóxicas, pero cuando éstas se acumulan surge lo que se conoce como uremia, que hace que las personas tengan náuseas, vómito, diarrea y se sientan mareados; esto es bastante molesto y se debe a que los riñones no son capaces de eliminar los últimos productos del metabolismo de las proteínas y los lípidos".

Asimismo, explica el especialista, "el riñón es un órgano importantísimo para regular la cantidad de líquidos y electrolitos que hay en el cuerpo, por lo que una falla en su funcionamiento provoca que el paciente los retenga y 'se hinche' todo el cuerpo, siendo las partes más visibles cara y piernas. Esta acumulación provoca insuficiencia cardiaca, por lo que llega un momento en el que ya no pueden respirar, lo cual es terrible.

"Los riñones también participan en la producción de sustancias que regulan la presión arterial, por lo que si no se trata oportunamente se eleva y puede generar crecimiento anormal del corazón, daño en la retina, riesgo de hemorragia cerebral, así como aneurisma, lesiones que consisten en el ensanchamiento de los vasos sanguíneos".

El proceso renal también interviene en la producción de la hormona eritropoyetina, la cual es responsable de mantener la concentración necesaria de glóbulos rojos. Si hay algún desequilibrio, se produce anemia. Asimismo, estos pequeños órganos que tienen forma de fríjol y miden 10 centímetros de largo, participan en el metabolismo de la vitamina D, la cual es fundamental para el aprovechamiento del calcio en el organismo. Por ello, los pacientes con IRC son propensos a padecer raquitismo (reblandecimiento y debilidad en los huesos) y osteoporosis, lo que los expone a sufrir fracturas.

Asimismo, una persona con disfunción renal está en peligro de padecer infecciones debido a que la función de los glóbulos blancos se altera; finalmente, hay que decir que es común que este tipo de pacientes sufran hemorragias importantes.

Diálisis: martirio

Cuando los riñones dejan de funcionar y son incapaces de filtrar las sustancias tóxicas no hay marcha atrás, es decir, la lesión es irreversible, por lo que el enfermo deberá someterse al proceso conocido genéricamente como diálisis, ya que cabe aclarar que existen diálisis peritoneal o hemodiálisis.

A continuación, la explicación de cada una de ellas:

a) Diálisis Peritoneal. Es el procedimiento que se realiza a través del cuerpo utilizando la membrana peritoneal (capa de revestimiento del estómago) como filtro, aunque debe especificarse que previamente se debe implantar en el abdomen un tubo o catéter mediante pequeña cirugía.

A través de dicho conducto se introduce una solución especial que se mezclará con las toxinas y el exceso de líquidos para que los desechos se remuevan mediante un fenómeno llamado difusión, es decir, las sustancias contenidas en la sangre se desplazarán a la solución incorporada al cuerpo del paciente.

Este proceso se realiza en casa, requiere cuatro cambios diarios durante los siete días de la semana, y puede hacerse manualmente o por medio de una máquina. Aunque es difícil afirmar que dicho tratamiento es benigno, comparado con la hemodiálisis tiene algunas ventajas:

  • Su aplicación no requiere agujas.
  • Es ambulatoria, es decir, entre cambio y cambio el paciente puede moverse libremente y llevar una vida activa, dependiendo de su estado general de salud.
  • Permite una dieta alimenticia menos estricta.
  • Evita que las visitas a la unidad de cuidado renal en clínica u hospital sean tan frecuentes

b) Hemodiálisis. Es un tratamiento de sustitución de la función renal que intenta hacer las funciones de limpieza de la sangre mediante una máquina (riñón artificial) y un filtro. Básicamente consiste en pasar la sangre del paciente a través de un circuito hasta un filtro que la limpia de las sustancias nocivas que el órgano afectado no puede eliminar (urea, creatinina, potasio, etc.) y devolverla después al paciente ya limpia.

La sangre se extrae mediante una aguja (toma) que se coloca en una vena, y llega a través de pequeños tubos hasta la máquina, la cual la aspira con la ayuda de una bomba. Inmediatamente, el vital líquido se pone en contacto con una solución (líquido de diálisis) que tiene una composición determinada para que se eliminen las sustancias nocivas y se conserven las benéficas.

