Alimentos que contienen colesterol y su efecto en la salud - SyM
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Colesterol, grasa "buena" y "mala"

Jueves 06 de abril del 2017, 08:34 am, última actualización.

Compuesto graso producido de manera natural por el hígado, cuya función es participar en protección y desempeño de algunas hormonas y células; para llegar a sus membranas se desplaza por el torrente sanguíneo en forma de paquetes llamados lipoproteínas, proceso que es regulado por el propio organismo, de forma que los niveles de colesterol no se incrementen en exceso.

Colesterol, grasa
Colesterol, grasa "buena" y "mala"

El consumo de alimentos que contienen colesterol, como carnes rojas, embutidos, ciertos mariscos, mantequilla y huevo, entre otros, puede propiciar hipercolesterolemia, es decir, concentración excesiva de grasa en sangre, lo cual puede tornarse en problema debido a que suele acumularse en las paredes internas de las arterias en forma de placas o ateromas, dando pie a lo que los especialistas llaman aterosclerosis. Este padecimiento se caracteriza por el impedimento de la óptima circulación sanguínea y, como consecuencia, habrá trastornos circulatorios y cardíacos; es importante mencionar que los problemas de irrigación sanguínea al corazón se acentúan si se sufre presión arterial alta (hipertensión), se fuma o se come sal en exceso.

Tipos

La Medicina reconoce tres tipos de colesterol:

  • Colesterol total. Es el cúmulo absoluto en el organismo.
  • Colesterol de baja densidad (LDL). También llamado colesterol malo, ya que por su pequeñísimo tamaño se adhiere a las paredes arteriales ocasionando que se oxiden y formen trombos o coágulos que impiden el libre tránsito de la sangre.
  • Colesterol de alta densidad (HDL) o bueno. Su función principal es sintetizar (preparar de acuerdo a lo que el mismo organismo necesita) hormonas —entre ellas adrenalina—, además de que disminuye las concentraciones de LDL en las arterias, con lo que ayuda a proteger al corazón.

Los triglicéridos son otro tipo de lípidos que merecen mención aparte, pues son los azúcares que el organismo no necesita y que convierte en grasas, por lo que resulta también muy importante mantenerlos en niveles bajos; su incremento puede deberse a exceso de peso, ingesta de gran cantidad de calorías (especialmente las que provienen de azúcar y alcohol), acción de algunos medicamentos (anticonceptivos y diuréticos), problemas en riñón e hígado, estrés, así como antecedentes familiares.

Para conocer los niveles de colesterol es necesario realizar examen periódico de sangre —se reconoce como perfil de lípidos—, el cual debe arrojar cifras que pueden interpretarse de acuerdo al siguiente esquema (las unidades son miligramos por decilitro de sangre):

 

Deseable 

Límite

No deseable

Colesterol total

debajo de 200

200-240

arriba de 240

Colesterol LDL

debajo de 130

130-160

arriba de 160

Colesterol HDL

arriba de 45

35-45

debajo de 35

Triglicéridos

debajo de 200

200-400

arriba de 400

La población en general debe llevar a cabo esta prueba cada cinco años, pero deberán acudir a realizarlo con mayor periodicidad quienes padecen sobrepeso u obesidad, problemas en hígado o riñones, diabetes, hipertensión o hipotiroidismo (la glándula tiroides —ubicada en el cuello— no funciona adecuadamente y genera escasa cantidad de hormonas). Ten en cuenta que al acudir al laboratorio no debes comer ni beber nada (excepto agua) al menos 8 horas antes de la prueba.

Ahora bien, cuando los resultados del perfil de lípidos indican que colesterol y triglicéridos se encuentra por arriba de lo permisible, el médico puede prescribir medicamentos como ácido nicotínico o derivados del ácido líbrico, probucol o terapia de reemplazo hormonal con estrógenos en algunas mujeres mayores a 50 años de edad. No obstante, las que mayor demanda tienen son las llamadas estatinas, las cuales actúan directamente en el hígado bloqueando la producción de grasas, y por las que un grupo de investigadores norteamericanos se hizo merecedor al Premio Nobel de Medicina.

Igualmente, se indicará al paciente aumentar su actividad física, dejar por completo alcohol y tabaco, pero, sobre todo, se hará mucho énfasis en el cuidado de la alimentación, la cual está constituida —de acuerdo a los nutriólogos— por proteínas (entre 10% y 15 %), hidratos de carbono (55%) y grasas (35%); de estas últimas debemos señalar que existen dos tipos:

  • Grasas saturadas. Aumentan los niveles de colesterol malo y del total; se encuentran en productos de origen animal, la mayoría de lácteos, además de aceite de coco, pepitas y manteca de cacao, entre otros.
  • Grasas insaturadas. Son las más recomendadas debido a que ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos. Se localizan en los aceites vegetales o de pescado, y a su vez se dividen en dos tipos: poliinsaturadas, como las que encontramos en cártamo, maíz, y girasol, y las monoinsaturadas, en aceite de oliva, cacahuate o canola. Éstas últimas son todavía más recomendables dado que su estructura molecular es más compacta y se alteran mínimamente con el calor requerido durante la preparación de alimentos, de modo que conservan mejor sus propiedades.

Igualmente, será de gran utilidad seguir estos consejos:

  • Es muy recomendable el consumo de alimentos ricos en fibra, como hortalizas y/o cereales, ya que ayudan al metabolismo (proceso bioquímico para la asimilación de grasas en general) del colesterol.
  • Incorpora en tu dieta periódicamente legumbres (garbanzos, lentejas o habas), verduras (acelgas, apio, brócoli, espárragos, espinacas, lechuga, pimiento, rábano, col, coliflor y zanahoria), cereales (arroz, avena, maíz, trigo y cebada) y fruta, ya sea fresca, seca o en conserva.
  • Pollo, pavo, conejo, codorniz y cabrito son carnes con poca grasa, pero evite comerla con piel.
  • Procura reducir la ingesta de vísceras (sesos, hígado, riñones, mollejas y pancita, entre otros) y mariscos.
  • El huevo es un alimento muy completo, pero su consumo debe limitarse a 3 o 4 a la semana, pues colesterol y triglicéridos se incrementarán.
  • Prefiere quesos panela, blanco o descremados y evita los que contienen grasa, como manchego o Chihuahua; igualmente, elige yogurts y leches bajos en grasa, incluso son aun más recomendables los productos enriquecidos con ácidos grasos Omega 3 que, entre otros beneficios, tienen la propiedad de reducir los niveles de lípidos en el organismo.
  • La ingestión diaria de una cucharadita de lecitina de soya contribuye a eliminar el LDL.
  • El aceite de oliva previene la disminución del HDL (recordemos que se trata del colesterol bueno) y reduce los efectos dañinos del LDL, gracias a su alto contenido en compuestos antioxidantes, particularmente tocoferoles y fenólicos.
  • A la hora de cocinar los alimentos es preferible cocerlos, a la parrilla o a la plancha, o hervidos, en vez de fritos.
  • Es muy importante moderar el consumo de dulces, pan, pastas o papa, pues en bajas cantidades no aumentan los niveles de colesterol, tal como sucede con azúcar, alcohol y café.

Además de cuidar lo que se come resulta de gran ayuda hacer ejercicio, por lo menos caminar media hora al día, lo cual también le ayudará a adelgazar si tienes obesidad o sobrepeso.

Consulta a tu médico.

SyM

 

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