Delfinoterapia, novedosa aliada en el embarazo y parto - SyM
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19 Octubre 2017 | Iniciar Sesión



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Delfinoterapia, novedosa aliada en la gestación

Miércoles 19 de abril del 2017, 12:33 pm, última actualización

Esta original herramienta terapéutica ha mostrado sus virtudes en el tratamiento de pacientes con problemas psicológicos, neurológicos y emocionales, pero también ofrece beneficios a mujeres embarazadas: reduce molestias generadas por su condición y durante el parto, además de que estimula al sistema nervioso del bebé.

Delfinoterapia

Es normal y muy justificado que una mujer encinta se encuentre en busca de aquellas medidas que le ayuden a mantenerse sana y proteger la vida de su hijo, de modo que tener buena alimentación, realizar ejercicios que contribuyan un alumbramiento sin problemas, dejar de lado las presiones y descansar apropiadamente se convierten en objetivos primordiales que, para ser sinceros, a veces cuesta mucho lograr.

Por fortuna, a la ayuda que pareja y familiares pudieran proporcionarle se añade la indispensable intervención del ginecólogo, así como la valiosa colaboración de otros especialistas, como nutriólogo, terapeuta psicológico, instructor de psicoprofilaxis o yoga y... delfines.

Es verdad. Los simpáticos mamíferos acuáticos de la familia de los cetáceos han sido parte fundamental de una original técnica llamada delfinoterapia, la cual “se empezó a aplicar en México desde 1992 con pequeños grupos de participantes y a través de una interacción simple con estos animales; con el paso del tiempo ha sufrido modificaciones y ahora es un trabajo más complejo”.

Así lo manifiesta la psicóloga Mitzi Brenda Pérez García, Coordinadora de Terapia Asistida con Delfines del Acuario Aragón, localizado en la Ciudad de México, y quien especifica que “las primeras prácticas de este tipo en nuestro país, efectuadas en este mismo lugar, eran realizadas sólo por un paramédico que auxiliaba a la gente cuando entraba al agua, pero desde entonces han evolucionado los conocimientos y hoy sabemos que el delfín emite ondas de sonido con una frecuencia muy alta, que no podemos escuchar, pero que estimulan al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) del ser humano. Por eso, a partir de 2001 llevamos a cabo un trabajo más profesional, en el que colabora un equipo multidisciplinario formado por psicólogos, maestros en educación especial, biólogos y un médico general”.

A pregunta expresa, la especialista afirma que esta terapia alternativa se ha dirigido principalmente a personas con problemas neurológicos o emocionales, como niños con retraso psicomotor (dificultad para caminar o tener movimiento), parálisis cerebral (daño a redes neuronales) o autismo (trastorno que afecta la comprensión del lenguaje, habilidad de comunicación y relación con los demás), así como adultos con secuelas de infarto cerebral (muerte de tejido neuronal por falta de suministro de sangre) y traumatismo craneoencefálico (golpes por accidentes). “También hemos ayudado a gente con alteraciones emocionales, como depresión, ansiedad, angustia o mal manejo de estrés, y aunque ya hemos trabajado con mujeres gestantes desde hace varios años, actualmente tenemos un programa específico de estimulación prenatal que genera múltiples ventajas para madre e hijo”.

Historia con mucha onda

Si bien la terapia con animales se remonta a varias décadas, e incluso hay versiones que hablan de algunos siglos de antigüedad, la que se realiza con delfines tiene antecedentes claros a mediados del siglo pasado.

Algunos especialistas ingleses descubrieron que niños con autismo o parálisis cerebral que nadaban y convivían con estos cetáceos presentaban notable mejoría en su estado de ánimo, se relajaban con mayor facilidad y tenían mejor disposición a tener contacto físico. A raíz de esto, el estadounidense John Lilly comenzó a trabajar con infantes que presentaban algún problema neuronal, los hizo jugar con los mamíferos acuáticos y luego registró los cambios que ocurrían en ellos mediante estudios para conocer la actividad eléctrica cerebral (electroencefalograma) y múltiples anotaciones sobre las mejorías observadas en uso de lenguaje, estado de ánimo y movimiento.

“A partir de esas pequeñas investigaciones se han hecho otras nuevas en Estados Unidos, como las del científico David Cole, quien ha formulado la hipótesis cavitacional, misma que atribuye al sonido del delfín frecuencias ultrasónicas que estimulan al sistema nervioso central del paciente, lo que induce la liberación de hormonas ligadas a la relajación y mitigación del dolor. Por su parte, Steve Bearch ha planteado la hipótesis de resonancia, misma que se basa en la anterior y que incluye un modelo matemático para evaluar la energía de choque de las ondas que genera el mamífero sobre el sistema nervioso”.

Mitzi Pérez ahonda en que los delfines generan tres tipos de sonidos: uno que emplean para detectar alimentos u objetos a su alrededor, como un sonar, al que se llama de ecolocalización y que se produce en la parte frontal de la cabeza; es inaudible para el ser humano. Uno más es el que podemos escuchar y que conocemos a través de los espectáculos que se ofrecen en los acuarios, cuando “cantan” estos animalitos. El tercero es la combinación de los dos anteriores.

“El sonido que usamos es el de ecolocalización, que estas criaturas realizan en todo momento, y por ello se les entrena para que naden cerca del paciente, quien permanece flotando boca arriba durante la práctica”. Los efectos obtenidos se perciben desde el primer día y se mantienen hasta por seis meses después de la terapia, la cual consta, en términos generales, de seis sesiones de 15 minutos, una vez a la semana.

