Encefalitis, inflamación del cerebro por infección viral - SyM
Salud y Medicinas, Sitio líder en salud y prevención de enfermedades, Cuidados de la salud

24 Octubre 2017 | Iniciar Sesión



Hacer fuente pequeña
Hacer fuente normal
Hacer fuente grande
Imprimir

Encefalitis, riesgo latente de daño neuronal

Jueves 23 de junio del 2016, 11:24 am, última actualización

La inflamación del cerebro, que casi siempre ocurre por infección viral, se manifiesta con dolor de cabeza, fiebre, confusión mental o convulsiones, sin olvidar que en casos graves puede ocasionar discapacidad y muerte. La incidencia de este problema es menor gracias a programas de inmunidad, pero no se ha erradicado del todo.

Encefalitis, Daño Neuronal

A pesar de que las campañas de vacunación y salubridad han detenido el avance de aquellos virus responsables de sarampión (brote de granitos, fiebre, tos y enrojecimiento de los ojos), paperas (fiebre e hinchazón de glándulas salivales), rubéola (aparición de erupciones rosáceas en la piel), varicela (desarrollo de ampollas que se revientan y forman costras) o rabia (ocasiona daño neuronal y parálisis muscular), mismos que eran los principales causantes de encefalitis (infección e hinchazón del cerebro o encéfalo), todavía hay agentes de difícil control que pueden ocasionar este padecimiento del sistema nervioso.

Hablamos de gérmenes cuya localización geográfica es relativamente restringida, como algunos transmitidos por garrapatas (la bacteria Borrelia burgdoferi, responsable de la enfermedad de Lyme, que tiene como síntomas enrojecimiento de la piel, inflamación articular y malestar general) o mosquitos (virus del Nilo, causante de fiebre, dolor muscular y abdominal, diarrea y vómito), pero también otros de difusión más amplia, como los virus del herpes simple (generan fuegos labiales o lesiones en genitales), el protozoario Toxoplasma gondii, (responsable de la toxoplasmosis, contagiada por animales domésticos y que ataca al hígado, bazo y sistema nervioso), además de la bacteria Bartonella henselae (genera inflamación en los ganglios conocida como bartonelosis o enfermedad por arañazo de gato).

A lo anterior debemos puntualizar que niños pequeños que todavía no han sido inmunizados y personas con sistema de defensas debilitado (por vejez o enfermedades como cáncer y sida) son las principales víctima de encefalitis; por ende, se encuentran expuestos a sufrir daño neuronal y ello podría derivar en alguna discapacidad, física o mental.

Indeseable complicación

Todos los seres humanos estamos expuestos al ataque de numerosos gérmenes; en concreto, el contagio puede suceder por la picadura de un insecto, contaminación de alimentos y agua, inhalación de gotitas emitidas por estornudos de una persona infectada o por el contacto con la piel. El riesgo aumenta en áreas rurales o con problemas de sanidad.

La encefalitis suele ir precedida de una enfermedad como infección en vías respiratorias, problemas gastrointestinales como diarrea, náuseas o vómito, y brote de granitos (erupción). En la mayoría de los casos, estos padecimientos se alivian con reposo, analgésicos y un poco de tiempo, justo en lo que el sistema de defensas detiene el ataque.

Empero, en ocasiones sucede que un organismo inexperto (como el de un bebé) o debilitado por otro padecimiento no logra contener al microorganismo y éste ingresa al torrente sanguíneo, de modo que puede dirigirse al cerebro y ocasionar inflamación de sus tejidos y de las membranas que le rodean (meninges).

Los glóbulos blancos (células de defensa) invaden al encéfalo para contrarrestar la infección, pero el resultado es la acumulación de líquidos en el cerebro (edema cerebral) que puede ocasionar destrucción de tejido neuronal y sangrado interno (hemorragia intracerebral).

Los síntomas de encefalitis pueden variar de una persona a otra, pero los más frecuentes son:

  • Dolor de cabeza.
  • Fiebre.
  • Vómito.
  • Pérdida del apetito.
  • Granitos y ronchas en la piel.
  • Sensibilidad a la luz.
  • Marcha tambaleante.
  • Somnolencia o letargo.
  • Falta de energía.
  • Aumento de la irritabilidad y cambios drásticos de conducta.
  • Convulsiones.
  • Rigidez en el cuello.
  • Dificultad para hablar.
  • Alteración en el estado de alerta, confusión y alucinaciones.

