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23 Octubre 2017 | Iniciar Sesión



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Efectos secundarios y contraindicaciones de los medicamentos

Martes 28 de marzo del 2017, 04:54 pm, última actualización

Una de las preguntas más frecuentes cuando comenzamos un tratamiento farmacológico es cómo dar buen uso a los medicamentos que consumimos. Para los expertos, esta duda es completamente válida, pues el empleo inadecuado o abusivo de estos productos puede ser muy peligroso para la salud.

Indicaciones de medicamentos, Efectos secundarios, Contraindicaciones
Efectos secundarios y contraindicaciones de los medicamentos

Automedicación responsable

Conocer cuáles son las principales indicaciones de los medicamentos nos permite llevar a cabo una automedicación responsable, práctica que se refiere no solamente al correcto uso de los fármacos de venta libre, también al de aquellos que se adquieren bajo prescripción médica; además, implica seguir las recomendaciones del especialista al pie de la letra y reportar algún problema en la terapia.

Cada fármaco cuenta con especificaciones que detallan cuáles son las enfermedades o síntomas que alivian, las dosis recomendadas para cada edad, el contenido de la fórmula, la presentación del producto y, ante todo, dos parámetros que deben considerarse para que un tratamiento llegue a buen fin: efectos secundarios y contraindicaciones.

El efecto secundario de los medicamentos hace referencia a la acción que posee el producto, además de su cualidad curativa, que no es la deseada o tiene carácter negativo. Un ejemplo lo encontramos en el ácido acetilsalicílico, el cual tiene la finalidad de ayudar a eliminar dolor, fiebre e inflamación, pero en exceso genera malestar estomacal.

Por otra parte, las contraindicaciones de las medicinas definen aquellas situaciones donde se aconseja que el paciente no utilice el fármaco, ya que el producto aumenta el riesgo de sufrir reacciones secundarias, es decir, secuelas adversas. En este sentido, cabe señalar que el estado de salud, historia clínica y antecedentes familiares pueden condicionar la efectividad y conveniencia de un tratamiento.

Información para la salud

Iniciemos ahora un recorrido por los principales grupos de medicamentos e indicaciones particulares de uso para cada uno:

Analgésicos

Se utilizan para disminuir inflamación, bajar fiebre (temperatura elevada) y dolor músculo-esquelético (en huesos, articulaciones, músculos) o visceral (en órganos). Las sustancias más comunes son ácido acetilsalicílico, paracetamol (acetaminofén), ibuprofeno y naproxeno, aunque algunos más fuertes incluyen químicos que proceden del opio (morfina y codeína).

Efectos secundarios

Paracetamol, ibuprofeno, ácido acetilsalicílico y naproxeno pueden causar diversos trastornos digestivos, ante todo porque alteran el equilibrio de los ácidos digestivos y favorecen la irritación de las mucosas (tejido que cubre el interior del tracto digestivo).

  • Irritación gástrica o estomacal. La elevación en el nivel de jugos gástricos irrita el interior de este órgano.
  • Hemorragias intestinales. Sangrado interno ocasionado por lesiones derivadas del aumento de acidez.
  • Vómito, náuseas. Ganas de volver el estómago.
  • Diarrea. Evacuaciones intestinales frecuentes, de consistencia líquida.
  • Ardor. Agruras o reflujo, debidos al aumento de acidez.
  • Inapetencia. Falta de apetito.
  • Constipación. Estreñimiento, dificultad para realizar evacuaciones intestinales.
  • Dolor abdominal. Es malestar generalizado en el vientre, como reflejo de los problemas anteriores.
  • Erupciones cutáneas, urticaria, rash. Aparición de granitos en la piel; ocurre en raras ocasiones.
  • Mala coagulación. Cuando se usa de manera continua, el ácido acetilsalicílico altera la capacidad de la sangre para detener hemorragias.

En cuanto a los derivados del opio, que tienen la característica de disminuir la actividad neuronal, podemos mencionar:

  • Adicción. Estas sustancias producen sensación de bienestar, por lo que su uso prolongado puede hacer que el paciente dependa psicológica o físicamente de la sustancia.
  • Síndrome de abstinencia. Se relaciona con lo anterior y se refiere a malestares como nerviosismo y ansiedad, que son manifestaciones del organismo por la falta del medicamento.
  • Estreñimiento. Es un problema particular de la codeína, y se debe a que esta sustancia disminuye la movilidad del intestino.

