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Embarazo en adolescentes, problema de hoy

Martes 28 de marzo del 2017, 04:57 pm, última actualización

No existe una fórmula mágica que disminuya la incidencia de embarazo en la adolescencia, pero es posible hacerle frente mediante adecuada comunicación familiar, métodos anticonceptivos, información veraz sobre sexualidad y un cambio de actitud que permitan mayor equidad entre hombres y mujeres.

Embarazo en adolescentes, Gestación

El embarazo durante la adolescencia es un tema de gran interés en todos los sectores de la sociedad, además de que motiva la realización de estudios, debates y campañas informativas encaminadas a prevenir sus efectos adversos. Todo ello es más que justificado si tomamos en cuenta que cerca de la quinta parte de la población mexicana tiene entre 13 y 19 años de edad, es decir, existen millones de jóvenes en territorio nacional que atraviesan la etapa en que dan inicio su vida sexual activa, pero donde su personalidad todavía está en formación.

Las consecuencias que se derivan de un embarazo de este tipo son muy numerosas y, opina la Dra. María del Carmen Laurel Morillón, coordinadora del Centro de Atención Integral para Adolescentes InterMedik y del Módulo de Atención Integral al Adolescente en el Centro de Salud Dr. Ángel Brioso Vasconcelos de la Secretaría de Salud, en la Ciudad de México, “a pesar de que durante un tiempo se le dio más importancia a factores biológicos o médicos, es decir, a las complicaciones que se presentan, como mayor incidencia de abortos espontáneos o partos prematuros, ahora se habla abiertamente de que también hay muchas complicaciones sociales y psicológicas”.

Al respecto, menciona que casi siempre hay una fuerte presión sobre las jóvenes, quienes se ven orilladas a abandonar sus estudios, sufren agresiones por parte de su familia y del entorno, tienen menos oportunidades de conseguir un empleo (cuando lo obtienen es mal remunerado) y ven interrumpido su proyecto de vida, sin olvidar que deben educar a su hijo en medio de un ambiente desfavorable.

Esta aseveración es compartida por, Alexis Sorel Flores Sixtos, psicólogo del Colectivo Existencia Libre e integrante de la Red Democracia y Sexualidad, quien agrega: “Todavía vivimos en una sociedad donde la carga en este tipo de situaciones recae en la mujer. Si analizas cuántos hombres se comprometen con su pareja, te das cuenta de que la mayoría salen huyendo, incluso antes de saber si hay embarazo o no. Tampoco es raro descubrir que la misma familia es la que le aconseja al varón para que se haga el desentendido”.

Ambos especialistas coinciden en que el tema es muy complejo y requiere de un esfuerzo colectivo en el que se proporcione información adecuada sobre sexualidad a la población en general, sin olvidar que se debe luchar por la creación de relaciones más equitativas entre géneros.

Amplio abanico

Laurel Morillón, explica que el embarazo en adolescentes es todo aquel que se presenta en menores de 19 años, aunque aclara que los ginecólogos sólo consideran aquellos casos que se dan en mujeres que tienen menos de 2 años de haber iniciado su menstruación.

Haciendo caso a la primera definición, que es la más aceptada, la especialista señala que la incidencia de este problema en México es alta, a pesar de que los datos varían de acuerdo con la estadística que se consulte. Por ello, mientras que algunos estudios muestran que 18 a 20% de todas las mujeres encinta tienen 19 años o menos, otras fuentes afirman que la cifra oscila entre el 15 y el 26%.

Al preguntársele cuál es la causa que favorece este tipo de embarazos, asegura que “no hay una específica, sino muchas, y pueden ser individuales, familiares, sociales, económicos o culturales. No ocurre como con otros problemas, por ejemplo, adicción o delincuencia, en los que se tiene un perfil definido que nos permite saber desde la infancia qué chicos son susceptibles por sus características”.

