Fascitis plantar, dolor al pisar por inflamación en el pie - SyM

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Fascitis plantar, dolor al pisar

Jueves 23 de junio del 2016, 08:55 am, última actualización

¿Sientes dolor en el talón que te impide caminar, sobre todo por las mañanas o después descansar? Es probable que sufras fascitis plantar o inflamación de la parte baja del pie, padecimiento que por fortuna puede mejorar con cuidados continuos, ¡descubre cuáles son!

Prevención de fascitis plantar, Consejos para evitar fascitis plantar

A cada paso que doy…

Si pensamos en todo lo que realizamos en el día, encontramos gran variedad de tareas repartidas en hogar, oficina, escuela, centro deportivo, entre otros sitios. Sin embargo, rara vez consideramos que estas actividades son posibles gracias a los pies, responsables de sostener el cuerpo y suavizar el impacto al caminar, que puede ser perjudicial para tobillos, rodillas, cadera y columna vertebral.

También llegamos a pasar por alto los cuidados para los pies necesarios para su correcto funcionamiento. Los descuidos pueden resultar en la inflamación y desgarre de la fascia plantar o tejido muscular de la parte baja del pie, lesión que puede resultar en dolorosa y molesta dificultad para caminar con normalidad.

Ortopedistas, reumatólogos y podólogos consideran que la fascitis plantar (nombre médico para este problema), es uno de los motivos más comunes de consulta por lesión en musculatura y tendones del pie.

Es frecuente en quienes realizan movimientos bruscos y son comunes como lesiones en la tercera edad debido a falta de acondicionamiento y debilitamiento físico por la edad. Aunque su tratamiento puede ser prolongado, tiene una recuperación óptima sin necesidad de intervención quirúrgica.

Causas de fascitis plantar

Si observamos la musculatura de la planta del pie nos damos cuenta de que la fascia plantar posee una forma que asemeja un tronco que parte del talón y que se ramifica a la altura del arco hasta unirse con la base de cada uno de los cinco artejos o dedos del pie. Es una estructura fuerte que ayuda a soportar todo el peso corporal y realiza flexiones necesarias para caminar o estar de pie.

La fascitis plantar tiene su origen en la ruptura e inflamación de músculos o tendones de la planta del pie debido a estiramientos súbitos o continuos; entre las causas de fascitis plantar comunes encontramos:

  • Deporte. Ante todo, los corredores de fondo pueden sufrir este problema cuando modifican su ritmo o periodicidad de entrenamiento o aumentan la distancia recorrida. Estas lesiones de corredores también se puede presentar cuando cambian la superficie del terreno por una más dura o en caso de que el calzado esté gastado y no brinde suficiente protección a los talones. En otros deportes puede deberse a movimientos forzados, golpes o mala técnica para correr.
  • Uso de calzado inapropiado. Las mujeres que usan zapatos de tacón alto o botas tipo vaquero durante mucho tiempo pueden acostumbrar a su fascia plantar a permanecer contraída, incluso su tamaño llega a disminuir, por lo que un estiramiento súbito generado al caminar sin calzado o al levantarse de la cama por la mañana puede ocasionar un desgarre.
  • Obesidad. El aumento de peso condiciona este padecimiento, sobre todo si se emplea calzado que no suaviza el impacto del pie contra el piso y cuando las actividades cotidianas demandan caminar mucho y estar de pie por largos periodos. Aunque normalmente hay un pequeño colchón de grasa debajo del hueso del talón, el incremento de masa corporal reduce su efectividad, estira la planta y, a la larga, genera inflamación o ruptura de tejidos.
  • Problemas ortopédicos. Si el arco es muy pronunciado o escaso (pie plano), la probabilidad de sufrir esta lesión es mucho mayor, ya que la musculatura es sometida a tensiones constantes. También la debilidad del tendón de Aquiles puede favorecer este problema, ya que todo el peso corporal es sostenido por la planta y no recibe ayuda del talón y pantorrillas.
  • Enfermedades reumáticas. Padecimientos como artritis, gota y espolón del talón pueden modificar la estructura de los huesos a los que se une la fascia plantar, de modo que alteran su funcionamiento, generan fricción y la hacen más propensa a sufrir lesiones por estiramientos.
  • Vejez. Falta de acondicionamiento físico, pérdida de tono muscular, así como artritis o sobrepeso convierten a la planta del pie del adulto mayor en objetivo vulnerable a este padecimiento cuando se intentan movimientos bruscos.

Cabe indicar que la fascitis plantar fue descrita por primera vez en 1812 y se pensaba que era consecuencia exclusiva de una protuberancia en el hueso del talón (espolón calcáneo) que genera presión sobre los tejidos musculares, pero con el paso del tiempo se ha encontrado que al menos en la mitad de los casos no presentan problemas óseos, sino exclusivamente uso forzado del pie.

Síntomas de fascitis plantar

Los especialistas explican que esta lesión es responsable de síntomas bien definidos, que pueden aparecer de manera lenta con el tiempo o repentinamente tras una actividad intensa:

  • Dolor en la base del talón (talalgia) que origina sensación "quemante"; rara vez se presenta en ambos pies.
  • El dolor de pies se manifiesta cuando se camina por las mañanas y después de estar inactivo o en reposo; esto se debe a que los músculos se contraen y relajan al dormir o descansar, por lo que al reiniciar actividades (y con ello los estiramientos de la fascia plantar) se experimenta dolor al dar los primeros pasos.
  • El malestar en general se alivia a medida que el paciente camina, pero es muy probable que vuelva a aparecer dolor de pies después de descansar un poco o permanecer de pie.
  • Llega a observarse enrojecimiento leve e inflamación de pies.

