Consecuencias del consumo de productos milagro - SyM
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Evita los productos milagro

Viernes 07 de abril del 2017, 08:33 am, última actualización.

Hoy día es común observar comerciales que promueven productos milagro que sirven para “tener una larga vida” o desaparecer enfermedades como cáncer o diabetes. Ten cuidado con ellos, pues además de ser falsos pueden poner en riesgo tu salud.

¡Cuidado con los productos milagro!
Evita los productos milagro

Resulta increíble que gran parte de la población responda positivamente ante los mensajes que emiten los medios informativos sobre algunos productos que, a todas luces, carecen de toda base científica. Propios y extraños coinciden en señalar que las ganas de creer, desesperación e ignorancia son algunos de los ingredientes que se necesitan para que mucha gente pruebe este tipo de “soluciones mágicas”, las cuales, lamentablemente, son muy riesgosas.

Actualmente la gama de opciones milagrosas alcanza a toda la población, aunque el énfasis está puesto en las personas maduras y de la tercera edad, toda vez que se sabe que en estas etapas de la vida se tratan de evitar o retrasar los efectos del envejecimiento.

En consecuencia, es común observar productos que presumen resolver problemas de calvicie, eliminar kilos de más o solucionar los sinsabores de enfermedades crónicas (de larga duración), como artritis (inflamación articular), presión arterial elevada y alta concentración de azúcar (diabetes) o colesterol en sangre.

Por lo visto, quienes caen en las garras de los productos milagro son individuos que, en realidad, renuncian a comprometerse con el problema que los aqueja, de tal forma que le entregan a una sustancia o a otro (un brujo o curandero) la responsabilidad de su bienestar.

Claro ejemplo de esta situación se observa en el caso de la obesidad, epidemia que en 90% de los casos se genera por inadecuados hábitos alimenticios y vida sedentaria (escasa actividad física); por ello, de ningún modo cederá ante un brebaje, pastilla, masaje o tratamiento milagro.

“Gato por liebre”

El Dr. José Antonio Trejo López, médico internista adscrito al Hospital General de Zona 2 A del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en la Ciudad de México, explica a saludymedicinas.com.mx que el escenario ideal que debería existir es el de un mercado sanitario completamente regulado por la ley, en el que cada uno de los productos que se ofertan sea analizado científicamente para evitar posibles daños secundarios en el paciente.

Trejo López, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y especialista en terapia intensiva, explica que es posible que, por ejemplo, un jabón o pomada de prestigio cause alergia en alguna persona, pero si se realizaron los estudios correspondientes de seguridad, eventualidad que podrá destacarse en la etiqueta o en el envase como una excepción. En cambio, los productos milagro se encuentran fuera de cualquier marco regulatorio aunque se comercializan a la vista de todos. “Al final —cita el galeno—, a nivel médico nos enfrentamos con problemas en riñones e hígado muy serios a causa de estas mercancías”.

Por su parte, el endocrinólogo Ernesto Guadarrama Gómez, adscrito también al IMSS, coincide en lo antes dicho y abunda en que los productos milagro pueden provocar dermatitis (inflamación de la piel), diarrea, mala absorción de nutrimentos y taquicardia (incremento del ritmo cardíaco).

Los consumidores más vulnerables a este tipo de pastillas, ungüentos, cremas y fórmulas son las mujeres de entre 30 y 50 años de edad, considera el Dr. Guadarrama Gómez, “aunque debemos reconocer que gran cantidad de personas de la tercera edad recurre a este tipo de formulaciones por el alto índice de enfermedades crónicas que hay en el país”.

Al respecto, el Dr. Trejo López advierte que se debe tener especial cuidado con las sustancias para bajar de peso. “Hace dos semanas, recibí a una persona que estaba muy cansada, con mucha sed y que orinaba con frecuencia. Al revisarla noté que estaba deshidratada y que tenía 800 mg/dl (miligramos por decilitro) de glucosa (una persona sana debe tener, en promedio, un índice menor a 110)”.

Abunda el experto: “Tal vez el producto que estaba ingiriendo no le provocó este desajuste por sí mismo, pero sí promovió la presencia de algunos de los factores que desencadenaron el desequilibrio”.

Riesgos latentes

El consumo de productos milagro es mayor entre las mujeres, quizá porque culturalmente se ha aceptado y convenido que son ellas las máximas representantes de la belleza y la sensualidad. A últimas fechas, sin embargo, ha irrumpido en el espectro social la figura de los metrosexuales, quienes también caen con frecuencia en las garras de este tipo de engaños.

Hace poco, la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) lanzó una campaña bajo el lema "Lo que sirve para todo, sirve para nada", que resultó sumamente exitosa debido a que ayudó a reducir el consumo de productos milagro.

El organismo gubernamental resalta que hay peligros reales en relación con el uso de sustancias sin control. Ejemplo claro de ello es el consumo generalizado de la llamada “Almendra quema grasa” o el “Codo de fraile”, que son sumamente tóxicos y pueden causar la muerte. Pero eso no es todo, ya que hay quien combina un producto milagro con un medicamento prescrito por un médico, lo que también puede resultar dañino.

Parece increíble, pero existen aproximadamente 22 mil productos milagro y 1,600 empresas que los difunden, de las cuales 70% se localizan en el Distrito Federal, Estado de México (centro) y Jalisco (occidente). Ante esta avalancha, el escudo más poderoso es la información proveniente de medios especializados de prestigio y la retroalimentación que tenga con su médico de cabecera.

No caigas en la trampa

  • Desconfía de los productos que lo curan todo. Es imposible que una sustancia que alivia el dolor de callos sea efectiva, también, para tratar la jaqueca (dolor de cabeza) y cáncer.
  • Sospecha de los testimonios que dan algunas celebridades o los “médicos” que dan fe de los resultados de un producto. En realidad, actores o cantantes no están capacitados para opinar sobre salud, y los facultativos suelen ser casi siempre ficticios.
  • Piensa que las fotografías del “antes y después” no son garantía de nada, ya que en la actualidad se cuentan con herramientas de diseño gráfico que fácilmente moldean la figura de una misma persona para que parezca delgada.
  • No hagas caso de recomendaciones rápidas que alivian una afección crónica en unas cuantas semanas. Recuerda que enfermedades como diabetes, hipertensión o artritis no se curan, solamente se controlan.
  • Es recomendable que busques información sobre los organismos que validan los productos que te ofrecen. Quizá algunos tengan nombres espectaculares o en otro idioma, lo que de ninguna manera es garantía de calidad y seguridad.
  • La televisión y la radio no son, por sí mismos, medios de información en los que se pueda confiar a pie juntillas. Los espacios donde se anuncian productos milagro son, muchas veces, los más baratos y por ello se repiten constantemente.
  • Antes de comprar cualquier producto, acude a tu médico y pide su opinión.

SyM - Juan Fernando González G.

 

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