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Fiebre tifoidea: causas, síntomas y tratamiento

Jueves 07 de agosto del 2014, 05:13 pm, última actualización.

También llamada tifus o fiebre entérica, es infección causada por la bacteria Salmonella typhi, aunque también puede deberse al bacilo de Eberth o raramente a Salmonella paratyphi tipo A, B y C. Afecta únicamente al ser humano debido al consumo de alimentos contaminados y se manifiesta con fiebre, agotamiento, dolor abdominal, erupción rosada en la piel (roséola), diarrea y deshidratación

Causas y tratamiento de fiebre tifoidea, Síntomas de tifus,  Salmonella typhi

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), la fiebre tifoidea representa la causa más común y severa de fiebres entéricas en casi todo el mundo.

Existen más de 2 mil tipos de bacteria Salmonella y la mayoría produce enfermedades gastrointestinales. Sin embargo, la fiebre entérica es más grave que una salmonelosis común (la cual causa náuseas, dolor abdominal, diarrea y persiste de 1 a 4 días), pues una vez que los microorganismos ingresan por vía digestiva y llegan al intestino, pasan a la sangre, se extienden por el organismo e infectan distintos tejidos.

La tifus suele manifestarse 10 a 15 días después del consumo de alimentos contaminados. Es causa de incapacidad física durante 1 a 2 semanas, pero el paciente puede necesitar uno o varios meses más para controlar a la bacteria alojada en alguno de sus órganos. Si no se somete a tratamiento adecuado, puede sufrir numerosas complicaciones y morir.

Causas de fiebre tifoidea

La bacteria Salmonella typhi es eliminada por la persona infectada a través de sus heces, de modo que lo más usual es que sea la portadora del microorganismo quien contagie a otros al manejar alimentos y agua con las manos sucias. No se descarta que la falta de higiene en una región o la acción de moscas sean intermediarias.

Aunque hayan superado la fase crítica de la enfermedad, algunas personas pueden ser portadoras de esta bacteria durante años y seguir transmitiéndola a otros.

La enfermedad es más común en países subdesarrollados, como México y las demás naciones latinoamericanas. Se calculan aproximadamente 17 millones de casos anuales con casi 600 mil defunciones, según el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Comer fuera de casa con frecuencia, ingerir alimentos en la vía pública, beber líquidos con hielo de dudosa procedencia y no lavarse las manos antes de comer, son causas de fiebre tifoidea.

Síntomas de tifus

Durante el periodo de incubación no se presentan manifestaciones de la enfermedad, pero posteriormente aparece:

  • Dolor de cabeza y articular.
  • Fiebre hasta de 40 ºC durante 7 a 14 días.
  • Dolor abdominal.
  • Falta de apetito.
  • Malestar general.
  • Erupción rosada en la piel sobre la parte baja de tórax y abdomen durante la segunda semana de fiebre, la cual comúnmente es conocida como roséola.
  • Estreñimiento; posteriormente diarrea y deshidratación.
  • Heces con sangre.
  • Agotamiento y confusión.
  • Sangrado nasal.
  • Escalofríos.
  • Alucinaciones (a causa de la fiebre).
  • Dificultad para concentrarse.

De no recurrir a atención médica, pueden surgir complicaciones graves como:

  • Hemorragia intestinal.
  • Perforaciones en el intestino.
  • Incapacidad del riñón para filtrar sangre.
  • Infección del peritoneo o revestimiento de la cavidad abdominal (peritonitis).

Diagnóstico de fiebre tifoidea

La detección del padecimiento se realiza mediante observación de los síntomas, historia clínica del paciente y pruebas como:

  • Estudios de sangre: método más usado para identificar Salmonella typhi durante la primera semana de fiebre o aumento en el número de células de defensa (leucocitos).
  • Coprocultivo: cultivo de heces para detectar presencia del microorganismo.
  • Examen de orina: revela la existencia de sustancias generadas por el cuerpo para combatir a la bacteria (antígeno).

Por lo general, en el tratamiento de la fiebre tifoidea se prescriben suero y rehidratantes para reponer el agua perdida por diarrea y deshidratación, al igual que antibióticos apropiados para eliminar la bacteria, los cuales deben ser prescritos exclusivamente por personal médico.

No se aconseja el uso de antipiréticos (para regular la temperatura corporal) ni de antidiarreicos (evitan la diarrea). Si el tratamiento se suspende antes de erradicar totalmente la infección, puede haber recaída.

La enfermedad cede en un lapso de 2 a 4 semanas cuando el tratamiento es adecuado y oportuno. Si se inicia en etapas avanzadas, se presentan complicaciones. La muerte por fiebre tifoidea ocurre principalmente por la ruptura del bazo que origina un choque séptico que infecta a todo el organismo.

¿Cómo prevenir el tifus?

A fin de evitar la fiebre entérica, es indispensable el seguimiento de medidas básicas de salubridad como:

  • Adecuado tratamiento del agua y de los desechos humanos.
  • Conservación y manejo higiénico de los alimentos.
  • Impedir la manipulación de alimentos a quienes padecen o han presentado en fechas recientes síntomas de tifus.
  • Lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño.
  • No ingerir alimentos preparados en la calle.
  • No tomar bebidas con hielo.
  • Asegurarse de que los productos lácteos han sido pasteurizados antes de ingerirlos.
  • Cocinar pescados y mariscos al menos 10 minutos antes de consumirlos, no ingerirlos crudos.

Además, es recomendable la aplicación de alguna vacuna contra la tifus, principalmente a empleados de laboratorios y personal de salud que conviva con portadores Salmonella typhi, así como a habitantes de zonas en donde la enfermedad es común (endémica) o viajeros que acudan a dichos lugares:

  • Vacuna oral. Requiere 3 dosis a días alternos, con el estómago vacío, al menos una hora antes de ingerir comida y sin tomar con ella líquidos calientes (a más de 37ºC). La vacunación se repetirá cada 3 ó 5 años y no está indicada en menores de 6 años de edad. Tampoco debe combinarse con tratamientos contra el paludismo o malaria.
  • Vacuna inyectable. Se administra en una sola dosis intramuscular, la cual se debe repetir a los 3 años. No se debe utilizar en menores de 2 años.

Ambos recursos tienen pocos efectos secundarios, no obstante, deben ser administrados por personal capacitado que tendrá a la mano el material necesario para evitar una posible reacción alérgica (anafilaxia).

SyM

 

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