Contraindicaciones:

  • Embarazo. Todas estas sustancias atraviesan la placenta y llegan al feto, por lo que pueden afectar su crecimiento.
  • Lactancia. Es muy probable que estos medicamentos lleguen a la leche materna y, por tanto, al bebé mientras se alimenta.
  • Gastritis y úlcera gástrica. Respectivamente, influyen en la inflamación del estómago y la aparición de lesiones en su pared interna. Se caracterizan por exceso de acidez, de modo que el uso de algunos analgésicos es muy desfavorable.
  • Enfermedades hepáticas. Se ha encontrado que muchos analgésicos, como ibuprofeno y paracetamol, pueden generar, en altas dosis o uso prolongado, problemas en el hígado. Es mejor no consumirlos si hay hepatitis (inflamación de dicho órgano)
  • Enfermedades virales. El ácido acetilsalicílico está contraindicado en menores de 15 años que padezcan varicela, rubéola, influenza y otros padecimientos generados por este tipo de microorganismos, ya que se tiene el riesgo de padecer síndrome de Reye, que afecta al hígado y cerebro.
  • Padecimientos sanguíneos. Personas con problemas de coagulación o que se vayan a someter a cirugía deben asesorarse con un médico para saber si pueden tomar ácido acetilsalicílico.
  • Comportamiento adictivo. Pacientes que fuman o con problemas de alcoholismo deben ser evaluados antes de emplear medicamentos con morfina o codeína.

Ansiolíticos

Tienen efecto sedante y se emplean como tranquilizantes o inductores del sueño. El grupo más empleado son las benzodiazepinas, entre las que se encuentran diazepam, buspirona, ketazolam, lorazepam, midazolam y alprazolam; su venta requiere receta médica.

Efectos secundarios

La mayoría de reacciones secundarias surge por la acción de estos medicamentos, que disminuye la actividad del sistema nervioso:

  • Somnolencia. Exceso de sueño.
  • Debilidad. Falta de fuerza.
  • Cansancio muscular. Sensación de fatiga sin haber hecho esfuerzo físico.
  • Confusión. Falta de claridad en el pensamiento.
  • Cefalea. Dolor de cabeza.
  • Sequedad de boca. Falta de producción de saliva.
  • Constipación. Estreñimiento, generado por baja actividad neuronal, que desencadena baja movilidad intestinal.
  • Anorexia. Pérdida de apetito; no confundir con el síndrome que se genera cuando una persona presenta miedo extremo a la obesidad y deja de alimentarse.
  • Mareos. Vértigo y pérdida de equilibrio ocasional.
  • Ataxia. Entorpecimiento; pérdida de coordinación de movimientos, ligero temblor de dedos.
  • Visión borrosa. Dificultad para enfocar objetos.
  • Adicción. Dependencia física o mental hacia el medicamento (por uso prolongado o dosis elevadas).
  • Síndrome de abstinencia. Nerviosismo, ansiedad y desesperación, como consecuencia de la dependencia al fármaco.

Contraindicaciones:

  • Embarazo y lactancia. Estas sustancias pueden afectar al feto o niño que se alimenta con leche materna.
  • Historia de dependencia a drogas u alcohol. Existe riesgo de desarrollar dependencia a estos medicamentos.
  • Miastenia gravis. Enfermedad que se caracteriza por generar debilidad muscular progresiva; por sus efectos secundarios, las benzodiazepinas pueden afectar al paciente.
  • Insuficiencia respiratoria. Dificultad para respirar. Al generar debilidad, estos medicamentos pueden empeorar la situación.
  • Apnea. Es el cese temporal de la respiración durante el sueño (ronquidos). Ya que los ansiolíticos relajan, una mayor distensión de los músculos del cuello puede generar asfixia durante el sueño.
  • Enfermedades hepáticas. Los fármacos son procesados por el hígado, y dicha labor representa gran esfuerzo para éste órgano. Por ello, en condiciones como hepatitis (inflamación del hígado) o insuficiencia (incapacidad de éste órgano para cumplir sus funciones) se desaconseja su empleo.
  • Insuficiencia renal. Los medicamentos se eliminan a través de la orina, que filtra el riñón. Cuando éste órgano no funciona adecuadamente, lo mejor es no utilizar benzodiazepinas o permanecer bajo vigilancia del especialista.

