Principales enfermedades de las mujeres: de la niñez a la vejez - SyM
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La mujer y su salud: una gran batalla

Miércoles 22 de marzo del 2017, 04:20 pm, última actualización

La fortaleza de las mujeres se pone a prueba día con día, ya que sufren con fiereza más enfermedades que los hombres; al parecer, su sistema hormonal determina que sean más susceptibles a muchos padecimientos.

La mujer y su salud: una gran batalla
La mujer y su salud: una gran batalla

Hablar de salud femenina en cada una de sus etapas merecería un tratado médico o un ensayo que, necesariamente, siempre dejaría de lado algunas consideraciones. Sin embargo, es interesante reconocer que la mujer sufre los embates de muchas enfermedades por efecto de su carga hormonal, los estrógenos, los cuales tienen una participación fundamental en el desarrollo y funcionamiento de su organismo.

Por lo anterior, es interesante realizar un recorrido por la geografía de la mujer y saber cuáles son los problemas que con más frecuencia le aquejan.

Salud en la infancia

Si bien es cierto que niños y niñas comparten la misma susceptibilidad a contraer enfermedades del sistema respiratorio (faringitis, amigdalitis, neumonía o bronquitis, entre otros) y digestivo (diarrea, parasitosis o reflujo esofágico), hay padecimientos exclusivos de las mujeres en esta etapa, de los cuales se pueden nombrar algunas anomalías en el aspecto y forma de los genitales y mamas de la recién nacida o la niña pequeña. Muchas de éstas son “variaciones normales” y otras son situaciones temporales:

 

  • Descarga vaginal fisiológica. La presencia de secreción amarillenta, sin mal olor ni inflamación de la vulva (entrada de la vagina) en una niña que está ingresando a la adolescencia es un evento normal que aparece, aproximadamente, seis meses antes de la menarca (primera menstruación).
  • Ginecomastia fisiológica. Se puede ver en las niñas, al igual que en los varones recién nacidos masculinos, la presencia temporal (1 a 2 meses) de tumefacción o aumento de tamaño en las glándulas mamarias, las que incrementan su tamaño temporalmente. Esto se debe a la acción de las hormonas femeninas de la madre presentes en la leche materna, o debido a su alta concentración en la sangre materna durante el último trimestre del embarazo. La pequeña puede expulsar algunas gotas de leche, llamada “leche de brujas”, y puede haber presencia de sangre en la vagina de la niña, debido a la acción de las hormonas sobre el endometrio (tejido del útero). Este fenómeno causa alarma en los padres, pero también es un evento temporal (desaparece antes de los dos meses de edad).
  • Sinequia vaginal. Es una adherencia o unión de los labios menores por debajo de la zona del clítoris, la cual puede aparecer desde recién nacidas y hasta la edad de seis años. Por esta causa es común que haya retención de orina en la vagina, lo que puede acarrear problemas infecciosos. Muchas veces, esta situación desaparece espontáneamente en la adolescencia con el cambio del pH (acidez de la mucosa) en la vagina. En caso de complicaciones se recomienda emplear tratamientos tópicos (cremas y ungüentos) a base de estrógenos y antibióticos, así como masajes en la zona afectada durante varios meses, tiempo en el que los labios se logran separar. Si todo esto no sirve, habrá que pensar en una cirugía.
  • Vulvovaginitis inespecífica. Se refiera a la presencia, en niñas menores de 6 años, de secreción amarillenta, marrón o verdosa, con mal olor, la cual produce prurito (comezón) y enrojecimiento de la vulva (entrada de la vagina). Se trata de una infección producida por gérmenes diferentes a los que producen la vulvovaginitis de las mujeres adultas o adolescentes, asociada a la existencia de pobre higiene vaginal y anal. El tratamiento implica el empleo de antibióticos por vía oral y cremas con estrógenos y antibióticos tópicos.