Así, entre los factores más comunes, que pueden mostrarse de manera aislada o combinada, menciona:

  • Desinformación. No sólo la falta de conciencia sobre sexualidad y anticonceptivos es determinante, sino el hecho de que “quienes tienen mayor conocimiento sobre estos temas no siempre lo aplican. Además de que todavía hay muchos tabúes y deficiencias en la educación escolar, hay investigaciones que muestran que los adolescentes conocen los métodos para prevenir el embarazo, incluso saben cómo funcionan, pero no los usan”.
  • Psicología del adolescente. Por naturaleza son rebeldes y le llevan la contraria sus padres, por lo que “si les dicen que no tengan novio, lo van a tener”.
  • Búsqueda de identidad. Es un factor clave en esta etapa de la vida, y tener pareja o generar un embarazo puede representar una forma de afirmarse como hombre o mujer.
  • Soledad. El adolescente se siente incomprendido, por lo que piensa que tener una pareja o un niño le hará sentirse más querido. Por otro lado, “hay especialistas que hablan de la ‘teoría del rescate', en que la mujer piensa que va a llegar su ‘príncipe azul' y la llevará a otro lugar, donde vivirán felices por siempre”.
  • Necesidad de autoridad. Los jóvenes sienten que todos quieren darles órdenes, y creen que al tener un hijo van a desempeñar un nuevo rol social de mayor jerarquía e independencia.
  • Pertenencia. Así como hay grupos en los que existe el “requisito” de fumar o beber alcohol para ser aceptado, en otros se orilla a tener una vida sexual activa.
  • Familia disfuncional. Más del 80% de los embarazos en adolescentes se presentan en quienes provienen de células sociales en las que prevalecen incomunicación, falta de afecto y relaciones problemáticas.
  • Antecedentes. Varios estudios muestran que si los progenitores fueron padres adolescentes, es más probable que sus hijos lo sean. “Se dice que es por imitación o porque la joven piensa: ‘si tú te embarazaste a mi edad, ¿por qué no lo voy a hacer yo?'”.
  • Hábitos culturales. Sobre todo en áreas rurales hay poblaciones en donde no hay más expectativa de vida que casarse y tener hijos.
  • Religión. El rechazo de la Iglesia a los anticonceptivos también influye, “pese al esfuerzo de grupos como Católicas por el Derecho a Decidir, quienes difunden que la planificación familiar es compatible con las creencias espirituales”.
  • Economía. Es cada vez más común que tanto la madre como el padre trabajen fuera del hogar, y esto impide que haya adecuada comunicación y educación sexual.
  • Nivel educativo y socioeconómico. Algunos estudios muestran que a mayor grado de escolaridad y solvencia económica hay menos embarazos en jóvenes, aunque ninguno de estos factores garantiza, por ejemplo, que una familia no sea disfuncional.

El psicólogo Alexis Flores añade que en este sentido no hay que perder de vista la severa desigualdad social entre mujeres y hombres. “A veces el chico es muy autoritario y hasta recurre a la violencia para no utilizar métodos anticonceptivos, y si esto se une a que la joven no tiene buena autoestima, es común que ella acceda a tener relaciones sexuales sin preservativo u otro tipo de protección”.

¿Puede ser deseado?

Las reacciones de las adolescentes ante la noticia de que esperan a un bebé son muy diversas, si bien en la mayoría de los casos experimentan incredulidad. Empero, la Dra. Laurel Morillón menciona que hay un porcentaje considerable de casos en que la situación es muy diferente. “A través de un estudio que hicimos en el Centro de Salud Dr. Ángel Brioso Vasconcelos concluimos que del 10 al 15% de los embarazos son premeditados por la chica y su pareja. Esta cifra contempla sólo a quienes tuvieron relaciones porque querían ser padres, y excluye a las mujeres que aceptaron el reto de criar a su hijo sin que lo desearan”.

Sobre este punto, Flores Sixtos piensa que es muy difícil saber si la adolescente quiere tener al niño sólo por el deseo de ser madre. “Hay varios factores que intervienen en esta decisión; por ejemplo, cuando el ambiente familiar no es ideal, es común que la joven trate de conseguir nuevas relaciones afectivas constantes o duraderas con su pareja, y cree que tener un bebé le abrirá la posibilidad de crear vínculos fuertes. También es común encontrar jóvenes que piensan que gracias a un embarazo van a recibir mayor atención por parte de sus padres”.

