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17 Octubre 2017 | Iniciar Sesión



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Píldora anticonceptiva que reduce el número de menstruaciones

Jueves 23 de marzo del 2017, 01:09 pm, última actualización.

¿Aceptarías la posibilidad de reducir de 12 a 4 el número de menstruaciones a lo largo del año? Suena interesante, pero habría que preguntarse si ello no implica riesgos a la fertilidad posterior o a la salud femenina; a continuación te proporcionamos información sobre este método para que formes tu propia opinión.

Píldora anticonceptiva
Píldora anticonceptiva que reduce el número de menstruaciones

Entre 400 y 450 menstruaciones experimenta una mujer sana a lo largo de su vida, cifra que puede reducirse considerablemente gracias a una nueva pastilla anticonceptiva aprobada por la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos para su venta desde octubre de 2004.

Lo anterior nos lleva a variadas reflexiones, pues si bien algunas mujeres piensan que la menstruación reafirma su feminidad, para otras se convierte en dolorosa, molesta e incomoda experiencia que desean evadir a toda costa, sobre todo debido al llamado síndrome premenstrual, el cual se caracteriza por una serie de cambios físicos y emocionales que se presentan entre 7 y 14 días previos a la regla, se agudizan dos días antes de que ésta inicie y disminuyen o desaparecen cuando se presenta el sangrado.

La novedosa píldora es enormemente atractiva para quienes así viven la regla, pues representa mejorar la calidad de vida, siendo ésta más activa, dinámica y despreocupada, además de estar protegida ante posible embarazo no deseado.

¿De qué se trata?

El nombre del innovador anticonceptivo es Seasonale, fabricado por el laboratorio farmacéutico estadounidense Barr, y cuya composición es igual a las píldoras para el mismo fin que conocemos hasta nuestros días: combinación de hormonas llamadas estrógenos y progestágenos, simulares a las que el organismo femenino produce, y cuyo efecto radica en ordenar al cerebro que deje de enviar al ovario la hormona encargada de liberar al óvulo y, por consiguiente, evitando que haya ovulación; además, hacen que el moco cervical sea más espeso para que el esperma no tenga movilidad en su trayecto hacia el útero, imposibilitando con ello la oportunidad de fertilizar al óvulo.

No obstante, la primera diferencia entre ambas radica en que cada paquete del nuevo anticonceptivo tiene 84 píldoras (se toma una diaria), en lugar de 21 de las convencionales, y 7 placebos de azúcar para producir una menstruación cada tres meses, y es ahí donde inicia el debate entre quienes apoyan su uso y sus detractores.

La Dra. Patrice Malena, coordinadora de los estudios de la innovadora píldora señala: “Con este anticonceptivo las hormonas varían ligeramente en su efecto sobre el endometrio (tejido que cubre las paredes internas del útero), de forma tal que evita su crecimiento y, con ello, hace que los períodos menstruales sean más ligeros”.

Al respecto, algunos médicos explican que si bien la menstruación puede favorecer la endometriosis (este tejido crece y sale del útero, pudiendo implantarse en ovarios y trompas de Falopio), al haber menos periodos este problema se reduce. Otros científicos consideran que esta revolucionaria píldora podría proteger a la paciente frente al cáncer de ovario, pues al reducir el número de menstruaciones, disminuye también las roturas foliculares cuando se libera el óvulo, que provocan microtraumatismos en los ovarios que pueden derivar en células dañinas.

Por otra parte, el Dr. José Luis Doval, expresidente de la Sociedad Española de Contracepción, indica: “No hay que alarmarse, la manipulación del ciclo menstrual no es algo malo, ya que el propio ciclo no es ni bueno ni malo para la salud. Lo único que hay que saber es que, si se menstrúa se producen hormonas, pero no tiene ningún otro significado”.

El experto añade: “Si bien el aporte hormonal de la pastilla es diario, no se acumula a largo plazo y, por tanto, tampoco durante los tres meses de tratamiento, por lo que desde el punto de vista biológico no hay ningún problema. En tanto que psicológicamente, la falta de menstruación no tiene por qué provocar dudas, siempre y cuando el método sea aceptado, y se explique a la mujer que no tener la regla no es nada malo. Finalmente, en el plano fisiológico no perder sangre favorece la reducción de los casos de anemia”.

Sobre las ventajas y desventajas de menstruar, Irene Meler —miembro de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires— declaró durante el foro Psicoanálisis y Género: “No hay por qué pensar que por tomar la nueva píldora las mujeres van a perder alguna conexión rítmica con la madre naturaleza. Es más, hoy el sangrado mensual resulta contracultural, es decir, nuestra cultura idealiza la disponibilidad para hacer cosas en cualquier momento, de manera que el modelo ideal de la posmodernidad es el sujeto siempre listo, y así la publicidad de tampones y toallas higiénicas destacan los riesgos sociales que puede conllevar el sangrado mensual”.