Antiácidos

Se indican para acidez excesiva, gastritis y úlcera, pues neutralizan la generación de jugos digestivos o disminuyen su secreción. Contienen sustancias que anulan a los ácidos (bicarbonato de sodio e hidróxidos de aluminio y magnesio) o que bloquean su producción (cimetidina, ranitidina, famotidina).

Efectos secundarios

Los hidróxidos de aluminio y magnesio pueden ocasionar:

  • Evacuaciones frecuentes. Ambas sustancias tienen ligero efecto laxante, es decir, estimulan la movilidad intestinal.
  • Diarrea. Las heces pueden tener consistencia líquida.
  • Estreñimiento. En altas dosis el efecto es contrario y generan dificultad para el vaciado intestinal.
  • Sensación de sed.
  • Gases.

La segunda familia de fármacos (cimetidina, ranitidina, famotidina) produce, en raras ocasiones:

  • Náuseas y mareos. Ganas de volver el estómago.
  • Rash o erupción cutánea. Granitos en la piel.
  • Cansancio. Fatiga sin causa aparente.
  • Cefalea. Dolor de cabeza.
  • Dolor articular. Malestar localizado en tobillos, rodillas, cadera, manos y muñecas.
  • Hepatitis. Inflamación temporal del hígado.
  • Ictericia. Coloración amarillenta de la piel porque se altera el funcionamiento del hígado y éste no filtra bien la sangre.
  • Confusión mental. Aturdimiento.
  • Diarrea. Evacuaciones frecuentes y de consistencia líquida.

Contraindicaciones:

  • Enfermedades graves del riñón. Los hidróxidos de aluminio y magnesio se desechan por la orina y pueden ocasionar sobreesfuerzo en riñones que no son saludables.
  • Cálculos renales. “Piedritas” que se forman en el riñón y vías urinarias por acumulación de minerales. No se recomienda a pacientes con este problema el uso de antiácidos con hidróxido de aluminio y magnesio, pues pueden empeorar.
  • Úlcera gástrica maligna o cáncer estomacal. Son perforaciones graves del estómago y tumoraciones; cualquier antiácido sólo enmascararía los síntomas en vez de dar solución.
  • Embarazo y lactancia. En algunos casos pueden emplearse estos productos, pero se requiere de aprobación médica.

Antibióticos

Se utilizan en numerosas infecciones bacterianas que afectan a diversos órganos. Las sustancias más empleadas son las penicilinas (amoxacilina, tetraciclina, ampicilina), aunque también se incluyen sales como trimetoprim y sulfametoxazol.

Efectos secundarios

La mayoría son reacciones alérgicas (rechazo):

  • Vómito. Expulsión violenta del contenido gástrico por la boca.
  • Salpullido o urticaria. Granitos y enrojecimiento de la piel.
  • Prurito. Comezón.
  • Fiebre. Elevación de la temperatura corporal.
  • Escalofríos. Sensación de frío acompañada de palidez.
  • Inflamación de la cara. El rostro luce hinchado y deforme.
  • Resoplo. La inflamación en vías respiratorias dificulta tomar aire.
  • Mareos. Vértigo; falsa sensación de movimiento o impresión de que los objetos se mueven o giran.
  • Crisis convulsivas. Sacudidas corporales involuntarias.
  • Problemas digestivos. Pueden generarse malestar estomacal y diarrea, debido a que estos medicamentos alteran el equilibrio de la flora intestinal (microorganismos que ayudan en la digestión).

Contraindicaciones

  • Embarazo y lactancia. Estas sustancias afectan al feto o niño que se alimenta con leche materna.
  • Alergia a los componentes de la fórmula. Los antibióticos pueden generar reacciones adversas muy fuertes. Si el paciente tiene antecedentes alérgicos debe emplear aquellos medicamentos que apruebe el médico, y siempre bajo vigilancia.
  • Infecciones virales. Estos medicamentos sólo actúan contra bacterias y no sirven para infecciones por virus.
  • Problemas digestivos. El uso de antibióticos debe ser prudente en quienes presentan enfermedades de este sistema, pues alteran el equilibrio de la flora gastrointestinal.
  • Deficiencias vitamínicas. La combinación de trimetroprim y sulfametoxazol empeora problemas de anemia megaloblástica (deficiencia en glóbulos rojos por falta de vitaminas B9 y B12 ).
  • Insuficiencia hepática. Si el hígado no realiza adecuadamente sus funciones, el sulfametoxazol se acumula en la sangre y puede generar efectos secundarios.

