Parto por cesárea, tal vez un riesgo innecesario - SyM
Salud y Medicinas, Sitio líder en salud y prevención de enfermedades, Cuidados de la salud

14 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



Hacer fuente pequeña
Hacer fuente normal
Hacer fuente grande
Imprimir

Cesárea, tal vez un riesgo innecesario

Martes 21 de marzo del 2017, 04:06 pm, última actualización.

43.5% de los embarazos a los que dio seguimiento el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) durante 2005 concluyeron en cesárea; se estima que en el sector privado la cifra puede oscilar entre 80% y 85%. Sin embargo, los riesgos que la intervención implica a madre y bebé reciben poca difusión; ¿los conoces?

Cesárea, tal vez un riesgo innecesario
Cesárea, tal vez un riesgo innecesario

Precisar en el concepto de cesárea es algo que la misma Medicina encuentra un tanto difícil, pues dicho procedimiento a lo largo de la historia ha sufrido innumerables modificaciones, todas ellas relacionadas con los avances científicos. No obstante, de unos años a la fecha parece haber consenso en definirla como la intervención quirúrgica que tiene por objeto extraer el producto de la concepción, vivo o muerto, a través de una incisión en la pared uterina después de que el embarazo ha llegado a 27 semanas.

En México, como sucede en todo el mundo, el número de cesáreas ha aumentado en forma constante desde la década de los 50 del siglo pasado, cuando apenas 2 o 3 de cada 100 embarazos culminaban con este procedimiento. Para los años 80 el empleo de este recurso para dar a luz se incrementó de manera considerable, pues se llevaba a cabo en aproximadamente 30% de total de embarazos.

En nuestros días se estima que la cifra en las instituciones hospitalarias privadas supera el 80% en el total de embarazos. La razón del incremento puede deberse a dos razones: a que los avances médicos y tecnológicos garantizan alumbramientos exitosos (y menos dolorosos) si se elige este método, o bien, que algunas compañías aseguradoras cubren los gastos de las cesáreas y no de los partos normales; incluso, éstos tienen un costo mayor.

Lo anterior es motivo de controversia entre miembros de la comunidad científica y quienes no lo son, y lo será por unos años más. Pese a ello, es muy importante destacar cuándo es la cesárea un recurso médico obligado, por ejemplo, en los siguientes casos:

  • Placenta previa. Cuando la bolsa que protege al feto en el saco gestacional y del cual se nutre (placenta) obstruye la salida del canal de parto.
  • Cuando el médico descubre, antes del alumbramiento, alguna situación que puede amenazar la vida del niño por falta de oxígeno si se expone al trabajo de parto normal.
  • Al encontrar que el producto es muy grande (macrosómico) o presenta alguna malformación.
  • Cuando existe el antecedente de dos cesáreas anteriores o cicatrices de sendas intervenciones sobre el útero, en las que éste se abrió completamente.
  • Desproporción pélvico-cefálica. Cuando la pelvis materna sea muy estrecha o deformada, de manera que dificulte un parto natural.
  • Infección actual o muy reciente de los genitales externos de la madre por virus herpes o del papiloma humano, así como sífilis, tratando de evitar la transmisión al producto durante su paso por la vagina.
  • Prolapso de cordón. Salida súbita del cordón umbilical del útero colocándose por delante de la cabeza del niño.
  • Bebé mal colocado. Por ejemplo, está de nalgas, con los pies primero o en posición transversal; la mejor posición es con la cabeza primero.diferentes posiciones y la mayoría son prematuros y de bajo peso.
  • Disminución en el ritmo cardíaco del bebé.
  • Sospecha de rotura del útero antes o durante el proceso del parto si no se prevé la expulsión rápida del niño por vagina.
  • Sufrimiento fetal. Disminución de la cantidad de oxígeno y nutrientes que recibe el bebé
  • Situaciones de riesgo elevado. Por ejemplo, antecedentes de fetos muertos, primer embarazo a edad muy avanzada o tratamiento previo de esterilidad, entre otros.

En quirófano

La cesárea se lleva a cabo generalmente mientras la madre está despierta, pero insensibilizada desde el tórax hasta las piernas mediante anestesia epidural o raquídea. Es importante hacer hincapié en ello, pues se trata de un tema que genera opiniones a favor y en contra, como se explicará adelante; la introducción del fármaco se realiza a través de una aguja especial o catéter en el espacio que hay entre dos vértebras de la zona lumbar; el efecto máximo se alcanza entre 20 a 30 minutos, y a partir de ese momento la infusión de la anestesia se realiza de forma constante a lo largo de todo el parto.