Carmen Laurel ahonda: “En ocasiones llegan algunas jovencitas a los centros de salud diciendo que se quieren embarazar, y cuando les preguntamos el por qué de su decisión sólo contestan: ‘pues es que ya' sin realmente saber por qué desean un embarazo, mucho menos sus implicaciones. Luego, a través de las entrevistas que tenemos con ellas, he notado que su intención es tener un hijo para retener a su pareja, o bien, se casaron siendo muy jóvenes y buscan complacer a la familia del hombre, que ejerce presión para que tenga un bebé”.

La prevención sí es posible

A decir de los especialistas consultados por saludymedicinas.com.mx, este panorama puede cambiar si se da la interacción de distintos factores que involucran a la sociedad mexicana en su conjunto:

  • EducaciónHablar de salud reproductiva es uno de los puntos más importantes, pero cabe mencionar que la experiencia indica que la información es más efectiva cuando los hijos aprenden de sexualidad desde edades tempranas. Un buen apoyo para los padres son los cursos y talleres que hay en la materia y en los que se abordan temas como el uso e importancia de los métodos anticonceptivos y la manera de evitar un embarazo no deseado o contraer una infección de transmisión sexual.
  • Familia. Es de gran importancia que la relación entre padres e hijos sea abierta, afectuosa, con buenos canales de comunicación y que ponga en práctica la empatía (que los mayores traten de ver “del lado del adolescente” y viceversa). Los padres deben librarse del miedo a hablar sobre sexualidad y reconocer que, cuando no conocen un tema, deben buscar información juntos, de modo que el joven comprenda que hay una apertura y que se le toma en cuenta.
  • Equidad. Es importante cambiar algunos conceptos culturales muy arraigados para que los varones comprendan que el embarazo es una cuestión de dos y no sólo de la mujer. El hombre tienen la obligación de asumir su responsabilidad en la prevención de este problema e inmiscuirse más en caso de que vaya a ser padre, pues aunque no haya una unión formal con su pareja es muy importante su presencia durante la gestación y educación de su hijo.
  • Campañas. Su alcance ha sido menor del esperado, pero diversas estadísticas muestran que a pesar de todo sus resultados son favorables. Los especialistas entrevistados recomiendan que estos esfuerzos deben hacer hincapié en que mujer y hombre son responsables por igual respecto a la toma de decisiones sobre su sexualidad, y deben fomentar la no violencia en la pareja. Además, deben prevalecer los mensajes claros en cuanto al uso de los métodos anticonceptivos y la manera de resolver las dudas más frecuentes de los adolescentes.
  • Mejorar la atención. Aunque los centros de salud tienen la obligación de proporcionar información sobre métodos para evitar el embarazo, hay ocasiones en que los jóvenes son relegados y no se les brinda la ayuda a la que tienen derecho por ser menores de edad.

Para redondear este punto, la Dra. Carmen Laurel menciona que una de sus actividades consiste en dirigir talleres de información sobre sexualidad y prevención de embarazo en el Centro de Atención Integral para Adolescentes InterMedik, los cuales se dirigen a jóvenes, jefes de familia, personal médico y profesores. Sobre su experiencia, comenta: “En los chicos es común observar una buena respuesta, ya que es notable su interés para conocer más sobre este tema, y otro tanto podríamos decir de los padres, que a veces piensan que dar información a sus hijos es invitarlos a iniciar su vida sexual, pero al menos muestran más apertura que antes. Sin embargo, quienes me sorprenden son algunos maestros, pues hace poco estuvieron a punto de ‘quemarme en leña verde' en una primaria por contestar las dudas que tenían los niños durante una plática a la que me invitaron.

“Los educadores deben cambiar esta forma de pensar, pues ahí pude comprobar que los chicos tienen ya información sobre sexualidad, pero es confusa o errónea, y si no los orientamos adecuadamente vamos a tener problemas de infecciones, trastornos psicológicos o embarazos no deseados”, asegura.

