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Hormonas sexuales, compañeras vitalicias del hombre

Miércoles 22 de enero del 2014, 02:11 pm, última actualización.

Las hormonas son sustancias químicas responsables de gran cantidad de funciones y ciclos del cuerpo humano, por ejemplo, agudizan los sentidos, regulan temperatura, apetito y crecimiento, entre muchas otras. En el aspecto sexual sus funciones son muy importantes, por lo que le invitamos a que las conozca.

Hormonas sexuales, compañeras vitalicias del hombre

Se calcula que actualmente se tiene identificado a un centenar de hormonas -masculinas y femeninas-, pero gracias a las constantes investigaciones médicas se estima que la cifra no se estancará ahí y que crecerá paulatinamente. El avance ha sido tal, que incluso algunos reportes científicos informan que otras de estas sustancias han sido aisladas y reconocidas como hormonas, pero aún no se sabe qué funciones desempeñan en el organismo.

En términos generales se puede decir que estos compuestos químicos se encargan de mantener en el rango normal el funcionamiento interno del organismo, regulando los procesos bioquímicos. Por ejemplo, la insulina es una hormona producida por el páncreas para controlar los niveles de azúcar en la sangre cuando se presenta en exceso. Otro caso es el de las sustancias secretadas por las glándulas suprarrenales, cuyas funciones van desde mantener en niveles regulares la presión sanguínea hasta ayudar al organismo a defenderse del estrés.

Referirnos a todas las hormonas conocidas, hablar de su origen y explicar la función que desempeñan sería exhaustivo, por lo cual nos centraremos en las que se relacionan directamente con los órganos sexuales masculinos.

De bigotes, apetito sexual y ganas de vivir

Al nacer, la glándula hipófisis (ubicada en el cerebro) produce las hormonas llamadas gonadoestimulinas, que alientan el crecimiento de los órganos reproductores (gónadas), principalmente por acción de las hormonas foliculoestimulante (FSH por sus siglas en inglés) y luteinizante (LH por la misma razón).

Meses después del alumbramiento ambas sustancias descienden hasta niveles muy bajos y recuperan su actividad hasta la pubertad, etapa en que la LH estimula a los testículos para que fabriquen las hormonas masculinas conocidas como andrógenos, que a su vez influyen directamente en el funcionamiento del aparato reproductor. Por su parte, la FSH provoca el crecimiento y multiplicación de las células germinales, que se transformarán en espermatozoides.

Al mismo tiempo, los testículos inician la producción de una hormona más, testosterona, que es responsable de la aparición de los caracteres sexuales secundarios, es decir, vello en rostro, pubis y el resto del cuerpo, crecimiento de gónadas, desarrollo de músculos y cambios en la voz (se vuelve más grave).

Es importante destacar que tanto testículos como ovarios (gónadas femeninas) producen además de las hormonas propias de su sexo, pequeña cantidad (50 veces menor) del contrario, sin que ello tenga repercusiones considerables. Pero, cuando la hipófisis -responsable de regular las cantidades- no funciona adecuadamente, se presentan problemas, por ejemplo, al haber mayor cantidad de testosterona en la mujeres se da pie a hirsutismo (crecimiento de vello facial superior al normal) o acné, entre otras afecciones; mientras que el exceso de estrógenos (hormonas femeninas) en el hombre derivan en crecimiento de caderas y senos.

¿Inciden en el deseo sexual?

La testosterona es causante de que en el adolescente empiece a presentarse el deseo sexual, cualidad que se mantendrá presente en el varón hasta su último día de vida. En la edad adulta, la mayoría de los hombres producen diariamente de 6 a 8 miligramos de esta sustancia, cantidad que se estima puede mantener en los rangos normales el apetito sexual; sin embargo, algunos especialistas refieren que la baja en la producción reducirá el interés por el contacto íntimo, lo que incluso se relaciona con problemas de impotencia o disfunción eréctil.

Resulta obvio pensar que igualmente puede presentarse el fenómeno opuesto, es decir, un nivel demasiado elevado de la hormona aumenta notablemente el deseo. Ahora bien, debe quedar claro que la testosterona no es responsable del comportamiento sexual del hombre, y que su excitación es respuesta directa de los estímulos externos (vista, oído, tacto) a los que está expuesto.

Por otra parte, la testosterona puede producirse sintéticamente en laboratorios farmacéuticos, los cuales la ofrecen como parte de la fórmula de medicamentos para tratar disfunción eréctil. Como estos productos promueven el crecimiento de los músculos, fueron muy populares hace 20 años entre deportistas, fisicoculturistas, adoradores de su cuerpo e incluso la comunidad homosexual.

Las dificultades no se hicieron esperar y pronto corrió el rumor que quienes sufrían problemas de próstata (glándula que protege y participa en la producción de espermatozoides) podían desarrollar cáncer por acción de la hormona. Científicamente se comprobó que un tumor en esa zona crece lentamente, pero puede aumentar de tamaño a mayor velocidad si hay presencia de testosterona, por lo cual los fármacos deben ser administrados bajo estricto cuidado del urólogo (especialista médico en la salud de los genitales masculinos).

Como se ha visto, las hormonas sexuales acompañan al hombre en gran parte de su vida cumpliendo con importantes funciones; pero, no debe desestimarse cualquier sospecha de que algo anda mal, ya que la salud puede estar en riesgo. Acuda al endocrinólogo al menor indicio, pues actuar a tiempo puede evitar problemas verdaderamente graves.

SyM - Raúl Serrano

 

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