Anticonceptivos hormonales

Son píldoras, inyecciones y parches para la piel cuyas sustancias activas son hormonas femeninas, estrógenos y progesterona. Inhiben la ovulación y hacen más espeso el moco contenido en el cuello del útero (cervical), al mismo tiempo que generan cambios en el endometrio para que el óvulo no se implante.

Efectos secundarios

En nuestros días tienen alta eficacia y pocas consecuencias adversas, pero pueden provocar:

  • Irregularidades menstruales. El período de sangrado puede atrasarse o adelantarse, además de ser más intenso o escaso.
  • Cefalea. Dolor de cabeza.
  • Sensibilidad en senos. Se vuelven muy delicados al tacto.
  • Cambio de peso. Por lo general, aumenta.
  • Cambio de humor. La mujer se muestra irritable.
  • Acné. Presencia de barros y espinillas a consecuencia de los cambios hormonales.

Contraindicaciones

  • Embarazo y lactancia. Su uso en estas etapas está prohibido terminantemente, también cuando hay sospecha de embarazo.
  • Cáncer de mama. Es la presencia de un tumor maligno en un seno. Cuando este problema está en curso, las hormonas pueden estimular a las células anormales o cancerígenas.
  • Problemas hepáticos. Hepatitis o tumor de hígado son condiciones que pueden empeorar con estas hormonas.
  • Tabaquismo. Mujeres que fuman más de 20 cigarrillos al día (una cajetilla) pueden ser más propensas a padecer cáncer.

Antidepresivos

Se utilizan en pacientes con depresión, siendo más empleados los denominados de tercera generación, como fluoxetina, fluvoxamina, paroxetina, sertralina, citalopram, trazodona y nefazodona, así como los tricíclicos: amitriptilina, amineptina, melitraceno, imipramina, clomipramina y lofepramina.

Efectos secundarios

Se deben a su acción en el sistema nervioso:

  • Cambios de conducta. La persona que los toma requiere de vigilancia médica ya que, en algunos casos, puede motivar a desestimar la propia vida y atentar contra ella.
  • Insomnio. Falta de sueño, incapacidad para dormir.
  • Somnolencia. Es probable sentir mucho sueño en el día.
  • Nerviosismo. Alteración en el sistema nervioso que se manifiesta con inquietud, intranquilidad e irritabilidad.
  • Estreñimiento. Dificultad para evacuar la masa fecal de manera periódica y completa.
  • Sequedad de boca. Dificultad para producir saliva y masticar.
  • Visión borrosa. Problemas para enfocar objetos.
  • Disfunción sexual. Falta de apetito sexual y relaciones íntimas poco satisfactorias.
  • Hipotensión ortostática. Mareo al ponerse de pie.
  • Alteración en el ritmo cardiaco. Pueden presentarse palpitaciones irregulares (arritmias) y pulso acelerado.
  • Cambios en el apetito. La sensación de hambre puede aumentar o disminuir, ocasionando incremento o pérdida de peso corporal.

Contraindicaciones

  • Embarazo. Hay productos sobre los que no hay pruebas de que atraviesen la placenta y lleguen al feto, pero por precaución se recomienda el uso de antidepresivos sólo cuando sea estrictamente necesario y bajo prescripción médica.
  • Lactancia. Se prohíbe su consumo, pues todos estos productos se secretan junto con la leche materna.
  • Epilepsia. Es una enfermedad que genera convulsiones y estados de ausencia por problemas en la actividad eléctrica del cerebro. Se permite, pero bajo estricta vigilancia y dependiendo de cada caso.
  • Insuficiencia hepática o renal. Hígado y riñón intervienen en el procesamiento de estos medicamentos, por lo que si existen problemas en estos órganos se recomienda no utilizarlos.
  • Diabetes. Es el incremento de azúcar en sangre por mal aprovechamiento de insulina o nula generación de esta hormona. Algunos productos incrementan los niveles de glucosa, por lo que su uso debe ser muy controlado.

Antidiarreicos

Controlan las evacuaciones frecuentes y acuosas, (diarrea) las cuales pueden estar acompañadas de dolor, debilidad, náuseas, vómitos, espasmos abdominales (retortijones), fiebre o pérdida de apetito.

Estos fármacos eliminan molestias, dan mayor consistencia a las deposiciones y detienen la pérdida de agua y nutrientes. Las sustancias activas más frecuentes son caolín, pectina, subsalicilato de bismuto, furazolidona y nifuroxazida.

