Traumatismo en vejiga: lesión en la vía urinaria - SyM
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Traumatismo en vejiga: ¡emergencia!

Miércoles 05 de abril del 2017, 05:23 pm, última actualización

La vejiga, encargada de almacenar orina, está protegida de la mayoría de las agresiones externas por su localización dentro de las estructuras óseas de la pelvis. Sin embargo, puede sufrir daño debido a fuerte golpe, práctica deportiva excesiva o lesiones que penetran la zona.

Traumatismo, Vejiga

A este tipo de trastorno también se le conoce como traumatismo vesical y, de acuerdo con el urólogo Alejandro Robert Uribe, se trata de lesiones que se reciben a nivel de la pelvis y lastiman en forma secundaria a dicho órgano.

“Por lo general ocurren cuando la vejiga urinaria está llena, razón por la que es más común que se presente en deportistas que no orinaron antes de realizar su rutina. Esto se debe a que dicho órgano tiene varias capas y es como un globo: si está vacía, sus paredes son más gruesas y resistentes; de lo contrario, éstas se tornan delgadas y, en el momento en que ocurre el traumatismo (impacto o lesión), se ejerce presión que ocasiona la ruptura de alguna de ellas”, explica el especialista, adscrito al Servicio de Urología del Hospital de Oncología del Centro Médico Nacional Siglo XXI, perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y localizado en la capital del país.

Otra forma en la que la citada estructura se puede lesionar es mediante algunos procedimientos quirúrgicos, como histerectomía o extirpación del útero o matriz, ya que ambos están en contacto y, al momento en que se retira el órgano reproductivo, puede generarse daño que posteriormente evoluciona a una fístula (conexión o canal anormal entre órganos, vasos o tubos) vesico-vaginal, causante de fuga urinaria por la vagina.

Diferentes tipos

Los traumatismos en vejiga se clasifican en cerrados (lesiones que dañan de manera interna, como golpe, accidente automovilístico, caídas e impacto de objeto pesado sobre el abdomen) y abiertos (se presentan a causa de heridas).

De acuerdo con el Dr. Robert Uribe pueden ocurrir las siguientes variedades:

  • Contusión. Se presenta como consecuencia de golpe y, en la mayoría de los casos, la pared del órgano en cuestión no se rompe, sólo sufre hematoma (moretón).
  • Rotura intraperitoneal. Ocurre cuando la ruptura se ubica en la parte superior de la vejiga; en consecuencia, el orificio originado se comunica con la cavidad abdominal que contiene órganos vitales (hígado, bazo e intestinos) y ahí se filtra la orina. Es la situación más grave que puede presentarse por el riesgo de peritonitis (inflamación de la membrana que recubre el abdomen y sirve de sostén a las vísceras), la cual depende del estado de esterilidad del fluido de desecho y del tiempo que éste tarde en eliminarse (drenarse) de la cavidad abdominal.
  • Rotura extraperitoneal. Sucede en caso de que la estructura que nos ocupa se rompa en la parte inferior o a los lados, por lo que la orina se filtra hacia los tejidos que la rodean. Es de menor gravedad que el caso anterior.
  • Herida profunda. Con frecuencia se asocia a lesiones causadas con arma blanca y de fuego.

Manifestaciones

Ahora bien, cuando la lesión se produce exclusivamente hacia la vejiga, el paciente presenta fuga urinaria, ya que al romperse sale líquido de desecho, que bien puede dirigirse al espacio entre la cara anterior de la vejiga misma y pubis; empero, si la rotura se localiza en la porción posterior, la orina fluye hacia la cavidad abdominal.

“En caso de ruptura, el paciente manifiesta dolor muy intenso, dificultad para orinar y presencia de sangre en dicho desecho, datos clínicos que requieren atención inmediata. Pero si se trata de rotura hacia la cavidad abdominal acompañada de traumatismo severo, el afectado sufre irritación peritoneal”, explica el entrevistado.

El manejo que se le da al paciente al llegar al servicio de urgencias incluye, en primer lugar, interrogatorio y exploración física; posteriormente, se recurre a endoscopia (estudio que permite visualizar el tracto digestivo superior) y cistografía retrógrada (examen detallado de la vejiga mediante rayos X), para lo cual se administra medio de contraste.

El Dr. Robert Uribe advierte al respecto: “La revisión no sólo debe enfocarse a la parte inferior del abdomen, pues es fundamental revisar toda la vía urinaria para descartar la presencia de lesiones en riñón o uréteres (conductos que drenan la orina desde los riñones); estos últimos daños generalmente se presentan en quien sufre herida de bala o por arma blanca”.

Además, especifica, “se procede a realizar laparotomía exploradora (apertura de la cavidad abdominal y revisión de los órganos abdominales y pélvicos), examen que nos permite visualizar si hay lesiones en alguna otra estructura; asimismo, la uretra (encargada de conducir la orina de la vejiga al exterior) se revisa con el aparato llamado uretrocistograma o mediante placa de rayos X”.

A tomar en cuenta

Es muy importante que estos casos sean atendidos a la brevedad, ya que las sustancias eliminadas a través del riñón son sumamente irritantes y lesionan los tejidos hacia donde se dirige la fuga. Por ejemplo, si el paciente que sufre el problema referido no recibe atención y se queda de 24 a 48 horas con orina dentro de la cavidad abdominal, presentará daños tan graves como que se generen abscesos (acumulación de pus) o que ciertas estructuras del intestino se adhieran entre sí.

“Cuando el paciente ha tenido largo tiempo con la orina en la cavidad abdominal hay que practicarle laparotomía exploradora y, una vez que se haya confirmado el diagnóstico de ruptura vesical o lesión en la vía urinaria hay que identificar su ubicación. Después, se hace lavado de la cavidad, se colocan sondas de drenaje y se reconstruye la vejiga, además de darle manejo con antibióticos”, acota el urólogo.

A su vez, los pacientes que han sido víctimas de traumatismo penetrante requieren tratamiento quirúrgico, habitualmente no sólo del daño vesical, sino también de las lesiones asociadas que son las que generalmente ponen en riesgo la vida.

“Las lesiones de vejiga ocasionadas por intervenciones quirúrgicas como histerectomía, necesitan manejo similar, ya que se solicita urografía (técnica radiológica para la exploración del aparato urinario después de la inyección intravenosa de medio de contraste), se localiza el sitio donde está la perforación y se realiza cirugía para reparar la fístula”, puntualiza el Dr. Robert Uribe.

Queda por decir que cualquiera que fuese la causa que dio origen al traumatismo, la vejiga tiene la característica de recuperarse totalmente en poco tiempo, pero es importante buscar atención médica inmediata para evitar complicaciones graves.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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