 

Adolescencia y vida adulta

De manera normal el periodo de transición entre infancia y edad adulta, conocido como pubertad o adolescencia, se presenta en las niñas entre los 9 y 14 años. En esta etapa tiene lugar el desarrollo de caracteres sexuales y maduración de los ovarios, lo que permite que se desarrolle plenamente la capacidad reproductora; además, se presenta la primera menstruación, crecen senos y caderas, y aparecen vellos en axilas y pubis.

Algunos de los padecimientos con los que convive una mujer a partir de esta edad son los siguientes:

  • Acné. Afección de la piel caracterizada por la presencia de barros (granos llenos de pus) y espinillas (puntos negros) en cara, espalda, pecho, hombros y cuello. Su formación depende de las hormonas sexuales masculinas (andrógenos, que también se encuentran en el organismo de las mujeres), pues estimulan las glándulas sebáceas y, en consecuencia, éstas producen exceso de sebo o grasa. Una porción lubrica la epidermis y la que no puede salir da lugar a la formación de una protuberancia que obstruye los poros. Asimismo, en la piel hay una bacteria llamada Propionebacterium acnes, que en condiciones normales es inofensiva, pero cuando se topa con un poro obstruido provoca la aparición de granos y puntos negros. Es importante tener en cuenta que el consumo de alimentos como el chocolate, embutidos y aguacate no tiene relación alguna con el acné, afección que regularmente ataca a la mayoría de los adolescentes.
  • Anorexia. Alteración que se caracteriza por ausencia de apetito y distorsión que tiene una persona de su imagen corporal, quien además siente miedo extremo a la obesidad y rechaza mantener un peso mínimo normal. Aproximadamente 95% de las personas que la sufren son mujeres, quienes generalmente se ven afectadas en la adolescencia, aunque existen casos de mujeres mayores de 25 años que la padecen.
  • Anorgasmia. La incapacidad para obtener el máximo placer sexual tiene diferentes causas: falta de información sobre sexualidad, miedo anticipado al coito, temores (al embarazo o enfermedades venéreas como sida, gonorrea, sífilis o tricomoniasis) rechazo, pérdida de control y dolor, educación moral y religiosa restrictiva, experiencias traumáticas durante la infancia (abuso sexual, por ejemplo), infidelidad, disfunción en la pareja, depresión, ansiedad, escasas habilidades y conocimientos eróticos propios y del cónyuge, así como adopción del rol de espectador. Es un problema muy común en la mujer mexicana, y la mayoría de las veces la responsabilidad recae en el varón.
  • Cáncer de mama. 1 de cada 8 mujeres es propensa a desarrollar cáncer de mama. No obstante, si se detecta antes de que el tumor alcance 1 centímetro puede extirparse y con ello librarse del problema. Algunos estudios recientes indican que la dieta rica en grasas tiene relación directa con el desarrollo de cáncer mamario. A este respecto, por ejemplo, se sabe que en países como Japón, donde la alimentación es rica en fibra y pescado, los índices de cáncer de seno son muy bajos, mientras que en Alemania las estadísticas se elevan considerablemente porque el consumo de embutidos y grasas es alto.
  • Cistitis. Se debe a ciertas bacterias que penetran por la uretra llegando hasta la vejiga y provocando una infección. Esta enfermedad se caracteriza por dolor al orinar, así como por las ganas de hacerlo con mucha frecuencia; también puede causar fiebre e incluso agotamiento. Existe un tipo especial llamada cistitis postcoital, que suele darse especialmente en los períodos de mucha actividad sexual, ya que mientras se mantienen relaciones sexuales el movimiento del pene empuja las bacterias existentes en la uretra hacia la vejiga.
  • Depresión. Trastorno mental que se caracteriza por fuerte decaimiento del estado de ánimo que, en el ámbito afectivo, se expresa mediante tristeza profunda, vacío existencial, autoculpa y soledad, en tanto que en el mental ocasiona ofuscación, pesimismo, inseguridad y baja autoestima. Este padecimiento se puede presentar en niños, adolescentes, adultos y ancianos, pero afecta con mayor frecuencia a las mujeres debido a los cambios hormonales propios de su organismo.
