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Medicina del Viajero: vacaciones seguras

Martes 28 de marzo del 2017, 10:26 am, última actualización

Si deseas descansar en algún sitio exótico de Asia o África, o si has pensado en viajar a una zona tropical de Latinoamérica o México, valdría la pena recurrir a la Medicina del Viajero para reducir el riesgo de contraer alguna enfermedad durante tu estancia.

Medicina del viajero

La globalización y el avance en medios de transporte durante las últimas décadas han permitido que un número cada vez mayor de personas elijan lugares alejados de su ciudad o país de origen para pasar sus vacaciones. Como ejemplo basta decir que cada año más de 10 millones de viajeros mexicanos eligen un destino más allá de nuestras fronteras para descansar, y que esta tendencia se ha mantenido relativamente estable desde la última década del siglo XX.

Es importante mencionar que dicha situación también ha representado un reto desde el punto de vista de la salud, ya que las estimaciones indican que aproximadamente 60% de los turistas, sobre todo con destinos internacionales, tienen algún problema médico durante su viaje o pueden regresar con una enfermedad poco frecuente y que requiere de valoración por parte de personal capacitado.

Esta es la razón por la que ha surgido una disciplina relativamente nueva, la Medicina del Viajero, misma que “tiene un campo de acción muy amplio que se vincula con prevención de la criminalidad, problemas intestinales comunes, quemaduras de Sol y picaduras de insectos que representan riesgo potencial, como son las de mosquito en regiones cálidas, pero también las de garrapata, que pueden ocurrir en zonas boscosas de países desarrollados”.

Así lo considera el Dr. Alejandro E. Macías Hernández, adscrito a la Clínica de Medicina del Viajero y a la Subdirección de Epidemiología Hospitalaria y Control de Calidad de la Atención Médica del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), localizado en la Ciudad de México, y quien añade que “se ha vuelto una moda ir de cacería, aventura o ‘luna de miel’ a lugares exóticos, y eso llega a costar vidas porque la gente va mal preparada. Por desgracia, muchas agencias de viajes hacen que sus clientes vean de forma idílica pasar unas vacaciones en China o la India, e irresponsablemente dejan de advertirles sobre problemas potenciales de salud a los que se exponen, con tal de que contraten sus servicios”.

Ahonda el especialista: “En África y Asia se pueden contraer enfermedades graves, como paludismo o malaria (ocasionada por parásitos que se transmiten por picadura de mosquitos y que genera destrucción de glóbulos rojos), y hay algunas agencias que le dicen al viajero que con tomar un medicamento será suficiente para evitar el padecimiento. Sin embargo, estos productos son útiles para la variante de malaria que existe en México, no para la que se presenta en aquellas regiones, la cual es mucho más grave”.

Antes de salir

En términos generales, la Medicina del Viajero se encarga de ofrecer recomendaciones específicas de seguridad para el país o región que se visite, medidas de prevención de acuerdo con el itinerario del turista y posibles riesgos que enfrente, así como valoraciones médicas antes del viaje y de realizar actividades especiales (buceo, alpinismo u otras) durante el mismo.

El Dr. Macías Hernández comenta que, cuando visitamos una ciudad distinta a la propia, ya sea en México o en el extranjero, uno de los riesgos más comunes que hay es la criminalidad. “En esta rama de la Medicina ayudamos a adquirir una cultura de prevención, ya que muchas personas, al estar en otra urbe, hacen cosas que normalmente no harían: se meten en barrios desconocidos o voltean en todas direcciones cuando caminan, por lo que los delincuentes saben que son turistas”.

Aunado a esto se encuentra la posibilidad de comer en restoranes de higiene deficiente o con vendedores ambulantes, de modo que no es nada extraño que se adquieran enfermedades intestinales. En estos casos el consejo es evitar estos lugares o llevar por lo menos un medicamento para la diarrea.

Siendo más específico, el experto opina que “nunca está por demás llevar un botiquín con medicinas para problemas digestivos, dolor de cabeza y alergia, además de gasas estériles, venda y cinta adhesiva. Debemos ser conscientes de que la atención a problemas mínimos de salud puede complicarse cuando se visita un lugar donde no se sabe si hay farmacias o en países en que no se conoce a nadie”.

