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Dolor muscular de aparición tardía, mal necesario

Miércoles 21 de junio del 2017, 08:04 pm, última actualización

Quienes se inician en la práctica de ejercicio o hacen mayor esfuerzo del acostumbrado sufren inevitablemente dolor muscular, el cual, aunque es señal positiva de que los tejidos se fortalecen, puede ser muy molesto. Por fortuna es fácil de atender con sencillas medidas.

Dolor muscular de aparición tardía, Dolor por ejercicio

Uno de los motivos que con mayor frecuencia evitan que la gente mantenga la continuidad en la práctica de algún ejercicio o deporte es la pesadez o cansancio que se experimenta luego de realizar trabajo físico exigente. En efecto, las molestias pueden comprometer a varios grupos de músculos al mismo tiempo, ya sea durante o después de la actividad física, y llegan a ocasionar tal rigidez y dolor que son difíciles de soportar.

No obstante, debemos señalar que esta fastidiosa sensación tiene su lado positivo, ya que es síntoma de que nuestro organismo está creando nuevas fibras en los músculos que se ejercitan; así, aunque no lo parezca, son el primer indicio de que nos fortalecemos y de que se está trabajando bien.

Desde esta perspectiva podemos tomar con mayor serenidad este problema, aunque tampoco hay necesidad de soportarlo con estoicismo cuando es muy intenso, ya que existen muchas formas de sobrellevarlo sin tanto padecer.

Pistas sobre un enigma

La Medicina aún no ha esclarecido con precisión la causa del dolor muscular por sobreesfuerzo, aunque hay algunas hipótesis al respecto que nos dan un acercamiento:

  • Acumulación de ácido láctico. Esta sustancia (también llamada lactato), se produce como líquido residual en los músculos durante la actividad física y se piensa que en exceso es uno de los principales responsables del dolor durante el ejercicio. No obstante, esta teoría no explica satisfactoriamente la presencia de molestias varias horas después de que ha concluido la rutina.
  • Espasmo muscular. Quienes defienden esta hipótesis señalan que las contracciones intensas disminuyen el fluido de sangre al músculo que trabaja, y esto dispara la liberación de sustancias del dolor al realizar esfuerzo físico intenso. Hay ocasiones en que la musculatura no logra relajarse después de la actividad, de modo que falla la irrigación sanguínea y persisten las molestias, pero cabe aclarar que esto sólo sucede en algunos casos.
  • Desgarres microscópicos. Es hasta el momento la explicación más convincente para el dolor muscular de aparición tardía (DMAT), que es el que se presenta en deportistas novatos o después de entrenamiento intenso, sobre todo a raíz de la realización de repetidas contracciones excéntricas (en las que las fibras musculares se alargan). Sostiene que las terminaciones nerviosas son estimuladas por la hinchazón y las rupturas diminutas del tejido de los músculos o sus ligamentos, y por ello las molestias son más persistentes.

Para ampliar esta última hipótesis podemos indicar que se sabe que en las contracciones excéntricas se utilizan menos fibras que en las llamadas concéntricas (en las que el músculo se contrae), y por ello es mayor la probabilidad de que se ocasionen lesiones.

Pautas para la atención

Los dolores musculares por sobrecarga suelen responder bien a ciertas medidas de cuidado fáciles de seguir:

  • Realizar ejercicios de estiramiento. Un fisioterapeuta o especialista en Medicina del Deporte puede enseñarle ejercicios de estiramiento, tonificación y aeróbicos al paciente, los cuales reducen las molestias y el dolor. Al principio deben hacerse con suavidad y lentitud, aumentando la intensidad gradualmente. Además, en lo posible deben evitarse actividad física muy intensa, ya que puede presentarse una lesión mayor.
  • Tomar analgésicos. El uso de medicamentos como paracetamol o ibuprofeno no sólo permite controlar el dolor; también contribuye a que las fibras musculares reduzcan la inflamación. No obstante, su administración debe ser cuidadosa y bajo la supervisión de un especialista.
  • Baño de calor. Tomar una ducha caliente ayuda a eliminar toxinas y relaja los tejidos musculares.
  • Aplicar hielo. Se ha observado que cuando se usa durante las primeras 24 a 72 horas después de la aparición de lesiones permite reducir inflamación y dolor.
  • Baños con frío y calor. Otro buen recurso consiste en alternar en la ducha 3 ó 4 minutos de agua caliente con los mismos de agua fría, para finalizar. Este procedimiento permite que los vasos se dilaten y contraigan, a fin de eliminar desechos.
  • Masajes. No es casual que muchos deportistas acostumbren sesiones de masajes luego de realizar grandes esfuerzos, ya que estimulan la circulación, alivian el dolor y liberan la tensión.
  • Mantener la actividad muscular. Curiosamente, es la parte del tratamiento más efectiva. Se debe repetir el ejercicio que provocó el dolor, sólo que con menor intensidad; es mejor no realizar movimientos nuevos a los que el cuerpo aún no se ha adaptado, y continuar con la práctica que causó el problema.

También es necesario dormir bien y tratar de reducir el estrés, lo cual puede lograrse a través de prácticas como yoga y meditación, que son excelentes para mejorar la calidad del sueño y lograr la relajación.

Finalmente, será necesario acudir con el especialista si estas medidas no funcionan y se descubre que:

  • El dolor muscular persiste por más de tres días.
  • Se presenta cualquier signo de infección, como hinchazón o enrojecimiento alrededor del músculo sensible.
  • Hay circulación deficiente en el área donde se padece dolor muscular (espalda, abdomen, pecho, brazos, piernas).

¿Inevitable?

De algún modo, así es. No hay forma de impedir la aparición del DMAT, aunque está claro que existen algunas medidas que ayudan a que sea menos molesto:

  • Hacer movimientos de calentamiento antes del ejercicio y volver paulatinamente a la calma después de la práctica intensa.
  • Realizar estiramientos antes y después del ejercicio.
  • Mantener adecuada hidratación del cuerpo antes, durante y después de la actividad física.
  • En caso de que se deba permanecer buena parte del día en una misma posición, como estar sentado frente a una computadora, se aconseja hacer estiramientos al menos cada hora.

Para finalizar, es importante mencionar que el dolor muscular de aparición tardía no es para toda la vida y que, por lo general, no suele durar más de 3 ó 4 días, dependiendo de la intensidad de la actividad física realizada y su duración.

Así pues, el miedo a padecer este problema no es una limitación para iniciarse en la práctica de algún deporte o actividad física, pues el DMAT no es una lesión y permite realizar cualquier ejercicio, ya que, señalan los expertos, es más molesto que peligroso y, en dado caso, el temor a padecerlo es sólo psicológico.

SyM - Israel Cortés

 

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