También hay que señalar que esta lesión es más frecuente en personas de 40 a 70 años y que no es raro que se convierta en causa de incapacidad laboral, sobre todo entre quienes practican deporte a nivel amateur y no cuentan con preparación adecuada.

Diagnóstico de fascitis plantar

El diagnóstico corre a cargo de un podólogo, reumatólogo u ortopedista, quien toma como primera referencia los síntomas que describe el paciente y en los que suele ahondar a través de preguntas sobre el origen de la lesión, momento en que se presentan molestias, localización exacta y sensación que se experimenta al estirar o contraer la planta del pie.

A continuación el especialista explora directamente el músculo a través del tacto, revisando el estado de tendones y ligamentos dañados, además de que contempla la posibilidad de encontrar huesos o articulaciones desplazadas. También es probable que observe la forma de caminar de la persona lesionada para analizar si los síntomas obedecen a un movimiento incorrecto de los pies.

Para mayor precisión es posible que solicite una radiografía para saber si existe algún problema asociado, como espolón calcáneo o bursitis, que es la inflamación de la bursa o bolsa llena de líquido encargada de disminuir la fricción entre ligamentos y huesos en la parte inferior del pie.

Recuperación lenta, pero segura

Ya establecido el diagnóstico, el médico indicará un tratamiento para la fascitis plantar:

  • Alivio del dolor de pies. Puede ser controlado a través de analgésicos o antiinflamatorios, además de que se suele recomendar la aplicación de hielo en la zona afectada varias veces al día. En caso de dolor muy intenso se recurre a medicamentos inyectables y se aconseja evitar apoyar el pie.
  • Cambios en el calzado. Para reducir el impacto que sufre el pie pueden utilizarse plantillas especiales para el talón (recomendables para personas con obesidad o de la tercera edad) y el arco (ante todo cuando éste es muy pronunciado o hay pie plano) o empleando calzado deportivo incluso en el trabajo.
  • Terapia física. Los ejercicios para la fascitis plantar dirigidos por un fisioterapeuta son una alternativa útil, consisten en estirar la fascia plantar con moderación y ejercitar los músculos de la pierna que soportan tobillo y talón para distribuir entre ellos el esfuerzo realizado al caminar y sostener el cuerpo. Además, se aconseja vendar el pie, ya que esto genera alivio a la planta, así como el uso de un soporte hecho a la medida que evita movimientos bruscos al dormir.
  • Otras terapias. En ocasiones se recomienda termoterapia, que consiste en aplicar calor (húmedo o no) como analgésico, relajante y estimulante del flujo sanguíneo en músculos y ligamentos. Para lograr estos beneficios también puede emplearse electroterapia, en donde el calentamiento de la región se efectúa vía microondas o rayos infrarrojos.

La recuperación óptima exige la eliminación de factores que generan sobreesfuerzo de la fascia plantar, por lo que se pide al paciente que tenga mejor control de su peso, evite correr en suelos duros o accidentados y que utilice zapatos o plantillas que den apoyo al arco.

El tratamiento es exitoso en casi todos los casos, pero el tiempo de recuperación de la fascitis plantar puede tomar varios meses (90% de los pacientes mejora en nueve meses) hasta dos años. Al respecto, entre más tiempo se deje pasar entre la detección del padecimiento y el inicio de la terapia, mayor será el lapso requerido para su recuperación.

En casos en que no haya mejoría se considera la posibilidad de practicar cirugía para la fascitis plantar, la cual tiene aproximadamente 80% de efectividad. Se realiza con ayuda de diminuta cámara e instrumental especial para no generar grandes incisiones. Sin embargo, no se descarta la posibilidad de que un tendón resulte lesionado durante la intervención o de que la severidad del desgarre impida una recuperación notable a pesar de los esfuerzos médicos.

En el caso concreto de los deportistas profesionales, hay que señalar que para atender la desesperación generada por la espera puede ser útil la ayuda de un psicológico.

Prevención de fascitis plantar

La mejor manera de evitar las molestias y prolongada recuperación que se derivan de esta lesión consiste en seguir consejos para evitar la fascitis plantar que te aseguren la salud del pie como:

  • Utilizar zapatos con tacón de altura mediana, con buen soporte en el arco y absorción de impacto.
  • Mantener tu peso correcto; recuerda que el sobrepeso aumenta el riesgo de esta lesión.
  • Antes de levantarse de la cama, realizar algunos movimientos de estiramiento en los pies, arqueándolos hacia delante y atrás.
  • Evitar caminar sin calzado en superficies muy duras.
  • Si practicas deporte, utiliza zapatos deportivos (tenis) que absorban el impacto y que sean de tu medida.
  • Compra calzado deportivo nuevo antes de que el viejo deje de soportar y acolchar tus pies adecuadamente.
  • Procura realizar movimientos de calentamiento antes de cualquier actividad deportiva.

Ante todo, no olvides consultar oportunamente al ortopedista o podólogo en cuanto se manifiesten molestias en las plantas de los pies o talones que no presenten mejoría, pues entre más tiempo avance el padecimiento más difícil será la recuperación.

 

SyM - Mario Rivas

 

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