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Hiperplasia prostática benigna, nada qué temer

Jueves 16 de marzo del 2017, 04:10 pm, última actualización

El crecimiento de la próstata es una condición natural en el hombre maduro que en muchos casos genera dificultades para orinar, conciliar el sueño y tener desempeño sexual satisfactorio. Por fortuna, se trata también de un problema que no pone en riesgo la vida y que mejora notablemente con terapia adecuada dirigida por un urólogo.

Hiperplasia prostática benigna, Crecimiento de la próstata

Una de las grandes misiones en cuanto a divulgación de temas médicos consiste en lograr que el género masculino sea más consciente del cuidado de su salud y de que, conforme cumple años y rebasa los 40, es cada vez más importante que acuda a revisiones periódicas y exámenes que permitan detectar a tiempo el surgimiento de algún problema y darle pronto alivio.

Prueba de ello es lo que ocurre con la hiperplasia prostática benigna, padecimiento de la próstata (glándula que se localiza debajo de la vejiga) que pocos varones conocen pero que, a la vez, es muy frecuente en personas de 40 años o más y que afecta el funcionamiento de sus sistemas urinario (encargado de eliminar la orina) y sexual, por lo que disminuye en forma considerable su calidad de vida.

Por ello, comenta el Dr. Martín Telich Vidal, miembro del Consejo Mexicano de Urología, "así como las mujeres ya tienen una educación sobre su salud de muchos años, el varón tiene que esar consciente de que las enfermedades propias de su sexo, como las de la próstata, son frecuentes, pero también curables, siempre y cuando se someta a revisiones periódicas y se acerque a tiempo para resolver el problema".

De este modo, considera el también egresado de la Universidad La Salle, al informarse, dejar la apatía y, sobre todo, eliminar los tabúes que generan miedo o aversión a los exámenes físicos que realiza el especialista, el varón se da la valiosa oportunidad de evitar el surgimiento o evolución de cualquier condición que afecte su integridad.

Problema natural

La próstata, comenta el urólogo, es una estructura del tamaño de una nuez que se encuentra por debajo de la vejiga y que envuelve como un cinturón a la uretra o tubo que sirve para vaciar la orina. Aunque se desconocen todas las funciones que desempeña esta glándula, se sabe que contribuye de manera determinante a la fertilidad masculina, ya que segrega sustancias que protegen a los espermatozoides de la acidez que hay en los tubos urinarios por los que viaja al exterior, además de que les aporta nutrientes al momento de la eyaculación.

Sin embargo, este segmento del sistema genitourinario está sujeto a padecer varias enfermedades, siento tres las más importantes: infección (prostatitis), cáncer e hiperplasia prostática benigna.

La prostatitis puede presentarse independientemente de la edad, es decir, la sufren tanto varones jóvenes como adultos mayores, y debe recibir atención mediante antibióticos, al igual que cualquier otra infección. El cáncer de próstata, señala, es uno de los dos padecimientos tumorales más frecuentes en el hombre, junto con el de colon, y es por ello que ha tenido mucha difusión en medios informativos y médicos.

En lo que respecta a hiperplasia prostática benigna o crecimiento benigno de la próstata, Telich Vidal explica que "no es otra cosa que el incremento del número de células en esta glándula, lo que hace que crezca y, por ello, que se generen múltiples síntomas en el paciente", siendo más notable el aumento de la frecuencia para orinar, amén de que es incómodo, genera ardor y, en etapas avanzadas, favorece el surgimiento de infecciones urinarias frecuentes.

Aunque esta enfermedad se manifiesta a partir de los 40 años, el urólogo afirma que el crecimiento de la próstata es algo natural y que, de hecho, "si analizáramos una porción de los tejidos prostáticos de los varones mayores de 30 años, encontraríamos que todos padecen en mayor o menor grado crecimiento de tejido prostático, aunque no les ocasione problemas".

Asimismo, asegura que, debido a esta cuestión natural, prácticamente la mitad de las personas del género masculino con 50 años de edad pueden desarrollar síntomas de crecimiento de la próstata, y que en mayores de 80 años el porcentaje de afectados puede alcanzar poco menos del 90%.

