Roséola, fiebre elevada por infección viral en niños - SyM
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Roséola, fiebre que alarma

Martes 28 de marzo del 2017, 05:32 pm, última actualización.

La roséola es también llamada "fiebre de los tres días", ya que es el tiempo en que la temperatura corporal se mantiene alta. No se trata de una enfermedad peligrosa que pueda afectar seriamente el estado del niño, salvo cuando se alcanzan 39° C o más, pudiéndose presentar convulsiones que alarmarán a los padres.

Roséola, fiebre que alarma
Roséola, fiebre que alarma

La roséola es una enfermedad muy frecuente en niños entre 4 meses y 2 años de edad -se puede decir que se manifiesta en 1 de cada 4 chicos-. La época de mayor incidencia es a fines del invierno o principios de primavera, es causada por un virus (herpesvirus 6) y es altamente contagiosa.

Se sabe que el niño contraerá el virus y manifestará los síntomas de roséola entre los 7 y 15 días siguientes, pudiendo pasar desapercibido, es decir, el chico seguirá su vida normal, no perderá el apetito ni tendrá mal aspecto, hasta que súbitamente aumentará su temperatura corporal, entre 39º o 40º, condición que tendrá una duración de tres días; no obstante, se sabe de casos en que el pequeño puede padecer irritación y dolor de garganta, además de que los ganglios (estructuras donde se generan las defensas) de la parte posterior de la cabeza pueden observarse ligeramente inflamados.

Durante los tres días con fiebre no parecerá que el chico esté padeciendo alguna enfermedad, pues no habrá signos de infección como diarrea, vómito, tos o secreción nasal, aunque en algunos momentos de alta temperatura se encontrará más inquieto o somnoliento.

Sin embargo, la complicación que más preocupa a los padres es la aparición de convulsiones, debido al incremento de la temperatura en un niño de tan corta edad. Estas crisis se caracterizan por pérdida de la conciencia momentánea con relajación de esfínteres, donde el niño puede orinarse o defecar sin poderlo controlar; igualmente se presentan movimientos de contracción y relajación alternados en brazos y piernas con duración aproximada de 2 a 3 minutos y un estado de somnolencia posterior, una vez que la crisis convulsiva ha terminado.

Para evitar que el problema llegue a tales dimensiones, resulta de vital importancia que los padres revisen constantemente la temperatura corporal del chico y que no permitan que rebase los 39° C. Cabe destacar que para conseguirlo no se recomienda el uso de agua fría, ya que puede tener efecto de "rebote" con mayor incremento de temperatura; ante ello, es preferible mantenerlo ligero de ropa, simplemente con una camiseta y calzón o pañal.

Los médicos prescriben acetaminofén para disminuir las molestias y la fiebre, el cual debe administrarse cuatro veces al día mientras ésta dure; no obstante, si llega a rebasar los 40º C resultará útil mojarlo con una esponja o bañarlo con agua tibia (no fría, ni caliente). Procura que el pequeño recupere los líquidos que ha perdido por causa de la alta temperatura, por lo cual deberás instarlo a beber agua o el jugo de su preferencia.

Es importante dejar claro que para el control de temperatura del pequeño no deberá de utilizarse ácido acetilsalicílico como antipirético (para bajar la fiebre), ya que en ésta como en las demás infecciones de tipo viral puede complicar el cuadro al desarrollar síndrome de Reye, trastorno que origina aumento en los niveles de amoniaco y acidez en la sangre, así como disminución en los niveles de azúcar; del mismo modo, el hígado se inflama y desarrolla depósitos de grasa, en tanto que el cerebro presenta hinchazón, lo que puede derivar en convulsiones, estado de coma y muerte del órgano.

Los síntomas del síndrome de Reye se presentan aproximadamente una semana después de haberse administrado el compuesto, siendo notorios náusea y vómito constantes, seguidos de pérdida de la capacidad para mantenerse alerta, sueño excesivo, confusión, alucinaciones, cambios en la personalidad, desorientación, visión doble, dificultad para hablar y comportamiento agresivo.

No todo ha terminado

Después del tercer día, la fiebre por roséola bajará bruscamente y en menos de 24 horas aparecerá exantema, pequeñas manchas en la piel de color rosa pálido, localizadas con más intensidad en cuello, pecho y tronco, las cuales suelen extenderse hacia las extremidades y el rostro. La erupción (también llamada rash) será el signo distintivo de la roséola, la cual suele ser de tonos tenues, aunque a veces es más intensa y palidece notablemente cuando se le presiona con el dedo.

El malestar, principalmente comezón, del exantema puede ser controlado mediante el uso de medicamentos -en forma de crema- derivados de la cortisona, los cuales deberán ser prescritos por el médico tratante.

De no ocurrir ninguna complicación, la recuperación se espera que sea total a una semana del inicio de los síntomas, lapso tras el cual el pequeño puede volver a la guardería o a jugar con sus amigos tan pronto como la fiebre y la erupción hayan desaparecido.

Finalmente, vale reiterar que no existe ningún tratamiento para roséola y que los antibióticos no serán la solución, asimismo resulta de suma importancia consultar al pediatra ante cualquier sospecha de la enfermedad. Te aconsejamos que no intentes un diagnóstico, ya que hay muchas cosas importantes que solo el facultativo podrá valorar de manera adecuada y, por tanto, dar el mejor tratamiento para su hijo.

SyM - Lido Coronado

 

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