A fin de comprobar lo anterior, los equipos de trabajo del Acuario Aragón y del Parque Atlantis del Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México (ambos lugares son operados por la empresa Convimar), realizaron un estudio en colaboración con la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, localizada en el Hospital General, mediante una valoración neurológica llamada polisomnografía, es decir, aquella que mide nivel de oxigenación en sangre y actividad del cerebro y corazón durante el sueño, entre otros elementos, para saber si una persona duerme de forma adecuada.

“Los resultados se obtuvieron de la observación de 300 pacientes con distintos padecimientos, y se les hizo el estudio de calidad del sueño antes y después de la terapia asistida con delfines; asimismo, se compararon dichas evaluaciones con las de un grupo control, formado por personas que no interactuaron con los cetáceos, con la finalidad de conocer las diferencias.”

En las personas que llevaron la terapia (para ser candidato se deben aprobar evaluaciones de estado físico y psicológico) se encontraron beneficios como relajación y mejor calidad del sueño, y ello se tradujo en mayor concentración y buen estado de ánimo, porque su descanso fue reparador. El hallazgo no es menor si tomamos en cuenta que los niños y adultos con daño neurológico no duermen adecuadamente, lo que genera distracción, aturdimiento, irritabilidad e incluso agresividad.

Además de esto, añade la psicóloga, “nos hemos dado a la tarea de llevar un registro de los cambios en los pacientes y/o de los comentarios de los padres sobre sus hijos. Así, nos han comentado de cambios en el lenguaje, mejor articulación de las palabras, fluidez en el habla, buena memoria, capacidad de aprendizaje, movimientos más seguros y equilibrio. Existe la constante de que los pacientes con hiperactividad y ansiedad se relajan, en tanto que quienes están en estado vegetativo o con depresión se reaniman”.

Pese a que los resultados han sido alentadores, la especialista subraya que “el trabajo con los delfines no es mágico ni milagroso, como se llega a decir en algunas notas periodísticas. Más bien, es una alternativa al tratamiento que el paciente lleva como base y, ante todo, ofrece beneficios cuando hay una labor combinada con terapia física o de lenguaje, uso adecuado de medicamentos y atención en casa. Lo que hacemos es sólo un refuerzo”.

Tuvimos un sirenito

Centrándose en el programa de estimulación prenatal que realizan, la psicóloga detalla que las futuras madres que se someten a terapia asistida con delfines obtienen muchos beneficios, pero también el bebé. “La mamá puede venir a partir de los seis meses de gestación, que además es cuando empiezan a presentarse dificultades notorias para descansar; el resultado es que, a partir de la primera sesión, tienen un sueño reparador. Para el bebé existen los mismos beneficios de relajación, pero también hay mejoría en su desarrollo general por la estimulación a su sistema nervioso”.

Sin tratarse de observaciones concluyentes ni generalizables, comenta que han observado casos de “mamás a las que se les facilita el alumbramiento, que llegan porque su bebé estaba en posición inadecuada para su nacimiento, y luego de la terapia el feto se acomoda. También hemos tenido el caso de mujeres a las que se les ha programado parto con cesárea, pero éste termina siendo natural después de nadar con el delfín”.

Además, refiere que “una mujer vino dos veces, antes de tener a sus hijos, y luego los trajo para presentárnoslos; nos dijo que los niños son muy ágiles para realizar sus actividades, más que sus compañeros de la misma edad. No podemos decir que tienen un desarrollo mayor de lo normal, pero sí son más hábiles”.

Respecto a la forma en que se realiza este trabajo, Mitzi Pérez explica que, antes de iniciar la terapia, la mujer se somete a valoración general para saber si puede entrar al agua (la delfinoterapia no se puede realizar en casos de embarazo de alto riesgo). “No es necesario saber nadar; nosotros asistimos a la futura mamá, la cuidamos y la sostenemos para que esté inclinada, cómoda y no haga esfuerzo mientras el delfín se encuentra en contacto con su vientre. Tampoco deben temer por un ataque del animalito, porque tiene un entrenamiento especial, que no es como el que vemos en los espectáculos marinos, y porque son ejemplares de la especie Tursiops truncatus o nariz de botella, que son muy dóciles y aptos para convivir con los seres humanos. Nunca hemos tenido una situación desfavorable”.

Al final, señala, se pide la cooperación de los padres para que su bebé sea evaluado durante el primer año de vida a través de seis exámenes (pruebas de Denver) para medir el desarrollo del pequeño en cuanto a sus capacidades de movimiento, lenguaje y otras facultades.

A pesar de que el costo del servicio es razonable, Mitzi Pérez comenta que para algunas personas puede ser difícil de cubrir. Por ello, el Acuario Aragón cuenta con un programa de becas en el que, luego de realizar un estudio socioeconómico, se determina cuál es la cuota más conveniente para la paciente. Para mayor información, puedes consultarse la página www.acuarioaragon.com.mx, donde también se puede establecer contacto directo con los especialistas.

Por último, la psicóloga considera “muy satisfactorio atender a pacientes con problemas neurológicos severos o madres que tienen dolores y molestias por el embarazo; haciendo un comparativo entre la primera vez que vienen y cuando concluyen la terapia, el cambio es considerable y muy favorable. Aún así, hay que hacer hincapié en que la eficacia de la delfinoterapia depende de la ayuda en casa y la atención médica de base, ya que nuestro trabajo es sólo complementario”.

SyM - Rafael Mejía

 

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