Disquecia, dolor durante la evacuación - SyM
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Disquecia, cuando defecar es una tortura

Viernes 29 de julio del 2016, 01:31 pm, última actualización

Aproximadamente 50% de los mayores de 65 años de edad padecen estreñimiento, problema que de no recibir atención producirá hemorroides, fisuras anales y deposiciones dolorosas. Esto puede motivar al afectado a posponer las evacuaciones y causar retención de heces, problema que pudiera requerir cirugía de emergencia. ¡Conoce cómo aliviar la disquecia!

Disquecia, Evacuaciones dolorosas

Recorrido por el sistema digestivo

Para entender las causas de disquecia o evacuaciones dolorosas es importante recordar cómo funciona el sistema digestivo, que empieza en la boca y termina en el ano, y por cuyo trayecto el alimento recorre aproximadamente 11 m.

En la cavidad bucal los dientes trituran los alimentos y secreciones de las glándulas salivales los humedecen para iniciar su descomposición química. Luego, el bolo alimenticio cruza faringe y esófago hasta llegar al estómago, que secreta el jugo gástrico que convertirá la masa en una papilla llamada quimo.

El camino de éste continúa hasta llegar el intestino delgado, donde se absorben nutrientes y se trasladan a la sangre para que lleguen a los órganos que los requieren. Después pasan al intestino grueso, que aspira los líquidos del bolo alimenticio y empuja los residuos hacia el colon (parte del intestino grueso que conecta con el recto) para ser desalojados.

Cabe destacar que el funcionamiento normal del colon se basa en movimientos en forma de ondas (motilidad intestinal) que sirven de impulso para promover la salida de la materia de desecho. Por lo tanto, si se absorbe una cantidad excesiva de agua y/o hay problemas con la motilidad, el contenido intestinal tiene un tránsito lento por el colon, propiciando heces duras y difíciles de expulsar.

Asimismo, la defecación dolorosa ocurre cuando no funciona adecuadamente la coordinación entre los músculos del suelo de la pelvis y esfínter anal (estructuras que toman parte en la fase final de la expulsión de la materia fecal). Lo mismo sucede si hay heces duras, incluidas las de consistencia pétrea (denominadas heces impactadas por acumularse en recto e intestino grueso) que deben retirarse manualmente por el afectado.

Complicaciones de la disquecia

Todos hemos tenido alguna vez problemas para defecar; sin embargo, para algunos puede transformarse en doloroso episodio y motivo de visita al médico. Esta desagradable experiencia se debe principalmente a alimentación baja en fibra, beber poca agua y falta de ejercicio, en especial para miembros de la tercera edad.

La dificultad para evacuar a lo largo de varios días puede provocar:

  • Úlceras en el recto, heridas sangrantes producto del esfuerzo al intentar la deposición.
  • Variados grados de prolapso rectal, afección en la que parte del tejido del recto sale por el ano.
  • Hemorroides, es decir, inflamación de las venas que circundan el ano.

La disquecia puede ser motivo de pudor en muchas personas, sobre todo en las mayores, pues sienten pena de hablar de sus problemas en el ano o genitales con el médico, y acuden al mismo cuando la molestia es insoportable.

Diagnóstico de disquecia

El medico realizará una historia clínica minuciosa de la evolución del problema a través de los años, hábitos alimenticios, síntomas asociados como expulsión de moco en las heces y/o sangre, así como número y consistencia de las deposiciones. Si la paciente es mujer, averiguará si hay antecedentes de incontinencia (salida involuntaria de orina o materia fecal), violación, golpes, cirugías en genitales y abortos.

A continuación realizará inspección anal (mediante tacto y/o a simple vista) en búsqueda de lesiones, infecciones o heces impactadas. También puede solicitar la realización de alguno de estos estudios para detectar disquecia:

  • Radiografías de colon. Utilizando un tubo delgado que se inserta en el recto, se coloca bario líquido (solución que se ve de color blanco brillante en las imágenes de rayos X) dentro del colon, a fin de delinear la superficie interna de esta parte del intestino y permitir la detección de irregularidades en las placas.
  • Manometría anal. Se introduce una sonda especial por el ano, que valora la presión que pueden ejercer los esfínteres anales (interno y externo) durante el esfuerzo para defecar.
  • Colonoscopia. Ayuda a determinar el estado del colon y a descartar otros problemas como cáncer. Se introduce por el ano un tubo delgado y flexible en cuyo extremo tiene una diminuta y potente lámpara (colonoscopio). Esta ilumina y permite visualizar el interior del órgano, a través de un visor especial o al transmitir la imagen a un monitor.
  • Defecografía. Consiste en introducir en el recto material de consistencia similar a la fecal (fabricado con puré de papa mezclado con contraste radiopaco), a fin de que se incite al enfermo a evacuar. Se realiza en la posición fisiológica, es decir, sentado en una silla diseñada para tal fin. La secuencia de la defecación se graba en video para analizar si hay ausencia de apertura del canal anal o prolapso rectal que impidan el tránsito.
  • Resonancia magnética funcional. Proporciona información precisa sobre el suelo pélvico, a fin de hacer valoraciones funcionales en movimiento y reposo, por ejemplo, cuando se realiza un esfuerzo. Se introduce un gel de ecografía en el recto y se evalúan los órganos pélvicos con diferentes maniobras, incluyendo la defecación. A pesar de que se realiza en decúbito, permite ver los planos musculares que soportan del suelo pelviano y suelen alterarse al haber disquecia.

Ten en cuenta que el dolor al defecar puede tener varios orígenes, por ello no debe descartarse ninguna de estas pruebas, que brindan la máxima información para lograr un diagnóstico preciso y establecer tratamiento efectivo.

Tratamiento de disquecia

La disquecia es consecuencia de varios trastornos, por lo que su mejora dependerá de la solución a éstos. No obstante, debe realizarse un vaciado de las heces retenidas bajo supervisión médica mediante:

  • Vía oral. Técnica no invasiva, mediante el uso de laxantes para ablandar las defecaciones. Aunque usualmente estos brindan poca utilidad.
  • Vía rectal. Técnica invasiva, mediante supositorios o enemas, es decir, inducir líquido con compuestos especiales en el colon (mediante catéter), de manera que se produzca distensión que motive la expulsión del fluido por el ano, y con él la materia fecal. Sin embargo, su uso prolongado puede propiciar desequilibrio entre sales y agua.
  • Cirugía. En raras ocasiones, el cúmulo de heces en el colon puede ser una emergencia que requiera cirugía. Como es el caso de una sobredilatación del colon (megacolon) o una obstrucción completa del intestino.

Tras el vaciado, se deberá seguir dieta para la disquecia (con suficiente fibra) para la regulación intestinal. Asimismo, se deberán modificar hábitos, como tomar el tiempo suficiente al acudir al baño, realizar ejercicios de reentrenamiento intestinal o usar ablandadores de heces.

A fin de no llegar a tales puntos, se sugiere seguir alimentación rica en fibra (presente en frutas y verduras), hacer ejercicio, beber por lo menos dos litros de agua (8 vasos) cada día, además de visitar a su médico de forma periódica para descartar deposiciones dolorosas.

SyM - Regina Reyna

 

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