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Pie diabético, ¿sinónimo de amputación?

Miércoles 01 de marzo del 2017, 05:13 pm, última actualización

La pérdida de sensibilidad en los pies en pacientes con diabetes predispone el surgimiento de heridas, infecciones y, en casos extremos, amputacion.

Pie diabético, ¿sinónimo de amputación?

Tal vez alguna vez hayas escuchado a un médico afirmar que la mejor forma de permanecer sano es convivir con una enfermedad crónica, es decir, un mal incurable que debe mantenerse bajo control durante toda la vida. Quizá pudiera parecer paradójico, pero tal hecho es verdadero pues un padecimiento de este tipo nos obliga a seguir una serie de cuidados para mantener buena calidad de vida.

Eso ocurre con la diabetes, pues una vez diagnosticada, la persona deberá romper con su pasado y comenzar una nueva vida, la cual incluye, en primer lugar, la aceptación y comprensión del problema, así como emprender una serie de medidas para controlar los efectos que la glucosa puede causar en su organismo.

De esta forma, será fundamental bajar de peso, cambiar hábitos alimenticios y conocer los aspectos nutricionales básicos, así como equilibrar los niveles de triglicéridos y colesterol (grasas) y presión arterial.

No menos importante será el cuidado de los pies de personas con diabetes, ya que 15% de ellas, según datos de la Asociación Americana de Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés) desarrollarán úlceras en los pies en algún momento de su vida, las cuales pueden definirse como cualquier rompimiento en la barrera cutánea que usualmente se extiende a través de la dermis (capa en la que se alojan numerosos vasos sanguíneos que proporcionan elasticidad y tersura a la piel), que son predisponentes a la amputación de miembros inferiores.

En general, se sabe que entre 14 y 24% de los pacientes con úlceras en los pies serán mutilados, cifra que debe llamar nuestra atención si consideramos que la incidencia de casos debido a esta situación se ha incrementado en forma notable, por lo que es fundamental conocer las medidas preventivas al respecto.

Hacia una definición práctica

Si bien es cierto que gran parte de la población con diabetes conoce los peligros a los que se enfrenta, muchos pacientes (y no pocos médicos) desestiman o ignoran los riesgos relacionados con las extremidades inferiores.

Los especialistas explican en forma por demás técnica que el pie diabético es una alteración clínica de base etiopatogénica neuropática e inducida por la hiperglucemia mantenida, en la que con o sin coexistencia de isquemia, y previo desencadenante traumático, produce lesión y/o ulceración del pie.

La explicación a este enredado enunciado, en términos simples, significa que el padecimiento en cuestión tiene como causa fundamental lo que se conoce como neuropatía, es decir, un trastorno en las terminaciones nerviosas del organismo, que provoca que el pie se vuelva insensible ante estímulos normalmente dolorosos.

Esto ocurre regularmente en personas que han tenido durante mucho tiempo niveles elevados de glucosa en sangre, o sea, hiperglucemia mantenida. Resumiendo: una persona puede lesionarse sin que se de cuenta de ello, sufrir una ulceración y la consecuente falta de oxigenación por deficiente circulación sanguínea (isquemia), lo cual puede terminar con la amputación de uno de sus miembros inferiores.

Tal vez por ello sea conveniente que, más allá de una definición clínica sobre esta condición, se entienda como pie diabético a todas las lesiones que las personas con diabetes presentan en las extremidades inferiores, aunque muchas de ellas no correspondan a los síntomas específicos. Tal enfoque, aunque pueda parecer exagerado, es útil tanto para el paciente como para el médico, ya que muchas veces una herida aparentemente sin importancia puede provocar graves consecuencias para el paciente que sufre elevados índices de azúcar en sangre.

Desmenuzando las causas

Hay que puntualizar que existen tres componentes de riesgo para este tipo de personas. En primer lugar, la neuropatía, condición que, como se recordará, afecta la sensibilidad de las extremidades inferiores, hecho que hace que un sujeto pueda, por citar un caso, pasar todo el día pisando un cuerpo extraño (una piedra o un clavo, por ejemplo) dentro del zapato sin darse cuenta de ello, lo que genera una lesión que en poco tiempo se puede ulcerar e infectarse.

Una variante de esta disfunción es la neuropatía motora, la cual daña los músculos internos del pie y provoca adelgazamiento de la almohadilla grasa (se encuentra debajo de los pies junto a los dedos), que puede causar deformidades que predisponen al traumatismo (golpes) y ulceración.

