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12 consejos para tener dientes saludables

Jueves 22 de junio del 2017, 10:41 am, última actualización

Toda persona preocupada por su imagen desea tener una dentadura en buen estado, aunque hay que decir que a pesar de sus buenas intenciones no siempre sabe cómo conseguirlo. Por ello presentamos estos pasos, expuestos de manera sencilla, para mejorar tu técnica de higiene bucal.

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12 consejos para tener dientes saludables

Lucir linda sonrisa representa, sin duda, el resultado de llevar a cabo acertado y constante programa de salud en el que se conjugan los esfuerzos del paciente con los de su odontólogo de cabecera pero, ante todo, es una meta que toda persona puede alcanzar con un poco de disciplina, tanto por los beneficios estéticos que conlleva como por su impacto positivo en la salud.

En efecto, quien descuida la atención a su boca posee aspecto desagradable, pero a la vez corre el riesgo de sufrir padecimientos como:

  • Caries. Daño a la estructura dental por la acción de microorganismos, mismos que se alimentan de residuos de azúcares y alimento, generando ácidos como desecho.
  • Dientes sensibles. Se manifiesta cuando el paciente experimenta dolor al consumir alimentos fríos o calientes, y se debe a que la raíz o parte inferior del diente queda expuesta al ambiente.
  • Gingivitis. Inflamación de las encías, las cuales sangran a menudo y duelen cuando son tocadas. Se debe a la acción de bacterias y restos de comida.
  • Enfermedad periodontal. Fase avanzada de la gingivitis que produce inflamación e infección de los ligamentos y huesos que sirven de soporte a los dientes, ocasionando su pérdida.
  • Absceso dental o granuloma, es decir, acumulación de material infectado que se genera como complicación de la infección de un diente que no ha sido atendida.

Más aun, debemos considerar que “vivimos de lo que entra por nuestra boca, de los alimentos y el agua que consumimos, por lo que una persona que no tiene dientes sanos no puede disfrutar de la comida, que es un hecho básico para la vida. Asimismo, estos pacientes, por lo general, mastican de manera deficiente y pasan el bolo alimenticio casi completo, generando indigestión, estreñimiento y gases intestinales”, detalla el odontólogo Leonardo Carlos Rosas Dubón.

La desatención de la salud dental puede ser todavía más grave si tomamos en cuenta que las bacterias alojadas en la boca pueden pasar a través de la saliva o la sangre a otras partes del organismo. “Hay estudios que comprueban la existencia de sitios de predilección hacia donde viajan los microorganismos, como las articulaciones o el corazón, donde pueden generar mucho daño”.

Mejor le devolvemos la sonrisa

El Dr. Rosas Dubón comenta que todas estas aterradoras complicaciones son evitables mediante el seguimiento de 12 puntos que, a su vez, podemos dividir en pautas de tratamiento específico y de prevención. Dentro de las primeras, que tienen el objetivo de erradicar problemas ya existentes, menciona cuatro:

  • Eliminación de la caries. De acuerdo con el odontólogo, 90% de la población tiene este problema en mayor o menor medida, y es evidente que si no recibe atención puede generar complicaciones dolorosas. “Hasta el momento no hay pastas o enjuagues que remuevan las caries, de modo que recurrimos al uso de una broca, parecida a un taladro, que perfora la pieza dañada hasta eliminar el contenido bacteriológico. Hay dientes en donde la lesión es tan profunda que llega al nervio y genera dolores muy intensos, por lo que hacemos una evaluación mediante radiografía y determinamos si es viable la endodoncia”, que es un procedimiento en el que se elimina la parte interna del diente (pulpa) para luego sellarlo. 
    En cuanto a la apariencia estética de estas reparaciones, el especialista aclara que antes era muy generalizado el uso de amalgama metálica, que es muy notoria, oscurece al diente y crea pequeños canales en sus bordes que favorecen la formación de nuevas caries. “Ahora empleamos materiales como resinas y porcelana, que son fáciles de colocar, se adhieren muy bien, duran más tiempo y tienen el color del diente”.
  • Tratamientos de ortodoncia. Su objetivo es alinear los dientes pues, cuando las piezas están “chuecas” o fuera de su posición normal, provocan alteraciones en la masticación y deglución, además de que dificultan la limpieza, favorecen la acumulación de residuos y generan caries y mal aliento. El recurso más empleado “son los brackets o frenos, y el problema que corregimos con mayor frecuencia es ocasionado por el surgimiento del tercer molar o ‘muela del juicio'. Debido a la evolución del género humano, esta pieza sale cada vez más desviada y representa un problema en el 99% de la población, pues empuja a los demás dientes y hace que pierdan su posición normal”
  • Corrección de hábitos. Muchas malas costumbres alteran el estado de la dentadura, entre ellos chuparse el dedo, morder lápices o plumas, cortar cables o empaques con los dientes, fumar y utilizar pipa. Sin duda, la erradicación de estas actividades, con ayuda de un odontólogo e incluso de otros especialistas (como un psicoterapeuta, en caso de que el origen del problema sea emocional o por control de ansiedad), contribuirá notablemente a evitar fisuras, daño a encías y desgaste del esmalte (capa brillante y dura que cubre a todas las piezas)
  • Tratamiento de enfermedades en tejidos blandos. La atención de todo tipo de herida o lesión en encías, lengua o carrillos (interior de las mejillas) contribuye a la salud de los dientes, pues todos estos elementos forman parte de la boca, se encuentran en contacto permanente y pueden intercambiar microorganismos.