  • Endometriosis. Esta dolencia, que también afecta en mayor grado a las mujeres sin hijos, se caracteriza por la formación de pequeños quistes en el endometrio, que provocarán un agrandamiento en la matriz; es común que sean más dolorosos durante la menstruación o durante el coito, si estos se localizan en pelvis y detrás de la matriz. Para solucionar esta complicación se recurre a tratamiento hormonal o quirúrgico, e incluso a ambos, dependiendo de cada caso.
  • Hirsutismo. Aunque no es una enfermedad propiamente dicha, el exceso de vello o la aparición de éste en zonas tan antiestéticas como senos o bigote constituye serio problema para muchas mujeres. Suele tener su origen en especial sensibilización de los folículos pilosos a las hormonas masculinas que circulan por la sangre; es común que este molesto problema se solucione con ayuda de cosméticos o mediante medicación, si fuese necesario.
  • Histerectomía. Con este nombre se conoce a la intervención quirúrgica que consiste en la extirpación de la matriz. Es la cirugía más habitual entre las mujeres y los propios médicos reconocen que se realizan más de las estrictamente necesarias. Por eso, es recomendable que antes de someterse a esta intervención se busque una segunda opinión. Cuando una histerectomía resulta necesaria, los efectos secundarios de la misma suelen ser predominantemente psicológicos, por lo que quizá resultaría aconsejable que la mujer pudiera hablar abiertamente del asunto con un psicólogo o psiquiatra.
  • Infecciones vaginales. Es la invasión y multiplicación de hongos y bacterias en los tejidos de la vagina. Se asocian a higiene íntima deficiente, contacto sexual sin protección, cambios hormonales y factores ambientales. La más común es la candidiasis, causada por el hongo Candida Albicans, que produce comezón, ardor y secreciones vaginales de mal olor, espesas y blancas.
  • Papilomavirus. Enfermedad de transmisión sexual. De las 60 variedades de este microorganismo, ocho son los causantes de padecimientos genitales; de éstos últimos se distinguen dos grupos. El primero incluye los tipos 6 y 11, que se han encontrado en lesiones benignas y se les clasifica de “bajo riesgo”, en tanto que el segundo se compone de los denominados 16, 18, 31, 33, 35 y 51, y son considerados de “alto riesgo”, ya que se asocian a cáncer cervicouterino.
  • Prolapso. Dolencia femenina debida al debilitamiento de los tejidos de la vagina y útero, que normalmente surge como consecuencia de un parto o del mal suturamiento del desgarramiento del perineo. Normalmente, no será necesario tratamiento, excepto en los casos más agudos, o en aquellos otros que vayan acompañados de problemas en la vejiga, como incontinencia urinaria.
  • Síndrome premenstrual. Consiste en una serie de cambios físicos y emocionales (sensibilidad en mamas, fatiga, náuseas y cólicos, por ejemplo) que se presentan entre 7 y 14 días previos a la regla, se agudizan dos días antes de que ésta inicie y disminuyen o desaparecen cuando se presenta el sangrado. Guarda relación con variaciones en los niveles de estrógenos (hormona que controla el desarrollo sexual femenino) y progesterona, y se considera que aproximadamente 80% de las mujeres en edad reproductiva los experimentan.
  • Tumores uterinos. Aproximadamente 20% de las mujeres sufre este tipo de dolencia, afectando en mayor grado a aquellas que no tienen hijos o con embarazos muy tardíos. Su tratamiento varía en función de la edad de la mujer y de su deseo, o no, de tener hijos. Existen dos tipos: los más comunes reciben el nombre de miomas o fibromas, y surgen como consecuencia del desarrollo anormal de las fibras musculares que forman el útero, se desarrollan lentamente, pasando meses e incluso años hasta que alcanzan un tamaño similar al de una pelota de golf; pueden ser dolorosos o no, y la mujer notará un bulto en el abdomen o sufrirá reglas abundantes e irregulares. El otro tipo de tumor uterino recibe el nombre de adenoma y, aunque no es maligno, provoca cierto crecimiento en la matriz; es considerado también como un tipo de endometriosis.
  • Vaginismo. Es la imposibilidad de realizar el acto sexual debido a la contracción involuntaria de los músculos de la vagina, en consecuencia su abertura se cierra y es imposible la penetración. La población femenina que presenta este problema es capaz de responder sexualmente y alcanzar el orgasmo mediante estimulación del clítoris.