Efectos secundarios

  • Oscurecimiento de las evacuaciones. Es normal, por su acción sobre el proceso digestivo.
  • Lengua saburral. Lengua geográfica o con fisuras.
  • Estreñimiento. Cuando se usan en exceso, puede dificultar la evacuación.
  • Náuseas, vómito. Deseo de volver el estómago, por la acción de estos productos sobre el sistema digestivo.
  • Oscurecimiento de la orina. Se debe a que el organismo desecha las sustancias activas a través de esta vía.
  • Confusión. Pueden generar decaimiento y falta de concentración.

Contraindicaciones

  • Embarazo y lactancia. No son aconsejables.
  • Obstrucción intestinal. Estos medicamentos obstruirían todavía más las evacuaciones.
  • Insuficiencia renal grave. Se forzaría al riñón y los niveles del medicamento permanecerían demasiado altos.
  • Insuficiencia hepática. También pueden generarse problemas en el hígado.

Antigripales

Utilizados en resfriados que afectan a las vías respiratorias altas (nariz y garganta), ayudan a aliviar congestión nasal, fiebre, tos, dolor de cabeza y cuerpo cortado. Entre sus principios activos se encuentran analgésicos (paracetamol o iboprufeno) y sustancias que ayudan a reducir algunas molestias: clorfenamina, pseudoefedrina o loratadina.

Efectos secundarios

Muchos de ellos son compartidos con los de los analgésicos, aunque otros provienen de los antihistamínicos, que bloquean la acción de la histamina (sustancia que ocasiona estrechamiento de las vías respiratorias):

  • Irritación estomacal, náuseas y hemorragias intestinales. Suceden por la elevación en el nivel de jugos gástricos.
  • Sueño. La somnolencia diurna se debe a los antihistamínicos.
  • Taquicardias. Alteraciones en el ritmo cardiaco, también por las sustancias antes mencionadas.
  • Hipotensión ortostática. Baja presión sanguínea al ponerse de pie o moverse con brusquedad.
  • Mareo, zumbido de oídos. Sensación de vértigo y aturdimiento.
  • Rash. Granitos por posible reacción adversa o sobredosis.
  • Ictericia. Coloración amarilla de la piel, a raíz de problemas en el hígado que desencadena el paracetamol.

Contraindicaciones

  • Embarazo y lactancia. No es conveniente que mujeres encinta o amamantando consuman estos productos.
  • Presión elevada y arritmias. Alteraciones en el funcionamiento cardiaco pueden acentuarse con el uso de antihistamínicos.
  • Glaucoma de ángulo agudo. El aumento en la presión del globo ocular, que puede causar daño progresivo a la visión, se acentúa con algunos antihistamínicos.
  • Insomnio. Personas con dificultad para dormir deben consultar a su médico para saber qué producto sería el más conveniente, pues algunos incluyen estimulantes del sistema nervioso.
  • Enfermedades hepáticas. Sobre todo, se debe evitar el consumo de antigripales con paracetamol.
  • Hipertrofia prostática. Es el aumento en el tamaño de la próstata (glándula del sistema reproductor masculino) que dificulta la emisión de orina. Los antihistamínicos pueden empeorar este problema.
  • Gastritis y úlcera estomacal. Pacientes con problemas digestivos pueden sentir molestias.
  • Usuarios de maquinaria y automovilistas. Algunas fórmulas hacen más lentos los reflejos y afectan la concentración, así que es mejor consultar a un médico para conocer qué producto es conveniente.

Antihipertensivos

Reducen la tensión arterial cuando ésta supone riesgos para la salud, como infarto cerebral (muerte de tejido neuronal por falta de suministro de sangre, lo que ocurre porque un vaso sanguíneo se rompe por la presión sanguínea). Logran su objetivo fundamentalmente de dos maneras: favoreciendo la eliminación de líquidos (diuréticos) o dilatando venas y arterias (vasodilatadores).

Efectos secundarios

En el caso de los diuréticos:

  • Deshidratación. Abusar de estos productos genera pérdida notable de agua, debilidad y malestar general.
  • Alteración en los niveles de sales. Puede tener muchas consecuencias, como calambres, dolor articular y fatiga muscular.
  • Trastornos cardiacos. Es consecuencia de lo anterior, y el principal problema son arritmias (cambios en el ritmo cardiaco).
  • Pérdida del apetito sexual. Bajo nivel de sales y agua también repercute negativamente en la vida íntima.