Gracias a la anestesia epidural la madre no siente dolor durante las contracciones, mientras que sí experimenta sensación de adormecimiento en la zona abdominal y parte de las extremidades inferiores.

Continuando con la cesárea, se hace incisión a través del abdomen por encima del área púbica, se abre el útero, se vacía el líquido amniótico con aspirador especial y el médico (obstetra) “saca” al bebé empleando los dedos; se limpian los líquidos de la nariz y de la boca del pequeño, se le corta el cordón umbilical y se asegura que esté respirando bien. Mientras tanto, la madre está despierta y puede escuchar y ver a su hijo.

El promedio de permanencia en el hospital es de 2 a 4 días, aunque la recuperación se demora un poco más de lo que tarda un parto natural. A fin que ésta se facilite, se sugiere a la madre que camine el mismo día de haber tenido la cirugía.

En nuestros días la cesárea es una operación muy segura, tanto para la mamá como para el niño. Sin embargo, al igual que en otras intervenciones quirúrgicas de importancia existen riesgos, siendo más comunes para la madre; entre los que debemos destacar se encuentran hemorragias durante la cirugía, infección de la herida o de vías urinarias, desarrollo de coágulos de sangre (trombosis en las venas de piernas o pelvis) tras el parto, o bien complicaciones derivadas del uso de la anestesia. Cabe mencionar que el corte en el útero deja un punto débil en la pared uterina, lo que en muchos casos obliga a que el resto de hijos nazca también por cesárea.

Por otra parte, 2 de cada 3 mujeres que intentan un parto vaginal después de la cesárea tienen éxito. Sin embargo, hay un leve riesgo de ruptura uterina asociado con dichos intentos que puede poner en peligro a la madre y el bebé, lo que motiva a que el médico vuelva a elegir la incisión en el útero con opción para solucionar el problema.

A su vez, las dificultades para el bebé son poco difundidas pero no por ello menos importantes. Es un hecho comprobado que los niños que nacen por cesárea tienen más probabilidades de tener problemas para respirar que los que lo hacen por parto natural. Asimismo, se sabe que algún descuido en la administración de anestesia puede afectar la actividad cerebral del feto.

Aun menos conocida es la generación de heridas en el bebé durante el parto por cesárea, evento que no resulta raro cuando la presentación del producto no es cefálica. Se trata de cortes hechos con bisturí —totalmente involuntarios— que por lo regular no suelen medir más allá de 1 cm o incluso figuran sólo como un pequeño rasguño; los sitios en los que se suscitan con más frecuencia son mejillas, frente, mandíbula, párpados, hombros, región glútea, tobillos, piernas y/o espalda. Es importante acentuar que lo anterior sucede en muy contados casos y que los métodos empleados en nuestros días reducen cada vez más la posibilidad de lesiones en recién nacidos.

Más polémica

Si bien la Organización Mundial de la Salud estableció en 1985 que no más de 15% de los embarazos deberían concluir con cesárea, la realidad demuestra que se ha abusado de esta práctica y que no hay control sobre ella.

Yendo más allá en la polémica, un estudio reciente llevado a cabo en Francia asegura que el riesgo de muerte de la madre se incrementa a más de tres veces durante una cesárea con respecto a un parto normal. De acuerdo con la agencia noticiosa Reuters, los investigadores dirigidos por la Dra. Catherine Deneux Tharaux (de la Maternidad Tenon en París), analizaron 65 muertes maternas registradas en el Sondeo Nacional Perinatal de aquel país entre 1996 y 2000, ocurriendo todas ellas después del nacimiento de un único hijo y sin que se debieran a procedimientos o condiciones preexistentes al parto.

Los especialistas descubrieron que el riesgo de fallecimiento por coágulos sanguíneos, infecciones o complicaciones de la anestesia era 3.6 veces mayor en las mujeres sometidas a cesárea. Inclusive, se mencionó que el riesgo de muerte después del nacimiento del bebé aumentó si la intervención se realizó antes de que comenzara el trabajo de parto o durante el mismo.

Aunque para muchos médicos especialistas la mayoría de las cesáreas son “innecesarias”, seguirá siendo una opción al que gran número de embarazadas recurrirán.

SyM - Regina Reyna

 

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Hoy en Embarazo

Cáncer de cuello uterino


Ver más...

Sabías que...

En México, el número de mujeres con discapacidad suma 3.8 millones, en tanto el de hombres llega a 3.3 millones, siendo las enfermedades su principal causa.




Comscore