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Antes del ejercicio, hágase un examen médico

Martes 25 de febrero del 2014, 11:24 am, última actualización.

Es de todos conocido que el ejercicio físico trae sinnúmero de beneficios al organismo, pero para poder practicarlo es indispensable cumplir con ciertas condiciones de salud, para las cuales también hay que prepararse con una visita al médico y exámenes de laboratorio; nosotros le diremos cuáles.

Antes del ejercicio, hágase un examen médico

No podrá negarlo, hay enfermedades que pueden estar ocultas en el organismo o ser propensos a ellas sin que nos percatemos, y por las cuales estamos impedidos de realizar actividades importantes, como las deportivas. Es por ello que antes de tomar cualquier ejercicio físico como disciplina es de vital importancia acudir al médico y practicarse algunos análisis para estar alerta y poder prevenir alguna enfermedad a tiempo.

A continuación se mencionan los principales riesgos de la salud y qué puede usted hacer al respecto en colaboración con su médico:

Anemia. Este es uno de los padecimientos más comunes en los mexicanos, tal vez no tan grave como otros, pero si no se le detecta en sus inicios puede tener peligrosas consecuencias. Esta enfermedad se define como baja concentración de hemoglobina en sangre (proteína que se encuentra en glóbulos rojos y transporta oxígeno desde pulmones a todo el cuerpo a través de venas y arterias).

La principal causa es deficiente alimentación, sobre todo falta de hierro, lo cual provoca cansancio, palidez en piel, dolor de cabeza, sensación de que falta el aire, pérdida de apetito y, en algunos casos, diarrea; si la anemia es muy grave puede presentarse paro cardiaco.

Para conocer las causas precisas, lo recomendable es que se realice una biometría hemática, análisis de sangre que determina la cantidad de glóbulos rojos, blancos, plaquetas (células que intervienen en la coagulación) y hemoglobina.

Como simple información vale la pena mencionar que la anemia es común en mujeres con menstruaciones abundantes, pues a través de la sangre se pierden cuantiosos nutrientes. No obstante, para mantener este problema alejado, el deportista debe consumir alimentos ricos en hierro (mariscos, carnes, cacahuates, vegetales de hojas verdes, harina de trigo integral, pan, leguminosas), vitamina B12 (leche, huevos, carne, pollo, pescado y algas marinas) y ácido fólico (espinacas, fresas, hongos, lentejas).

Parásitos. No es raro que un motivo más de anemia sea la presencia de parásitos intestinales, ya que se apoderan de las sustancias nutritivas en el interior del organismo. Su existencia pasa prácticamente desapercibida, hasta que se sufre dolor estomacal o diarrea -otra causa de pérdida de nutrientes importantes-, así como vómito, intranquilidad, alteración del sueño, debilidad, rechinido de dientes, inflamación de estómago y comezón corporal.

Las infecciones más comunes por parásitos son las propiciadas por amebas, ascaris y oxiuros (tipos de lombriz). El principal motivo es la falta de higiene al preparar alimentos y las condiciones del lugar donde se consumen, no lavarse las manos antes de comer ni después de ir al baño e ingerir carne de cerdo mal cocida.

Los parásitos son grandes enemigos de los deportistas, pues se apoderan de los principales nutrientes en el organismo, sobre todo del "combustible" llamado glucosa, lo cual produce hipoglucemia, con lo cual el cuerpo no funciona adecuadamente, llegando incluso a derivar en la muerte de neuronas (células cerebrales).

El tratamiento a seguir dependerá directamente del parásito involucrado, para lo cual el médico puede solicitar un examen coproparasitoscópico, a través del cual se conocerá el bicho de que se trate por medio del análisis de las heces fecales.

Colesterol. En México, como en muchos otros países, los padecimientos relacionados con el corazón ocupan el primer lugar como causa de muerte. Aunque cabe destacar que para que el vital órgano se deteriore hay factores que inciden notablemente, sobre todo altos niveles de colesterol, compuesto graso que si bien es fabricado por complejo proceso bioquímico en el organismo también puede ser administrado por la alimentación; su medio natural de transporte son venas y arterias, donde se combina con proteínas para formar las llamadas lipoproteínas, las cuales se clasifican en función a su densidad:

  • LDL. De baja densidad o colesterol malo, que invade a las células y se acumula en las paredes de las arterias (problema conocido como aterosclerosis), las cuales se vuelven rígidas y estrechas impidiendo el libre tránsito de la sangre; ésta es la causa de que no llegue en la cantidad suficiente a órganos tan importantes como cerebro o corazón y devengan problemas en verdad graves, como infartos o angina de pecho (intenso dolor al centro del pecho por mala irrigación sanguínea), entre otros.
  • HDL. De alta densidad o colesterol bueno, encargado de evitar la formación de ateromas (acumulación de grasa en forma de grumos o pequeñas bolas en arterias y venas) para que la sangre llegue a todo el cuerpo.