En cuanto al segundo grupo de medicamentos o de los vasodilatadores, encontramos:

  • Mareos o náuseas. Sensación de movimiento brusco y ganas de volver el estómago.
  • Cambios en el sentido del gusto. Los alimentos se perciben con “sabor metálico”.
  • Salpullido y prurito. Aparición de granitos, con enrojecimiento y comezón.
  • Sed. La necesidad de tomar líquidos es apremiante.
  • Debilidad. Cansancio sin haber realizado esfuerzo físico.
  • Inflamación. Rostro, garganta, lengua, labios, ojos, manos, pies, tobillos o piernas pueden lucir hinchados.
  • Ictericia. Coloración amarillenta de la piel u ojos que se debe a que los medicamentos modifiquen la función del hígado.
  • Insomnio. Es probable que se altere la capacidad para conciliar el sueño.
  • Anuria. Ausencia de necesidad de orinar.
  • Arritmias. Frecuencia cardíaca irregular.

Contraindicaciones

  • Embarazo y lactancia. Todo antihipertensivo puede perjudicar la gestación y el amamantamiento.
  • Enfermedades cardiacas. Cualquier alteración cardiaca supone el riesgo de padecer reacciones secundarias notables. Se requiere en estos casos de estricta evaluación por parte del especialista.
  • Deshidratación. Toda persona con problemas de hidratación debe evitar los diuréticos.

Antihistamínicos

Se utilizan en casos de alergia, como asma, conjuntivitis, rinitis, urticaria y dermatitis. Estos fármacos impiden la liberación de histamina, sustancia que se genera en las reacciones alérgicas y da lugar a los síntomas conocidos (es posible encontrarlos en antrigripales o productos para evitar mareo).

Efectos secundarios

Los antihistamínicos actúan sobre el sistema nervioso y de ahí sus efectos adversos, aunque los productos más novedosos generan menos problemas.

  • Somnolencia. Sueño excesivo durante el día.
  • Confusión. Dificultad para concentrarse y para razonar.
  • Mareo, zumbido de oídos. Sensación de vértigo y aturdimiento.
  • Mala coordinación de movimientos. Los reflejos y los desplazamientos voluntarios se vuelven lentos.
  • Taquicardias. Alteraciones en el ritmo cardiaco.
  • Hipotensión ortostática. Baja presión sanguínea al moverse súbitamente o ponerse de pie.
  • Insomnio. Algunos pacientes se sienten inquietos, nerviosos y con angustia, por lo que tienen dificultad para dormir.

Contraindicaciones

  • Embarazo. Sólo en casos específicos el médico solicitará su uso, y por lo regular se tratará de uno de los antihistamínicos más nuevos (de segunda generación).
  • Lactancia. No se aconseja su uso.
  • Presión elevada y arritmias. Toda alteración en el funcionamiento cardiaco puede acentuarse.
  • Glaucoma. El daño progresivo de la visión por aumento en la presión intraocular aumenta con el uso de los primeros antihistamínicos, no así con los de segunda generación.
  • Insomnio. Las personas con dificultad para dormir sólo deben emplear los medicamentos más novedosos de este grupo.
  • Hipertrofia prostática. Los problemas para orinar que se generan por el crecimiento de la próstata pueden empeorar con antihistamínicos de primera generación.
  • Automovilistas y usuarios de maquinaria. No es recomendable conducir o hacer uso de instrumentos, a fin de evitar accidentes.

Antiinflamatorios

Bloquean a la enzima ciclooxigenasa, responsable de la inflamación de los tejidos y, por tanto, del dolor que aparece en ellos. Los más comunes son los conocidos como no esteroideos (AINES), y se emplean en problemas reumáticos, gota y dolor muscular. Los más comunes son aceclofenaco, butibufeno, diclofenaco, fenilbutazona, ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, ketoprofeno, ketoralaco, naproxeno, piroxicam y salsalato,

Efectos secundarios

Muy similares a los mencionados en el apartado de analgésicos, aunque otros se originan porque algunos de estos productos se aplican directamente en la piel.

