Cómo reconocer una indigestión
Sofía Montoya
¿Piensa darle rienda suelta a su apetito con comilonas y atracones en posadas, Navidad y Año Nuevo? Tenga en cuenta que esto puede sobrecargar a su estómago e intestinos y generar molesta sensación de pesadez, dolor y agruras, por lo que le recomendamos seguir ciertos consejos para no arruinar los festejos y celebrar plenamente.
Diciembre es un mes que estimula la fraternidad y facilita la convivencia entre familiares y amigos, quienes buscan compartir las experiencias acumuladas a lo largo del año y preparan sus mejores recetas navideñas para halagar a sus seres queridos. De este modo, sobre la mesa de cada hogar se presenta un desfile interminable de platillos: tortas de camarón con romeritos, lomo de cerdo o pavo al horno, bacalao a la vizcaína, buñuelos, ponche, ensaladas, pasteles y largo etcétera.
Sin embargo, tan suculenta variedad culinaria aunada a la euforia de las fechas hace que muchas personas abusen en la cantidad de alimentos que ingieren, por lo que estómago e intestinos trabajan como pocas veces y se encuentran expuestos a sufrir dispepsia o indigestión, la cual es una sensación de dolor o ardor en la parte superior del abdomen acompañado generalmente de pesadez, eructos, reflujo y sensación de estar muy lleno.
Lo invitamos a repasar las causas de este malestar para que tome las medidas necesarias que le ayudarán a evitarlo o, en su defecto, para conocer los remedios de los que puede echar mano para mejorar su padecer en caso de que cuando lea esto ya haya ingerido alimentos en forma exagerada.
Digestión en problemas
Las causas más frecuentes de indigestión son, invariablemente, comer en exceso, demasiado rápido o con muchos condimentos, y aunque cada individuo puede experimentarlos en forma distinta, los síntomas más comunes de este problema son los siguientes:
- Dolor y malestar en la parte superior del abdomen.
- Sensación de ardor estomacal.
- Eructos y ruidos intestinales fuertes.
- Flatulencia (gases estomacales).
- Inflamación abdominal.
- Agruras y sensación de acidez.
- Pérdida de apetito.
- Náuseas.
- Cansancio y malestar general.
En gran medida, la causa de estas dificultades radica en una combinación de malos hábitos alimenticios que se acentúan ante la carga de trabajo desmedida del sistema digestivo. Por ejemplo, la presencia de gases se debe a que una masticación deficiente y demasiado precipitada (casi siempre debido a estrés y nerviosismo) facilita la ingesta de altas cantidades de aire, hecho que da origen a un trastorno llamado aerofagia (de "aeros", aire y "fagein", tragar).
Hay que considerar que en cada deglución siempre ingresa pequeña cantidad de aire que no genera molestias, pero cuando la proporción sobrepasa los límites normales puede provocar eructos frecuentes, gases, dolor abdominal, leve sensación de ahogo e, incluso, sentir que se tiene un cuerpo extraño en la garganta. Este mismo problema da lugar a meteorismo, afección originada por almacenamiento de aire en el intestino (generalmente en el grueso), con la consiguiente generación de molestias como retortijones (acentuados por el uso de ropa ajustada) y eliminación de gases por el recto.
Otro tanto hay que decir de las agruras, la cuales se manifiestan cuando los jugos digestivos del estómago ascienden al esófago y garganta (reflujo), ocasionando sensación de ardor y quemazón en estas estructuras; suele presentarse por consumir irritantes (alcohol, tabaco, café) y platillos con mucha grasa, condimentos y picante, ya que son difíciles de digerir, pero también por moverse demasiado después de comer, como cuando se baila luego de la cena, o por comer a altas horas de la noche e irse a dormir inmediatamente, debido a que al acostarse el cuerpo adopta una posición horizontal que facilita el vaciamiento del contenido estomacal hacia la boca.
Por su parte, agotamiento y cansancio se deben al esfuerzo que debe soportar el sistema digestivo, pero ante todo a que la sobrecarga del estómago impide la transformación de los comestibles en sustancias químicas que puedan ser absorbidas por el intestino, de modo que los nutrientes no pueden ingresar al torrente sanguíneo para ser transportados a las células y generar energía.
Afortunadamente, hay solución
Es importante que la persona con indigestión comprenda que lo que le sucede es un problema transitorio que responde bien al tratamiento en la gran mayoría de los casos, para evitar caer en estados de ansiedad o nerviosismo que pueden aumentar la gravedad de los síntomas.
Asimismo, debe tomarse en cuenta que existen varias alternativas que permiten aliviar los síntomas:
- Medicamentos de venta libre formulados para optimizar el proceso digestivo; muchos de ellos son efervescentes y otros contienen sustancias que mejoran el funcionamiento del estómago e intestinos. Siga las instrucciones de uso que aparecen en la caja y no rebase la dosis indicada por día.
- Antiácidos, disponibles en tabletas o suspensión, eliminan agruras, acidez y reflujo.
- Digestivos naturales son una buena opción: tome un té o infusión de menta, canela, manzanilla, hierbabuena o cilantro.
- Dejar de fumar mejora la condición del estómago; tenga en cuenta que el humo del cigarro causa irritación en el sistema digestivo y empeora su estado.
