Si la eyaculación tarda, acuda al urólogo
Raúl Serrano
La eyaculación retardada, como la precoz, tiene su principal causa en problemas que aluden al estado de ánimo del varón, como estrés u obsesión por satisfacer o cumplir cabalmente con su pareja. Conozca la solución y prevenga posibles daños a su relación.
Señalan los sexólogos que en promedio un hombre tarda en eyacular entre 2 y 4 minutos después de permanecer en movimiento activo tras la penetración; sin embargo, quienes padecen eyaculación tardía, o aneyaculación, se enfrentan a la imposibilidad de hacerlo o lo logran luego de realizar gran esfuerzo y de una relación sexual prolongada (de 30 a 45 minutos).
Los mismos especialistas estiman que entre 1% y 4% de los hombres pueden sufrir este problema en algún momento de su vida, principalmente debido a anomalías psicológicas, generalmente pasajeras, pero que no dejan de ser alarmantes y de las cuales se hablará a continuación.
La eyaculación retardada puede estar relacionada con ciertas enfermedades, por ejemplo, diabetes, debido a que el exceso de azúcar en la sangre daña algunas terminaciones nerviosas encargadas de permitir la sensibilidad y, por tanto, no se logra suficiente excitación para poder eyacular. Lo mismo sucede como resultado del consumo de algunos medicamentos que inhiben la función sexual, como antidepresivos y tranquilizantes, así como los que se toman para controlar la presión arterial alta (hipertensión).
Alteraciones en el funcionamiento de la hipófisis pueden generar aneyaculación, pues esta glándula regula los procesos hormonales del varón, afectando en ocasiones a las que intervienen en los estímulos sexuales. En otros casos puede ser consecuencia de nervios estropeados durante una cirugía de próstata o de las vías urinarias, malformaciones en éstas o por una lesión en la columna; incluso el exceso de alcohol o drogas puede producir efecto retardante en determinadas personas.
Ahora bien, la eyaculación retardada no es la única que puede experimentar un hombre, de manera que resulta importante también mencionar:
- Eyaculación asténica. Se produce después de largo período de abstinencia sexual, que se traduce en eyaculación débil, debida a ausencia de contracciones musculares que impulsen al semen; igualmente se presenta en pacientes con lesiones de la médula espinal (ubicada en la columna vertebral).
- Eyaculación dolorosa. El dolor en las zonas aledañas al pene (periné, uretra o meato uretral) suele acompañar al proceso eyaculatorio debido a infecciones en el aparato genital, entre ellas prostatitis; se ha descubierto también que se puede presentar este trastorno por causas psicológicas.
- Eyaculación retrógrada. Se produce y se emite esperma, pero en vez de seguir el trayecto normal (uretral anterógrado), la totalidad o parte del semen pasa a la vejiga; esto se observa como consecuencia de cirugías prostáticas en las que se ha se lesionado el esfínter liso de la uretra prostática.
Puede originarse en la mente
Es importante dejar claro que durante la aneyaculación se producen las contracciones rítmicas de los músculos del órgano viril, pero no se da lugar a la fase de emisión, viéndose detenida la sensación orgásmica.
La dificultad para eyacular se presenta, en la mayoría de los casos, en hombres de entre 30 y 40 años que viven con temor o culpa una relación sexual, ya que tienen miedo a contagiarse de enfermedades de transmisión sexual (sida, principalmente). Es recurrente también en quienes no tienen excitación suficiente por parte de su pareja, o por el contrario, aquel varón que por miedo a no complacerla dificulta la liberación del reflejo eyaculatorio en la corteza cerebral.
Para emitir un diagnóstico, el médico especialista en problemas de los órganos genitales masculinos -urólogo- deberá en primera instancia distinguir entre las causas físicas y psicológicas de la aneyaculación, para lo cual tendrá que conocer a fondo los antecedentes médicos del paciente.
Además, y muy importante, es necesario saber si la eyaculación se presenta como culminación de un proceso masturbatorio, pues de ser así es claro que el problemas no se genera por anomalías físicas. De esta forma se deja abierta la posibilidad de que se trate de alguna disfunción psicológica que impida la optima función física por parte del paciente.
Un rasgo más que resulta característico en este tipo de paciente es eyacular fácilmente durante el sueño (polución nocturna), tornándose ésta muy difícil al estar despierto. Cuando así sucede, el caso deberá tratarlo un psicólogo, psiquiatra o sexólogo, especialistas que deberán contemplar una terapia que ayude a superar los problemas sexuales del individuo en cuestión.
En algunos casos se trata de cierta prohibición o represión del contacto genital como consecuencia de una experiencia negativa durante, por ejemplo, ser víctima de una violación, o cuando el paciente mantiene un control excesivo y obsesivo de sus emociones.
Lo que indican los especialistas es que de tratarse de un problema de tipo psicológico la terapia deberá complementarse con sesiones en pareja, pues muchas veces la causa de la anomalía está en desinterés en la relación y, de ser así, deberán luchar juntos para resolver el conflicto.
El terapista sexual incluirá en algunas sesiones ejercicios para aumentar excitación, deseo y concentración, de manera que se pueda reducir la inhibición, siempre y cuando el paciente y su pareja estén de acuerdo y se sientan cómodos al practicarlos.
La aneyaculación es poco frecuente si se le compara con alteraciones sexuales masculinas como eyaculación precoz y disfunción eréctil (dificultad para mantener una erección que permita el coito), y representa apenas entre 10% y 15% de los motivos de consulta. Sin embargo, la psicoterapia sexual integral permite buenos resultados en periodos relativamente cortos.
SyM
Última actualización: 05-2013















