Flora intestinal, bacterias que viven en el intestino - SyM
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Flora intestinal, mundo interno por descubrir

Jueves 20 de abril del 2017, 11:59 am, última actualización.

La Ciencia Médica avanza a pasos agigantados y es por ello que ahora sabemos que la llamada flora intestinal, formada por gran número de bacterias, juega un papel determinante en la obtención de la energía que necesitamos de los alimentos y la defensa contra infecciones.

Flora intestinal, Defensa contra infecciones
Flora intestinal, mundo interno por descubrir

La flora intestinal que vive en nuestro tubo digestivo forma una especie de ecosistema que sirve, entre otras cosas, para contar con buena actividad física, crear sustancias benéficas (vitamina K, por ejemplo), abastecer sustancias alimenticias y fortalecer las defensas del sistema inmunológico. Adicionalmente, es un muro protector contra microorganismos nocivos y el posible daño de antibióticos.

Vale la pena mencionar que este conglomerado está compuesto por bacterias gram positivas y gram negativas, distinción que debe su nombre al bacteriólogo danés Christian Gram (1853-1938) y que se refiere al color con que se visualizan estos microscópicos elementos ante la presencia de una solución especial: si se aprecian en tono violeta serán gram positivas, y si son rosas, gram negativas.

Al punto

El Dr. Francisco Ayala Ayala, gastroenterólogo que se desempeña como coordinador de Hospitales de la Delegación Norte del Distrito Federal del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), explica a saludymedicinas.com.mx que, en efecto, existe gran variedad de bacterias dentro de la flora intestinal, “aproximadamente 400 tipos diferentes desde la boca hasta el ano”, de las cuales unas son aerobias y otras anaerobias (las primeras necesitan oxígeno para vivir; las segundas no).

Los seres humanos nacemos estériles, es decir, sin ningún tipo de bacteria en nuestro organismo; sin embargo, prácticamente al momento de atravesar el canal de parto el recién nacido empieza a poblarse de microbios de todo tipo. Los primeros que llegan al organismo del bebé se ubican en los fluidos de la vagina, pero prácticamente al mismo tiempo ingresarán al tubo digestivo un sinnúmero de bacterias que se encuentran en el ambiente. Este proceso, comenta el entrevistado, persiste toda la vida.

Es cierto que los alimentos que consumimos diariamente, así como el medio en que nos desenvolvemos, son determinantes para mantener adecuada salud intestinal. Es por ello que los médicos y nutriólogos recomiendan seguir dieta balanceada que promueva la movilidad intestinal y la proliferación de las bacterias “sanas” o “benéficas”.

El Dr. Ayala Ayala, miembro distinguido de la Asociación Mexicana de Pediatría, explica que hay personas (incluidos los niños) que sufren cierta alteración en su organismo que les impide absorber los nutrientes adecuadamente (malabsorción), debido a una enfermedad gastrointestinal grave o a la extirpación quirúrgica de gran porción del intestino delgado (síndrome de intestino corto).

Este panorama, dice el galeno, favorece que haya una colonización de bacterias patógenas y que se produzca un sobrecrecimiento bacteriano. Así, será común un cuadro de desnutrición debido a que existe notable desequilibrio en la absorción de grasa, vitamina B12 e hidratos de carbono. También habrá malabsorción de proteínas en general y diarrea frecuente.

Protección eficaz

Algunos de los estudios que han causado más expectación en años recientes son los que se refieren a la acción de los lactobacilos (bacterias que viven en productos lácteos), el yogurt y la leche búlgara, alimentos que, sabemos con certeza, producen mejor absorción por parte del intestino y son aliados inmejorables en casos de diarrea.

No obstante, afirma el gastroenterólogo pediatra, lo más sencillo para cuidar nuestra flora intestinal es seguir una dieta balanceada, es decir, “consumir alimentos de origen vegetal y animal con la moderación que dicta la lógica, pues de esta manera lograremos colonizar en forma adecuada nuestro organismo”, señala.

Contrariamente a lo que pudiera pensarse, y aunque hay que seguir la máxima de que todo exceso puede causarnos daño, no existe un alimento que produzca efectos nocivos en la flora intestinal. Eso sí, advierte el entrevistado, es una realidad que el uso indiscriminado de antibióticos (sobre todo los de amplio espectro, que son los más potentes) causa un deterioro directo en las bacterias protectoras del organismo y abre la puerta a microorganismos oportunistas muy agresivos, responsables de diversas enfermedades.