  • Dolor estomacal y acidez. Afectan la mucosa gástrica.
  • Problemas de coagulación. El ácido acetilsalicílico ocasiona cierta propensión a sufrir hemorragias.
  • Eritema. Enrojecimiento de la piel que ocurre con los productos que se aplican directamente sobre una zona dolorida (tópicos), como piroxicam, bencidamina, salicilato de metilo y diclofenaco. Es reacción adversa a los componentes de la fórmula.
  • Prurito, erupción. En casos más severos aparecen comezón y granitos. Se eliminan suspendiendo el uso del producto.

Contraindicaciones

  • Embarazo y lactancia. Los que son en crema pueden aplicarse bajo supervisión médica; lo que se ingieren deben evitarse.
  • Enfermedades del hígado. Ante todo, se desaconsejan para evitar sobrecargar a este órgano.
  • Asma, rinitis. Son reacciones alérgicas que dificultan la respiración. En algunos casos el diclofenaco puede desatar episodios severos en quienes padecen estas enfermedades.
  • Gastritis. Los AINES por vía oral aumentan la acidez estomacal, por lo que no se recomiendan.

Antimicóticos

Sirven para prevenir infecciones ocasionadas por hongos microscópicos que se contraen por contacto directo con una persona infectada, al compartir ropa, toallas y baños; requieren supervisión médica, pues el uso incorrecto puede empeorar la enfermedad. Las sustancias más comunes son clotrimazol, miconazol, ketoconazol, ácido undecilénico de zinc y tolnaftato.

Efectos secundarios

  • Irritación. La piel luce enrojecida y algo inflamada.
  • Prurito. Comezón en la zona donde se aplicó.
  • Ardor. Sensación quemante en la piel.

Contraindicaciones

  • Embarazo y lactancia. No se aconsejan. Los productos formulados para aplicación vaginal deben emplearse sólo bajo la supervisión del médico.
  • Alergia. No debe repetirse la aplicación del producto si previamente ha generado irritación.

Antisépticos

Son soluciones que eliminan o impiden el crecimiento de algunos tipos de bacterias que se encuentran en la piel y en las membranas mucosas. Algunas de las sustancias más empleadas son alcohol, cloruro de benzalconio y yodo.

Reacciones secundarias

Casi siempre son locales y no graves, pues basta con suspender la aplicación para detenerlas.

  • Irritación. La piel luce enrojecida e inflamada.
  • Prurito. Comezón y ardor.

Contraindicaciones

  • Alergia. Personas que hayan manifestado sensibilidad al yodo u otro componente de la fórmula.

Antitusivos

Aminoran la tos gracias a que poseen sustancias con diversos mecanismos: unas adormecen a las terminaciones nerviosas de la garganta (codeína) o bloquean directamente el impulso nervioso que genera la tos (dextrometorfano, benzonatato); otras abren las estructuras pulmonares por donde circula el aire, los bronquios y, por ende, se llaman broncodilatadores (albuterol, teofilina); también son utilizados en asma (enfermedad alérgica que produce inflamación en los conductos que llevan aire a los pulmones).

Los mucolíticos (clorhidrato de bromhexina, acetilcisteína) disminuyen la generación de moco, en tanto que los expectorantes (bálsamos y esencias de tolú, eucalipto, gomenol y pino, cloruro amónico, guaifenesina, guayacolato de glicerilo, difenhidramina, bromhexina y ambroxol) facilitan la salida de las flemas. Pueden contener antihistamínicos.

Efectos secundarios

Pueden variar de un producto a otro, pero los más notables y generales son:

  • Resequedad de boca. Baja producción de saliva.
  • Náuseas. Ganas de volver el estómago.
  • Nerviosismo. Inquietud, irritabilidad.
  • Gastritis. Inflamación del estómago.
  • Falta de apetito. Poco interés por consumir alimentos.
  • Urticaria o rash. Granitos y enrojecimiento de la piel.
  • Constipación. Estreñimiento.
  • Diarrea. Evacuaciones intestinales sin consistencia sólida.
  • Depresión nerviosa. Baja actividad del sistema nervioso que se refleja en movimientos lentos, mala coordinación y problemas para respirar; es consecuencia del uso de altas dosis de dextrometorfano.
  • Somnolencia. Se debe a los antihistamínicos que poseen algunos medicamentos de este tipo.
  • Adicción. Sucede con las fórmulas que contienen codeína, que es un derivado del opio.

Contraindicaciones

El uso de antitusivos debe ser cuidadoso debido a que hay gran variedad de tipos de tos como de productos.

