Salud tras un sismo, ¿cómo afectan los desastres naturales? - SyM
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15 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



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Sismos, ¿cómo nos afectan?

Lunes 25 de septiembre del 2017, 10:27 am, última actualización.

Ninguna persona está exenta de presenciar un desastre natural. En el caso de los sismos de gran magnitud, desafortunadamente no sólo acaban con estructuras e inmobiliario, sino con vidas. En el "mejor" de los casos, dejan afecciones que pueden manifestarse incluso tiempo después en quienes lo sufren de cerca y logran sobrevivir a ellos.

Sismos causan daños a la salud, Catástrofes derivan en padecimientos
Sismos, ¿cómo nos afectan?

Consecuencias de un sismo

Debido al nivel de catástrofe que suelen ocasionar los grandes sismos, se organizan programas de rescate para encontrar sobrevivientes, ayudar a damnificados y remover escombros. Después de un sismo es cuando los riesgos de salud aumentan: la exposición constante a zonas afectadas por este fenómeno puede provocar daños considerables a la salud que pueden manifestarse hasta 3 o 4 semanas posteriores al acontecimiento.

Primer contacto con el desastre

La inmediatez es primordial para atender a heridos o para rescatar gente de entre los escombros. El tiempo es clave para evitar daños severos y, en ocasiones, irreversibles. Salvaguardar la integridad de los afectados es algo que depende en gran medida del esfuerzo de rescatistas y voluntarios.

La preparación previa para todos aquellos que ayudan en las labores de rescate y limpieza tras sismos de gran magnitud es un aspecto que pocas veces se considera porque lo primero que se tiene en mente es ayudar, no obstante no sólo es recomendable, sino esencial, contar con vacunas de protección.

En los derrumbes hay todo tipo de materiales, por tanto, el cuerpo queda expuesto al peligro: las esporas de la bacteria del tétanos (Clostridum Tetani) se encuentran en el suelo e ingresan al cuerpo por medio de heridas abiertas en la piel y producen una toxina que causa dolorosa rigidez muscular, por lo que es importante contar con vacunas contra el tétanos (como la Pentavalente que se aplica en México).

Otra patología de la piel frecuente tras un sismo es la infección de heridas, pudiendo desarrollar gangrena (muerte de tejidos orgánicos).

Por otra parte, laceraciones (heridas que se presentan en la piel y en el tejido blando debajo de ella), fracturas, contusiones o esguinces son las lesiones músculo-esqueléticas más frecuentes tras un sismo.

Infecciones respiratorias, gastrointestinales y oculares

Diferentes factores tanto en tierra como aire expanden la presencia de bacterias que favorecen el brote de distintas afecciones, entre las más frecuentes están las infecciones respiratorias y gastrointestinales que se manifiestan con fiebre, congestión nasal, diarrea y dolor estomacal, entre otros síntomas.

Las enfermedades gastrointestinales pueden estar relacionadas a la mala calidad del agua en la zona siniestrada. Por eso, la distribución de agua potable urge para evitar deshidrataciones y que los damnificados beban agua contaminada.

La organización Médicos sin fronteras, advierte que la distribución de artículos de primera necesidad es esencial para asegurar buenas condiciones de higiene y abrigo en los albergues, ya que hacinamiento, falta de aseo o exposición al frío facilitan la aparición de enfermedades como sarampión, neumonía o cólera.

Por otra parte, la excesiva presencia de polvo por los escombros, inhalación de humo en caso de incendio, así como sustancias tóxicas en el ambiente, suelen causar inflamación en los senos paranasales y problemas oculares como conjuntivitis (infección caracterizada por ocasionar secreciones, ardor, irritación y lagrimeo).

Ante ello, es importante que la asistencia humanitaria asegure la provisión de diversos tipos de medicamentos para tratar estas infecciones que suelen aparecer algunos días después del temblor; asimismo, se recomienda la distribución de mascarillas o cubrebocas y gotas para lubricar los ojos entre los rescatistas y voluntarios.

Para formar parte del equipo colaborador o ser elemento de apoyo en las tareas de rescate y remoción, es importante contar con protección suficiente a fin de no poner la salud en juego, no sólo con equipo de seguridad, sino también con reforzadores del sistema inmunológico.

Daños reversibles e irreversibles

Las condiciones desfavorables en las que se encuentran las personas atrapadas en escombros pueden producir severas afectaciones al organismo, y provocarles la muerte al pasar las horas. Distintos elementos ambientales, además de la dimensión de las estructuras que yacen derrumbadas a causa de la severidad del sismo, sumado a la deficiente o desgastada construcción, suelen generar daños, en su mayoría irreversibles, a las víctimas.

Debajo de los escombros, la descomposición de alimentos que quedaron sepultados, aunado a gases tóxicos provenientes de fugas y polvo de las construcciones caídas, puede causar neumoconiosis: al principio, el polvo irritante puede desencadenar inflamación pulmonar y daño temporal, pero con el paso del tiempo, este daño puede progresar hasta formar depósitos de tejido fibroso (fibrosis) que endurecen los pulmones e interfieren con el intercambio normal de oxígeno y bióxido de carbono.

Las estructuras caídas pueden ocasionar lesiones por aplastamiento y requerir amputación de extremidades en las personas rescatadas. Tanto en ellas como en las que siguen atrapadas, puede aparecer el síndrome de aplastamiento (insuficiencia renal aguda provocada por acumulación en sangre de toxinas procedentes de los tejidos y músculos dañados; al no poder eliminarlas, el riñón colapsa haciendo necesaria una diálisis urgente en el afectado) en poco tiempo.

De igual manera, estar atrapado en un espacio confinado significa un incremento en la temperatura y dióxido de carbono que, de alcanzar un alto nivel, podría derivar en sofocamiento.

Asimismo, estas circunstancias inesperadas suelen interrumpir el tratamiento en pacientes con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o asma; no recibir pronto sus medicamentos puede ocasionar la muerte en periodos muy cortos, tanto para personas atrapadas, como para los damnificados.

Sobrevivir a un terremoto

Por si fuera poco, ser parte de una catástrofe deja secuelas psicológicas incluso en personas que no estuvieron presentes, como el estrés postraumático, que corresponde a la alterada reacción ante eventos exaltantes; por fortuna, es completamente tratable e incluso curable mediante terapias especializadas.

El tiempo que pasan las víctimas de un sismo atrapadas determina su vida y salud. Saber cuánto tiempo puede sobrevivir una persona entre escombros es complicado, pues dependerá de si tiene acceso a oxígeno y agua, principalmente, si puede moverse o tiene alguna lesión grave, así como de su edad y condición física. De lo que no hay duda es que su mentalidad debe ser fuerte para ganar esta lucha entre la vida y la muerte.

SyM - Tanya G. Favila

 

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