Productos para pacientes con diabetes: ¡a leer la etiqueta! - SyM
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Productos para pacientes con diabetes: el secreto está en la etiqueta

Lunes 19 de junio del 2017, 03:58 pm, última actualización

Pacientes con alta concentración de glucosa en sangre deben mantener una dieta balanceada y saludable, misma en que pueden incluir alimentos libres de grasa y azúcar. El secreto para su buen uso consiste en leer su etiqueta de información nutrimental.

Diabetes mellitus, Control de glucosa sanguínea

Es probable que un tercio de las enfermedades sea resultado de factores relacionados con dieta y herencia; precisamente éste es el caso de la diabetes mellitus, que cada minuto provoca el deceso de cinco personas en México, por lo que ocupa la tercera causa de mortalidad en el país, según cifras de la Federación Mexicana de Diabetes.

De origen latino, la palabra mellitus hace referencia a la dulzura o sabor a miel, debido a la presencia excesiva de azúcar (glucosa) en sangre a consecuencia de mal funcionamiento del páncreas, órgano localizado detrás del estómago y que juega importante papel en el proceso digestivo, pues produce hormona insulina, misma que es indispensable para metabolizar (transformar y absorber) los alimentos que se ingieren y que se traducen en energía para órganos, tejidos y células del cuerpo. Empero, cuando este sistema falla, la reserva de energía que permanece en cantidades significativas en el torrente sanguíneo eleva los niveles de glucosa.

Síntomas

La citada enfermedad “no tiene palabra de honor”, según lo señala el Dr. Guillermo Fanghanel, jefe de la Clínica de Diabetes del Hospital Ángeles Mocel, en la Ciudad de México, quien señala que, si bien antes se creía que el factor herencia era predominante para desarrollar la afección, hoy día el cambio de alimentación respecto a la de nuestros ancestros, sedentarismo (escasa actividad física), factores ambientales, estrés y estilo de vida han modificado las normas habituales en las cuales se mencionaba que si ambos padres la padecían, la mitad de los hijos tenían predisposición a ella, y si sólo un progenitor la presentaba, se consideraba que 25% de las generaciones futuras la desarrollarían.

Por el contrario, en la actualidad todas las teorías son inciertas y lo único real es que cada vez más niños y jóvenes desarrollan diabetes, aun sin factores hereditarios.

Por otra parte, existen algunos síntomas que pueden alertar a la persona de la existencia del trastorno, como frecuentes deseos de orinar, sed intensa, hambre constante, cansancio, piel reseca, visión borrosa e infecciones frecuentes. Asimismo, aunque las manifestaciones son comunes, el padecimiento puede presentarse en tres formas distintas:

  • Diabetes tipo 1. Aparece cuando el sistema inmunológico (encargado de la defensa contra enfermedades) desconoce algún órgano y lo ataca. En este caso, el propio cuerpo se vuelve contra las células beta del páncreas (aquellas que generan insulina) y las destruye, lo que ocasiona que este órgano produzca la hormona en poca cantidad o, incluso, deje de hacerlo. Esta clase de paciente necesita recibir dicha sustancia todos los días para poder vivir y no existe explicación específica para determinar por qué se desencadena; de hecho, los científicos opinan que se debe a varios factores, como genética (carácter hereditario), ambiente o, posiblemente, ataque de algún virus. Lo cierto es que aparece con mayor frecuencia en niños y adultos jóvenes, si bien puede desarrollarse a cualquier edad.
  • Diabetes tipo 2. Entre 90 y 95% de los casos de diabetes son de esta variante, en cuyo caso el páncreas sí genera insulina, pero el cuerpo no es capaz de utilizarla; a su vez, con el paso del tiempo su producción disminuye, requiriéndose su aplicación como en la tipo 1.
  • Diabetes gestacional. Surge en ocasiones durante el proceso de embarazo y se comporta de manera similar a la tipo 2. Normalmente desaparece de forma espontánea después del parto, aunque la madre presenta alto riesgo de padecerla más adelante.

Somos lo que comemos

La falta de diagnóstico o el control inadecuado de la glucemia suelen permitir no sólo el avance de la enfermedad, sino también la aparición de complicaciones, ya que la alteración tiende a dañar a las arterias, de lo cual resultan diversas consecuencias que, por lo general, se presentan como problemas renales, oculares, cardiovasculares (relativos al corazón y vasos sanguíneos) y en los miembros inferiores.