Anticiparse al problema

Las medidas de prevención son de gran importancia para evitar muchas complicaciones y, aunque las hemos escuchado en alguna ocasión, desafortunadamente no forman parte de la cultura general del mexicano.

El Dr. Leonardo Rosas las subdivide en dos categorías, locales y sociales, siendo las primeras aquellas que conciernen a los individuos:

  • Limpieza mecánica. Se refiere al uso de adecuada técnica de higiene bucal para eliminar bacterias y restos de comida. “En términos generales le sugerimos a los pacientes que el cepillado se r ealice, durante 2 a 5 minutos, tres veces al día; sin embargo, no es una cuestión de tiempo, sino de calidad, de que se tenga un horario pero también que se conozcan las características de su boca y cómo utilizar los instrumentos para el aseo”. 
    Sin ahondar en casos específicos, describe que el mejor barrido de microorganismos es el que brindan los cepillos eléctricos con movimiento giratorio, y que cuando no se cuenta con este recurso se debe adquirir un cepillo normal de cabeza pequeña (número 35 o 40), de mago recto y con cerdas suaves y redondeadas. Cuando este implemento es muy duro y los movimientos bruscos e inadecuados, las encías se dañan y se pueden crear cavidades en las piezas. 
    Respecto al hilo dental, considera que emplear uno u otro de los muchos que hay en el mercado no es tan importante como utilizar una técnica según las cualidades de la boca, misma que se conoce a través de la visita al odontólogo. Sin embargo, aclara que “por lo general se aconseja el uso de hilo con cera cuando los dientes están demasiado juntos o tienen imperfecciones que pueden romperlo”
  • Limpieza química. Muy ligada a la anterior, engloba el uso de pasta, enjuague, gel o spray para eliminar microorganismos dañinos de la boca. Los más comunes en la higiene diaria son los dos primeros, en tanto que los restantes se suelen utilizar en tratamientos específicos. Las personas deben ser cuidadosas al elegir estos productos, ya que en ocasiones contienen sustancias agresivas que pueden dañar a boca y dientes. El especialista desaconseja el uso de una pasta desconocida o que al utilizarla genere irritación, así como el de aquellas que son formuladas para fumadores, dientes sensibles o antisarro, si no se tiene alguno de estos problemas. Tampoco recomienda el empleo de sustancias como ceniza o bicarbonato, pues “son tan fuertes que es como si utilizáramos una lija”. Sobre los enjuagues bucales, opina que hay muchos tipos y de buena calidad, pero algunos tienen alcohol, que puede generar irritación. “Esto es causa de que la gente no lo utilice el tiempo que indican las instrucciones o que lo diluya con agua, y por eso no actúa como debiera”. Así, sugiere que se utilice un producto que agrade al paciente, que incluya en su fórmula un agente antibacteriano (como la clorhexidina), y que consulte al odontólogo para usarlo bien.
  • Acudir a revisiones periódicas.  Las visitas al odontólogo deben efectuarse cada seis meses; en ellas no sólo se revisa el estado de las piezas dentales o se resuelven dudas sobre técnica de limpieza y productos adecuados para realizarla, sino que también se llevan a cabo tratamientos específicos de prevención.
    Lo padres deben llevar a sus hijos desde los dos meses de edad para que aprendan a limpiar su boca desde antes de que salgan los dientes y para que les tomen radiografías de control. En infantes mayores también es importante la asistencia periódica, a fin de que se les aplique flúor, agente que contrarresta los efectos de la alimentación que llevan los niños, “casi siempre excedida en azúcar, la cual favorece la aparición de caries”.
    Entre otras muchas cosas, la visita al especialista por parte de los pacientes adultos sirve para efectuar blanqueamiento de dientes. “Esta es la técnica de limpieza más profunda que existe y que se puede realizar cada 1 o 2 años, siempre bajo supervisión del odontólogo. Los estudios muestran que una buena salud bucal es favorecida si este procedimiento se realiza al menos dos veces en la vida”.
  • Colocación de selladores de fosetas y fisuras. Muchos pacientes ignoran que tienen “dientes retentivos”, es decir, aquellos que de manera natural poseen surcos en los que se pueden anidar microorganismos. Para ellos existe este recurso, que son resinas de apariencia estética que se aplican para crear superficies lisas en las piezas; de acuerdo con estudios, previenen caries hasta en 99% de los casos.
  • Tratamientos de ortopedia dentomaxilar. Se aplican en niños en quienes se detectan tempranamente problemas de alineación en sus dientes, sea por factores genéticos (hay familias en que los huesos maxilares, que sostienen los dientes, son más pequeños) o problemas como paladar hendido, en donde la parte alta de la boca no se formó por completo durante la gestación.
    “En odontología se considera que este tratamiento no es correctivo, pues todavía no ha surgido un padecimiento como tal, sino que es de naturaleza interceptiva. La terapia consisten en colocar aparatos especiales que se adaptan y ajustan conforme crece el pequeño y gracias a los cuales logramos que los dientes salgan en su sitio”, describe Rosas Dubón.