Empero, el Dr. Martín Telich indica que la hiperplasia prostática benigna es un problema completamente independiente del cáncer de próstata, y descarta que este último sea consecuencia del crecimiento natural de la glándula. "Simplemente, hablamos de un proceso natural que es completamente benigno e independiente del cáncer o de infecciones. Tampoco tiene que ver con algún hábito, de modo que no hay pruebas de mayor (o menor) crecimiento prostático en personas con alta o baja actividad sexual, con una o varias parejas, o que hayan comenzado a tener relaciones íntimas a temprana edad. Tampoco hay relación con el consumo de alcohol, tabaco o algún alimento".

Más bien, comenta el especialista, se debe comprender que este problema de salud depende de dos factores que no puede evitar el varón: el paso de los años y la presencia de las hormonas masculinas, que son las que estimulan el desarrollo de las células.

Deterioro en el nivel de vida

El Dr. Martín Telich Vidal señala que el crecimiento de la próstata genera dos tipos de síntomas:

  • Obstructivos. Se manifiestan con falta de fuerza y volumen al orinar (incluso puede presentarse un chorro intermitente), además de la incapacidad de eliminar todo el contenido de la vejiga, por lo que a pesar del esfuerzo no hay una evacuación completa.
  • Irritativos. Debido a que la emisión de orina genera ardor y, en casos más severos, sangrados ocasionados por el esfuerzo al orinar.

Empero, los problemas no terminan ahí. El especialista señala que los síntomas prostáticos tienen relación directa con el desempeño sexual del individuo. Concretamente, indica que "se ha observado que a mayor severidad en los síntomas de hiperplasia prostática benigna, menor es el rendimiento en las relaciones íntimas, tanto por la disminución de deseo sexual (libido) como por problemas físicos y la presencia de erecciones de menor calidad y duración". Incluso, se reporta que 7% de las personas con este problema presentan dolor al eyacular.

Asimismo, explica que, como médico, percibe de manera directa que el paciente ve afectada su vida desde puntos de vista muy distintos, tal vez hasta inimaginables. "Los varones dejan de hacer actividades diarias que antes les eran comunes o cambian su forma de realizarlas porque tienen la necesidad de orinar en momentos inoportunos; dejan de asistir al cine o a reuniones sociales, o cuando van a sitios públicos tienen que buscar un lugar cercano a la puerta para salir rápido y satisfacer su necesidad".

Además, la persona con hiperplasia prostática benigna llega a cambiar incluso sus horarios y costumbres, de modo que, por ejemplo, "tiene que reprogramar su trayecto para ir al trabajo, buscando gasolineras en su camino para ir al baño, y si practica algún deporte tiene que ajustarse a cierta duración o suspender la partida de manera intempestiva".

Por si esto fuera poco, la necesidad de orinar puede despertarlo varias veces en la noche, generando falta de descanso y todas las consecuencias que ello implica: pasar el día de mal humor, cansado, con dolor de cabeza y desempeñándose con bajo rendimiento en sus actividades.

Sí hay tratamiento

El Dr. Telich Vidal indica que el encargado de valorar los problemas de la próstata es el urólogo, por lo que el paciente que manifieste alguno de los síntomas de esta enfermedad se debe remitir a este especialista para someterse a una evaluación, que consiste en la realización de una historia clínica en la que "se preguntan antecedentes personales o problemas de próstata en la familia, y se hace una reseña de qué tanto afecta el problema en la vida diaria y cuáles son los síntomas más frecuentes". El paciente también realiza un cuestionario basado en la llamada escala internacional de evaluación de síntomas prostáticos, a fin de que él mismo valore su situación.

Después se realizan estudios de orina y una prueba de sangre para medir el nivel de una proteína, antígeno prostático específico, el cual aumenta en cuanto la glándula crece. "Se trata de un índice o método de diagnóstico que se ha popularizado porque nos ayuda a evaluar la posible presencia de cáncer de próstata, pero también nos permite saber el grado de crecimiento benigno que tiene la próstata".

Otra parte importante del tratamiento es la famosa y polémica prueba del tacto rectal, sobre la cual, afirma el urólogo, "hay gran discusión, comentarios y bromas; sin embargo, es de mucha utilidad porque permite evaluar no sólo el tamaño de la próstata, sino su consistencia, conformación y movilidad; esta información, junto con las pruebas antes descritas, nos puede ayudar a detectar cáncer de próstata o hiperplasia. Es importante que los varones tomen conciencia de este estudio, y que consideren que es un examen mucho más sencillo que el Papanicolaou que se le practica a las mujeres, por ejemplo".

