Rafting, descenso por ríos de montaña en kayak, balsa o canoa - SyM
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Rafting, ¡estrés al agua!

Jueves 22 de junio del 2017, 10:57 am, última actualización.

Practicar el descenso por ríos de montaña es una buena opción para hacer de estas vacaciones una aventura. Forma un equipo con tus amigos y pongan a prueba tu fuerza, agilidad, concentración y capacidad para organizarte.

Rafting, ¡estrés al agua!
Rafting, ¡estrés al agua!

El rafting, término que en español podría equivaler a balseo, “es una modalidad deportiva sobre aguas bravas o rápidos que ofrece una experiencia inolvidable e indescriptible, por lo que para entenderla tienes que vivirla”, según describe el exentrenador Guillermo Ruiz Suárez, quien asegura que no se necesita ningún tipo de entrenamiento previo para subirse a una balsa y comenzar a descargar adrenalina pura.

Esta emocionante disciplina consiste en descender cierto cauce a bordo de una embarcación neumática (inflable) llamada raft, la cual es dirigida por un guía que normalmente se sitúa en la parte trasera. Los demás integrantes de la tripulación (que pueden ser 4 a 12) se distribuyen en los laterales del bote, a fin de ayudar a dirigirlo. Así, el principal reto de dicho equipo consiste en recorrer afluentes que lleva aguas turbulentas, con olas que pueden alcanzar hasta 8 m de altura, topando en ocasiones con enormes pozos que poseen hasta 5 m de profundidad.

Desarrollado principalmente en Estados Unidos, nación donde hay centenares de empresas dedicadas a promoverlo, el rafting tiene la ventaja de que puede iniciarse a temprana edad, es decir, desde los seis años. “El aficionado puede comenzar a familiarizarse con los ríos teniendo la seguridad de que, estando ahí, olvidará todos sus problemas, además de que ejercitará cuerpo y mente logrando reflejos rápidos”, señala el especialista, y añade que se aprende también a trabajar en equipo ya que, por razones de seguridad, nadie debe abandonar el bote solo.

Modalidades

Se dice que hacia 1842 el teniente John Fremont de la Armada de Estados Unidos utilizó el primer raft de que se tenga noticia. En 1869, más de 25 años después de dicha odisea, John Wesley Powell y un grupo de valientes se aventuraron en el Gran Cañón del Colorado, viajando en canoas de madera.

Dispusieron que uno de ellos remara en el centro del bote con dos largos remos apoyados en los costados de la embarcación; así, enfrentaron los rápidos de manera por demás curiosa: de espaldas a la corriente. Sufrieron innumerables volcaduras y accidentes, pero al final sobrevivieron y abrieron un camino que después seguirían millones de aficionados en el planeta.

En la actualidad, el rafting tiene varias especialidades, una de ellas es el kayaking, que consiste en conducir pequeña lancha llamada kayak (los españoles llaman a este deporte piragüismo). Otra actividad es el canotaje (canoeing), cuyo objetivo consiste en remar río abajo en canoas que antiguamente eran fabricadas en madera y en la actualidad son de plástico muy resistente; al igual que el kayak, requiere pericia y atención para su manejo en aguas rápidas.

La tercera especialidad es el rafting propiamente dicho, en balsa inflable de extraordinaria resistencia, pues se fabrica en OVC (entre otros materiales).

Comandos y seguridad

Los comandos del rafting son las órdenes que el guía da en el río para dirigir los golpes, maniobras y movimientos de la tripulación. En general, este tipo de indicaciones se explican en charla previa, durante la cual los asistentes practican brevemente los pasos a seguir. Cabe destacar que no es imprescindible contar con sofisticado código para comunicarse durante cualquier recorrido de balseo, pues se pueden escuchar expresiones muy sencillas y entendibles como “¡adelante!”, “¡atrás!”, “¡remen!” y “¡piedra!”.

Guillermo Ruiz recomienda que en caso de caída en un rápido es preciso que te alejes de la balsa y te dejes llevar por la corriente boca arriba, en posición horizontal o semisentado y con los pies hacia el frente hasta llegar a un remanso. Después tienes que esperar a que el resto del equipo acuda al rescate.

Por otra parte, es importante señalar que para llevar a cabo esta actividad sin riesgos debes emplear equipo especial para rafting:

  • Chaleco. Vital encualquier río, ya sea fácil o difícil.
  • Casco. Imprescindible. Cumple la función de proteger la cabeza contra las rocas del curso del agua.
  • Calzado. Por razones de seguridad (prevención de golpes), es necesario que pasajeros y guía suban ala balsa con calzado apto para resistir el agua.
  • Vestimenta. Lo mejor son los trajes húmedos que aíslan del frío. En cualquier otro caso, es indispensable llevar muda de ropa seca, ya que es casi imposible no mojarse.
  • Accesorios. Es recomendable que la balsa cuente con remos puestos, cuerda de rescate (debe ser resistente), kit de reparaciones e inflador.
  • Remos. Los hay cortos para propulsar la balsa en estilo paddle (uno por tripulante) y dos más largos, llamados también oars o remos centrales, utilizados por el guía.

