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Sexo entre parientes, ¿hijos con anomalías genéticas?

Miércoles 22 de enero del 2014, 10:05 am, última actualización.

Las relaciones íntimas entre parientes -sean padres con hijos, o bien entre hermanos o primos- no siempre han sido vistas con tal censura como sucede en nuestros días; lo cierto es que son motivo de polémicas morales, religiosas e incluso científicas, ¿cuál es la verdad de todo lo que se dice?

Sexo entre parientes, ¿hijos con anomalías genéticas?

El principal motivo de controversia entre quienes tienen una opinión respecto a las relaciones sexuales entre parientes, refiere a los riesgos al tener hijos. Los mitos al respecto han surgido en todo el mundo, como el hecho de decir que los descendientes de una relación entre primos nacen con cola de cerdo o síndrome de Down, o bien que alguno de los enamorados muere muy joven.

Amparados o no en bases científicas, estos comentarios no dejan de generar temor entre parientes que se atreven a defender su amor aún en contra del rechazo de su propia familia.

Antes de seguir es importante hacer hincapié en que las distintas polémicas inician desde la misma definición de incesto, pues para muchos refiere únicamente a relaciones entre padres, hijos y hermanos, mientras que otros incluyen a primos y a personas con las que existe una relación de parentesco.

Lo cierto es que el incesto es un tabú que bien podría catalogarse como generalizado en todo el mundo, aunque no siempre ha sido así. En la Grecia antigua la relación madre-hijo en la pubertad era obligatoria para que éste se iniciara en la vida adulta; también se cuenta que Carlomagno (emperador romano-germánico, quien vivió entre los años 742 y 814) no permitió que se casara ninguna de sus hijas porque fue amante de todas ellas.

Faraones egipcios y emperadores persas incluían en sus harenes a la mayoría de sus hijas; la misma Biblia señala que Abraham, el padre de las grandes religiones monoteístas (que adoran a un solo dios), era hermano de su esposa Sara.

En nuestros días es sorprendente saber que dentro de la tribu tutsi, en África oriental, se considera que la disfunción eréctil sólo puede curarse teniendo relaciones sexuales con la propia madre, así como que hay algunas comunidades europeas que permiten el matrimonio entre hermanos.

Cuestión de genes

La principal objeción a este tipo de relaciones es la consanguinidad, es decir, la unión por parentesco natural al descender de un mismo tronco o raíz.

Para poder entender los problemas que de ello se derivan es importante considerar que todo ser humano está formado por trillones de células, en cada una de las cuales se alojan 46 cromosomas (contienen una secuencia de ácido desoxirribonucleico -ADN- y miles de genes), de ellos, 23 son aportados por el espermatozoide y la otra mitad por el óvulo.

Como se puede entender, la combinación de genes que da origen a un nuevo ser es infinita, aunque siempre habrán características de ambos padres. Ahora bien, los genes pueden clasificarse en dominante o recesivo, y para entender qué sucede con ellos en el plano de la salud, diremos que cuando una persona nace con algún padecimiento significa que fue transmitido por un gen dominante, pero si sólo es portador y no presenta ningún síntoma se trata de uno recesivo.

Por otra parte, actualmente se conocen más de 7 mil 800 anomalías en los genes, de forma que varias de ellas pueden estar en cualquier persona, siendo susceptibles de transmitirlas a sus hijos.

El incremento del riesgo se presenta cuando los padres emparentados son portadores del mismo gen que produce enfermedades, siendo que ellos a su vez lo han heredado de sus antecesores. El problema aumenta con los genes recesivos, que no afectan a los sujetos que portan una sola copia, pero que pueden producir una enfermedad en la persona que hereda dos copias de ese gen, una de cada padre. En otras palabras, cuando dos portadores de un gen recesivo tienen un hijo, el descendiente tiene una posibilidad entre cuatro de heredar dos copias de dicho gen; si esto sucede, aparecerá la enfermedad.

Entre primos te veas

El español Emilio Yunis, doctor en Genética, explica que "en un par de primos 1 de cada 12 de sus genes son iguales, mientras que en dos personas que no tienen nexo sanguíneo 1 de cada 3 mil genes son idénticos, por tanto, la procreación entre este tipo de parientes implica riesgo".

"Por ejemplo, si soy portador de un gen malo voy a encontrar uno igual más fácilmente entre miembros de mi misma familia que en las personas que no tienen nexo sanguíneo conmigo -afirma el Dr. Yunis-. Por esta razón, en una familia endogámica (matrimonio entre personas de ascendencia común) existe la posibilidad de que se presente una forma de retraso mental, sordera, ceguera u otra de carácter genético."

Casos como los anteriores han ocurrido a lo largo de la historia en comunidades como la nobleza europea, que buscaban a través del matrimonio entre parientes conservar los privilegios o intercambios económicos, sociales, políticos y religiosos.

Sin embargo, la polémica volvió a surgir tras la reciente aparición de un estudio publicado en el Journal of Genetics Counseling, según el cual los hijos procreados entre primos-hermanos tienen prácticamente la misma probabilidad de nacer con problemas congénitos, retraso o enfermedades genéticas que una pareja de padres no emparentados.

Arno Motulsky, profesor emérito de Medicina y Ciencias del Genoma de la Universidad de Washington y uno de los autores del estudio, indica que si bien en una relación entre no consanguíneos el riesgo es entre el 3% y 4%, entre primos-hermanos apenas llega a 7% u 8%; "en el peor de los cálculos, en 93% de los casos nada malo ocurre. Uno de los casos más famosos de matrimonios entre parientes cercanos fue el de Charles Darwin, quien se casó con su prima Emma Wedgwood y tuvieron 10 hijos completamente sanos", recuerda el genetista.

Por otra parte, los autores de la investigación mencionada sugieren que los datos obtenidos deben ser motivo de cambios en las leyes restrictivas para los matrimonios entre primos-hermanos, hecho que se presenta en 31 estados de Estados Unidos (en 24 está absolutamente prohibido y en siete es necesario someterse a un consejo genético antes del matrimonio).

Cabe señalar que en Europa ningún país prohíbe tales enlaces, y en algunas partes del Oriente Medio, África y Asia se prefiere el matrimonio entre primos carnales. En América Latina no está prohibido este apareamiento, pero los tabúes sociales son los que lo restringen.

El Dr. Motulsky indica también que, según el estudio, el riesgo más alto de producir problemas genéticos en los hijos se corre en las relaciones directas entre padres, hijos o hermanos. "Como consejeros genéticos nosotros presentamos a las personas todas las posibilidades y riesgos, y dejamos que sean ellos quienes tomen las decisiones" asegura el científico.

Finalmente, si bien ahora podemos entender los riesgos que implica tener hijos entre parientes, ¿cómo saber si la persona no consanguínea que hemos elegido como padre o madre de nuestros descendientes tiene algún gen "peligroso" que pueda encontrarse con otro en igual condición que el nuestro? La duda la resolverá un examen genético (o de DNA) al que puede someterse la pareja antes de tomar la decisión de tener hijos. Pese a que la prueba solamente requiere una toma de sangre para realizarlo y conocer el código genético de la persona, debe llevarse a cabo en laboratorios especializados que cuenten con la infraestructura necesaria.

SyM - Raúl Serrano

 

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