Finalmente, la sangre filtrada es devuelta al paciente a través de otra aguja (retorno) que se localiza muy cerca de la primera. Todo esto se hace en forma continua, es decir, simultáneamente.

Es interesante saber que una sesión de hemodiálisis se realiza en una unidad de cuidado renal, suele durar entre 3 y 4 horas y se practica 2 ó 3 veces por semana.

¿Negro panorama?

Si bien es cierto que la insuficiencia renal crónica puede presentarse desde el nacimiento debido a malformaciones en las vías urinarias, infecciones o enfermedades hereditarias, es alarmante el número de casos a consecuencia de diabetes.

La opinión del Dr. Rodríguez Saldaña, quien funge también como director de Investigación en los Servicios de Salud del estado mexicano de Hidalgo, es contundente cuando afirma que "lamentablemente es común que una persona diagnosticada con diabetes no se cuide y sufra insuficiencia renal, por lo que no es raro que al estar en un programa de diálisis tenga complicaciones o fallezca en poco tiempo".

Esta conducta, explica el especialista, ha hecho que los nefrólogos (especialista que se ocupa del riñón y sus enfermedades) se resistan a darle este tipo de tratamiento a una persona con diabetes, pues saben que ignoró las recomendaciones médicas y que en ocasiones llega a solicitar la terapia no sólo con lesión en los riñones, sino también con problemas de retinopatía, antecedentes de uno o dos infartos o deficiente circulación sanguínea en las piernas. Por ello, ante la disyuntiva de atender a este tipo de pacientes o darle la oportunidad de sobrevivir a un niño, el paciente diabético está en franca desventaja.

La historia del enfermo con IRC por diabetes en México es parecida a la que se contaba en los países desarrollados hace 40 años, comenta el Dr. Rodríguez Saldaña, "la situación está muy mal, pues los recursos tecnológicos hacen que el manejo de insuficiencia renal sea muy costoso. En Estados Unidos hay medio millón de enfermos en tratamiento por IRC, y de ellos más de la mitad a causa de diabetes. En México, de acuerdo a datos de la Academia Mexicana de Medicina, sólo 25 mil personas reciben tratamiento.

"Según el grupo de nefrología de la Academia, se presume que sólo 1 de cada 6 personas recibe diálisis o se somete a trasplante de riñón, aunque yo creo que la proporción real es 1 de cada 10, tomando en cuenta todo el universo, es decir, tanto la prevalencia de diabetes como otras causas de IRC, entre ellas hipertensión, infecciones en vías urinarias o enfermedades congénitas de los riñones. Por ello considero que hay entre 150 a 200 mil personas candidatas a esta clase de apoyo que por el momento no lo reciben y, lo que es peor, muchos de ellos no saben que lo necesitan".

Prueba que salva vidas

Como se puede observar, las complicaciones que se derivan de la diabetes mellitus se pueden evitar si el enfermo es diagnosticado oportunamente y, posteriormente, sigue las indicaciones médicas que implican cambio de hábitos alimenticios, disminución de peso, plan de ejercicio y consumo de medicamentos que regulen los niveles de glucosa en sangre, lo cual por desgracia no se hace.

La IRC se puede evitar, pues numerosos estudios han demostrado que las personas con diabetes pasan hasta 15 años sin saber que el daño renal en su organismo está progresando y que hay forma de detenerlo por completo. "La gente no sabe, señala el Dr. Rodríguez Saldaña, que hay un examen que sirve para hacer el diagnóstico temprano de esta enfermedad, llamado microalbuminuria, que consiste en medir la proteína albúmina en la orina".

Esta prueba, concluye el especialista, "es económica e indolora, ya que sólo requiere orina y no hay inyecciones; se necesitan algunas precauciones mínimas (por ejemplo, que una mujer no se la practique durante su periodo menstrual); es la mejor manera de 'vacunarse' contra esta enfermedad, padezca o no diabetes mellitus.

SyM - Fernando González G.

 

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