Factor importante que da mayor seguridad a la práctica de esta actividad es que está regulada, lo cual significa que puedes solicitarle su certificación a la empresa a la que te dirijas y a sus guías, en cualquier país.

La Federación Internacional de Rafting es la entidad rectora de este deporte en el mundo; además, en Estados Unidos existen dos asociaciones principales: American Canoe Association (ACA) y American Whitewater Association (AWA).

Rápidos

De acuerdo con la escala de dificultad de los rápidos definida por la American Whitewater Affiliation's International, la clasificación de los ríos está basada en el reto y peligro potencial para el remero en cada rápido. Está categorizada del I al VI, donde los números más altos representan mayor grado de dificultad y, a menudo, peligro; por esta razón debe aprenderse en los rápidos clase I, II y III antes de enfrentarse a aquellos IV y V. Los de clase VI son casi imposibles de recorrer.

  • Clase I (fácil). El agua apenas se mueve formando pequeñas ondas y puede haber pocas rocas aun lado del camino. El riesgo para los nadadores es mínimo y el rescate, en su caso, es sencillo.
  • Clase II (novatos). Este tipo de rápidos son buenos para mandar al agua a los turistas desprevenidos. Rara vez tienen olas de más de 1 m de altura y presentan pocas rocas, mismas que son fáciles de esquivar sobre la ruta.
  • Clase III (intermedio). Pueden tener pequeña caídas y grandes rocas en medio de la corriente, de tal modo que el bote debe maniobrar para no chocar.
  • Clase IV (avanzado). Rápidos e intensos, se necesita precisión en el manejo. Dependiendo del río, pueden presentarse grandes olas y pozos inevitables que requieren habilidad, rapidez y exactitud en el manejo del bote bajo presión; se precisa de remeros con entrenamiento.
  • Clase V (expertos). Este tipo de ríos difícilmente se recorren, pues pocas empresas a nivel mundial se arriesgan a navegar en estos rápidos. Agua estrellándose contra grandes rocas forma corrientes y contracorrientes traicioneras, caídas verticales y olas gigantes. Equipo apropiado, larga experiencia y entrenamientos en rescate son esenciales para sobrevivir en ellos; hay alto riesgo de heridas o muerte para tripulantes sin preparación.
  • Clase VI (extremos). Este tipo de rápidos presentan el extremo de dificultad y peligro; las consecuencias de los errores pueden ser muy severas y el rescate suele resultar imposible. Sólo se recorren por expertos y en niveles favorables del afluente. De hecho, se clasifican, simplemente, como no recorribles.

Dónde se practica

Si decides adentrarte en este aventurado deporte, puede hacerlo en los siguientes ríos:

  • Alemania. Loisach.
  • Austria. Gail (con rápidos clase II) y Lieser (clase III), así como Kärnten.
  • Colombia. Fonce y Chicamocha, en Santander; San Juan, en Antioquia, y Río Negro.
  • Costa Rica. Se practica en los ríos Reventazón, Pejibaye, Pacuamarí, Sarapiqui, Peñas Blancas y Orose.
  • Chile. Río Bio-Bio, de gran belleza escénica.
  • Eslovenia. Soca y Koritnica.
  • Estados Unidos. Río Colorado.
  • Japón. En escenarios como los cauces Kusiro, Nagara, Nara, Yoshino, Simannto y Nisiki.
  • México. Veracruz, en Río de los Pescados, El Carrizal, Actopan, Antigua y, por supuesto, Filobobos, territorios todos de ilimitada belleza natural e, incluso, arqueológica, por lo que deja impresa maravillosa experiencia en el espíritu del navegante.
  • Noruega. Jolstra, Finna, Sjoa, Jori, Lora y Raundalseleva.
  • Nueva Zelanda. Kaituna y Wairoa (con rápidos clase V) y Rangataiki (clases III y IV)
  • Perú. “Presume” el cañón más profundo del mundo, en cuyo fondo corre el Río Colca.

Si decides quedarte en México, además de Veracruz puedes acudir a magníficos lugares en los estados de Morelos, Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Para ello, tan sólo consulta en el área de turismo del gobierno de la entidad o, incluso, en Internet... ¡y que te diviertas!

SyM - Elizabeth Aguilar

 

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