El tratamiento de hiperplasia prostática benigna consistía antiguamente sólo en intervención quirúrgica, pero en la actualidad, dice el urólogo, hay dos grandes familias de medicamentos que permiten tratar adecuadamente a los pacientes:

  • Bloqueadores alfa-adrenérgicos. Relajan los músculos de la próstata y favorecen la presencia de flujo urinario adecuado, de modo que permiten una recuperación casi total de la actividad de la glándula y mejoran el desempeño sexual, aunque afectan en mayor o menor grado la presión arterial. En particular, menciona el especialista, la alfuzosina ha sido el fármaco con mayor eficacia en este grupo y con menos efectos secundarios.
  • Inhibidores de la 5 alfa reductasa. Empleado principalmente en casos graves, su principal efecto consiste en reducir el tamaño de la próstata para mejorar el flujo urinario; el único inconveniente que presenta es que en algunos varones que lo usan (5% al 8%) se observa una disminución en la calidad de la erección o en la eyaculación. El único medicamento de este tipo aceptado en México es la finasterida.

El Dr. Martín Telich menciona que ninguno de estos tratamientos es de efecto inmediato, sino que deben pasar algunas semanas antes de apreciar mejoría. Asimismo, aclara que los tratamientos quirúrgicos para atender esta enfermedad son múltiples, pero que se reservan sólo para condiciones muy específicas que el urólogo siempre platicará con su paciente.

Conciencia masculina

Para concluir, el especialista llama la atención sobre el hecho de que los varones deben incrementar su conciencia respecto a los padecimientos prostáticos para alcanzar niveles no sólo de corrección de problemas, sino de prevención, como ocurre de manera más pronunciada en las mujeres, y añade: "Los varones somos más renuentes a acudir a una valoración médica porque nuestra actitud hacia la vida es distinta. Nos hemos formado en una sociedad donde los hombres deben adoptar ciertas actitudes ante la vida y formas de desempeñarse socialmente y, por ello, hay rechazo hacia la revisión periódica de nuestra salud".

Tan es mayor la conciencia del género femenino respecto a temas de salud y enfermedades, que incluso su labor ha sido muy importante en la atención de hiperplasia prostática benigna. "Las mujeres han tenido un valor impresionante en el manejo de la patología de próstata -especifica el Dr. Telich- porque en muchas ocasiones son ellas las que llevan al marido a valoración, y eso ocurre porque tienen mayor conciencia de lo que es la prevención".

Y es que las mujeres ven afectada su calidad de vida por los padecimientos del varón, ya que también se despiertan de noche cuando su compañero se levanta para ir a orinar, ven deteriorada su actividad sexual porque su pareja no quiere tener relaciones y disminuye su capacidad eréctil, o porque ven limitada su interacción social. Además, tienen temor de que su esposo padezca cáncer de próstata, por los síntomas que manifiesta, o de que sea sometido a cirugía.

Por ello, el especialista hace hincapié en que los varones se liberen de miedos y tabúes para someterse a pruebas de diagnóstico periódicas que permitan descubrir en forma oportuna el surgimiento de cualquier padecimiento.

Concretamente, recomienda que si una persona tiene antecedentes de cáncer de próstata en línea directa (padre o abuelo) debe acudir a partir de los 40 años al urólogo para realizarse, anualmente, una prueba de antígeno prostático específico y un tacto rectal, además de que a partir de los 45 años se recomienda efectuar la visita al especialista cada 6 meses.

Asimismo, aclara que si no hay antecedente de cáncer en próstata se pueden iniciar los exámenes a los 45 años con una evaluación anual, y a partir de los 50, semestral.

Por último, el Dr. Martín Telich Vidal recuerda que "el crecimiento benigno de la próstata no pone en riesgo la vida de la persona, pero afecta la calidad de ésta, de modo que ante la presencia de síntomas es muy recomendable asistir al urólogo para determinar el tratamiento específico de acuerdo a su caso".

SyM - Rafael Mejía

 

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