Ligamento cruzado anterior, lesión de cuidado - SyM
Salud y Medicinas, Sitio líder en salud y prevención de enfermedades, Cuidados de la salud

23 Noviembre 2017 | Iniciar Sesión



Hacer fuente pequeña
Hacer fuente normal
Hacer fuente grande
Imprimir

Ligamento cruzado anterior, lesión de cuidado

Martes 21 de febrero del 2017, 05:28 pm, última actualización.

Frecuente en deportistas y personas que sufren accidentes al caminar, sobre todo mujeres, la lesión del ligamento cruzado es responsable de dolor y abandono de las actividades habituales. Por suerte, existen alternativas médicas para su atención.

Ligamento cruzado anterior, lesión de cuidado
Ligamento cruzado anterior, lesión de cuidado

Seguramente los amantes del deporte han escuchado el nombre de cierta dolencia frecuente, llamada lesión del ligamento cruzado anterior. La estructura afectada es uno de los elementos más importantes de las rodillas, pues se trata de una banda de tejido resistente que conecta un hueso con otro.

De hecho, el ligamento cruzado anterior ensambla al fémur (en el muslo) con la tibia (en la pantorrilla) y, junto con el ligamento cruzado posterior, ayuda a mantener la estabilidad de la rodilla, lo que es vital para caminar o correr.

El ligamento cruzado anterior se ve afectado cuando la rodilla se tuerce en forma forzada, pero también cuando esta parte de la anatomía humana se estira más de lo que soporta (hiperextensión). Probablemente has observado el momento en que un jugador de futbol, básquetbol o futbol americano, al igual que no pocos esquiadores en nieve o agua, sufren esta lesión al momento de ejecutar un desplazamiento violento y luego detenerse en forma intempestiva para cambiar de dirección.

El Dr. Pablo González Hernández, experimentado ortopedista adscrito al Hospital Ángeles del Pedregal, al sur de la Ciudad de México, explica que la mejor manera de entender lo que ocurre es remitirse a la imagen de una persona que “se atora en una superficie mientras su cuerpo gira hacia otro lado, algo que le puede ocurrir casi a cualquiera que caiga en un hoyo o que camine en terreno irregular”.

Claro que los deportistas de alto rendimiento están más expuestos a esta clase de eventos, afirma el médico cirujano egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero cualquiera de nosotros puede sufrir lesión del ligamento cruzado anterior. Además, añade, los ortopedistas reciben en su consultorio entre 3 y 5 lesionados de este tipo cada semana, siendo mujeres en su mayoría.

¿Señales claras?

Quien sufre una lesión de este tipo inmediatamente escuchará un sonido crujiente, sentirá dolor intenso y será incapaz de caminar con normalidad. Posteriormente, tras haber transcurrido algunas horas del evento, experimentará inflamación en la rodilla.

El Dr. González Hernández, quien estudió su especialidad en el Hospital Central Sur de Alta Especialidad de Picacho, perteneciente a Petróleos Mexicanos y localizado en la Ciudad de México, refiere que a los síntomas ya mencionados se debe sumar que 70% de los pacientes presentan un moretón (hematoma) en la rodilla. “Todas estas señales son clásicas de la lesión, aunque siempre hay que estar atentos para diagnosticarla con certeza, ya que puede llegar a confundirse con una alteración de los meniscos (cartílago situado en el interior de la articulación de la rodilla)”.

Muchas veces, afirma el galeno, la gente supera el dolor que se genera en el momento de la lesión y sigue su vida normal. Es común, sobre todo en quienes no hacen deporte, que haya desconocimiento de lo que sucedió, y es por ello que se cree que basta con un ungüento y una “sobada” para resolver el imprevisto.

Nada más alejado de la verdad porque, tarde o temprano, la rodilla dará muestras de alerta y el paciente sentirá como si esta zona de la pierna se moviera en forma independiente. “No es que la rodilla actúe por su cuenta o que ‘tenga cerebro propio’, sino que se comporta de manera anormal”, asevera el experto.

Artroscopia, lo mejor

Esta técnica quirúrgica de mínima invasión ha ganado popularidad en los últimos tiempos porque tiene ventajas evidentes sobre la intervención tradicional.

La artroscopia consiste en la introducción de un sistema de lentes en la zona lesionada (en este caso la rodilla) que se encuentran conectados a una cámara de video, misma que permite al médico visualizar con gran definición la estructura en que debe intervenir. Gracias a este método se logra rápida recuperación de la articulación, menos dolor postoperatorio, reducción de la estancia hospitalaria y pronta reincorporación del lesionado a sus actividades.

Sin embargo, antes de tomar la decisión de aplicar este recurso terapéutico se deben observar ciertos factores. Primero, dice quien forma parte del Consejo Mexicano de Ortopedia, “debe existir un diagnóstico de certeza para lo cual se realiza una exploración física, interrogatorio y estudios de imagen (resonancia magnética, que obtiene gráficos mediante el uso de un campo electromagnético)”.

Asimismo, se debe valorar la actividad física del individuo o si es un deportista de alto rendimiento, pues “no podemos ofrecerle lo mismo a estas personas que a alguien que no camina mucho y pasa casi todo el tiempo en una oficina”.

No se trata de discriminar a uno u otro, señala el entrevistado, sino que cada quien debe recibir el tratamiento adecuado. Por ejemplo, alguien podrá ser susceptible de recibir un injerto, ya sea de su propio cuerpo o proveniente de un banco de tejidos, y someterse a una operación en la que se atraviesa una porción del hueso, mientras que otra persona requerirá un trato menos agresivo.

A estas consideraciones hay que sumar la edad en que se presenta el accidente, dice el experto, ya que si se tratara de alguien menor de 15 años, no podrá ser intervenido sino hasta que se detenga su crecimiento.

Mujeres, las más propensas

Resulta extraño saber que 60% de quienes se lesionan el ligamento cruzado anterior son mujeres, pero así ocurre, de acuerdo con el Dr. González Hernández, porque su resistencia física es menor que la de los hombres, y no por alguna falla anatómica o estructural. A ello habría que agregar, dice el prestigiado ortopedista, que cada vez es más frecuente la incursión del género femenino en deportes que hasta hace poco se consideraban exclusivos de varones.

Si bien es cierto que nadie puede saber cuándo encontrará a su paso un desnivel o un orificio oculto que le genere una lesión en los ligamentos, es recomendable estar atentos y fortalecer en lo posible la zona de las rodillas mediante ejercicios. Algunos de los más recomendables son sentadillas y bicicleta fija, los cuales tienen un “bono extra”: reafirman glúteos y pantorrillas.

El Dr. González Hernández resalta, por otro lado, que las personas con obesidad deberían tomar conciencia de su situación puesto que, además de los múltiples factores de riesgo que supone el sobrepeso, están expuestas a que su capacidad muscular sea deficiente. “La obesidad, es un hecho, perjudica a nuestras rodillas”, asevera.

A modo de conclusión, el entrevistado recomienda: “Nunca hay que acudir con un ‘huesero’ o brujo, ni con personas que se anuncian como expertos y lo único que poseen es conocimiento empírico de estas lesiones. Lo mejor es acudir con un ortopedista, quien determinará si se requiere de un tratamiento conservador o si es necesario recurrir a la opción quirúrgica”.

SyM - Juan Fernando González G.

 

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Hoy en Dolor y Fiebre

Guía para bajar la fiebre en niños


Ver más...

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) considera la violencia de género en México una "pandemia".




Comscore