Es claro que durante el ejercicio físico el flujo sanguíneo se encarga de suministrar el líquido necesario a los músculos que entran en juego, de manera que si por causa de colesterol excesivo (hipercolesterolemia) la circulación es deficiente, es muy posible que se presenten problemas cardiacos, en algunos casos fatales.

Es por ello que si su médico sospecha que usted cuenta con niveles altos del compuesto graso, muy posiblemente le indique realizarse un examen sanguíneo denominado perfil de lípidos, mediante el cual se evalúa la cantidad de colesterol y triglicéridos, otra forma común de grasa en el organismo. Estas pruebas deben practicarse a partir de los 20 años, pero si existen antecedentes de riesgo deben hacerse antes de esta edad y 2 o 3 veces al año, dependiendo de los resultados del primer chequeo.

Diabetes. Alto porcentaje de mexicanos padecen esta enfermedad y no lo saben. Se trata de altos niveles de glucosa (azúcar) en sangre debido a que el organismo ya no produce insulina (hormona que se encarga de distribuir el compuesto a hígado y músculos), afección que se denomina tipo 1, o bien, si dicha sustancia se segrega en pequeña cantidad y su acción es deficiente (tipo 2).

Si alguien padece diabetes debe extremar cuidados, pues el organismo consume altos niveles de glucosa durante la práctica deportiva, de manera que si el monto que se ha perdido no se compensa (por la alimentación o a través de medicamentos), los niveles pueden disminuir de los límites normales (de 70 a 100 miligramos en 100 mililitros de sangre), lo que trae como consecuencia pérdida del conocimiento.

Si usted tiene antecedentes familiares de este problema, sus probabilidades de padecerlo aumentan, por lo cual se recomienda realizarse exámenes de sangre (ya sea química sanguínea o el llamado glicemia en sangre) para medir sus niveles de glucosa una vez al año y dos veces a partir de los 30 de edad; existe otro tipo de estudio de laboratorio llamado hemoglobina glicosilada, el cual reconoce los niveles de azúcar en los últimos tres meses, lo cual dará al médico una idea más completa de la salud del paciente con diabetes.

Ahora bien, es igualmente importante que platique con su médico para saber qué alimentos son los indicados para su condición y qué momentos del día pueden ser los mejores para practicar deporte.

Hipertensión. La presión arterial elevada es causa de variantes en el ritmo cardiaco, pudiendo llegar en ocasiones a sobretrabajar al órgano hasta que se agote y deje de funcionar. Herencia y estrés son las principales causas, por lo cual no resulta raro que la hipertensión se presente en personas jóvenes, aunque es más común en las mayores, quienes experimentan vértigos y desmayos como principales manifestaciones, pues las arterias han perdido su calidad elástica y el corazón debe bombear con fuerza a regiones que requieren mayor irrigación sanguínea, como el cerebro.

La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mm Hg), y el médico toma dos valores para evaluar la fuerza ejercida por el corazón al bombear la sangre hacia el resto del cuerpo. La primera cifra, o presión sistólica, será la más alta y no deberá rebasar 140 para una persona normal, en tanto que la cantidad menor indicará la presión diastólica, o la más pasiva, que es cuando la sangre regresa al corazón, y no debe superar 90. Es así que las cifras por encima o debajo de éstas denotarán la presencia de algún problema, por lo cual no es recomendable la práctica de ejercicio.

Es importante saber que de manera natural la presión arterial sufre una baja durante las noches, cuando el cuerpo está en reposo, y va incrementándose durante las primeras horas de la mañana. La cifra pico se alcanza cerca del mediodía, tiempo en que debe procurarse un control adecuado.

El médico puede indicar un examen sanguíneo específico para reconocer los niveles de aldosterona, hormona cuya principal función es regular la presión sanguínea.

Finalmente, vale hacer hincapié en que cualquier enfermedad mermará las condiciones del organismo para la práctica de ejercicio, por lo cual es importante que al menor indicio acuda a su médico para que reconozca de qué problema se trata y le de solución a éste.

SyM - Lido Coronado

 

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