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Terapia neural: equilibrio celular y salud

Miércoles 12 de abril del 2017, 11:11 am, última actualización

Se trata de una herramienta eficaz y económica de la Medicina Alternativa que, mediante la aplicación subcutánea de pequeñas dosis de anestésicos, permite el tratamiento de numerosas dolencias y reestablece la capacidad del organismo para hacer frente a agentes infecciosos y sustancias nocivas.

Terapia neural, Inyectar anestésicos, Medicina alternativa

Corría el año de 1925 cuando los médicos Ferdinand y Walter Huneke, de origen alemán, descubrieron por casualidad que un dolor de cabeza recurrente que sufría su hermana y que era resistente a otros tratamientos, desaparecía con la aplicación en proporciones diminutas de anestesia inyectada, siendo que éste no era el efecto farmacológico reconocido del producto.

A partir de entonces y durante varias décadas, dichos especialistas se dieron a la labor de profundizar en su hallazgo, dando como resultado la creación de un método de Medicina natural de gran valor y que en nuestros días ha alcanzado su madurez: la terapia neural.

“En un principio los hermanos Huneke sólo realizaban aplicaciones con base en sus observaciones y conclusiones empíricas, pues la Bioquímica, Física y Medicina en general no estaban tan desarrolladas. Ahora, gracias al avance de estas ciencias se ha encontrado el fundamento teórico de esta práctica y conocemos con mayor certeza los efectos en el organismo”, explica el Dr. Martín Esteban Hernández Villanueva, terapeuta e instructor adscrito al Instituto Biocyber, en la Ciudad de México.

De esta forma, especifica el terapeuta egresado de la Facultad de Estudio Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México, “podemos definir a la terapia neural como una técnica en la que se aplican inyecciones de anestésicos locales (los que se emplean en una zona determinada del cuerpo para adormecer, reducir dolor o hacer una curación o sutura), y con ello se desencadena la generación de un impulso eléctrico diminuto (de 290 milivoltios) que hace que aquellas células que no trabajan correctamente renueven su capacidad”.

El especialista ahonda en que las células de nuestro cuerpo tienen la capacidad de generar campos eléctricos en sus membranas, y comenta que de hecho el intercambio de nutrientes y desechos se da gracias a este mecanismo, conocido en biología celular como bomba de sodio y potasio. Así, cuando una célula se encuentra en reposo y recibe un impulso energético, interpreta a éste como una señal de que debe realizar un tipo especial de trabajo; al concluir, regresa a su estado de equilibrio en espera de nuevos estímulos.

Empero, hay ocasiones en que factores ambientales, sustancias tóxicas, estrés o microorganismos hacen que las células pierdan la capacidad de volver a su estado de reposo, teniendo consecuencias directas en la salud. Por ejemplo, “los tejidos de la garganta que se inflaman por la acción de virus, bacterias o contaminación, pueden perder su capacidad de respuesta, se adormecen y son propensas a enfermedades o infecciones. Entonces, lo que hacemos con los anestésicos es generar una especie de ‘choque eléctrico’ para despertarlas”.

Por ello, “cuando se acerca algún germen a las amígdalas, los tejidos que han sido tratados pueden responder como deben y acaban con el invasor. A diferencia de cómo sucede al aplicar antibióticos, que eliminan a las bacterias pero no devuelven la capacidad de respuesta al grupo celular afectado, mediante la terapia neural hacemos que el cuerpo cumpla sus funciones de nuevo y se defienda a sí mismo”.

Numerosas aplicaciones

El método alternativo que nos ocupa, explica el Dr. Esteban Hernández, tiene la cualidad de ofrecer mejoría en una amplia gama de problemas de salud. Mediante la aplicación en sienes, frente y nuca (región llamada corona franciscana) ayuda en el tratamiento de dolores de cabeza; cerca de las amígdalas, puede colaborar en la recuperación de infecciones repetitivas o de larga duración en la garganta.

De forma similar, “podemos tratar problemas de dolor en ojos u oídos, desórdenes de la tiroides, molestias en la espalda, enfermedades en pulmones, problemas digestivos como gastritis (erosión de la pared del estómago) y colitis (inflamación del colon), padecimientos musculares, alteraciones del ciclo menstrual y afecciones articulares. En general, es una variedad muy importante de males en la que encontramos buena respuesta”.

Asimismo, el galeno especifica que es recomendable acompañar el tratamiento con algunos cambios nutricionales, a fin de eliminar toxinas que pueden agravar la enfermedad o retrasar la recuperación.

Entre los alimentos que deben erradicarse encontramos:

  • Carne de cerdo y sus derivados (jamón, salchichas, chorizo, tocino, chicharrón, manteca, carnitas e incluso embutidos de pavo y tamales, ya que pueden contener grasa porcina).
  • Barbacoa.
  • Vinagre.
  • Café (con y sin cafeína).
  • Chocolate.
  • Refrescos y néctares.
  • Bebidas alcohólicas.
  • Menta.
  • Mariscos.
  • Productos enlatados.
  • Alimentos chatarra (panecillos y frituras).

En contraparte, los productos que deben ingerirse con frecuencia son:

  • Verduras (brócoli, espinacas, acelgas, verdolagas, tomate, jitomate, chayote, zanahoria, champiñones, berenjena y papa, entre otras).
  • Frutas (piña, plátano, manzana, pera, mamey, mango, naranja, lima, limón, mandarina, papaya, sandía, durazno, jícama, aguacate).
  • Cereales integrales (arroz, maíz, trigo, avena, cebada, centeno) y productos no industrializados en que se utilizan, como tortilla y pan integral.
  • Leche y derivados frescos sin conservadores (leche, queso, crema, yogurt, leche búlgara y requesón).
  • Leguminosas (frijol, ejotes, lentejas, habas, garbanzos y chícharos).
  • Germinados (de soya, alfalfa, lenteja y trigo, entre otros).
  • Pollo (sólo el que fue alimentado naturalmente, sin comida especial para promover su crecimiento).
  • Pescado (ante todo, el que lleva menos de 24 horas de haberse obtenido).
  • Res (siempre y cuando se le haya alimentado de forma natural).

