Displasia y luxación de cadera, defectos en el desarrollo - SyM
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Displasia y luxación de cadera, causantes de cojera y dolor

Martes 21 de marzo del 2017, 04:24 pm, última actualización

Las alteraciones que suelen afectar la cadera antes del nacimiento son las llamadas displasia y luxación, trastornos que en algunos casos pueden pasar desapercibidos y generar padecimientos graves, como desgaste prematuro de la articulación (artrosis), cojera y dolor durante la marcha.

Displasia, Luxación de cadera

La cadera es una articulación formada por la cabeza del fémur (hueso del muslo) y el acetábulo (estructura ósea que forma parte de la pelvis) que -por factores hereditarios o adquiridos- puede presentar displasia. Este término se refiere a la presencia de anormalidades en la coyuntura presentes desde edad muy temprana y que incluyen formas muy leves sólo identificables mediante ultrasonido, hasta la luxación (salida de la cabeza del fémur), que es su manifestación más severa.

Este trastorno no siempre ocasiona síntomas, pero cuando éstos se presentan incluyen:

  • Disminución del movimiento en el lado afectado.
  • Asimetría (desigualdad) en la posición de las piernas y en los pliegues de los muslos.
  • Después de los tres meses de edad, hay marcada irregularidad en ángulos y rotación de las piernas, además el acortamiento de una de las extremidades se hace evidente.

Cabe destacar que no existe una causa de la displasia, pero sí diversos factores de riesgo que obligan a estar atentos para identificar a los niños con alta probabilidad de manifestar el problema:

  • Historia familiar. La herencia es un factor importante en el origen del padecimiento, pues el riesgo de sufrirlo es mayor en quienes tienen padres y parientes cercanos con problemas en las caderas.
  • Embarazos complicados. Es más frecuente que la displasia afecte a los bebés producto de gestación múltiple, o bien a aquellos que en el momento del parto se encontraban en posición podálica (sentados) o cuya madre presentó disminución del líquido amniótico (fluido en que el feto flota dentro del útero). Lo anterior se debe a que son factores que tienen en común limitar el espacio en el cual el bebé puede moverse e interferir con la adecuada formación de sus caderas.
  • Sexo femenino. La displasia es más frecuente en las mujeres respecto a los hombres en una relación de 6 a 1; parece haber una expresión genética diferente, lo que significa que un sexo tiene mayor probabilidad de padecer el problema que el otro.

Ante sospechas

Cuando se presenta alguno de los factores de riesgo antes citados, el pediatra examina minuciosamente al bebé para detectar displasia o luxación mediante maniobras con sus piernas y caderas; asimismo, valora la longitud de las extremidades superiores y compara la forma de las mismas.

Hay ocasiones en que la revisión se convierte en todo un reto debido a que hay infantes en los que la afección es muy leve y no manifiestan síntomas, ante lo cual el pediatra se ve en la necesidad de solicitar un ultrasonido.

Dicho método de diagnóstico ofrece grandes ventajas en la evaluación temprana del desarrollo de las caderas, ya que aporta imágenes en las que se revela claramente las condiciones en la que se encuentra el paciente. Pero eso no es todo, pues brinda la posibilidad de visualizar los tejidos cartilaginosos (cartílago o hueso blando) de la articulación, que son el principal componente en las caderas de los lactantes menores de tres meses y que resulta invisible en los estudios radiográficos.

Y después

Una vez confirmado el diagnóstico es fundamental que el pediatra canalice al paciente al ortopedista infantil, quien indicará el tratamiento más conveniente de acuerdo al grado de severidad de la lesión. Una de las técnicas terapéuticas que se llegan a recomendar consiste en la colocación de un aparato ortopédico de soporte que permita mantener las piernas separadas y que giren hacia afuera (posición de pata de rana).

En otros casos se indica la intervención quirúrgica para reubicar la articulación, aunque sólo tiene éxito si la displasia se trata a edades tempranas; debe considerarse que entre más tarde se realice el diagnóstico, más compleja será la cirugía para corregir el problema y los resultados, por ende, poco prometedores.

Como puedes ver, es muy importante que bebés y niños sean sometidos siempre a adecuada revisión pediátrica, especialmente si poseen factores de riesgo para desarrollar displasia y luxación de cadera. Recuerda que cuando este trastorno se atiende a tiempo los pequeños se recuperan y pueden seguir una vida absolutamente normal.

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