Para concluir, el especialista añade tres aspectos preventivos de carácter social que pueden contribuir notablemente a mejorar la salud dental:

  • Interés de los padres hacia sus hijos. En muchas familias persiste la idea de que las enfermedades que se presentan en la primera dentición del niño, es decir, en sus dientes de leche, no tienen mayor importancia. Es común que los progenitores piensen que no tiene caso llevar al pequeño con el odontólogo por una caries, pues en unos meses o años “le va a salir otro diente”; sin embargo, esta actitud pasa por alto algunos aspectos importantes: 
    a) Los dientes de los niños son proporcionalmente más anchos que los de un adulto, de modo que la raíz y terminaciones nerviosas son también mayores. Así, el dolor dental que soporta un infante es más intenso. 
    b) Un pequeño al que no se le erradica una caries en la primera dentición desarrolla con mayor facilidad este mismo problema en dientes permanentes; la razón es que la presencia de bacterias nocivas no concluye con la pérdida de la pieza afectada, sino que la desatención permite que los microorganismos se diseminen con mayor facilidad y se aniden en lengua, carillos y encías.
    c) El niño no aprende la importancia de acudir al odontólogo, por lo que las visitas a este especialista no se vuelven un hábito. Tampoco tiene la oportunidad de corregir deficiencias en su técnica de aseo bucal, ya que el problema real, que no es el diente con caries sino la desatención, no se combate.
  • Promover la prevención y el tratamiento oportuno. A decir del Dr. Rosas, en México se han generado esfuerzos para difundir la importancia de estos temas, como la Semana de la Salud Bucal. Por desgracia, tales medidas no han tenido un impacto en la población, quizás porque “a veces queremos que el Gobierno resuelva todo y no vemos que la valoración de la salud tiene que darse en las personas, en las escuelas y en la comunidad; hay que hacer mayor esfuerzo por informar, pero también por que cada quien solucione sus dudas, que son finalmente el origen del miedo que se le tiene a los procedimientos odontológicos”.
  • Especialistas dispuestos a satisfacer dudas. Del otro lado de la moneda se encuentran los encargados de dar atención a los problemas bucales, pero también de intervenir en la divulgación de información sobre salud dental.

“Los odontólogos debemos tratar de formar buenos pacientes y dejar bien claro cómo usar el hilo dental o el cepillo, cuáles son los tratamientos que realizamos, qué sustancias químicas empleamos y otras dudas frecuentes. “Si asesoramos al paciente y lo volvemos un poquito ‘dentista' sabemos que va a actuar con más responsabilidad y que podrá transmitir estos conocimientos a su cónyuge, sus hijos, amigos y familiares”.

Así, el Dr. Leonardo Rosas finaliza: “Cuando una persona vaya al consultorio dental es muy recomendable que pregunte todas las dudas que tenga. Si el especialista no le brinda la atención debida o no responde claramente, es muy probable que ese odontólogo no sea el que le conviene”.

SyM - Rafael Mejía

 

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