Entre estas alteraciones se pueden mencionar el dedo de martillo o de garra (término general que describe el torcimiento anormal de la coyuntura de cualquier dedo del pie) y hallux valgus o juanete, deformidad en la que el dedo gordo o primer ortejo se desvía hacia los otros dedos, deformándolos posteriormente.

Por otra parte, puede presentarse la denominada neuropatía autónoma, que disminuye la sudoración del pie y produce una piel seca y con intensa hiperqueratosis (engrosamiento de la capa externa de la piel), así como grietas que constituyen puertas de entrada a infecciones.

Uno más de los factores peligrosos para los pacientes con diabetes es la enfermedad vascular periférica -se le llama también arterioesclerosis de las extremidades-, que se caracteriza por ser un padecimiento en el que existe estrechamiento y endurecimiento de las arterias que llevan sangre a las piernas y a los pies, lo cual genera una disminución en el flujo sanguíneo que puede causar daño a nervios y tejidos.

Infección y hongos

Es importante conocer los síntomas de infección en el pie del diabético, ya que un diagnóstico y tratamiento oportuno es la única forma de impedir la progresión del problema y evitar la amputación. Sin embargo, detectar una posible alteración se torna complicado porque un traumatismo puede ser tan pequeño como una rozadura de calzado, y tal vez el paciente no acuda al médico simplemente porque no se ha dado cuenta.

Por ello, el enfermo y el especialista deberán estar al tanto de los signos que hagan sospechar de posible infección, entre los que se pueden mencionar los siguientes:

Generales

  • Deficiente control de glucosa.
  • Fiebre.
  • Taquicardia (aumento en la frecuencia cardiaca).
  • Leucocitosis persistente (incremento de los glóbulos blancos).

Locales

  • Herida que desprende mal olor.
  • Presencia de zonas cutáneas con cambio de coloración.
  • Eritema (coloración rojiza de la piel) en el pie.
  • Edema (hinchazón) en las extremidades inferiores.
  • Linfangitis (inflamación de los vasos linfáticos, sistema alterno a las venas que se encarga de recolectar líquidos celulares que no han sido recogidos por el sistema venoso).
  • Crepitación (crujido) en los tejidos contiguos a la herida.
  • Supuración (secreción de pus) evidente en los bordes de la herida, si se presionan.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que si existe una infección causada por hongos, ésta aparece invariablemente entre los dedos del pie o en la parte inferior de los mismos. Su importancia radica en el hecho de que puede dar paso a la entrada de bacterias, aunque hay que señalar que es más común que estos microorganismos entren a través de una herida.

Sugerencias

Si bien es cierto que los pacientes con diabetes deben asistir regularmente al especialista, sea endocrinólogo o médico internista -ya que él es el responsable de supervisar su estado general de salud- no menos trascendente resulta seguir unos cuantos consejos que podrán ahorrarle muchos sinsabores.

Lo que debes hacer:

  • Revisa diariamente tus pies, incluyendo los espacios entre los dedos. Si tienes problemas de la vista, pide ayuda a otra persona.
  • Lávalos con jabón suave y agua tibia, y sécalos muy bien.
  • Ten cuidado al cortar las uñas, debe ser en forma recta sin permitir que se entierren las esquinas.
  • Usa siempre calcetines limpios y de tu talla.
  • Revisa cotidianamente tus zapatos y verifica que no haya algún objeto que pueda lastimar tus pies.
  • Utiliza cremas para suavizar la piel reseca; si suda, aplica talco.
  • Calza zapatos cómodos.

Lo que no debes hacer:

  • No laves tus pies con agua caliente.
  • No uses calcetines con elástico muy apretado.
  • No te cortes los callos ni trates de retirar las uñas enterradas, acude al especialista (podólogo o podiatra).
  • No camines descalzo.
  • No utilices agentes químicos.
  • No calces zapatos apretados, ni aquellos que sean de plástico o vinil.
  • No te cortes las uñas en redondo.
  • Evita bolsas con agua para calentar los pies

Como puedes observar, es fundamental que el enfermo de diabetes conozca el riesgo que corre al descuidar sus pies, lo que no debería ocurrir, pues basta con breve exploración visual y manual para corroborar su estado de salud, es decir, un examen que no ocupa mucho tiempo y que no requiere de instrumentos especiales.

Claro está que, además de esta inspección cotidiana, se debe tener plena conciencia sobre los efectos de esta enfermedad, la cual se puede controlar con disciplina y perseverancia.

SyM - Fernando González G.

 

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