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Anestésicos para la piel, durmiendo al dolor

Viernes 03 de junio del 2016, 01:16 pm, última actualización

Aunque los anestésicos son conocidos popularmente por su uso en cirugía, existen muchos de estos fármacos que se administran cotidianamente, como los que se aplican sobre la piel para reducir las molestias que acompañan a ciertos padecimientos y procedimientos.

Anestésicos para la piel, durmiendo al dolor

La aplicación de inyecciones o vacunas, curaciones leves, depilación, eliminación de verrugas, toma de muestras de tejido para su estudio en laboratorio y hasta tatuajes y perforaciones tienen un elemento en común: son intervenciones menores que pueden causar dolor considerable y, en consecuencia, generar resistencia en quien debe o desea someterse a ellas.

Una forma adecuada de hacerle frente a estos problemas es mediante el uso de anestésicos, es decir, sustancias que permiten interrumpir momentáneamente la percepción de sensaciones desagradables. De hecho, su nombre proviene de la palabra griega anaiszesía, que significa “insensibilidad”, y su uso data de épocas remotas, cuando algunas plantas se empleaban para adormecer o cazar presas.

De acuerdo con el neurofisiólogo mexicano Simón Brailowsky Klipstein, autor del libro Las sustancias de los sueños: neuropsicofarmacología, estos productos se dividen en dos grandes grupos: anestésicos generales, que bloquean todo tipo de sensaciones, y anestésicos locales, que sólo actúan en el sitio donde se aplican, como los que se utilizan para adormecer zonas de la piel (tópicos).

Sobre los primeros señala el experto: “la mayoría son gases, producen estados de inconsciencia con bloqueo de la información sensorial y, debido a su potencia y dificultad de administración, requieren la competencia de especialistas: los anestesiólogos”.

En cuanto a los fármacos de aplicación local indica que son sustancias “que interrumpen la conexión con el tejido nervioso cuando se administran tópicamente en concentraciones adecuadas, con la gran ventaja de que su efecto es reversible”.

También es importante aclarar que existe diferencia entre analgésicos y anestésicos, ya que los primeros evitan que se genere la sensación de dolor, mientras que los segundos impiden la transmisión de la señal nerviosa que da lugar a dicha percepción.

Diversos recursos

De acuerdo con Simón Brailowsky, la historia de los anestésicos modernos inició durante la segunda mitad del siglo XIX y, en concreto, el primero de aplicación local que se descubrió fue la cocaína, “sustancia obtenida de la planta Erythroxylon coca que empezó a utilizarse ampliamente en Oftalmología y Odontología”. No obstante, y debido a sus efectos adversos, “fue sustituida en 1905 por la procaína, variedad sintética prototipo de los actuales”.

Los avances registrados en estos fármacos han sido notables, lo cual se constata por la existencia de dos grandes familias. La primera y más antigua, conocida como anestésicos locales del grupo éster (benzocaína, tetracaína, clorprocaína y la ya mencionada procaína), se encuentra casi en desuso, ya que su efecto es relativamente corto y puede ocasionar varias reacciones secundarias, principalmente alergia, sangrados e infección.

Por su parte, los anestésicos locales del grupo amida son más modernos y presentan múltiples ventajas respecto a los anteriores, sobre todo porque tienen menor incidencia de efectos adversos. Forman parte de este grupo sustancias como: lidocaína, bupivacaína, mepivacaína, prilocaína y ropivacaína.

Además, debemos destacar que muchas preparaciones comerciales de anestésicos locales también contienen algún vasoconstrictor (que provoca el cierre de las vías sanguíneas), como noradrenalina o adrenalina, a fin de prevenir que el medicamentol pase a la sangre y desaparezca del sitio donde se desea que actúe. Al final, esta reacción prolonga su efecto.

Por otra parte, vale la pena recordar que la industria farmacéutica ha desarrollado gran variedad de presentaciones de estos productos, a fin de ajustarse adecuadamente a las necesidades de cada caso: anestésicos inyectables (empleados en la consulta con el dentista, por ejemplo), aerosol (común en lesiones deportivas), gel y parches.

¿Cuándo utilizarlos?

En particular, los anestésicos para la piel pueden emplearse en numerosas circunstancias:

  • Aplicación de inyecciones, vacunas y sueros, o bien, cuando hay necesidad de extraer sangre para análisis o donación.
  • Curaciones menores en las que deba utilizarse sutura o drenar abscesos (infección e inflamación caracterizada por hinchazón y acumulación de pus).
  • Toma de muestras de la piel (biopsia), o bien, eliminación de verrugas y pequeños tumores cutáneos.
  • Atención de pacientes con diabetes, ya que pueden emplearse antes de inyectar insulina o de recibir atención en alguna úlcera en el pie u otra zona de la piel.
  • Eliminación de dolor a causa de golpes, caídas y choques, frecuentes en la práctica deportiva.
  • Cuidado de lesiones leves de la piel, como golpes, moretones y picaduras de insectos.
  • Práctica de técnicas para el arreglo personal, como depilación de bigote, axilas, cejas, ingles, brazos y piernas, sin olvidar otros procedimientos cosméticos: delineado permanente, tatuajes y perforaciones (piercing).

La aplicación de estos medicamentos dependerá de la presentación y principios activos que contengan, aunque en términos generales es conveniente limpiar la región en que se administrarán y no colocarlos directamente en heridas abiertas. También es adecuado cubrir la zona para garantizar su absorción y no perder de vista que el tiempo que tardarán en hacer efecto variará de acuerdo con la zona corporal y las características del producto.

Si debe utilizar anestésico de libre venta es muy recomendable aclarar las dudas que tenga con el médico que se lo recomienda, además de leer las instrucciones antes de utilizarlo. En todo caso, debe suspender su uso en caso de sentir irritación o descubrir alguna reacción alérgica (inflamación, enrojecimiento, aparición de ronchas).

Como puedes ver, la aplicación adecuada de estos medicamentos puede prevenir el malestar y dolor que acompaña a algunos problemas de salud comunes o procedimientos estéticos. No dudes en emplearlos bajo vigilancia de un especialista médico, a fin de mejorar su calidad de vida.

SyM - Israel Cortés

 

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