- Se sugiere seguir una dieta baja en grasas y evitar el consumo de picante y condimentos.
- Es apropiado alimentarse con todo tipo de verduras, así como con frutas que ayuden a la digestión, tales como cítricos, manzana, uvas, piña o papaya.
- Descanse y trate de evitar estrés y ansiedad.
Mucho mejor que pasar por los estragos de la indigestión es, sin duda, prevenirla. Por ello, le recomendamos tomar en cuenta los siguientes puntos:
- Modere el consumo de salsas, especias, condimentos, picante, grasas, café y alcohol.
- Coma despacio y triture correctamente los alimentos. Dé tiempo a la comida y saboree cada platillo.
- No desista ante sus familiares o anfitriones; si se siente satisfecho no tiene por qué comer más.
- Alterne los platillos fuertes con ensaladas de frutas y verduras.
- Prefiera alimentos que ayuden a su sistema digestivo, como pan integral o yogurt, y acompañe la carne con aderezos elaborados con hierbas que faciliten el trabajo de su estómago, como menta y cilantro.
- Utilice únicamente los condimentos necesarios y opte por aquellas hierbas que mejoren el funcionamiento intestinal: albahaca, mejorana, tomillo o hierbabuena.
- Si ya sabe que su estómago reacciona desfavorablemente ante la comida grasosa o condimentada y no puede evitar su consumo, no olvide tomar un antiácido.
- No practique actividades físicas intensas, como bailar o correr, después de comer.
- Evite dormir inmediatamente después de comer.
- No use ropa ajustada que presione su región abdominal.
¿Lo mío es indigestión?
Finalmente, cabe mencionar que la indigestión puede confundirse con otros problemas de salud, por lo que si las manifestaciones ya mencionadas persisten de manera continua e intensa durante más de seis horas, de manera intermitente por más de dos semanas, o se acompañan de otros síntomas, debe consultar al médico gastroenterólogo de inmediato para descartar cualquiera de las siguientes afecciones:
Gastroenteritis infecciosa. Se conoce popularmente como infección estomacal y se debe al consumo de alimentos contaminados con bacterias. Además de indigestión se presentan vómito y/o diarrea con mucho líquido, fiebre y debilidad general. Requiere la administración de antibióticos.
Gastritis. Es la inflamación y desgaste de la mucosa o recubrimiento interno del estómago a causa de la bacteria Helicobacter pylori. Produce reflujo y agruras, y se acentúa con el consumo de grasas e irritantes. Suele ser motivo de indigestión si dura más de dos semanas.
Úlcera. Perforación de las paredes estomacales que se manifiesta con reflujo, digestión muy pesada, mal aliento y dolor que inicia en el vientre y puede expandirse hacia la espalda. Suele deberse a una gastritis mal tratada, uso de medicamentos muy fuertes (ácido acetilsalicílico o naproxeno), estrés y consumo de cigarro y alcohol. Se diagnostica luego de tres meses de indigestión y malestar estomacal.
Enfermedades de la vesícula biliar. Este tejido es una bolsa en la que se acumulan sustancias digestivas provenientes del hígado, y puede sufrir inflamación o infectarse, padecimientos que se manifiestan con dolor insistente luego de comer, prácticamente igual que una indigestión, sólo que la molestia se presenta en la región hepática, debajo de las costillas de lado derecho del abdomen, y se puede extender hacia el hombro del mismo lado.
Síndrome del intestino irritable. Problema digestivo que se debe a anomalías en el tránsito de alimentos en el colon, si bien hay quienes sostienen que se vincula a estrés. Puede generar dolor abdominal después de comer, pero los pacientes con esta enfermedad se distinguen porque presentan cambios en la frecuencia y característica de sus evacuaciones (diarrea o estreñimiento alternados), y habitualmente asocian una mejoría de sus síntomas después de evacuar.
Apendicitis. La inflamación del apéndice (pequeño tubo que está unido en su base al colon o intestino grueso) se manifiesta con dolor abdominal moderado que se limita a la región del ombligo, pero a medida que el problema aumenta las molestias se vuelven más intensas y se extienden a la zona inferior derecha del abdomen. Se suele acompañar de náuseas, vómito, ganas de defecar o de expulsar gases, falta de apetito, fiebre moderada, diarrea y dificultad para orinar.
Angina de pecho. Problema que se debe a la obstrucción parcial de las arterias coronarias (que distribuyen la sangre en el corazón) y que puede derivar en paro cardiaco. Genera dolor en la parte superior del abdomen que se suele atribuir a indigestión, aunque los síntomas pueden incluir dolor en mandíbula y espalda, sudoración excesiva, ansiedad y sensación de muerte inminente.
El diagnóstico certero de estos problemas exige la realización de estudios como análisis de sangre y endoscopia (obtención de imágenes del interior del sistema digestivo mediante la introducción de fibra óptica), por lo que recomendamos acudir al gastroenterólogo para determinar con precisión cuál es el problema y cómo se llevará a cabo su tratamiento.
Finalmente, sólo queda recomendarle que en esta temporada bien vale darle amor y atención a su familia y seres queridos, pero también es pertinente dedicar un poco de atención a su estómago y evitar caer en abusos que pueden arruinar estas fechas memorables, ¿no lo cree?
SyM
Última actualización: 04-2012
