Otro problema frecuente que enfrentan los viajeros, tanto en ciudades como en áreas naturales y regiones cercanas al mar, son las quemaduras de Sol. “Suceden con muchísima frecuencia porque la gente conserva la idea de que asolearse es muy saludable, siendo que la sobreexposición es dañina. En playas y lugares soleados debemos aplicarnos bloqueador con factor de protección solar alto (por lo menos de 50) y aplicarlo cada determinado tiempo, según las instrucciones. También es importante acostumbrarse a utilizar sombrero”.

Sin restar mérito a lo anterior, la Medicina del Viajero tiene entre sus principales funciones la prevención de enfermedades infecciosas que se presentan en determinadas zonas del globo. “En México existen regiones tropicales donde se presentan paludismo y dengue (infección viral que desencadena fiebre, dolor articular, hemorragia y dolor abdominal), de modo que aconsejamos que los visitantes vistan con manga larga, usen repelente de insectos y eviten salir en el ocaso o poco antes del amanecer, ya que son los momentos en que hay más mosquitos. Si alguien desea visitar zonas donde hay malaria o paludismo, es posible darle medicamentos orales preventivos, los cuales son muy efectivos salvo para viajeros que van a África o Asia”.

Para quienes desean descansar en regiones selváticas de Centro y Sudamérica “la advertencia es que podrían adquirir paludismo, dengue o fiebre amarilla (también se transmite por picadura de mosquito y genera temperatura elevada, dolor articular y de cabeza, vómito, arritmias y, en casos graves, problemas en hígado y riñones), por lo que además de las medidas anteriores deben recibir la vacuna contra esta enfermedad, que ofrece protección de 10 años”.

En lo que toca a Asia y África, el Dr. Alejandro Macías enfatiza en la posibilidad de contagiarse de fiebre amarilla, dengue y, sobre todo, malaria. “El parásito que ocasiona esta enfermedad es distinto al que tenemos en México; resulta particularmente grave para quienes van a áreas de safari o cacería, parques naturales, China, la India o Indonesia, porque no estamos adaptados a él y puede ser mortal. Lo ideal en estos casos es usar repelente y ropa de protección especial”.

En cuanto a la prevención de otras infecciones, explica que “en Medicina del Viajero se promueve la aplicación de vacunas de acuerdo a las necesidades particulares del paciente. Tenemos que conocer su esquema de inmunización, saber si está actualizado o no, y con base en ello decidimos si además de la vacuna contra la fiebre amarilla (que es obligatoria para visitar muchos países o para hacer escalas en varios vuelos internacionales) debemos aplicar las correspondientes para hepatitis A y B o meningitis, así como refuerzos para tétanos o difteria”.

Para concluir al respecto, el experto aclara que existe un certificado de vacunación internacional, mismo que resulta muy conveniente para quienes viajan a menudo hacia otros países. En él se incluye todo el programa de inmunización individual y, por ello, los turistas frecuentes deberían portarlo junto al pasaporte y documentos personales.

Cuando hay un problema

El Dr. Macías Hernández aclara que quien desee ejercer en Medicina del Viajero debe contar al menos con estudios en Medicina Interna antes de especializarse, pues debe hacer frente a problemas complejos. “La gente que viaja con mayor frecuencia, sobre todo a lugares recónditos, es comúnmente de edad avanzada, por lo que puede tener enfermedades crónicas (de larga duración): hipertensión (presión arterial elevada), diabetes (elevados niveles de azúcar en sangre) u obesidad, y en ocasiones tienen un trasplante. Todos ellos deben tener cuidados especiales”.

Sobre este punto, el experto reflexiona que muchas veces podemos conocer a alguien que ha realizado un viaje a algún sitio remoto y, como no le ocurrió nada, caemos en el error de que pensar que los riesgos son remotos o que todo incidente se podría solucionar con facilidad.