En la edad madura

En general, las mujeres que cuidan su alimentación, practican ejercicio y se alejan de la obesidad, tabaquismo y consumo de alcohol exagerado están protegidas contra enfermedades crónico-degenerativas (hipertensión arterial, diabetes, ateroesclerosis, entre otras), aunque ninguna de ellas podrá escapar de los síntomas de la menopausia.

En esta etapa cesa la actividad hormonal (se asocia con la fecha de la ultima menstruación), y es común que aparezcan síntomas como bochornos (sudores) en cabeza, rostro y pecho, así como resequedad vaginal o falta de lubricación, que convierte a las relaciones sexuales en experiencias dolorosas e incómodas.

Con frecuencia se atrofia la uretra, canal por el que la orina es descargada, causando con ello urgencia para orinar y dolor intenso al hacerlo, incontinencia cuando se tose o se ríe e infecciones en la vejiga. En el aspecto psicológico es frecuente la depresión, ansiedad e irritabilidad y cansancio, así como pérdida de apetito sexual y concentración mental.

Y como colofón

La vejez marca el capítulo final de un camino lleno de sobresaltos por el que tienen que transitar las mujeres, y siempre, hayan tenido o no el debido cuidado de su cuerpo, se encuentran expuestas a la degeneración natural de las funciones del organismo. Enseguida, un resumen de lo que ocurre en la tercera edad:

  • La audición tiende a disminuir 25% entre los 60 y 80 años; se considera que la tercera parte de la gente mayor de 65 años tiene problemas auditivos.
  • El esmalte de los dientes se vuelve quebradizo, las encías se pueden reducir y las amalgamas tienden a desintegrarse, problemas que surgen debido a deficiente nutrición.
  • La capa dérmica (piel) se adelgaza con la edad y hay pérdida de elasticidad de la piel.
  • La visión se reduce, pues el lente ocular se vuelve menos elástico y los músculos que lo controlan se debilitan; existen problemas de cataratas, glaucoma (aumento de la presión intraocular) y degeneración macular relacionada con la edad (padecimiento que afecta la retina del ojo).
  • Son comunes enfermedades como hipertensión arterial y depósitos de grasa que se adhieren en las paredes de los vasos sanguíneos, lo que potencialmente puede provocar infartos cardiacos o cerebrovasculares.
  • Aparece osteoporosis, enfermedad que se caracteriza por disminución de densidad mineral ósea (calcio y colágeno) debido a desequilibrio en el ciclo de reconstrucción de los huesos (se forma menor cantidad de tejido óseo del que se destruye), lo cual ocasiona que los huesos se vuelvan porosos, delgados y frágiles, en consecuencia, susceptibles a fracturarse ante el más mínimo esfuerzo o sin él.

Como se puede apreciar, conservar la salud y con ello el bienestar general del cuerpo y mente femeninos es una lucha permanente que no admite conductas frágiles o tímidas.

Este recorrido por la anatomía femenina busca resaltar las dificultades a las que está expuesto el mal llamado sexo débil, y tiene dedicatoria especial para los hombres que no comprenden que, para ser mujer , se necesitan “muchos pantalones”.

SyM - Fernando González G.

 

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