O sea… ¿todo bien?

Unos meses antes de que la píldora fuera aprobada, el Colegio de Ginecología de Estados Unidos manifestó que no son suficientes los estudios hechos a largo plazo para determinar las consecuencias de la supresión de la menstruación durante tanto tiempo.

Ahora bien, los propios fabricantes de la nueva píldora alertan a quienes inician en la toma de la pastilla sobre la posibilidad de que durante el primer ciclo se produzca pequeña hemorragia (semejante a la menstrual), pero que no debe suspenderse su administración, ya que la anormalidad desaparece al paso de unos cuantos días.

Tal como sucede con las pastillas anticonceptivas convencionales habrá efectos secundarios menores, como ligero aumento de peso (como consecuencia de retención de líquidos), hipersensibilidad mamaria, nerviosismo, dolor de cabeza, náuseas y, en algunos casos, aumento en la presión arterial (hipertensión), mismos que suelen disminuir a partir del tercer ciclo. 

No obstante, sí se debe dejar de suministrarla y acudir al médico de inmediato si experimenta cualquiera de los siguientes efectos secundarios:

  • Aumento o pérdida de peso o apetito.
  • Depresión excesiva.
  • Dificultad para ver o hablar.
  • Dolor de cabeza severo.
  • Dolor de pecho.
  • Entumecimiento de un brazo o una pierna.
  • Malestar estomacal.
  • Reacción alérgica (dificultad para respirar, inflamación de labios y/o lengua o cara).
  • Sensación de desmayo.
  • Tono amarillo en piel u ojos.

Debe hacerse hincapié en que no deben ingerirlas quienes sospechen que están embarazadas, en periodo de lactancia, tengan sangrado vaginal inexplicable, cáncer de mama, tumor en hígado, hepatitis, quienes sean mayores de 35 años, las que fumen más de 20 cigarros al día y aquellas que sufran padecimientos cardiovasculares, ya que los efectos de estrógeno y progestágeno pueden ser perjudiciales en estos casos.

Asimismo, es importante tener en consideración que la efectividad de la píldora podría disminuir se ingieren ciertos medicamentos —antibióticos principalmente—; por tanto, es recomendable usar un método anticonceptivo adicional mientras se esté tomando algún fármaco. Es así que le sugerimos al ir a consulta médica siempre informe que se administra este tipo de pastillas.

Tendencia 

Es evidente que en nuestros días la ciencia apuesta por los anticonceptivos de acción prolongada, en otras palabras, por la investigación sobre métodos que reduzcan el número de menstruaciones y los malestares asociados a las mismas. Los más empleados en Europa y Estado Unidos son:

  • Implantes subcutáneos. Se insertan en la cara interna del brazo, desde donde liberan progestágenos (hormonas) controlada durante 3 a 5 años; su colocación bajo la piel y en forma de abanico requiere el uso de anestesia local. Entre sus ventajas destaca la efectividad a las 24 horas de ser implantado, periodos ligeros, disminución de dolor y cólicos menstruales, y la vuelta de la fertilidad una vez retirado. Debe advertirse que por no ser método de barrera no protege contra enfermedades de transmisión sexual, y que puede causar —durante los primeros meses— periodos irregulares y sangrados, aumento de peso, acné, sensibilidad en los senos y dolor en el brazo; su colocación puede causar moretones o cicatrices, y para retirarlo se requiere cirugía, en ocasiones más complicada que la de implante.
  • Inyecciones de progestina. Son suministradas por cualquier médico cuatro veces al año (cada tres meses), tienen efectividad de 99.7% y son compatibles con la toma de antibióticos; una vez suspendida la administración la mujer recupera la fertilidad. Este método disminuye el riesgo de cáncer en ovarios y/o útero; sin embargo, puede provocar irregularidades menstruales, dolor de cabeza, cambios de humor, desinterés sexual e incremento de peso y de las posibilidades de padecer cáncer de senos. Tampoco previene frente a las enfermedades de transmisión sexual y puede dar lugar a osteoporosis al disminuir, a largo plazo, la densidad mineral ósea.

Finalmente, vale la pena mencionar que si bien la nueva píldora anticonceptiva aún no se encuentra a la venta en México, la FDA ya realiza estudios para la aprobación de Librel, compuesto que podría convertirse en el primer anticonceptivo oral que permitirá que las mujeres se liberen de la menstruación durante periodo de tiempo indeterminado. Habrá que esperar los pronunciamientos a favor y en contra.

SyM - Regina Reyna

 

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