Por su parte, especialistas como el Dr. Fanghanel apoyan el tratamiento de la diabetes en cuatro pilares: terapia farmacológica, plan de alimentación, educación y actividad física. Por ende, la dieta es componente vital del programa de control de la afección, al grado que el grupo de profesionales que sigue el padecimiento (endocrinólogo, nutriólogo y psicólogo) guían el desarrollo del plan nutricional personalizado, a fin de ayudar al paciente a obtener niveles apropiados de glucosa y grasas (colesterol y triglicéridos) en sangre.

Así, la persona con diabetes mellitus no insulinodependiente (tipo 2), al adherirse a dicho esquema, mantiene su peso correcto logrando balance entre comestibles y la insulina que su cuerpo es capaz de producir, y si es insulinodependiente (tipo 1), seguir el mencionado plan le asegura tener equilibrio entre la hormona inyectada y lo que se ingiere.

La dieta ideal es aquella que permanece balanceada y se ajusta a las necesidades, gustos, nivel de actividad física y estilo de vida del individuo, con horarios, tipos y cantidad de comida diseñados y ajustados especialmente por el propio paciente con ayuda del nutriólogo. De este modo, cuanto mejor comprenda aquél su programa personal y los principios en que se basa, mayor será la flexibilidad que podrá disfrutar.

¿Qué es primero?

Una guía alimentaria puede usarse como orientación en la que se indique comer por lo menos tres veces al día cómo distribuir en mejor forma ciertos nutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas), así como nivelar el volumen de las porciones que se ingieren, por lo que es conveniente familiarizarse con el tamaño que debe tener cada alimento para evitar confusiones o errores al momento de comerlos.

El Plato del bien comer (esquema de nutrición creado por la Secretaría de Salud) representado por un plato “con rebanadas”, recomienda incluir al menos un alimento de cada grupo en una de las tres comidas diarias; además de consumir la mayor variedad posible de productos, especialmente verduras y frutas, suficientes cereales —tortilla, pan integral, pastas, galletas, arroz o avena—, combinados con leguminosas —frijoles, lentejas, habas o garbanzos— e ingerir pocos alimentos de origen animal, dando preferencia a pescado y pollo, pudiendo distribuirlos de la siguiente manera:

  • Hidratos de carbono (azúcares). Deben aportar de 55 a 60% de la energía total, es decir, la misma proporción de toda dieta normal. Es indispensable consumir aquellos de tipo complejo (forman parte de cereales integrales o tortilla de maíz, además de tubérculos, granos, frijoles o chícharos), ya que éstos son ricos en almidones que, al conformar largas cadenas de glucosa, no elevan rápidamente el azúcar sanguíneo.
  • Fibra. Retrasa la absorción de azúcares y grasas como colesterol. Al paciente con diabetes se le recomienda consumir hasta 40 gramos al día, lo cual se logra manteniendo alimentación adecuada, sobre todo rica en verduras y frutas (de 3 a 5 porciones por día).
  • Proteínas. Son importantes, ya que sirven para la eficiente regeneración de los músculos. Deben proveer aproximadamente 15% del total de la energía, siempre que el individuo no sufra problemas en hígado o riñones, en tanto que a mujeres embarazadas y niños se les recomienda consumir mayor cantidad, pues sus requerimientos proteínicos se ven aumentados. Para fines prácticos, una persona de 57 kilos de peso y 1.63 metros de estatura, con composición corporal ideal (adecuado porcentaje de masa grasa), puede ingerir porciones de carne, pollo, pescado, queso o huevo de aproximadamente 30 gramos, además de media taza de frijoles o lentejas.
  • Grasas. Tienen que constituir hasta 30% de la energía total consumida por el individuo, prefiriendo aquellas de origen vegetal. En cuanto a leche, quesos y alimentos procesados, se debe leer cuidadosamente la etiqueta del producto, con la finalidad de elegir el que menor aporte calórico tenga.
  • Sodio. No se deben exceder 3 gramos al día, lo cual se logra moderando el consumo de sal.
  • Alcohol. Se aconseja que el consumo de bebidas con cierto grado alcohólico se evite o sea ocasional (tomar aproximadamente dos copas a la semana, por ejemplo), siempre y cuando se tenga debidamente controlado el nivel de glucosa en sangre.
  • Aporte de dulces. En la actualidad, el consumo de azúcar y dulces en el plan alimentario del paciente con diabetes es considerado importante no sólo por la relación que tiene con respecto a los niveles de glucemia, sino por el aporte de calorías que implica. Por tal motivo, se debe aprender a conocer la reacción del organismo ante el consumo de pequeñas cantidades de distintos tipos de postres, para lo cual es imprescindible el automonitoreo.
  • Sustitutos de azúcar. Si bien hoy existen en el mercado diversos productos especiales de este tipo para el consumo de personas con diabetes, deben usarse con moderación.