Cuando inicia la espera

Ambos especialistas señalan que es frecuente que los jóvenes pregunten sobre la posibilidad de abortar, pero debido a que la legislación mexicana califica a esta práctica como ilegal, señalan que no pueden promover su realización ni “ayudar” a encontrar a alguien que lo realice. Lo único que los médicos pueden hacer es proporcionar información sobre los riesgos que se corren al tomar esta decisión.

En lo que sí enfatiza Flores Sixtos es en que “en el Distrito Federal, el Estado de México y la mayoría de las entidades es posible abortar cuando el embarazo pone en riesgo la vida de la madre, hay malformaciones en el feto y, sobre todo, cuando es producto de una violación. Esto último es muy importante, porque la mayoría de las veces en que la adolescente es víctima de un hecho así, ignora esta posibilidad (entre el 85 y 90%, según la Secretaría de Gobernación)”.

Por otra parte, hay que destacar que cuando la adolescente deja transcurrir el embarazo y decide tener al bebé, debe someterse a control médico y revisiones periódicas, ya que sólo de esta manera es posible evaluar eficazmente su nutrición, estado de salud general y desarrollo embrionario para mejorar las condiciones del binomio madre hijo. También es útil brindar terapia psicológica para que afronte el reto de la maternidad con mejores elementos.

Además de esto, menciona la Dra Laurel Morillón, “se debe dar apoyo a la familia, porque también se ve afectada con la noticia. Por lo general hablamos con ellos cuando acompañan a la adolescente a sus consultas, pero si no sucede así los citamos para reunirnos con ellos y conocer sus inquietudes. También les remarcamos que su apoyo es importante, aunque debemos especificarles que no tienen que tratar de resolverle la vida a su hija”.

Sobre la labor de los padres, Alexis Flores menciona que es muy importante el establecimiento de lazos con los chicos, pero acota que “se debe cambiar la idea de que el embarazo obliga a los jóvenes a contraer matrimonio, pues sólo se crean nuevas dificultades. Si la unión nace por obligación y no por convencimiento, puede haber consecuencias como violencia en el hogar o rechazo al niño”.

Si el apoyo de la familia es negado, ambos especialistas coinciden en la posibilidad de acercarse a organizaciones como Maternidad sin Riesgo o albergues en los que se les da la atención que requieren. A su vez, mencionan que existe la posibilidad de dar su hijo en adopción cuando la situación económica sea muy adversa y les impida educarlo.

Otro punto importante a destacar es que el esfuerzo de los médicos al atender a estos pacientes debe enfocarse a prevenir un segundo embarazo. La Dra. Laurel explica: “es común que la relación de pareja sea inestable, que cada joven decida vivir con sus respectivos padres o que el chico se vaya. Pero a la par de esto es muy frecuente que, después del nacimiento del bebé, ‘reaparezca' el papá e inicie un intento de reconciliación, en el que se da la probabilidad de tener un segundo embarazo que complique más la situación. Por eso es fundamental que la información sobre métodos de anticoncepción también llegue a las jóvenes encinta y a toda la población en general”.

Flores Sixtos redondea: “Algunos indicadores del Consejo Nacional de Población, publicados en 1996, muestran que las mujeres que fueron madres antes de cumplir 18 años tienen en promedio unos 5 hijos; en cambio, las que se embarazan por primera vez a los 23 años o más tarde, tienen como máximo 3 hijos”.

Finalmente, la Dra. Laurel aborda otros dos puntos de interés: “Hay algunos compañeros médicos que siguen maltratando a estos pacientes y les reclaman, sean mujeres u hombres, por embarazarse. Con esta actitud sólo consiguen alejarlos, porque los muchachos piensan que cada vez que van a consulta los van a regañar. Los médicos debemos recordar que no somos jueces y darles la atención que requieren”.

En cuanto a los jóvenes, concluye: “Por exceso de información nadie se ha muerto. No está por demás que todo adolescente sepa sobre su sexualidad, ya que entre más conciencia tenga, mayor será su protección contra embarazos no deseados”.

SyM - Rafael Mejía

 

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