  • Tos seca. En estos casos no se deben emplear expectorantes ni mucolíticos.
  • Tos húmeda. Nunca se recomiendan bloqueadores del impulso para la tos, como dextrometorfano, pues pueden provocar retención de secreciones.
  • Alergia a los componentes de la fórmula. Como en otros medicamentos, si hay antecedentes de reacciones adversas lo mejor es abstenerse de emplear estos fármacos.
  • Embarazo y lactancia. No se recomiendan estos medicamentos porque pueden perjudicar al feto o bebé.
  • Tendencia adictiva. Personas con problemas para beber o fumar deben evitar las fórmulas con codeína.

Corticoides

Son otra familia de antiinflamatorios, pero similares a la hormona cortisona que generan las glándulas suprarrenales (localizadas sobre los riñones). Son muy útiles en problemas por reacciones autoinmunes, es decir, cuando el sistema de defensa del organismo ataca a sus propios órganos y tejidos. Las principales sustancias que se emplean por vía oral son la prednisona, metilprednisolona y dexametasona, en tanto que por vía tópica son hidrocortisona, beclometasona, betametasona, metilprednisolona y triamcinolona.

Efectos secundarios

Debido a que intervienen en el funcionamiento hormonal, pueden ser graves si no se sigue el tratamiento determinado por el médico (los corticoides por vía tópica también generan problemas, pues al absorberse pasan a la sangre):

  • Osteoporosis. Debilidad en huesos, pérdida de minerales (calcio, magnesio).
  • Hipertensión arterial. Aumento en la tensión sanguínea.
  • Hemorragia digestiva. Lesiones al interior del esófago, estómago o intestinos que generan sangrados.
  • Adelgazamiento de la piel. Es un problema que ocurre, principalmente, por uso continuo en la epidermis.
  • Alteración del apetito. Puede aumentar o disminuir, generando cambios de peso corporal.
  • Depresión, irritabilidad. El carácter de una persona también puede verse afectado.

Contraindicaciones

  • Embarazo y lactancia. No se recomiendan porque pueden afectar al bebé.
  • Herpes simple ocular. Es la infección de la córnea del ojo por acción de este virus, también responsable de los fuegos labiales. Como los corticoides disminuyen la acción de defensa del organismo, favorecen que este virus se reproduzca y dañe al ojo.
  • Infecciones agudas o crónicas. Al igual que en el caso anterior, el uso de estos productos puede ser contraproducente y favorecer el ataque de microorganismos invasores.
  • Diabetes. La elevación de los niveles de azúcar puede empeorar con estos medicamentos.
  • Osteoporosis. También la debilidad de huesos puede acentuarse, así que su uso debe estar estrictamente vigilado.
  • Insuficiencia renal. Estas sustancias también pueden atrofiar la actividad de un riñón que no filtra la sangre eficazmente.

Laxantes

Se utilizan para aliviar el estreñimiento, ya sea porque aumentan el volumen del bolo intestinal (fibra, celulosa) y retienen agua, o porque estimulan al intestino (sen, senósidos A-B, bisacodilo y psicosulfato sódico).

Efectos secundarios

  • Flatulencia. Gases intestinales.
  • Retortijones. Es el dolor abdominal; se presenta con mayor severidad al consumir sen y senósidos A-B.
  • Estreñimiento crónico. Cuando se recurre con frecuencia a estos medicamentos, el estreñimiento puede aumentar puesto que el intestino se acostumbra a estar estimulado por un agente exterior.
  • Malnutrición. La estimulación constante de evacuaciones impide el aprovechamiento de los alimentos.

Contraindicaciones:

  • Embarazo y lactancia. Sólo se permite el consumo de fibra, por el bien del bebé.
  • Dolores abdominales no diagnosticados. Puede existir el riesgo de perforación intestinal.
  • Problemas en hígado, riñón o corazón. Las sustancias laxantes pueden forzar el funcionamiento de estos órganos.
  • Deshidratación. No se recomienda en personas con mala hidratación, pues puede acentuar alteraciones por falta de líquidos.

Finalmente, recuerda que otras medidas útiles que definen la automedicación responsable y facilitan un buen tratamiento consisten en no combinar fármacos, pedir cualquier aclaración al médico si tienes dudas sobre la administración del producto (dosis y modo de empleo correctos) y, ante todo, si observas cualquier reacción secundaria debes notificarlo de inmediato al especialista para evitar lamentables complicaciones.

SyM - Israel Cortés

 

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