Cuando sufrimos un accidente “en la Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, puede atenderse sin mayor problema, pero no ocurre igual si estamos en medio del Amazonas. Asimismo, sabemos por experiencia que es relativamente común que una persona con diabetes se confíe, no tome precauciones y sufra una crisis en un lugar donde no puede recibir atención; hablamos de una situación que en condiciones normales sería controlable, pero es muy grave por las circunstancias en que ocurre”.

Y es que el especialista en Medicina del Viajero también tiene como funciones, precisamente, crear estrategias de cuidado para el visitante que sufre algún padecimiento crónico, además de que, en caso de que el paciente tenga necesidades médicas especiales, puede ayudarle a establecer contacto con galenos de la región que visitará.

Es posible anticipar que “una persona que va de cacería o acude a un safari y adquiere una enfermedad grave, va a padecer un ‘vía crucis’. Los servicios sanitarios en esos lugares suelen ser muy deficientes, muy por debajo de los que existen en México. Por ello es importante llevar un botiquín de primeros auxilios (puede incluir antibióticos recomendados por el médico) y saberse atender en el caso de enfermedades menores como diarrea, infecciones respiratorias y heridas”.

A pregunta expresa, el Dr. Alejandro Macías comenta que al enfrentar casos graves, como un accidente severo, enfermedades infecciosas delicadas o infarto, “se debe acudir a los servicios de salud locales, preferentemente a alguno de los hospitales grandes o de referencia que hay en las ciudades, aunque cabe señalar que hay algunas clínicas que ni siquiera son atendidas por gente preparada. También es conveniente saber dónde se encuentra la embajada o consulado mexicano, cuando lo hay, y la forma de establecer contacto con ellos”.

Un caso distinto es el de quienes presentan síntomas hasta que regresan a su lugar de origen. “La persona puede contagiarse durante su estancia en el extranjero, pero manifiesta la enfermedad hasta su regreso porque los microorganismos necesitan tiempo para desarrollarse (periodo de incubación). Lo que vemos con más frecuencia son pacientes con diarrea que dura varios días o semanas, fiebre, pérdida de peso y tos que no se controlan. Lo que aconsejo es acudir a una clínica de Medicina del Viajero para ser evaluado o, cuando menos, ponerse en contacto con una para recibir asesoramiento sobre dónde se puede atender cerca de su lugar de residencia”.

Disciplina en desarrollo

La Clínica del Viajero del INCMNSZ fue fundada antes de que terminara la última década del siglo pasado, y fue la primera en su tipo en México. Con el paso de los años se han creado otras similares, principalmente en hospitales privados, y cada vez son más los médicos del área de Infectología que se dedican a atender a los viajeros.

En opinión del Dr. Macías, “son pocos los centros de este tipo en nuestro país, pero es un área en desarrollo que, sin duda, crecerá de forma exponencial en la siguiente década. Lo vemos en nuestro caso: durante el primer año tuvimos sólo 20 consultas, pero hemos tenido un crecimiento importante y ahora atendemos a cientos de personas”.

La Medicina del Viajero, afirma el experto, tiende a ser una especialidad con mayor reconocimiento y poco a poco será más común hablar de ella en la sociedad mexicana. “Tendremos que adquirir la cultura de asesorarnos por un galeno cuando salimos de vacaciones; creo que en el futuro no sólo planearemos en función del costo y el lugar en donde nos vamos a hospedar, sino que también buscaremos información sobre qué puede ocurrir durante la estancia, cómo se pueden minimizar los riesgos, cómo actuar de forma responsable ante un percance o enfermedad y qué hacer para resolver dichos problemas”.

Por último, el especialista refiere que “en la Clínica de Medicina del Viajero del INCMNSZ ofrecemos información por teléfono —directo: (55) 5513 7004; conmutador: (55) 5487 0900, extensión 2226— y contamos con un correo electrónico (viajero@quetzal.innsz.mx) a través del cual brindamos asesoría y orientación a los pacientes sobre especialistas mexicanos en esta disciplina a los que pueden consultar cerca de su lugar de residencia, antes y después de viajar al extranjero o a zonas tropicales de nuestro país”.

SyM - Rafael Mejía

 

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