Para establecer con certeza el efecto de cada alimento sobre el nivel sanguíneo de glucosa puede ser necesario, al comienzo del programa nutricional, efectuar controles del azúcar una hora después de la ingesta de cada uno de ellos, considerando que estos lineamientos sólo sirven de guía para conocer el modo de encarar la alimentación, aunque el paciente es quien siempre debe tomar en cuenta que, frente a dicha enfermedad, el asesoramiento del profesional es fundamental, señala Rocío Rueda, especialista de la Asociación Mexicana de Educadores en Diabetes, con sede en la Ciudad de México.

¡Mucho “ojo”!

Hoy día se pueden encontrar en tiendas naturistas, departamentales y de autoservicio gran variedad de productos libres de azúcar, ante los cuales el paciente con diabetes debe aplicar su sentido común, a fin de que, aunque la leyenda en la etiqueta afirme que son especiales para la citada condición, no significa que la persona pueda comerse una caja de galletas, varias bolas de helado (al igual que sucede con los alimentos naturales), o grandes piezas de chocolates y dulces, sino que únicamente debe consumir las porciones indicadas por su médico, siempre leyendo las indicaciones nutrimentales especificadas en cada comestible.

No se puede negar que entre las diversas marcas nacionales, estadounidenses y españolas que ofrecen estos novedosos productos se encuentran en los anaqueles todo tipo de alimentos como embutidos y carnes elaboradas con ingredientes ricos en proteína vegetal, ya sea soya, gluten o harina de trigo; asimismo, existe gran variedad de cereales y galletas integrales, mayonesas libres de grasa, salsas de jitomate sin azúcar, jugos espumosos (tipo sidra), mermeladas y golosinas en general, en los cuales se ha reemplazado al endulzante común (sacarosa) con edulcorantes como fructuosa, isomaltosa o sorbitol, obteniendo igual sabor.

Por lo anterior, leer la etiqueta, como mencionamos, es muy importante antes de consumir dichos productos, pues permite conocer cuántos hidratos de carbono totales suministrarán, facilitando así el control de glucosa, considerando que 1 gramo de hidratos de carbono proporciona 4 calorías, contra 9 en igual cantidad de grasas.

Excelente opción

Cabe agregar que los derivados de soya son buena elección para los pacientes con diabetes pues, en comparación con la carne, esta leguminosa contiene menor cantidad y mejor calidad de grasa que junto a su alto contenido de fibra, la convierten en buen auxiliar para reducir el colesterol sanguíneo hasta en 15%, con lo que contribuye a disminuir además el riesgo de sufrir enfermedades del corazón.

Así, consumirla en sus diferentes presentaciones (se puede encontrar carne, jugos, yogurt, crema, queso o leche, entre otros productos), ayudará a la persona a tener buena calidad alimenticia, incrementando las posibilidades de que su salud mejore rápida y considerablemente. Para entender la descripción de las etiquetas es importante conocer lo siguiente:

  • Tamaño de la ración. Muestra la cantidad de alimento sobre la cual se expresa la tabla; no se refiere forzosamente al contenido total del empaque, ya que en éste pueden encontrarse varias porciones. Por tanto, para conocer el valor nutrimental del empaque completo se requiere multiplicar las cantidades señaladas por el número de raciones.
  • Contenido energético. Se refiere a la suma de kilocalorías (kcal.) que aporta la ración.
  • Contenido nutrimental. Cantidad de grasa, colesterol, sodio, hidratos de carbono, fibra dietética, proteínas, vitaminas y nutrimentos inorgánicos que aporta el alimento que se consume.
  • Porcentaje del valor diario. Indica la cantidad que el producto aporta de la recomendación diaria estimada parea llevar dieta sana. Por ejemplo, si encontramos que cierto comestible cubre 35% de la vitamina B1 requerida, entonces sólo falta obtener en ese día la ingesta del restante 65% del mismo nutriente.

SyM - Elizabeth Aguilar

 

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