Por fortuna, dice el especialista, la flora intestinal que sufre algún daño como el ya descrito puede repoblarse en poco tiempo, pues “basta con que hablemos unas cuantas horas para que volvamos a ingerir una gran cantidad de bacterias”.

Flora intestinal vs. obesidad

Investigadores de diversas partes del mundo opinan que existe relación directa entre la función de la flora intestinal, la regulación del peso y el desarrollo de la obesidad.

Hay que recordar que los microbios que pueblan esta zona del organismo ayudan a extraer las calorías de los alimentos que ingerimos, pero también son una especie de almacén de las mismas. Basados en este principio, investigadores de la Clínica Mayo y de la Universidad Estatal de Arizona, ambas en Estados Unidos, han concluido que la modificación en el número y calidad de ciertas bacterias harían posible controlar el sobrepeso.

El Dr. John DiBaise, quien dirige al grupo de científicos que investiga al respecto, ha explicado que una de las pruebas más claras se desprendió de un estudio efectuado con dos grupos de ratones: uno que fue criado de forma tradicional y otro en el laboratorio, libre de microbios. El primer conjunto de roedores presentó un contenido de grasa corporal bastante mayor que su contraparte, a pesar de que consumían menor cantidad de comida.

La situación se tornó más interesante cuando los investigadores trasplantaron la flora intestinal de los ratones “normales” a los que no tenían microbios. Sorprendentemente, los roedores aumentaron 60% su composición de grasa corporal en un periodo de dos semanas, sin que se hubiera incrementado su consumo alimenticio ni se modificara su rutina.

A partir de estos resultados se ha especulado sobre la influencia de la flora intestinal en ratones obesos y delgados, y ello ha supuesto “la posibilidad de manipular la flora intestinal para regular el equilibrio de energía en personas obesas”, según dijo el Dr. DiBiase en su oportunidad.

Por su parte, el investigador estadounidense Peter Turnbaugh, cuyos trabajos se han publicado en la prestigiada revista Nature, ha afirmado que los individuos con sobrepeso tienen en su intestino composición bacteriana que difiere sensiblemente de las de peso normal.

El Dr. Turnbaugh llegó a la conclusión de que las bacterias que viven en el intestino tienen un papel en la regulación del peso corporal al menos tan importante como el de la falta de actividad física (sedentarismo) o la dieta. Por eso, opina, “alterar la composición bacteriana de la flora intestinal podría convertirse muy pronto en un arma poderosa en la lucha contra la obesidad”.

El Dr. Ayala Ayala considera que es posible que este avance científico culmine con éxito, pero recuerda que una persona obesa no solamente lo es porque coma más de la cuenta, sino porque existe una serie de factores que favorecen el incremento del peso corporal; es decir, que “de nada valdría manipular las bacterias para favorecer un tipo de flora intestinal, si no hacemos ejercicio y seguimos con la misma vida sedentaria o de inactividad de siempre”, concluye.

Microbioma humano y metagenoma

Los experimentos con ratas criadas en condiciones estériles han demostrado que los roedores que viven sin bacterias son más delgados, pero también que aprovechan menos los nutrientes, tienen una talla más baja y no desarrollan bien su sistema inmunológico.

Ello ha permitido deducir que la convivencia con los microorganismos no sólo es inevitable, sino necesaria, y por tal motivo ha surgido una corriente en Biología que contempla al ser humano de manera novedosa: como un superorganismo compuesto por células propias y microbianas.

Tal es la razón por la que se creó el concepto microbioma humano, mismo que puede definirse como el conjunto de genomas (información genética) de todos los microorganismos presentes en nuestro cuerpo, ya sea en el tracto digestivo (90 a 95%) o en piel y mucosas (5 a 10%).

Por cierto, se estima que alojamos 10 bacterias por cada una de nuestras células, lo que significa que si cada persona posee en promedio 10 trillones de células, contará asimismo con 100 trillones de microorganismos.

También es importante señalar que en la actualidad se realizan investigaciones para crear un mapa global de los genomas bacterianos que actúan a favor del ser humano, denominado metagenoma, cuya finalidad será averiguar con exactitud qué influencia ejercen en nosotros.

Si bien los resultados no se obtendrán pronto, se espera delinear un mapa final de 4 millones de genes, lo que representaría un registro muy superior al de las aproximadamente 30 mil unidades que dan forma al del genoma humano.

SyM - Juan Fernando González G.

 

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