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Ciática, ¡Ay dolor, ya me volviste a dar!

Ciática, Dolor de espalda por malas posturas

Salud y Medicinas - Angélica Villanueva

La ciática suele confundirse con dolencias musculares o articulares que, de igual forma, afectan ambos hemisferios de espalda baja, glúteos y piernas. El desconcierto surge porque se acompaña de rigidez e inflamación en dichas zonas; descubra por qué ocurre.

Primero, hay que saber que la columna vertebral está constituida por más de 30 huesos distintos denominados vértebras, las cuales se separan entre sí mediante segmentos de cartílago llamados discos intervertebrales. Estos últimos cumplen con la labor de amortiguar movimientos bruscos, y cada uno posee cubierta dura que guarda en su interior una sustancia gelatinosa.

Con el paso de los años, dichas estructuras se desgastan y cuando se realiza esfuerzo físico su parte rígida puede sufrir fisuras, lo que provoca que su contenido se vacíe y expanda (hernia); ello da lugar a que se comprima la raíz del nervio ciático (proviene de la columna y se dirige hacia la pierna), o bien, irritación del mismo. Cabe destacar que también puede producirse cuando el sistema nervioso entra en contacto con sustancias como mercurio, plomo, toxinas de algunos microbios y ácido úrico (sustancia de desecho).

En consecuencia, se presenta dolor agudo y punzante que puede aparecer de manera repentina o gradual y se agrava al toser, estornudar o inclinar la espalda, además, es posible que sea tan intenso que impida cualquier movimiento.

La dolencia también se manifiesta si hay alteraciones en columna vertebral, como espondilosis (endurecimiento y rigidez de dicha zona) o debilitamiento de discos (ocasionado por golpes fuertes o presión ejercida por tumores); es posible que dichas condiciones afecten los nervios de brazos pero, generalmente, se comprime el ciático.

La batalla

Hoy en día la confirmación objetiva del diagnóstico y localización precisa de la lesión se logra mediante estudios de tomografía (permite obtener imágenes detalladas con ayuda de avanzado equipo de cómputo) y resonancia magnética, procedimiento mediante el cual se obtienen imágenes de cortes de cualquier plano del cuerpo.

Una vez que se ha identificado el padecimiento, se debe proceder en forma inmediata al tratamiento, que incluye reposo absoluto en cama y administración de antiinflamatorios, relajantes musculares y analgésicos. Se recomienda eliminar de la dieta carnes, ya que ocasionan exceso de ácido úrico y con ello que se incremente el dolor; los alimentos permitidos incluyen cereales integrales, frutas, verduras, pollo y lácteos bajos en grasas.

Otras medidas que pueden ser benéficas para el paciente son:

  • Utilizar colchón duro para evitar que se hunda el cuerpo y flexione la columna.
  • Aplicar compresas calientes remojadas en té de manzanilla en la zona dolorida.
  • Evitar movimientos innecesarios.
  • Frotar aceite de lavanda en el área afectada permite desinflamarla; se debe dar ligero masaje y cubrir la zona con un lienzo.
  • Bañarse en tina con agua caliente que contenga un poco de orégano o tomillo.

Generalmente, 1 o 2 semanas de tratamiento continúo resultan suficientes para controlar una crisis de ciática; una vez que el paciente pueda levantarse debe ser sometido a revisión médica. Solamente pequeño porcentaje de individuos requiere intervención quirúrgica, por ejemplo, quienes tienen tumores en columna o aquellos que pierden sensibilidad en alguno de los miembros.

Más vale prevenir...

Pueden seguirse los siguientes consejos para evitar que se presente este molesto padecimiento: 

  • Practique ejercicios que fortalezcan los músculos abdominales y corrijan la postura corporal.
  • Evite el sobrepeso, lo cual se puede lograr al alimentarse de manera equilibrada y mediante actividad física diaria.
  • Duerma en un colchón duro y con una almohada baja.
  • No permanezca mucho tiempo sentado, si no es posible remediarlo por razones laborales, coloque sus pies sobre un banco.
  • Pero en caso de que ya se tenga el padecimiento, las crisis pueden evitarse al practicar ejercicios como los que a continuación se presentan:
  • Acuéstese boca arriba sobre una colchoneta, extienda sus piernas; enseguida flexione una de sus extremidades y tómela con sus manos entrelazadas bajo el muslo mientras intenta volver a la posición inicial, haga un poco de resistencia. Repita el procedimiento con la otra pierna.
  • De igual manera, pero sobre una base dura, flexione una pierna, rodee la rodilla con ambas manos y haga fuerza intentando llevar la pierna hacia la cara. Haga lo mismo con la otra extremidad.
  • Siéntese en el piso, estire ambas piernas, flexione una de ellas y tome su rodilla con la mano del mismo lado, la contraria debe sujetar al tobillo; trate de aproximar la extremidad hacia el sitio opuesto, mantenga la posición 20 segundos y bájela lentamente. Repita con la otra pierna.

Como puede ver, este padecimiento puede postrarlo en cama varios días, por tanto, siga todos los cuidados que le aconseje su médico y no permita que una crisis le impida pasar ratos agradables en compañía de sus hijos, nietos y amigos.

SyM
Última actualización: 05-2013

 

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