En casos graves se puede experimentar:

  • Visión doble.
  • Amnesia.
  • Pérdida de la fuerza muscular en brazos y piernas.
  • Impedimento del habla, la audición o ambos.
  • Falta de interés en las actividades cotidianas.
  • Actitudes irracionales.
  • Pérdida de conocimiento y disminución en signos vitales (coma).

La presencia de estos síntomas obliga a que el paciente sea trasladado de inmediato al servicio de urgencias, a fin de que se le evalúe y reciba la atención especializada de un neurólogo.

Atención de emergencia

En cuanto el paciente ingresa al hospital es sometido a exámenes que muestren la presencia de meningitis o irritación en las meninges, aumento en la presión intracraneal, reflejos anómalos o problemas de lenguaje. También es posible que exista inflamación en hígado y pulmones.

Algunas de las pruebas que corroboran el diagnóstico de encefalitis son:

  • Exámenes de laboratorio. Se toman muestras de flemas, sangre, orina y líquido cefalorraquídeo (que rodea al cerebro y médula espinal), las cuales se someten a distintas formas de análisis en busca de virus u otros gérmenes.
  • Tomografía computarizada. Método que combina rayos X con sistemas informáticos para lograr imágenes de cortes transversales del encéfalo o “en rebanadas”. Es útil para saber si existen hemorragias o qué áreas son las más afectadas.
  • Resonancia magnética. Procedimiento de diagnóstico que emplea una combinación de imanes y radiofrecuencias para que una computadora produzca imágenes detalladas del cerebro. También permite detectar daño en el tejido neuronal.
  • Electroencefalograma. Registra la actividad eléctrica del sistema nervioso mediante electrodos que se colocan en el cuero cabelludo. Algunos patrones de onda que registra pueden sugerir trastorno convulsivo o un virus específico como causa de la infección, tal como sucede con el herpes.

Si se ratifica el diagnóstico, debe iniciarse de inmediato el tratamiento de encefalitis, mismo que consiste en brindar apoyo y cuidado para aliviar los síntomas. Cabe destacar que en ocasiones se pueden administrar fármacos antivirales específicos, como sucede con el herpes, pero en la mayoría de los casos no existen medicamentos que combatan la infección (los antibióticos sólo son útiles cuando el agente agresor es una bacteria, lo cual pasa en contadas ocasiones).

Otros productos que llegan a emplearse son los anticonvulsionantes, que suprimen sacudidas fuertes e involuntarias, o potentes antiinflamatorios (esteroides) que reducen la hinchazón del tejido cerebral. También es posible que se requieran sedantes para tratar la irritabilidad o intranquilidad, y fármacos que controlen fiebre y dolor de cabeza, como acetaminofén.

Los tratamientos de apoyo (reposo, alimentación baja en grasas, pero rica en cereales integrales, y líquidos en abundancia) permiten al cuerpo combatir la infección con más facilidad. A las personas con estado de confusión o delirio les puede ser de utilidad la reorientación y apoyo emocional, a veces bajo supervisión del psicólogo.

Si la función cerebral es afectada luego de que se ha contenido el problema, se puede echar mano de terapia del lenguaje o fisioterapia, aunque hay que aclarar que en ocasiones se requieren varios meses para lograr la recuperación completa.

Es importante destacar que algunos casos de encefalitis son relativamente leves, benignos y breves (la fase aguda o de mayor gravedad dura entre 1 y 2 semanas), y están seguidos de una recuperación completa. Sin embargo, en otros pueden presentarse secuelas neurológicas permanentes, como problemas en memoria, lenguaje, vista, audición, sensibilidad, control muscular e, incluso, el deceso del paciente.

Por ello, la mejor forma de combatir este problema es mediante la prevención, lo cual se consigue a través del cumplimiento cabal del programa de vacunación en niños, adolescentes y adultos, control sanitario para evitar la proliferación de mosquitos, e inmunización de mascotas y animales de granja. La finalidad bien vale el esfuerzo.

SyM - María Elena Moura

 

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Hoy en Dolor y Fiebre

Guía para bajar la fiebre en niños


Ver más...

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año 15 millones de personas sufren un ictus (infarto cerebral) por no tener conocimiento de sus factores de riesgo. 




Comscore