Centro de Embarazo / Prevención

Bebés y embarazadas, víctimas del Sol

Ni quien lo dude: el Sol aporta beneficios a la salud de todos, sin importar la edad, pero el abuso se cobra muy caro. Bebés y embarazadas no están exentos de riesgos, por ello brindamos sencillos consejos para disfrutar del “astro rey” sin problemas.

Tanto futuras madres como bebés se favorecen notablemente al exponerse al Sol, siendo los principales beneficios contribuir a mejorar el estado de ánimo y la síntesis de la vitamina D, la que facilita la absorción del calcio, elemento esencial en el fortalecimiento de huesos en ambos casos. Particularmente, la estancia en la playa trae un aporte más: el yodo presente en el aire fortalece al organismo, especialmente al sistema respiratorio, con lo que se hace mejor frente a ambientes contaminados o épocas de frío.

Pese a ello, alto porcentaje de la población no tiene los cuidados necesarios y provocan que embarazadas y pequeñines sufran verdaderamente tras una horas al Sol. Por ello, te presentamos una serie de consejos que pueden seguirse estando o no de vacaciones.

¡Coloradito, qué bonito!

Pocos saben que al tener la piel más delgada que un adulto, un bebé se quema más fácilmente, aun aquel más morenito. Entonces, bastarán unos cuantos minutos de exposición directa para que empiece a sentirse incómodo y no pueda decirlo.

Parece increíble que aun hoy en día se siga considerando que los aceites de bebé son buenos recursos de fotoprotección para el chico, o que la piel no puede quemarse en un día nublado. La sobreexposición trae consecuencias que van desde dolor, fiebre, deshidratación y, con el tiempo, arrugas y posiblemente cataratas en los ojos.

Sigue las siguientes indicaciones y la salud de tu hijo se verá protegida:

Embarazo y atención

Además de los cuidados que requiere una embarazada al emprender un viaje, es conveniente que extremes precauciones con respecto al Sol.

Por efecto de la inestabilidad hormonal durante el embarazo, algunas regiones del cuerpo femenino son susceptibles al contacto con los rayos solares provocando manchas en la piel, afección que científicamente se denomina melasma y que popularmente se conoce como "paño" o cloasma; regularmente aparecen en frente, pómulos y labio superior.

A manera de protección en el cutis, las embarazadas deben utilizar una crema con índice de fotoprotección superior a 15. Ahora bien, si tu objetivo es visitar la playa, toma en cuenta que en este lugar el efecto solar incrementa su potencia, ya que los rayos se reflejan en la arena; en este caso, usa protector solar mayor al indicado.

Contempla también que el producto se ajuste a las características personales de cada embarazada, en otras palabras, es mayor el riesgo de problemas en las mujeres de piel, ojos y cabello claros, que en las morenas.

El vientre no requiere protección especial o adicional a la del resto del cuerpo, pero no olvides cubrir la cabeza, para evitar insolaciones y que el cabello se reseque, se torne quebradizo o se caiga. No olvides beber por lo menos dos litros de agua por día, ya que de esta manera prevendrá que piel y cabello se deshidraten.

Si aparecen manchas solares, acude al dermatólogo, quien prescribirá el tratamiento adecuado a cada caso. Finalmente, es conveniente esperar tres meses después del parto para volver a tomar Sol, pero sin olvidar la fotoprotección; después de este lapso las hormonas prácticamente han vuelto a su normalidad, por lo que hay menor riesgo de que aparezcan manchas.