Al ser interrogado sobre la utilidad de este tratamiento en enfermedades crónicas de difícil tratamiento, como hepatitis (inflamación del hígado por acción viral), sida (disminución de la capacidad inmunológica a causa de infección por el virus de inmunodeficiencia humana) o cáncer (crecimiento de células malignas que forman conglomerados o tumores), aclara que “no hablamos de una panacea, pero con la terapia neural, si no curamos o erradicamos el padecimiento, ayudamos a mejorar o resolver sus complicaciones. En el caso de la diabetes (elevación de niveles de glucosa en sangre), sabemos que afecta a todo el cuerpo y que el paciente se tiene que disciplinar en su alimentación o para ejercitarse, y sólo así puede ser efectiva ésta o cualquier otra técnica. Si no hay cuidados alternos adecuados, no veremos resultados favorables, y no porque el abordaje no funcione”.

Ahonda el facultativo: “En este tipo de situaciones es importante reconocer las limitaciones y alcances que tenemos. La terapia neural ayuda a pacientes con cáncer, pero no erradica tumores, y en el caso de personas con sida, que tienen problemas de inmunidad, es necesario tener mucha precaución, más de la habitual, en la aplicación de las inyecciones, pues podría generarse una infección local. Todo inicia al valorar bien al paciente, para saber si es posible ayudarlo o al menos lograr que tenga mejor sobrevida”.

A lo anterior debemos añadir que la aplicación de anestésicos inyectables no es recomendable en quienes padecen problemas en el corazón, como bradicardia severa (disminución de la frecuencia cardiaca) o bloqueo aurícula ventricular (falla o interrupción en el sistema eléctrico de conducción del músculo cardiaco). Tampoco es ideal en quienes emplean cortisona (se usa como antiinflamatorio o en el tratamiento de algunos desórdenes hormonales) o en pacientes con cáncer que reciben quimioterapia (tratamiento con medicamentos que eliminan células tumorales) o radioterapia (con radiación). Además, en problemas psiquiátricos y psicológicos no ofrece muchos beneficios directos.

Lenta aceptación

Un año clave para la terapia neural en México fue 1980, ya que en ese entonces visitó nuestro país el Dr. Peter Dosch, también de origen alemán, quien fue un eminente estudioso de este método y el encargado de brindar los primeros cursos al respecto entre un grupo de facultativos.

A partir de entonces “se ha dado un crecimiento importante en su difusión; no podría decir en qué proporción se aplica o se conoce, pero cada vez encontramos más médicos interesados. En lo particular, me encargo de dar cursos sobre esta técnica y hay muchos especialistas que se interesan porque algún pariente o paciente les dijo que les aplicaron unas inyecciones que les hicieron sentirse mejor, e investigan de qué técnica les están hablando”.

Empero, también ha existido cierta resistencia, pues muchos de sus colegas no creen en los resultados. “He impartido seminarios de terapia neural en varios hospitales y aunque hay galenos receptivos, otros nos interrogan y hasta nos retan. En esos casos les vuelvo a indicar de lo que trata esta técnica y sus alcances, y les digo que podemos hacer una prueba en ese momento para que lo crean. De igual forma, a veces se sorprenden y aceptan lo que ven, y a veces no”.

A pregunta expresa, Hernández Villanueva detalla que la terapia neural es muy económica, pues los anestésicos que se emplean (casi siempre procaína y lidocaína) tienen costo accesible. Incluso, comenta que su incorporación al sector salud sería buena alternativa, tanto por accesibilidad como por la existencia de numerosas enfermedades que se podrían resolver con este procedimiento; hasta podrían evitarse varias cirugías, como la extracción de amígdalas a niños.

Por otra parte, explica que la duración del tratamiento es variable, pues dependerá del paciente y el problema que presente, pero en casos sencillos “como un niño con inflamación en la garganta y que responde bien, basta con 2 o 3 consultas cada 15 días para solucionar su padecimiento. En una persona con migraña también podemos tener efectos favorables con prontitud, pero si el origen está en discusiones familiares, deudas y estrés, es común que se den recaídas, pues no se han eliminado las causas. En tales circunstancias lo que hacemos es enseñar una técnica para relajarse y manejar su tensión”.

Finalmente, el especialista indica que la terapia neural “es muy benéfica, al igual que muchas ramas de la Medicina natural, como acupuntura u homeopatía, y ojalá que los médicos que aplican procedimientos ‘comunes’ (alópatas) se acerquen, pues les va a dar un instrumento más para servir a sus pacientes, y eso es lo que nos interesa”.

“No digo que este recurso sea el mejor que existe, pero sé que cada ser humano necesita un tratamiento personalizado y que la terapia neural es muy benéfica en muchos de ellos. Entonces, creo que los médicos tenemos que adoptar más herramientas para cumplir mejor nuestra labor, y me parece que no nos sirve hacernos acusaciones como ‘eres naturista’ o ‘eres alópata’, y con base en ello desacreditar y decir que tal o cual especialista es ‘del grupo contrario’. Médicos somos todos, y lo que buscamos es mejorar la vida del paciente”, concluye el facultativo.

Para obtener mayor información sobre este procedimiento puedes consultar la página de Biocyber (www.biocyber.com.mx), donde también encontrarás un correo electrónico y números telefónicos en los que pueden resolver tus dudas. 

SyM - Rafael Mejía

 

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